miércoles, 30 de junio de 2010

UNA ETIOLOGÍA MULTICAUSAL


La figura siguiente resume las diferentes circunstancias que pueden llevar a la homosexualidad (se debe observar la figura de abajo hacia arriba).

De todas las vías descritas que conducen a la actividad homosexual en el adulto, las causas que llevan a la «no conformidad» con su propio sexo son las más frecuentes.

(hacer click en la imagen para ver de tamaño completo)

Los expertos en homosexualidad afirman que las fases que conducen a la actividad homosexual en al adulto incluyen: en primer lugar un período de sensibilización, generalmente en menores de 12 años, durante el cual el niño o la niña «se siente diferente o rechazado» por diversas razones, como un temperamento que le hace más sensible, abusos sexuales, gustos que no coinciden con los de su mismo sexo (deporte, etc.) o la ausencia de una relación afectiva adecuada con una persona que represente el rol masculino o femenino.

Vamos a centrarnos en un ejemplo concreto para ilustrar una de estas complejas interacciones que pueden existir entre la identidad sexual y la relación afectiva insuficiente con un padre o una madre. El ejemplo siguiente se centrará en un caso específico de homosexualidad masculina, aunque evidentemente también existen vías específicas para la homosexualidad femenina. Efectivamente, es posible observar a un niño que vive aparentemente desapegado de su padre mientras lo que realmente siente un gran deseo de cercanía afectiva, amorosa, cálida, y del abrazo paternal que nunca tuvo. El niño acaba desarrollando una admiración por varones mayores pero inicialmente sin connotaciones sexuales y desde cierto distanciamiento; siempre con ese deseo interno de cercanía y afirmación paterna tan añorada.

Muy pronto viene la segunda fase, un período de confusión de la identidad personal durante el cual aparecen las primeras «sensaciones homoeróticas». En esta fase, el niño percibe que tiene una «atracción por alguien de su mismo sexo» pero puede significar, en realidad, un deseo de poseer algunas de las características que esa otra persona tiene y que percibe como carencias personales. Estas carencias le pueden hacer sentirse «menos hombre» o, en su caso, «menos mujer» que sus iguales. Muchas personas con sentimientos homosexuales hacen por ello la siguiente afirmación: «me atraen los hombres (o las mujeres) desde que tengo uso de razón» y esto les hace pensar que han nacido así. Al llegar a la pubertad, se despierta el impulso sexual, que puede acabar de hecho asociándose a cualquier objeto, sobre todo en varones, y se combina con las añoranzas de cercanía masculina para producir esta atracción sexual de tipo homosexual.

En tercer lugar, puede venir un período de aceptación del etiquetado como «homosexual» que coincide con las primeras «experiencias sexuales de tipo homosexual». Es frecuente que las primeras actividades homosexuales le den al joven una sensación de que se calma ese deseo íntimo que tenía del afecto y de la cercanía paterna, masculina. Aunque este tipo de relaciones sexuales le pueda suponer un cierto grado de conflicto interno, sobre todo al inicio, le llama poderosamente la atención que se produzca un profundo sosiego de sus deseos añorados, que va más allá del placer sexual, y aunque sea de manera momentánea.
Esta sensación acaba reforzando su necesidad de tener más experiencias parecidas y, aunque puedan suponer para él un conflicto interno, se siente por otra parte fuertemente llevado a repetirlas. Cuanto más se abandona a este tipo de relación sexual, más intenso acaba siendo el refuerzo y aumenta la probabilidad de que las repita. Sin embargo, se acompañan a menudo de una sensación de recibir cada vez menos de dichas relaciones sexuales. Finalmente, se produce el compromiso con la actividad homosexual que incluye la aceptación del estilo de vida y de la «cultura» gay o lésbica.

El desarrollo adecuado de la identidad sexual humana depende de aspectos biológicos (hay dos sexos biológicos con sus correspondientes determinantes), psicológicos, culturales y sociales. A la vista de lo que acabamos de describir, la homosexualidad se puede considerar como el resultado del desarrollo inadecuado de esta identidad sexual. Autores como GERARD VAN AARDWEG indican, además, que suelen coexistir en la persona con actividad homosexual importantes componentes neuróticos, autocompasivos y otros problemas psicológicos que describiremos luego.

Otros especialistas, como RICHARD COHEN, resumen todo lo anterior afirmando que, en gran mayoría de casos, el homoerotismo nace como reacción ante «un dolor», algo que afecta a la autoestima de varón o de mujer de un sujeto. Siguiendo esta línea de pensamiento, afirma que la orientación homosexual es «un síntoma». Una vez que se ayuda a esta persona a identificar dicho dolor y a superarlo, desaparecería paulatinamente su orientación homosexual y acabaría, en un segundo tiempo, «redescubriendo» su heterosexualidad.

Como se puede observar en la figura anterior, existen situaciones en las que la actividad homosexual se origina sin existir necesariamente una previa orientación sexual de tipo homosexual: es, por ejemplo, la situación de hombres o mujeres en cárceles, o la llamada «experimentación y goce». Adolescentes y adultos pueden ser empujados por un ambiente saturado de erotismo y sexualidad que ejerce una fuerte presión para que tengan relaciones sexuales cuanto antes y de manera promiscua. Acaban teniendo «experiencias sexuales» diversas, entre las que se incluyen también las de tipo homosexual. En la medida en que sigan en esta dinámica, puede terminar fijándose en estas personas una actividad sexual de tipo homosexual por aprendizaje y «condicionamiento sexual». Debido al contexto actual de aceptación generalizada, y casi forzosa, de la homosexualidad, otras personas deciden equivocadamente que su orientación sexual es de tipo homosexual después de experimentar varios fracasos con parejas heterosexuales en vez de examinar, con la ayuda competente, cuál es la naturaleza real de sus fracasos.

jueves, 24 de junio de 2010

"Matrimonio" homosexual destruye realidad humana, advierte Obispo


BUENOS AIRES, 20 Jun. 10 (ACI).- El Obispo de San Luis, Mons. Jorge Luis Lona, advirtió que la legalización de los "matrimonios" homosexuales será algo destructivo, pues rechaza la naturaleza humana; además hará caer al matrimonio como institución.

"Si fuera aprobado este proyecto de ley, el prestigio del matrimonio como institución caería aún más. Si todo es matrimonio, nada es matrimonio. Se iría perdiendo cada vez más, el 'capital social' que es la familia matrimonial, reserva fundamental de nuestra sociedad", indicó el Prelado, quien advirtió que se "legitimaría socialmente el desorden natural de la homosexualidad".

En ese sentido, rechazó el proyecto para modificar el Código Penal a favor las uniones del mismo sexo. Además alertó sobre un posible uso de esta ley por parte de los colectivos homosexuales para denunciar supuestas discriminaciones.

"El trámite que está siguiendo la aprobación de la actual propuesta legislativa, nos hace ver la posibilidad del uso político de leyes antidiscriminatorias por parte de un grupo de presión homosexual, en procura de una modificación del sistema jurídico argentino, con vastas consecuencias morales y socioculturales", indicó.

Aclaraciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe Católica sobre el Matrimonio

Congregación para la Doctrina de la Fe
Consideraciones acerca de los proyectos
de reconocimiento legal
de las uniones entre personas homosexuales

Introducción

1. Recientemente, el Santo Padre Juan Pablo II y los Dicasterios competentes de la Santa Sede (1) han tratado en distintas ocasiones cuestiones concernientes a la homosexualidad. Se trata, en efecto, de un fenómeno moral y social inquietante, incluso en a
quellos Países donde no es relevante desde el punto de vista del ordenamiento jurídico. Pero se hace más preocupante en los Países en los que ya se ha concedido o se tiene la intención de conceder reconocimiento legal a las uniones homosexuales, que, en algunos casos, incluye también la habilitación para la adopción de hijos. Las presentes Consideraciones no contienen nuevos elementos doctrinales, sino que pretenden recordar los puntos esenciales inherentes al problema y presentar algunas argumentaciones de carácter racional, útiles para la elaboración de pronunciamientos más específicos por parte de los Obispos, según las situaciones particulares en las diferentes regiones del mundo, para proteger y promover la dignidad del matrimonio, fundamento de la familia, y la solidez de la soci
edad, de la cual esta institución es parte constitutiva. Las presentes Consideraciones tienen también como fin iluminar la actividad de los políticos católicos, a quienes se indican las líneas de conducta coherentes con la conciencia cristiana para cuando se encuentren ante proyectos de ley concernientes a este problema.(2) Puesto que es una materia que atañe a la ley moral natural, las siguientes Consideraciones se proponen no solamente a los creyentes sino también a todas las personas comprometidas en la promoción y la defensa del bien común de la sociedad.

I. Naturaleza y características irrenunciables del matrimonio

2. La enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la complementariedad de los sexos repropone una verdad puesta en evidencia por la recta razón y reconocida como tal por todas las grandes culturas del mundo. El matrimonio no es una unión cualquiera entre personas humanas. Ha sido fundado por el Creador, que lo ha dotado de una naturaleza propia, propiedades esenciales y finalidades.(3) Ninguna ideología puede cancelar del espíritu humano la certeza de que el matrimonio en realidad existe únicamente entre dos personas de sexo opuesto, que por medio de la recíproca do
nación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus personas. Así se perfeccionan mutuamente para colaborar con Dios en la generación y educación de nuevas vidas.

3. La verdad natural sobre el matrimonio ha sido confirmada por la Revelación contenida en las narraciones bíblicas de la creación, expresión también de la sabiduría humana originaria, en la que se deja escuchar la voz de la naturaleza misma. Según el libro del Génesis, tres son los datos fundamentales del designo del Creador sobre el matrimonio.

En primer lugar, el hombre, imagen de Dios, ha sido creado "varón y hembra" (Gn 1, 27). El hombre y la mujer son iguales en cuanto personas y complementarios en cuanto varón y hembra. Por un lado, la sexualidad forma parte de la esfera biológica y, por el otro, ha sido elevada en la criatura humana a un nuevo nivel, personal, donde se unen cuerpo y espíritu.

El matrimonio, además, ha sido instituido por el Creador como una forma de vida en la que se realiza aquella comunión de personas que implica el ejercicio de la facultad sexual. "Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y se harán una sola carne" (Gn 2, 24).

En fin, Dios ha querido donar a la unión del hombre y la mujer una participación especial en su obra creadora. Por eso ha bendecido al hombre y la mujer con las palabras: "Sed fecundos y multiplicaos" (Gn 1, 28). En el designio del Creador complementariedad de los sexos y fecundidad pertenecen, por lo tanto, a la naturaleza misma de la institución del matrimonio.

Además, la unión matrimonial entre el hombre y la mujer ha sido elevada por Cristo a la dignidad de sacramento. La Iglesia enseña que el matrimonio cristiano es signo eficaz de la alianza entre Cristo y la Iglesia (cf. Ef 5, 32). Este significado cristiano del matrimonio, lejos de disminuir el valor profundamente humano de la unión matrimonial entre el hombre la mujer, lo confirma y refuerza (cf. Mt 19, 3-12; Mc 10, 6-9).

4. No existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia. El matrimonio es santo, mientras que las relaciones homosexuales contrastan con la ley moral natural. Los actos homosexuales, en efecto, "cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso".(4)

En la Sagrada Escritura las relaciones homosexuales "están condenadas como graves depravaciones... (cf. Rm 1, 24-27; 1 Cor 6, 10; 1 Tim 1, 10). Este juicio de la Escritura no permite concluir que todos los que padecen esta anomalía sean personalmente responsables de ella; pero atestigua que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados".(5) El mismo juicio moral se encuentra en muchos escritores eclesiásticos de los primeros siglos,(6) y ha sido unánimemente aceptado por la Tradición católica.

Sin embargo, según
la enseñanza de la Iglesia, los hombres y mujeres con tendencias homosexuales "deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta".(7) Tales personas están llamadas, como los demás cristianos, a vivir la castidad.(8) Pero la inclinación homosexual es "objetivamente desordenada",(9) y las prácticas homosexuales "son pecados gravemente contrarios a la castidad".(10)

II. Actitudes ante el problema de las uniones homosexuales

5. Con respecto al fenómeno actual de las uniones homosexuales, las autoridades civiles asumen actitudes diferentes: A veces se limitan a la tolerancia del fenómeno; en otras ocasiones promueven el reconocimiento legal de tales uniones, con el pretexto de evitar, en relación a algunos derechos, la
discriminación de quien convive con una persona del mismo sexo; en algunos casos favorecen incluso la equivalencia legal de las uniones homosexuales al matrimonio propiamente dicho, sin excluir el reconocimiento de la capacidad jurídica a la adopción de hijos.

Allí donde el Estado asume una actitud de tolerancia de hecho, sin implicar la existencia de una ley que explícitamente conceda un reconocimiento legal a tales formas de vida, es necesario discernir correctamente los diversos aspectos del problema. La conciencia moral exige ser testigo, en toda ocasión, de la verdad moral integral, a la cual se oponen tanto la aprobación de las relaciones homosexuales como la injusta discriminación de las personas homosexuales. Por eso, es útil hacer intervenciones discretas y prudentes, cuyo contenido podría ser, por ejemplo, el siguiente: Desenmascarar el uso instrumental o ideológico que se puede hacer de esa tolerancia; afirmar claramente el carácter inmoral de este tipo de uniones; recordar al Estado la necesidad de contener el fenómeno dentro de límites que no pongan en peligro el tejido de la moralidad pública y, sobre todo, que no expongan a las nuevas generaciones a una concepción errónea de la sexualidad y del matrimonio, que las dejaría indefensas y contribuiría, además, a la
difusión del fenómeno mismo. A quienes, a partir de esta tolerancia, quieren proceder a la legitimación de derechos específicos para las personas homosexuales conviventes, es necesario recordar que la tolerancia del mal es muy diferente a su aprobación o legalización.

Ante el reconocimiento legal de las uniones homosexuales, o la equiparación legal de éstas al matrimonio con acceso a los derechos propios del mismo, es necesario oponerse en forma clara e incisiva. Hay que abstenerse de cualquier tipo de cooperación formal a la promulgación o aplicación de leyes tan gravemente injustas, y asimismo, en cuanto sea posible, de la cooperación material en el plano aplicativo. En esta materia cada cual puede reivindicar el derecho a la objeción de conciencia.

III. Argumentaciones racionales contra el reconocimiento legal de las uniones homosexuales

6. La comprensión de los motivos que inspiran la necesidad de oponerse a las instancias que buscan la legalización de las uniones homosexuales requiere algunas consideraciones éticas específicas, que son de diferentes órdenes.

