jueves, 29 de abril de 2010

Esteban: un testimonio de liberación

Citamos el testimonio de un joven, Esteban, que después de haber experimentado el desorden de la vida gay, gracias a la fe se ha encontrado consigo mismo. Hoy está casado y es padre de una niña de dos años.
“En la primera infancia me creí un niño débil, tenía problemas de salud, problemas en los ojos y como consecuencia no podía practicar deporte (que, sin embargo, no me gustaba). Con estos problemas míos me sentía marginado, diferente de los demás. En el barrio donde vivía, dos vecinos míos, Christine y Jean-Marc, y yo éramos los más pequeños del grupo. Los demás tenían al menos cinco años más que nosotros, y cuando jugábamos con ellos, nos rechazaban, aprovechando que eran más grandes.
Hasta los cuatro años, la relación con mi padre era buena. Las circunstancias de la vida se hicieron difíciles para él y comenzó a maltratarme. Me reprendía delante de todo el mundo, en particular, delante de los familiares. Recuerdo que esperaba ayuda de mi madre y de los demás. Me pegaba con frecuencia, me sentía humillado, débil, indefenso. Estaba ansioso, miedoso, inseguro… Me faltaba el amor que esperaba. Sentía fuertemente la injusticia. No tuve un modelo de padre ni de hombre.
En la adolescencia, no me sentía a la altura de ser un hombre. La presión en mi interior era intensa. Todo tomaba las proporciones más grandes, el deseo erótico-sexual se convirtió en obsesivo, la masturbación, practicada durante años más veces al día como alivio, ahora era más imaginativa y de consolación. Buscaba la fuerza y la seguridad en otros hombres, ¡quería de ellos lo que me faltaba a mí! Cuando terminé los estudios, me vi embarcado en la vida gay, donde por fin era alguien, era advertido, gustaba, era deseado y finalmente podía recibir el amor que ansiaba.
Viví en un círculo vicioso durante varios años: ¡sexo, alivio pasajero, insatisfacción, sufrimiento! Y de nuevo sexo y etc… Mi frustración era aliviada por una dependencia cada vez más intensa. Un día comprendí que los demás hombres tenían el mismo problema que yo. ¡En el fondo todos buscaban coger del otro pero todos quedaban sin recibirlo! Cuando estábamos en una discoteca o en un bar: sonrisas, alegría, chistes, diversión. Cuando nos encontrábamos solos: Para algunos era la depresión, para otros la tristeza, para los más el volverse a decir: ¡No he encontrado la persona justa!”.
A los 30 años viví un momento verdaderamente difícil en el trabajo y en las relaciones. Comprendí que todo lo que deseaba materialmente lo tenía, pero mi vida no tenía sentido, era una trampa, no había conseguido nada. ¡No era feliz ni me encontraba en paz con el hecho de tener una vida gay!
Justo en ese periodo redescubrí a Dios y a la Iglesia pero sobre todo ¡la motivación para cambiar de vida! Comencé a participar en cursos de Living Waters para comprender lo que me pasaba, por qué no tuve la opción de ser heterosexual, porque sentía atracción compulsivamente hacia el mismo sexo…
Semana tras semana, he estado haciendo un trabajo sobre mí, reconociendo y diciendo mis sufrimientos pasados y presentes. He podido hablar delante de un pequeño grupo sin sentirme juzgado, siendo escuchado, tomado en cuenta. Me he formado sobre la sexualidad, la identidad del hombre y de la mujer, las emociones y la infancia. Poco a poco he aprendido a conocerme a mí mismo, a tener una identidad que no estuviese ligada al sexo con un hombre, a vivir sin narcisismo; es decir, a concentrarme en mí mismo y mis necesidades, para parecer seguro de mí mismo. A vivir sin idolatría relacional; es decir, dar o pensar que el otro me puede dar solo felicidad o lo que me falta. ¡A aceptarme y perdonarme a mí mismo y a los demás! ¡A reposicionar los pensamientos que tenía sobre mi padre! A darle el justo valor a las heridas morales que he recibido y a perdonar. A salir de mí mismo, caminar y andar hacia otras situaciones desconocidas…
Todo esto ha hecho renacer en mí el deseo de poner por obra el cambio, la voluntad de tener novia, de casarme, de tener una familia, de descubrir la amistad sin el sexo, de aceptar consejos, y de poner en cuestión mis pensamientos, de transmitir lo bueno de la vida y, sobre todo, ¡de no creer la mentira de que la homosexualidad es genética! Saber vivir con filtros, dejando pasar lo bueno y descartando lo menos bueno.
No quiero decir que estoy curado, aunque quisiera decir que estuve enfermo y que la homosexualidad es, por tanto, una enfermedad. Quiero decir que antes vivía separado de mi identidad. No había sido confirmado como hombre por mi padre y mi proceso de maduración estaba bloqueado. ¡Solamente buscaba conquistar mi masculinidad de una forma incorrecta!
No volveré al pasado ni al falso yo que le acompañaba. Estoy contento de haber comprendido lo que en mí y fuera de mí hizo que tuviese problemas de homosexualidad”.
http://www.esposiblelaesperanza.com/

Alarmante testimonio de mujer criada por pareja de mismos sexos

Una mujer canadiense que fue criada en un hogar homosexual se dedica ahora a asistir a otras personas que atraviesan por la misma situación y a pedir a los gobiernos del mundo que protejan el matrimonio entre hombre y mujer.
Según informa ForumLibertas.org, Dawn Stefanowicz vive en Ontario, Canadá, con su esposo de toda la vida y sus dos hijos, a los que ha educado en casa. Actualmente prepara su autobiografía y desarrolla un ministerio especial desde el sitio web (en inglés) http://www.dawnstefanowicz.com/ : Brinda ayuda a otras personas que como ella crecieron a cargo de un padre homosexual y fueron expuestos a este estilo de vida.
Stefanowicz explica en el sitio web “cómo en su infancia estuvo expuesta a intercambios de parejas gays, playas nudistas y la falta de afirmación en su feminidad, cómo le hirió el estilo de vida en el que creció, y ofrece ayuda, consejo e información para otras personas que han crecido heridas en un entorno de ‘familia’ gay, un estilo de ‘familia’ que ella no desea para nadie y que cree que las leyes no deberían apoyar“.

Su testimonio
En su relato, Stefanowicz explica que debido a una enfermedad grave de su madre debió quedar al cuidado de su padre homosexual cuando aún era una niña. “Estuve expuesta a un alto riesgo de enfermedades de transmisión sexual debido al abuso sexual, a los comportamientos de alto riesgo de mi padre y a numerosas parejas“, relata.
“Incluso cuando mi padre estaba en lo que parecían relaciones monógamas, continuaba haciendo ‘cruising’ buscando sexo anónimo. Llegué a preocuparme profundamente, a amar y entender con compasión a mi padre. Compartía conmigo lo que lamentaba de la vida. Desgraciadamente, siendo niño unos adultos abusaron sexual y físicamente de él. Debido a esto, vivió con depresión, problemas de control, estallidos de rabia, tendencias suicidas y compulsión sexual. Intentaba satisfacer su necesidad por el afecto de su padre, por su afirmación y atención, con relaciones promiscuas y transitorias. Las (ex) parejas de mi padre, con los que traté y llegué a apreciar con sentimientos profundos, vieron sus vidas drásticamente acortadas por el SIDA y el suicidio. Tristemente, mi padre murió de SIDA en 1991“, recuerda.
Según Stefanowicz las “experiencias personales, profesionales y sociales con mi padre no me enseñaron el respeto por la moralidad, la autoridad, el matrimonio o el amor paterno. Me sentía temerosamente acallada porque mi padre no me permitía hablar de él, sus compañeros de casa, su estilo de vida y sus encuentros en esa subcultura. Mientras viví en casa, tuve que vivir según sus reglas“.
“Sí, amaba a mi padre. Pero me sentía abandonada y despreciada porque mi padre me dejaba a menudo para estar varios días con sus compañeros. Sus parejas realmente no se interesaban por mí. Fui dañada por el maltrato doméstico homosexual, las tentativas sexuales con menores y la pérdida de parejas sexuales como si las personas fueran sólo cosas para usar. Busqué consuelo, busqué el amor de mi padre en diversos novios a partir de los 12 años“, sostiene.
Stefanowicz recuerda que “desde corta edad, se me expuso a charlas sexualmente explícitas, estilos de vida hedonistas, subculturas GLBT y lugares de vacaciones gay. El sexo me parecía gratuito cuando era niña. Se me expuso a manifestaciones de sexualidad de todo tipo incluyendo sexo en casas de baño, travestismo, sodomía, pornografía, nudismo gay, lesbianismo, bisexualidad, voyeurismo y exhibicionismo. Se aludía al sadomasoquismo y se mostraban algunos aspectos. Las drogas y el alcohol a menudo contribuían a bajar las inhibiciones en las relaciones de mi padre“.
“Mi padre apreciaba el vestir unisex, los aspectos de género-neutro, y el intercambio de ropas cuando yo tenía 8 años. Yo no veía el valor de las diferencias biológicamente complementarias entre hombre y mujer. Ni pensaba acerca del matrimonio. Hice votos de no tener nunca hijos, porque no crecí en un ambiente de hogar seguro, sacrificial, centrado en los niños
“, señala.
Las consecuencias
“Más de dos décadas de exposición directa a estas experiencias estresantes me causaron inseguridad, depresión, pensamientos suicidas, miedo, ansiedad, baja autoestima, insomnio y confusión sexual. Mi conciencia y mi inocencia fueron seriamente dañados. Fui testigo de que todos los otros miembros de la familia también sufrían“,
sostiene Stefanowicz.
Ella asegura que sólo después de haber tomado las decisiones más importantes de su vida, empezó a darse cuenta de cómo la había afectado crecer en ese ambiente.
“Mi sanación implicó mirar de frente la realidad, aceptar las consecuencias a largo plazo y ofrecer perdón. ¿Podéis imaginar ser forzados a aceptar relaciones inestables y prácticas sexuales diversas desde corta edad y cómo afectó a mi desarrollo?. Desgraciadamente, hasta que mi padre, sus parejas sexuales y mi madre murieron, no pude hablar públicamente de mis experiencias“, explica.
“Al final, los niños serán las víctimas reales y los perdedores del matrimonio legal del mismo sexo. ¿Qué esperanza puedo ofrecer a niños inocentes sin voz? Gobiernos y jueces deben defender el matrimonio entre hombre y mujer y excluir todos los otros, por el bien de nuestros niños“, concluye.
fuente: ACI Prensa