De orden racional

La función de la ley civil es ciertamente más limitada que la de la ley moral,(11) pero aquélla no puede entrar en contradicción con la recta razón sin perder la fuerza de obligar en conciencia.(12) Toda ley propuesta por los hombres tiene razón de ley en cuanto es conforme con la ley moral natural, reconocida por la recta razón, y respeta los derechos inalienables de cada persona.(13) Las legislaciones favorables a las uniones homosexuales son contrarias a la recta razón porque confieren garantías jurídicas análogas a las de la institución matrimonial a la unión entre personas del mismo sexo. Considerando los valores en juego, el Estado no puede legalizar estas uniones sin faltar al deber de promover y tutelar una institución esencial para el bien común como es el matrimonio.

Se podría preguntar cómo puede contrariar al bien común una ley que no impone ningún comportamiento en particular, sino que se limita a hacer legal una realidad de hecho que no implica, aparentemente, una injusticia hacia nadie. En este sentido es necesario reflexionar ante todo sobre la diferencia entre comportamiento homosexual como fenómeno privado y el mismo como comportamiento público, legalmente previsto, aprobado y convertido en una de las instituciones del ordenamiento jurídico. El segundo fenómeno no sólo es más grave sino también de alcance más vasto y profundo, pues podría comportar modificaciones contrarias al bien común de toda la organización social. Las leyes civiles son principios estructurantes de la vida del hombre en sociedad, para bien o para mal. Ellas "desempeñan un papel muy importante y a veces determinante en la promoción de una mentalidad y de unas costumbres".(14) Las formas de vida y los modelos en ellas expresados no solamente configuran externamente la vida social, sino que tienden a modificar en las nuevas generaciones la comprensión y la valoración de los comportamientos. La legalización de las uniones homosexuales estaría destinada por lo tanto a causar el obscurecimiento de
la percepción de algunos valores morales fundamentales y la desvalorización de la institución matrimonial.

De orden biológico y antropológico

7. En las uniones homosexuales están completamente ausentes los elementos biológicos y antropológicos del matrimonio y de la familia que podrían fundar razonablemente el reconocimiento legal de tales uniones. Éstas no están en condiciones de asegurar adecuadamente la procreación y la supervivencia de la especie humana. El recurrir eventualmente a los medios puestos a disposición por los recientes descubrimientos en el campo de la fecundación artificial, además de implicar graves faltas de respeto a la dignidad humana,(15) no cambiaría en absoluto su carácter inadecuado.

En las uniones homosexuales está además completamente ausente la dimensión conyugal, que representa la forma humana y ordenada de las relaciones sexuales. Éstas, en efecto, son humanas cuando y en cuanto expresan y promueven la ayuda mutua de los sexos en
el matrimonio y quedan abiertas a la transmisión de la vida.

Como demuestra la experiencia, la ausencia de la bipolaridad sexual crea obstáculos al desarrollo normal de los niños eventualmente integrados en estas uniones. A éstos les falta la experiencia de la maternidad o de la paternidad. La integración de niños en las uniones homosexuales a través de la adopción significa someterlos de hecho a violencias de distintos órdenes, aprovechándose de la débil condición de los pequeños, para introducirlos en ambientes que no favorecen su pleno desarrollo humano. Ciertamente tal práctica sería gravemente inmoral y se pondría en abierta contradicción con el principio, reconocido también por la Convención Internacional de la ONU sobre los Derechos del Niño, según el cual el interés superior que en todo caso hay que proteger es el del infante, la parte más débil e indefensa.

De orden social

8. La sociedad debe su
supervivencia a la familia fundada sobre el matrimonio. La consecuencia inevitable del reconocimiento legal de las uniones homosexuales es la redefinición del matrimonio, que se convierte en una institución que, en su esencia legalmente reconocida, pierde la referencia esencial a los factores ligados a la heterosexualidad, tales como la tarea procreativa y educativa. Si desde el punto de vista legal, el casamiento entre dos personas de sexo diferente fuese sólo considerado como uno de los matrimonios posibles, el concepto de matrimonio sufriría un cambio radical, con grave detrimento del bien común. Poniendo la unión homosexual en un plano jurídico análogo al del matrimonio o la familia, el Estado actúa arbitrariamente y entra en contradicción con sus propios deberes.

Para sostener la legalización de las uniones homosexuales no puede invocarse el principio del respeto y la no discriminación de las personas. Distinguir entre personas o negarle a alguien un
reconocimiento legal o un servicio social es efectivamente inaceptable sólo si se opone a la justicia.(16) No atribuir el estatus social y jurídico de matrimonio a formas de vida que no son ni pueden ser matrimoniales no se opone a la justicia, sino que, por el contrario, es requerido por ésta.

Tampoco el principio de la justa autonomía personal puede ser razonablemente invocado. Una cosa es que cada ciudadano pueda desarrollar libremente actividades de su interés y que tales actividades entren genéricamente en los derechos civiles comunes de libertad, y otra muy diferente es que actividades que no representan una contribución significativa o positiva para el desarrollo de la persona y de la sociedad puedan recibir del estado un reconocimiento legal específico y cualificado. Las uniones homosexuales no cumplen ni siquiera en sentido analógico remoto las tareas por las cuales el matrimonio y la familia merecen un reconocimiento específico y cualificado. Por el contrario, hay suficientes razones para afirmar que tales uniones son nocivas para el recto desarrollo de la sociedad humana, sobre todo si aumentase su incidencia efectiva en el tejido social.

De orden jurídico

9. Dado que las parejas matrimoniales cumplen el papel de garantizar el orden de la procreación y son por lo tanto de eminente interés público, el derecho civil les confiere un reconocimiento institucional. Las uniones homosexuales, por el contrario, no exigen una específica atención por parte del ordenamiento jurídico, porque no cumplen dicho papel para el bien común.

Es falso el argumento según el cual la legalización de las uniones homosexuales sería necesaria para evitar que los convivientes, por el simple hecho de su convivencia homosexual, pierdan el efectivo reconocimiento de los derechos comunes que tienen en cuanto personas y ciudadanos. En realidad, como todos los ciudadanos, también ellos, gracias a su autonomía privada, pueden siempre recurrir al derecho común para obtener la tutela de situaciones jurídicas de interés recíproco. Por el contrario, constituye una grave injusticia sacrificar el bien común y el derecho de la familia con el fin de obtener bienes que pueden y deben ser garantizados por vías que no dañen a la generalidad del cuerpo social.(17)

IV. Comportamiento de los polÍticos católicos ante legislaciones favorables a las uniones homosexuales

10. Si todos los fieles están obligados a oponerse al reconocimiento legal de las uniones homosexuales, los políticos católicos lo están en modo especial, según la responsabilidad que les es propia. Ante proyectos de ley a favor de las uniones homosexuales se deben tener en cuenta las siguientes indicaciones éticas.

En el caso de que en una Asamblea legislativa se proponga por primera vez un proyecto de ley a favor de la legalización de las uniones homosexuales, el parlamentario católico tiene el deber moral de expresar clara y públicamente su desacuerdo y votar contra el proyecto de ley. Conceder el sufragio del propio voto a un texto legislativo tan nocivo del bien común de la sociedad es un acto gravemente inmoral.

En caso de que el parlamentario católico se encuentre en presencia de una ley ya en vigor favorable a las uniones homosexuales, debe oponerse a ella por los medios que le sean posibles, dejando pública constancia de su desacuerdo; se trata de cumplir con el deber de dar testimonio de la verdad. Si no fuese posible abrogar completamente una ley de este tipo, el parlamentario católico, recordando las indicaciones dadas en la Encíclica Evangelium Vitæ, "puede lícitamente ofrecer su apoyo a propuestas encaminadas a limitar los daños de esa ley y disminuir así los efectos negativos en el ámbito de la cultura y de la moralidad pública", con la condición de que sea "clara y notoria a todos" su "personal absoluta oposición" a leyes semejantes y se haya evitado el peligro de escándalo.(18) Eso no significa que en esta materia una ley más restrictiva pueda ser considerada como una ley justa o siquiera aceptable; se trata de una tentativa legítima, impulsada por el deber moral, de abrogar al menos parcialmente una ley injusta cuando la abrogación total no es por el momento posible.