viernes, 23 de abril de 2010

Otro experto da razón a Cardenal Bertone al vincular pedofilia con homosexualidad

SANTIAGO, 21 Abr. 10 (ACI).- El Diario de Chile publicó en su edición del viernes 16 de abril un artículo del experto psicólogo español José María Amenós Vidal que lleva por título: "El Cardenal Tarcisio Bertone y la evidencia científica que corrobora la relación entre homosexualidad y pedofilia", en él le da la razón al Purpurado quien afirmó durante su visita a Chile la existencia de este vínculo.

Amenós Vidal es licenciado en Psicología Clínica y Social, está dedicado desde 1984 a la docencia e investigación en la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de la Universidad Central de Barcelona (España), y es Director de Seminarios en los Departamentos de Psicología General y Social de la Facultad de Psicología de la misma.

El artículo fue enviado a los medios de comunicación de Chile, en respuesta a las desmesuradas críticas y manifestaciones que se produjeron como consecuencia de las declaraciones hechas por el Secretario de Estado en Santiago, y que solamente pretendían constatar una realidad, explicada por otros expertos como el psiquiatra estadounidense Richard Fitzgibbons, especialista en el tratamiento de sacerdotes que han cometido abusos contra menores.

El artículo de Amenós explica al comenzar que "el reconocido médico y psiquiatra español, el profesor y doctor Aquilino Polaino, se reafirmó con autoridad en la materia en el tratamiento de la homosexualidad como una patología mental, que debe ser intervenida en el ámbito de la consulta psiquiátrica y según sea el enfoque paradigmático del terapeuta en consonancia con un modelo ya propuesto para la ciencia psicológica por Gerard J. M. van den Aardweg, catedrático y psicólogo holandés, que hace años descifró las claves de esta enfermedad y su intervención".

"El modelo análogo para la ciencia psicológica del programa Aardweg, se muestra en clara oposición y confrontación con la primera y segunda escuela vienesa del psicoanálisis de Sigmund Freud y Alfred Adler, porque los psicoanalistas ortodoxos y heterodoxos han defendido sin base científica que la homosexualidad se debe a factores hereditarios, cuando de esta hipótesis que ha sido del todo descartada en la actualidad por su incongruencia con los resultados de las investigaciones científicas, se concluye que efectivamente el medio social es su principal desencadenante".