Conclusión

11. La Iglesia enseña que el respeto hacia las personas homosexuales no puede en modo alguno llevar a la aprobación del comportamiento homosexual ni a la legalización de las uniones homosexuales. El bien común exige que las leyes reconozcan, favorezcan y protejan la unión matrimonial como base de la familia, célula primaria de la sociedad. Reconocer legalmente las uniones homosexuales o equipararlas al matrimonio, significaría no solamente aprobar un comportamiento desviado y convertirlo en un modelo para la sociedad actual, sino también ofuscar valores fundamentales que pertenecen al patrimonio común de la humanidad. La Iglesia no puede dejar de defender tales valores, para el bien de los hombres y de toda la sociedad.

El Sumo Pontífice Juan Pablo II, en la audiencia concedida al Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 28 de marzo de 2003, ha aprobado las presentes Consideraciones, decididas en la Sesión Ordinaria de la misma, y ha ordenado su publicación.

Dado en Roma, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 3 de junio de 2003, memoria de San Carlos Lwanga y Compañeros, mártires.

Joseph Card. Ratzinger
Prefecto

Angelo Amato, S.D.B.
Arzobispo titular de Sila
Secretario

1. Cf. Juan Pablo II, Alocución con ocasión del rezo del Angelus, 20 de febrero de 1994 y 19 de junio de 1994; Discurso a los participantes en la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para la Familia, 24 de marzo de 1999; Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2357-2359, 2396; Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración Persona humana, 29 de diciembre de 1975, n. 8; Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, 1 de octubre de 1986; Algunas consideraciones concernientes a la Respuesta a propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales, 24 de julio de 1992; Pontificio Consejo para la Familia, Carta a los Presidentes de las Conferencias Episcopales de Europa sobre la resolución del Parlamento Europeo en relación a las parejas de homosexuales, 25 de marzo de 1994; Familia, matrimonio y «uniones de hecho», 26 de julio de 2000, n. 23. 2. Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política, 24 de noviembre de 2002, n. 4. 3. Cf. Concilio Vaticano II, Constitución pastoral Gaudium et spes, n. 48. 4. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2357. 5. Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración Persona humana, 29 de diciembre de 1975, n. 8. 6. Cf. por ejemplo S. Policarpo, Carta a los Filipenses, V, 3; S. Justino, Primera Apología, 27, 1-4; Atenágoras, Súplica por los cristianos, 34. 7. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2358; Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, 1 de octubre de 1986, n. 12. 8. Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2359; Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, 1 de octubre de 1986, n. 12. 9. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2358. 10. Cf. Ibid., n. 2396. 11. Cf. Juan Pablo II, Carta Encíclica Evangelium vitæ, 25 de marzo de 1995, n. 71. 12. Cf. ibid., n. 72. 13. Cf. Sto. Tomás de Aquino, Summa Theologiæ, I-II, p. 95, a. 2. 14. Juan Pablo II, Carta Encíclica Evangelium vitæ, 25 de marzo de 1995, n. 90. 15. Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción Donum vitæ, 22 de febrero de 1987, II. A. 1-3. 16. Cf. Sto. Tomás de Aquino, Summa Theologiæ, II-II, p. 63, a.1, c. 17. No hay que olvidar que subsiste siempre «el peligro de que una legislación que haga de la homosexualidad una base para poseer derechos pueda estimular de hecho a una persona con tendencia homosexual a declarar su homosexualidad, o incluso a buscar un partner con el objeto de aprovecharse de las disposiciones de la ley» (Congregación para la Doctrina de la Fe, Algunas consideraciones concernientes a la Respuesta a propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales, 24 de julio de 1992, n. 14). 18. Juan Pablo II, Carta Encíclica Evangelium vitæ, 25 de marzo de 1995, n. 73.

Homosexualidad: ¿enfermedad o preferencia?

Hoy en día, con los avances de la ciencia, todos los hombres pueden encontrar cura y solución, aunque sea parcial, a sus enfermedades

Uno de los temas que más recorren la vida de nuestra sociedad, sobre todo entre la juventud es el tema de la homosexualidad. Para algunos, como un tema “tabú”, para otros como una cosa normal, y finalmente para otros más, como una situación de repugnancia que debe ser satanizada. Por ello me parece muy oportuno que nos detengamos un poco a revisar este tema a fin de formarnos una opinión correcta de ello.

Lo primero que quisiera es distinguir entre el homosexualismo y lo que se llama “amaneramiento”, pues son dos cosas distintas. El amaneramiento es una situación de tipo externo (podríamos decir “estético”); es tomar ciertas posturas y tener ciertos modales que pertenecen al sexo opuesto. Este tipo de conducta es generada en la mayoría de los casos por una relación inadecuada con los hermanos y una falta de vigilancia de los padres. Sucede generalmente cuando en la familia hay varios hombres y sólo una mujer o viceversa. En estos casos, el niño juegan con sus hermanitas y tiende incluso a vestirse como ellas; a tener los mismos modales, etc. Está comprobado que muy pocos de esos casos terminan en el homosexualismo. Es también común que en algunos hogares en donde el padre siempre quiso tener un hombre y procreó solo mujeres, es muy factible que a alguna de ellas la vista y le proponga continuamente los juegos y actividades de los hombres. En este caso, por el contrario, se ha notado que muchas de ellas terminan en el homosexualismo. Estas personas son las que normalmente llamamos “Afeminados” o en las mujeres “machorras”.

Por otro lado tenemos lo que propiamente llamamos homosexualidad la cual "designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado.". (CatIC 2357). Con estas palabras, el Catecismo de la Iglesia Católica nos revela que la homosexualidad es en realidad una enfermedad (grave desorden) que puede afectar al hombre o a la mujer inclinándolos a buscar la complementariedad sexual (en todos los sentidos) con una persona del mismo sexo.

Desde el punto de vista antropológico se considera una persona sana, a aquella que siente una atracción sexual hacia personas del sexo opuesto. Esto está de acuerdo con la historia de toda la humanidad, de la cual es testigo la misma Sagrada Escritura, cuando dice que Dios creó al hombre y la mujer y les mandó que formaran una sola carne (palabras que orientan a la persona a la unión conyugal, particularmente en un sentido sexual). La conducta opuesta, ha sido considerada siempre, a lo largo de los siglos como una deformación contraria a la misma naturaleza que no entiende de un tercer sexo: o se es hombre o se es mujer.

El problema en nuestro tiempo, es que mientras que en otros tiempos, esta deformación en el comportamiento del hombre era rechazada (en el mejor de los casos tolerada) por la sociedad, hoy en día no se ve como un problema o una deformación, sino como una “preferencia sexual” y es aceptada en el orden social. Con ello ha enmascarado el problema, que proviene de un trastorno mental, mediante un “eufemismo”, que acarrea serias implicaciones para el orden moral y social del hombre.

Más aún, esta tendencia sexual equivocada, se ha buscado justificar en los términos del amor, el cual, ciertamente no conoce límites, pues, estamos llamados a amarnos todos con un amor que complementa y enriquece. Sin embargo, no debemos olvidar que el amor humano exige, cuando se trata de una pareja, una expresión sexual, la cual se ordena a la procreación y a la complementariedad. En la homosexualidad, no puede existir esta expresión del amor, ya que ninguno de los fines pueden ser alcanzados por una pareja de homosexuales ya que los órganos genitales, con los cuales se expresa esta relación no son, como en el hombre y la mujer, complementarios y necesarios unos de los otros, por lo que en dos personas del mismo genero, resulta en depravación.

En este sentido el Catecismo de la Iglesia Católica afirma que: Es por ello que “"los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados (CDF, decl. "Persona humana" 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una complementariedad afectiva y sexual verdadera. Por lo que no pueden recibir aprobación en ningún caso.” (CatIC 2357).

Ahora bien, en cuanto al origen de esta enfermedad de características psicológicas, no siempre se llega a saber exactamente sus causas. Sabemos, por estudios realizados, que sólo del 2 al 4% de los homosexuales tienen un origen específicamente genético que informa a una parte de la persona sobre características propias de un sexo y otra sobre características del sexo opuesto, creando un desbalance en la persona. Estos casos normalmente no son tratables pues su origen es, somático.

Sin embargo, según afirman quienes han estudiado con detenimiento este problema de la conducta, llegan a la conclusión de que efectivamente se trata de una enfermedad que en la mayoría de los casos puede ser tratable y que se pueden obtener en la mayoría resultados bastante aceptables, que permiten que quienes la padecen puedan llevar una vida sexual de acuerdo a su sexo.

No podemos, pues, aceptar que la homosexualidad sea una PREFERENCIA SEXUAL, como si se tratara de una ELECCIÓN, ya que los sexos no se escogen: somos hombres o mujeres condición que esta radicada en lo más profundo de nuestro SER.

Ahora bien, ya habiendo definido que la homosexualidad es una enfermedad de orden Psicológico, la Iglesia reconoce que para quien la padece, ésta representa, para la mayoría, una “auténtica prueba”. Por ello invita a sus hijos y todos los hombres de buena voluntad a que acojan con respeto, compasión y delicadeza, a quienes la padecen, evitando todo signo de discriminación injusta” (cf. CatIC 2358).

Es, sin embargo, una obligación de nosotros como sociedad, y más aún para quienes tienen amigos que padecen esta enfermedad, el ayudarlos a sanar; aceptar sin más su estado, como algo normal y natural, es promover en ellos su problema y apartarlos de una posible solución.

Más aún, expone al resto de la sociedad al contagio, pues está comprobado que las personas que conviven con aquellas que padecen de trastornos psíquicos como son la esquizofrenia, la paranoia, la psicosis, incluso los depresivos, terminan también enfermas, y a veces de forma más aguda que las primeras.

La aceptación abierta de esta enfermedad, hace que la convivencia cotidiana con personas homosexuales vaya predisponiendo, a quienes consideran esto como una preferencia, a mal encaminar su afectividad y en una situación de quiebre emocional (rompimiento con una relación heterosexual, quiebra económica, muerte de un familiar, etc.), acepten participar de la experiencia sexual.

Hoy en día, con los avances de la ciencia, todos los hombres pueden encontrar cura y solución, aunque sea parcial, a sus enfermedades. Sin embargo, para ello, es necesario aceptar que se está enfermo. En este caso, se debe aceptar que la homosexualidad no es una preferencia (soy hombre, pero prefiero ser mujer), sino una enfermedad. Por ello la Iglesia invita a todos los que la padecen a tratarse, a visitar a los expertos, para que con la ayuda de la medicina, y en particular de la psicología y la psiquiatría, logren restablecer el equilibrio psicológico y muchas veces hormonal que son la causa de esta penosa enfermedad que priva de la felicidad verdadera a quienes la padecen y a quienes conviven con ellos.

Sin embargo, mientras se curan, dado que el desorden es de tipo psico-sexual, esta sexualidad, al igual que en todos los hombres y mujeres, debe ser gobernada y puesta al servicio del amor, ya que de lo contrario terminará por destruir la vida y la relación en toda la sociedad. En otras palabras, todos los hombres y mujeres, sanos o enfermos, deben buscar vivir una vida de castidad, dejando los actos sexuales ordenados a la procreación para el matrimonio. En este sentido es que el catecismo nos dice que “estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor, las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición” (CatIC 2358). Con estas palabras reconoce la Iglesia que no es una situación fácil de superar y que requerirá de mucho esfuerzo y sacrificio de parte de quien la padece si verdaderamente quiere vivir de acuerdo a la voluntad de Dios y realizar en su vida el proyecto de vida que Dios ha diseñado para cada uno de nosotros.


El P. Ernesto María Caro Osorio fue ordenado sacerdote en el Seminario de Monterrey el 15 de agosto 1991. Licenciado en Espiritualidad por la Universidad Gregoriana de Roma y Doctorado en Mariología por la Universidad Marianum de Roma, es director de la página

sábado, 19 de junio de 2010

Reclaman excomulgar a los que voten a favor de la aberración del "matrimonio" homosexual

La petición la formuló un abogado, al exigir “una lucha de resistencia histórica” de los obispos frente al avance del proyecto de ley. El letrado solicitó que si los legisladores juraron sobre la Biblia, sean “expulsados de esta sagrada institución”.

En una presentación ante el obispo de Jujuy, monseñor Marcelino Palentini, el abogado Fernando Bóveda, sostuvo que el obispo debe realizar “una lucha de resistencia histórica” en contra de la ley que autoriza el casamiento entre personas de un mismo sexo.

“Por estos días observo para mi asombro –dijo Bóveda- cómo en forma artera se está atentando contra la familia al querer dar validez al matrimonio entre personas del mismo sexo”.

Pidió el abogado que la Iglesia aplique el principio constitucional de igualdad ante la ley, “dado que a si los creyentes que se han separado y vuelto a casar por civil se les prohíbe comulgar por cuanto se los supone en pecado e indignos de entrar a la casa de Dios, entonces en el carácter de católico apostólico romano peticiono que a los diputados y senadores nacionales por la provincia de Jujuy que hubieran votado o vayan a votar a favor de la ley aludida que directamente se les prohíba comulgar o se los excomulgue, dado que a los nombrados se les debe exigir un mayor compromiso con los principios cristiano”.

Los legisladores nacionales –añadió- “representan a una mayoría católica y casi todos los representantes que tenemos en la actualidad, cuando han jurado en distintos cargos lo han hecho por Dios, la Patria y los Santos Evangelios, y si no son capaces de cumplir ni siquiera con los principios religiosos sobre los que juraron, sobre la misma Biblia, pues entonces deben ser expulsados de esta sagrada institución”.

“Si bien no peco de inocente al no dejar de tener en cuenta que la Iglesia depende del Estado, también pienso que esta época no son tiempos para posiciones ‘políticamente correctas’, porque ello es sinónimo de tibieza y dicen las mismas Escrituras que a los tibios ‘los vomita Dios’, es más no se debe permitir a nuestros representantes ni siquiera la abstención, aquí claramente se debe exigir estar de un lado o del otro, interpreto que el presente lo está convocando (al obispo) a una lucha de resistencia histórica”, agregó el abogado.

“Desde ya cuente con su pueblo de Jujuy; es sabido que nuestra Iglesia a lo largo de la historia fue perseguida una y mil veces, pero siempre a lo largo de la historia ha crecido y multiplicado”, concluyó.

Fuente: Diarios de Jujuy

miércoles, 16 de junio de 2010

Develan estrategia y presiones de lobby homosexual en asamblea de OEA

En un artículo escrito tras la 40° asamblea general de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que se realizó del 6 al 8 de junio en esta capital, el Director de la Oficina para América Latina del Population Research Institute (PRI), Carlos Polo, reveló la estrategia y las presiones del lobby homosexual que busca imponer en América Latina la ideología de género y la homosexualidad.
En el texto titulado “OEA: Venta y compra de lobbies al mejor postor“, Polo señala que la asamblea estuvo lejos de coordinar medidas para enfrentar los desafíos de la región y en cambio “volvimos a presenciar no sólo los viejos usos de la imposición política del más fuerte sobre el más débil. Además en esta oportunidad, fuimos testigos de la penetración del marketing de insólitos lobbies que compran y obtienen exposición pública a costa de relegar las verdaderas urgencias del desarrollo económico y social“.
La estrategia

Al hablar luego de la estrategia, puesta en práctica también en esta asamblea, del lobby homosexual o LGBT, Carlos Polo precisa que “jurídicamente, los conceptos de ‘orientación sexual’ e ‘identidad de género’ no están incluidos en el marco legal de la mayoría de países de la región. En aquellos pocos donde están apenas mencionados (como es el caso de Ecuador o México), los conceptos no han sido precisados y están generando contradicciones con otras normas”.
“La no definición es una estrategia, no es casual. El lobby LGTB se vende victimizándose. Para tal efecto han creado el concepto de homofobia con el que combaten y tratan de neutralizar cualquier oposición”,
alerta.
“Efectivamente las personas homosexuales tienen los mismos derechos humanos como cualquier otra persona. Eso lo saben y no es eso lo que les interesa. Su meta es imponer la homosexualidad, y saben que para lograrlo deben sumirnos en una cultura de la ambigüedad sexual”, continúa.
Ante este panorama, explica el Director del PRI para América Latina, es necesario saber lo que el mismo lobby dice de estos conceptos, definidos en Yogyakarta, Indonesia, en noviembre de 2006, donde 29 “expertos” precisaron ambas definiciones:
“La orientación sexual se refiere a la capacidad de cada persona de sentir una profunda atracción emocional, afectiva y sexual por personas de un género diferente al suyo, o de su mismo género, o de más de un género, así como a la capacidad mantener relaciones íntimas y sexuales con estas personas”, mientras que la “identidad de género se refiere a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo (que podría involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios médicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que la misma sea libremente escogida) y otras expresiones de género, incluyendo la vestimenta, el modo de hablar y los modales”.
Ante estas definiciones, Polo cuestiona: “¿Cuánta popularidad les quedaría luego de esta carta de presentación?“
Las presiones en la asamblea de la OEA
Polo explica luego las presiones que pudo apreciar en la 40° asamblea de la OEA, en donde los promotores del lobby homosexual “veían con agrado la participación de Hillary Clinton, campeona en la promoción de los derechos sexuales y productivos, incluido el aborto. Inclusive en las sesiones de diálogo privado realizadas el día lunes al interior del evento, la ‘orientación sexual y la identidad de género’ habían sido expuestas y reclamadas con carácter de urgente aprobación”.
Carlos Polo precisa que “la jugada clave del lobby LGTB era el proyecto de Resolución ya pre aprobado en el Consejo Permanente de la OEA (léase José Miguel Insulza y su amigos cercanos en Washington). Dicha resolución formó parte de un extenso paquete de resoluciones, declaraciones y otros temas por discutir cuya lista distribuida entre los participantes de la Asamblea General llegó a tener 105 ítems”.
“Siendo humanamente imposible tener tiempo para siquiera plantear seriamente cada uno de estos asuntos, la aprobación de un extenso paquete de proyectos de resolución por parte de la Asamblea General se convirtió en un formalismo histriónico, un procedimiento administrativo vertical sin posibilidad alguna de cuestionamientos“,
prosigue.
Polo señala que “inclusive la Comisión General se reunió en privado y resolvió todo antes del almuerzo del 8 de junio, último día del evento. En la misma tarde, la Comisión General informó a la Asamblea General de las tres declaraciones y los 86 resoluciones propuestas a ésta, la que se limitó a aprobarlos”. Sin embargo, más de uno expresó su rechazo a la resolución sobre el asunto de la identidad de género.
Para graficar la oposición, Carlos Polo relata que “en el momento de la lectura de la aprobación de esta resolución varios participantes entre ellos la congresista peruana Fabiola Morales le destacó al Canciller peruano, José Antonio García Belaúnde, la irregularidad que significaba utilizar los canales internos de la OEA para avalar asuntos que violan leyes locales y suplantan las funciones de los poderes legislativos. A lo cual el diplomático peruano respondió casi despreocupadamente que estas resoluciones ‘no tenían mayor importancia’ y que ‘no son vinculantes pero sí conviene darles seguimiento’”.
Polo remata el análisis con este comentario: “si esto lo dice el anfitrión de la última Asamblea General uno se pregunta ¿Será importante la OEA para nuestros gobiernos después de todo? ¿O solamente es el modus vivendi de una élite de burócratas que necesitan de estas reuniones más allá de su efectividad real?”
Para leer el boletín completo ingrese a: http://www.lapop.org/content/view/332/1/
Fuente: Aciprensa

Piñera traiciona la confianza de sus electores y cede al multimillonario Lobby Gay


Escrito por Laura Altamiranda
El Movimiento de Integración y Liberación (Movilh) calificó hoy como “una avance de gran magnitud y sin precedentes” que el presidente de la República, Sebastián Piñera, refrendara su promesa electoral de legislar en torno a las uniones de hecho compuesta por personas de igual y distinto sexo.
El Presidente Piñera refrenda compromiso de legislar sobre las uniones de hecho homosexuales y heterosexuales. Movilh calificó de “un avance de magnitud y sin precedentes” la postura de Piñera, aunque insistió que la igualdad plena para todas las parejas sólo tendrá lugar cuando el matrimonio sea para todos y todas. El organismo repudió una vez más la oposición del concejal Carlos Larraín en torno a estos debates.
“Este es un hecho sin precedentes, por cuanto nunca antes un presidente de la República se refirió públicamente a esta temática, lo cual constituye un avance de magnitud, una señal que de concretarse volverá a este país más libre y democrático, con menos discriminación y en beneficio de unas dos millones de parejas afectadas por una brutal vulnerabilidad jurídica y social”, sostuvo el movimiento de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.
“Quiero expresar nuestro compromiso como gobierno con resolver problemas reales de gente real (….) y por eso vamos a promover una legislación que resuelva problemas reales de carácter patrimonial de salud, de herencia de esas parejas sin desnaturalizar lo que es la esencia del matrimonio que es la unión entre un hombre y una mujer” sostuvo hoy el abanderado.
Junto con felicitar “el avance”, el Movilh recordó, sin embargo, que “la igualdad plena para todas las parejas, sólo se conseguirá cuando “una ley civil, el matrimonio, sea abierta a todas las personas, con derecho de adopción incluida. Esto por cuanto Chile y su Estado Laico garantizan a todos los chilenos y chilenas igualdad legal desde el nacimiento y la existencia de leyes para un solo grupo humano, como ocurre con el matrimonio o la adopción sólo para parejas heterosexuales, violentan este principio”.
Añadió que “en relación al matrimonio y la adopción, claramente no estamos de acuerdo con la postura del presidente y de variados actores políticos, Al mismo tiempo estamos convencidos de que este debate deberá darse tarde o temprano, con propuestas concretas sobre la materia”.
“La unión civil es distinta al matrimonio. Aunque resuelve problemas gravísimos y puede convivir con el matrimonio, como ocurre en varios países, la ausencia del matrimonio para todos y todas, sigue siendo un realidad desigual y discriminatoria.”, agregó.
El organismo calificó además de una “buena y honesta señal” la declaración en Radio Cooperativa del ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, quien al respaldar el Acuerdo de Vida en Común (AVC), que próximamente presentará al Congreso Nacional el senador Andrés Allamand, sostuvo que “me parece bien, hay que hacerse cargo como sociedad (…) La sociedad debe entender que el mundo ha cambiado y hacernos cargo de las nuevas realidades que existen”.
Sobre la materia, el Movilh sostuvo que “estas declaraciones son una buena señal, por cuanto demuestran que desde el gobierno hay corrientes con interés por resolver los problemas que afectan a quienes no pueden o quieren casarse, al tiempo que calificó de “honesto” que Hinzpeter reconociera las diferencias al interior del gobierno al declarar que “hay personas que no creen que es un buen proyecto y los respeto, y hay personas que creen que es un mal proyecto y también los respeto”.
“Sincerar los diálogos sobre las uniones civiles es un primer importante paso para resolver esta temática sin censuras o tabúes, lo que explicita un compromiso de democracia real en la discusión que se llevará al respecto”, añadió el Movilh.
En relación al AVC, el Movilh “valoró que desde la derecha el senador Andrés Allamand esté dando un paso concreto para contribuir a solucionar la grave vulnerabilidad que afecta a las parejas que no quieren (las heterosexuales) o no pueden (las homosexuales) casarse y que hoy enfrentan graves problemas en lo que respecta a su régimen patrimonial, de herencia, de salud y previsión.”
El organismo repudió, por último, que el presidente de Renovación Nacional, Carlos Larraín, calificará anoche en TVN como “periféricos y poco importantes” los debates sobre las uniones civiles, tras haber considerado que estos temas tienen relación con los amantes.
“Es vergonzoso que el Señor Larraín indique que la discusión sobre la igualdad legal para cada chileno y chilena es un tema de menor importancia que otros. También lo es el hecho de que nuevamente, desde una ignorancia real o no, llegue a confundir a los convivientes con relaciones de infidelidad extramatrimoniales, lo cual es un absurdo”.
Recientemente el Movilh lanzó una campaña pública que tiene por fin justamente apresurar el debate sobre la ley de unión civil y normas antidiscriminatoria, provocando la apuesta un debate de impacto nacional e internacional.
LA VERDAD TRAS EL CACAREADO DERECHO AL MATRIMONIO

La ley de matrimonio homosexual hace figurar sobre el papel lo que no puede ser aparente y menos aún real. Pocos homosexuales formalizan su relación y evitan, así, problemas. Existe entre ellos la experiencia general de inestabilidad del compromiso, y saben de sobra que no se puede cambiar la naturaleza biológica aunque pueda violentarse.

Una cosa está clara: las personas merecen todas respeto; distinto es considerar todo igual y del mismo valor. El movimiento del homosexualismo es de tipo político, no una necesidad social, y parte del feminismo radical. Su objetivo es eliminar la secular y universal institución matrimonial como unión fiel del hombre y la mujer abierta a la vida.

El activita homosexual Michael Signorile decía: “Luchar por el matrimonio del mismo sexo y sus beneficios y entonces, una vez garantizado, redefinir la institución del matrimonio completamente, pedir el derecho de casarse no como una forma de adherirse a los códigos morales de la sociedad sino de desbancar un mito y alterar radicalmente una institución arcaica (..). La acción más subversiva que pueden emprender los gays y lesbianas es transformar por completo la noción de familia”. Sí, su finalidad es acabar con el compromiso, la unión fecunda y la vinculación paterno-filial. Con la ley circula el matrimonio homosexual como las monedas falsas, que si hubiera muchas se produciría gran desconfianza.

Tucumán marcha en Defensa de la Familia

San Miguel de Tucumán, 15 Jun. 10 (AICA).- El Secretariado de la Familia de la arquidiócesis de Tucumán convocó a todos los movimientos que trabajan en defensa de la vida y de la familia a una marcha para el próximo jueves 17 a las 20.30, desde la Plaza Urquiza a la Plaza Independencia. El motivo de la marcha es tener presencia frente a la Legislatura (Rivadavia 25) durante la audiencia pública que se llevará a cabo al día siguiente, viernes 18 desde las 9, en la que se debatirá sobre el proyecto de ley que legalizaría el matrimonio entre personas del mismo sexo, que ya tiene media sanción por la Cámara de Diputados y ahora se encuentra en el Senado de la Nación.
La Pastoral Familiar explica la importancia de la manifestación masiva “porque es tiempo de acción, porque la familia nos necesita, porque el matrimonio se concibe solo entre un hombre y una mujer”.
Según adelantaron los organizadores, los movimientos participantes tendrán varios lugares de concentración: los colegios lo harán frente al Liceo Nacional en Plaza Urquiza, los Movimientos en el Teatro San Martín, las parroquias en la esquina Complejo Ledesma, las redes sociales frente al edificio Los Altos de Urquiza en la vereda de la Plaza y el público en general en la esquina de Santa Fe y 25 de Mayo.
Al llegar a la plaza Independencia se hará un abrazo simbólico de la Legislatura cantando el Himno Nacional, en una actitud, se dijo, que hará que la marcha sea alegre, muy respetuosa, y ágil. No habrá oradores y los jóvenes prepararán una presentación con imágenes para proyectar en pantalla gigante.
Vea el siguiente video de la Concentración del pasado viernes en Mar del Plata, bajo el lema "La Familia Sí Importa"


Perseguidores de la ciencia son hoy los Inquisidores del Lobby Gay

La Conselleria de Salud de la Generalitat abrió un expediente informativo a la Policlínica Tibidabo de Barcelona por aplicar terapias para curar la homosexualidad a través de pastillas y tratamiento psiquiátrico, según señala la titular de Salud del Govern, Marina Geli.
Tras donar sangre, en el marco del Día del Donante del que Barcelona es hoy capital mundial, la consellera aseveró que “no existe evidencia científica que sostenga que la homosexualidad deba ser tratada como una enfermedad, al margen de ideologías personales”.
Respecto a personas que puedan vivir este hecho como algo tormentoso y demanden una terapia, la consellera dijo que “no hay que confundir alteraciones emocionales en relación a la vivencia de la propia sexualidad: heterosexualidad, homosexualidad o bisexualidad”.
Geli, señala Europa Press (EP), indicó que ha sido la Dirección General de Recursos la encargada de iniciar esta acción, en el marco de la cual ha solicitado un dictamen a la Sociedad Catalana de Psiquiatría, a través del Plan director de salud mental, cuyo presidente del consejo asesor es el catedrático de la Unviersitat Autònoma de Barcelona (UAB) y jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Vall d’Hebron, Miquel Casas.
El mismo Casas se pondrá en contacto con el psiquiatra Joaquín Muñoz de la Policlínica por sus declaraciones en defensa de las citadas terapias correctivas. En esta línea, la consellera señaló la necesidad de abrir un debate entre los profesionales.
La homosexualidad, recuerda EP, dejó de ser considerada un trastorno en 1973 por la Asociación Norteamericana de Psiquiatría, pero la Organización Mundial de la Salud la mantuvo en su catálogo de enfermedades hasta 1990.
Sí es enfermedad
Al respecto el experto Gerard J. M. Van Den Aardweg, de “Vivir en Familia”, escribe que “mucha gente no sabe que la génesis psíquica de esta condición sexual carece en absoluto de misterio y que su terapia es posible. El método que he utilizado consta de dos partes: la primera consiste en hacer adquirir al interesado una visión clara de la propia identidad y de su propio mundo afectivo; la segunda, en afrontar esa situación”.
Asimismo, en 2003 se publicó un artículo en la revista científica “Archives of Sexual Behavior” en el que se dio a conocer un estudio realizado por uno de los expertos en epidemiología psiquiátrica más importantes en el mundo, Robert L. Spitzer, que a través de numerosos casos médicos demuestra que la homosexualidad es una enfermedad y puede curarse.
El estudio fue presentado en 2001 en el Congreso de la Asociación Psiquiátrica Americana, luego de que Spitzer se retractara de la postura que lo hizo impulsar en 1973 el retiro de la homosexualidad de la lista de desórdenes psiquiátricos.
Fuente: ACI

sábado, 12 de junio de 2010

Testimonio de curación en Puerto Rico

Autora: Vivian Maldonado Miranda Fuente: El Visitante
A los 22 años, José descubrió que su verdadera identidad es “ser un hijo de Dios”. Fue a los 5 años de edad que tuvo la primera experiencia que marcó su vida. Un niño de 6 años que era abusado en su casa, repitió contra José el abuso que cometían con él. Desde entonces, empezó a tener sueños “surrealistas”, que ni siquiera entendía.

Pero no tenía la confianza de contárselo a sus padres. De hecho, creció con rencor contra su papá, quien maltrataba a su mamá y, por ende, con quien sentía que jamás podría identificarse. Luego, sus padres se fueron de crucero y lo dejaron durante una semana en la casa de un familiar. Allí, fue abusado por un miembro de la familia. Jamás lo dijo. Explica que, con el tiempo, no le costó trabajo perdonar al agresor, pues escuchaba que Jesús nos llama a perdonar. Sin embargo, era incapaz de perdonarse a sí mismo y se sentía culpable por lo que había ocurrido.

Llegó la adolescencia y le dijeron ‘pato’ en la escuela. No entendía por qué se lo decían. De los 15 minutos que caminaba de regreso a casa, cinco los pasaba llorando. Ante su familia, no lo demostraba. Mientras, acumulaba más heridas y rencores contra su papá, de quien no recuerda una sola salida al parque, algún pasatiempo o juego juntos, ni, al menos, algún abrazo. Papá traía dinero a la casa, pero la mente de José se queda en blanco cuando le preguntan de algún momento feliz a su lado.

Comenzaron los intentos de suicidio. Hasta dormía con un cuchillo bajo su almohada. Para José, la atracción hacia personas del mismo sexo que empezó a sentir fue sólo la “punta del iceberg”, con la que él buscaba en otros hombres, el cariño del padre que nunca tuvo. Puesta ya su homosexualidad al descubierto, afirma que no recibió más rechazo social: “Nadie me dijo que la homosexualidad fuera mala. Sin embargo, mi naturaleza me decía que algo andaba mal y mis deseos de suicidio no eran porque la sociedad me estuviera rechazando, sino porque dentro de mi ser yo sabía que estaba mal”.

Hasta que se encontró con el apostolado Courage, donde explica que comprendió por primera vez que él es “una persona”, liberándose así del “sello” de ser “un gay”.

Afirma que su historia, es la de muchos. Ahora José es el coordinador laico del Capítulo de Courage de la Arquidiócesis de San Juan. El Apostolado brinda atención espiritual a las personas que sienten atracción hacia el mismo sexo y a sus familiares y amigos.

“Nuestro objetivo es lograr que cada persona con atracción al mismo sexo tenga una relación íntima con Jesucristo”, lee el material informativo de la organización. Las metas son: vivir la virtud de la castidad de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia, oración y dedicación a Cristo, apoyo y buen ejemplo. En palabras del sub-coordinador, Taín Alejandro, cuando la persona tiene una herida, se enfrenta a varias alternativas: o la sanas con la ayuda de Dios, o buscas sanarla en otras personas o “te quedas con la herida abierta y en venganza, buscas hacer caer a alguien más”. Para José, lo más liberador fue el saber que “soy un ser humano, creación de Dios y que mi verdadera identidad es ser hijo de Dios”.

“Alguien me puede decir que hay felicidad en el ambiente gay y yo le respondo ‘sabes, no estás hablando con alguien que no vivió en ese ambiente, a quien puedas venderle ese paquete de felicidad. Yo sé del dolor, del sufrimiento, de la búsqueda de amor a través de otras personas. No hay manera de comparar la felicidad real y la paz que Dios da a uno, con la incertidumbre, la soledad, la angustia y la depresión de vivir en ese ambiente”, prosiguió. El Apostolado ahora tiene dos nuevos proyectos. El primero, “Encourage”, dirigido a ofrecer apoyo a los familiares de personas con atracción hacia el mismo sexo. Según el asesor laico coordinador de Encourage, Gabriel Spes, no es necesario que sus hijos estén en Courage, para poder participar de esta nueva iniciativa.

El apostolado está trabajando además en una ronda de talleres titulados “Comprendiendo la homosexualidad”, dirigidos a los ambientes universitarios.

Para más información, escribir a sanjuanpr@courage-latino.org Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla , o llamar al 787-360-0875

sábado, 5 de junio de 2010

McDonald’s en manos del Lobby gay satánico

Un anuncio de McDonald’s en Francia, que forma parte de su campaña «ven tal y como eres», presenta a un adolescente homosexual hablando dulcemente a su «compañero» antes de ser obligado a esconder sus sentimientos delante de un padre presumiblemente homófobo. Bill Johnson, Presidente de la American Decency Association, asegura a LifeSiteNews que «estamos viendo que McDonald’s ha optado por dar la espalda a los valores familiares tradicionales de cientos de millones de personas» para alinearse con el de unos pocos.

En el anuncio, un joven sentado en un establecimiento de McDonald’s recibe la llamada de su amante mientras su padre hace un pedido de comida. El joven dice a su novio que estaba pensando en él y que le echa de menos, pero cuelga al ver que su padre se acerca.

Cuando su padre se sienta a su lado, le dice que es una pena que esté en una clase donde todos son chicos, porque de otra manera él podría atraer a todas las chicas.
No es la primera vez.

Esta no es la primera ver que McDonald’s se entrega al activismo pro-homosexual. En 2008, la empresa pagó 20.000 dólares para convertirse en patrocinador oficial del National Gay and Lesbian Chamber of Commerce (NGLCC). De hecho, Richard Ellis, vicepresidente de la compañía, se convirtió en miembro de la Junta directiva de la NGLCC. Y también ese año McDonald’s fue empresa patrocinadora del Desfile del Orgullo Gay en San Francisco.

Sin embargo, debido a un boicot promovido por la American Family Association, el 3 de julio del mismo año Richard Ellis abandonó la NGLCC y McDonald’s aseguró que no renovaría su membresía en esa rama del lobby gay. Están poniendo a prueba a sus clientes. Bill Johnson aseguró que el nuevo spot televisivo es “uno de los anuncios más desconcertantes cuando consideras el hecho de que un gran número de americanos a lo largo de todo el país han hecho ‘negocios’ con McDonald’s”.

El presidente de la American Decency Association cree que la companía “está poniendo a prueba de nuevo al mercado al hacer anuncios pro-gay”, a pesar de su conflicto previo con grupos activistas pro-familia.

Campaña pro satanismo