Desde este punto de vista, prosigue el experto, "las recientes afirmaciones del Secretario de Estado del Vaticano, el Cardenal Tarcisio Bertone, en su reciente viaje a Chile, corroboran la evidencia científica que deriva de estudios estadísticos y correlacionales entre homosexualidad y pedofilia, cuestión investigada mediante modelos homólogos por el campo de la etología de los primates, en un estudio que fue presentado precisamente y con este propósito en el Primer Congreso Nacional de Etología y Psicología Comparada organizado por la Universidad de Chile (16-18 octubre 2008) y que exponía entre otras, dichas conclusiones".

El artículo de Amenós también explica que estos resultados responden a "los errores del psicoanálisis con respecto a la homosexualidad, porque no es resultado de la herencia genética, y del evolucionismo en relación con la pedofilia, porque no es independiente del entorno sino que aparece de forma correlativa o simultánea como trastorno de conducta en un ambiente hostil".

Para leer el artículo completo, ingrese a:
http://www.aciprensa.com/homosexualidad/bertone.htm

miércoles, 21 de abril de 2010

Homosexualidad sí se puede cambiar, recuerda lideresa pro-vida


SAN SALVADOR, 19 Abr. 10 (ACI).- Un artículo publicado en El Diario de Hoy hizo referencia al estudio del Colegio de Pediatras de Estados Unidos (ACP por sus siglas en inglés), para que los educadores tengan cuidado en el manejo de estudiantes con posible atracción por personas del mismo sexo, pues la homosexualidad no es genética y se puede cambiar.

"La homosexualidad no es una característica determinada genéticamente ni imposible de cambiar", explica la nota, que añade: "La atracción homosexual está determinada por una combinación de influencias familiares, ambientales, sociales y biológicas. Los rasgos hereditarios o que predisponen pueden influir en algunos. En consecuencia, la atracción homosexual se puede cambiar".

El artículo firmado por Julia Regina de Cardenal, explica que el ACP hizo este llamado a los profesores "ante las enormes presiones que existen actualmente para imponer la ideología de género en las escuelas de todo el mundo".

Indicó que ante ello, el presidente de ACP, Thomas Benton, envió una carta a las cerca de 15 mil escuelas en EE.UU., en la que da valiosos datos, como que "el estilo de vida homosexual, especialmente para los hombres, genera graves riesgos de salud" y que "en muchos jóvenes, la atracción homosexual se desarrolla debido a experiencias traumáticas o negativas, como el abuso sexual. Estos estudiantes necesitan terapia para el trauma y no la afirmación de una 'identidad gay' ".

"La responsabilidad de la escuela es proporcionar un ambiente seguro para una respetuosa expresión propia de todos los estudiantes. El rol de la escuela no es diagnosticar e intentar tratar las condiciones médicas de los alumnos, y ciertamente no le compete 'afirmar' la orientación sexual que se percibe en ellos", indicó.

El artículo completo puede leerse en
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=4698716

¿Y los gay-pedófilos sin sotana?...

Según publica la revista TVNotas, los esposos Juan de Dios y Hermelinda García acusan al artista de haber abusado de su hijo Juan Carlos cuando este tenía 14 años.
Juan Gabriel fue demandado en una corte de Los Ángeles por presunto abuso sexual a un menor de edad hace casi 30 años, según documentos públicos de esa instancia.

La demanda fue presentada el 5 de octubre de 2009 por Juan Carlos García, quien tiene 42 años y asegura haber sufrido abuso entre 1982 y 1984 por el compositor, cuando tenía 15.

El padre de García era músico de Juan Gabriel. Fue cuando tuvo contacto con el cantante y sufrió los presuntos abusos.

En la demanda judicial contra Alberto Aguilera Valadez, nombre verdadero del cantautor, la presunta víctima se identifica como J.C.G. y señala que a finales de noviembre de 1982 se dio la primera agresión sexual.
Indicó que en esa ocasión Juan Gabriel entró a su habitación y le practicó sexo oral.

Aseguró que los abusos continuaron y que en 1983 Juan Gabriel sodomizó al menor, acción que se repitió en múltiples ocasiones.

Juan Gabriel fue demandado en una corte de Los Ángeles por presunto abuso sexual a un menor de edad hace casi 30 años, según documentos públicos de esa instancia.

La demanda fue presentada el 5 de octubre de 2009 por Juan Carlos García, quien tiene 42 años y asegura haber sufrido abuso entre 1982 y 1984 por el compositor, cuando tenía 15.

El padre de García era músico de Juan Gabriel. Fue cuando tuvo contacto con el cantante y sufrió los presuntos abusos.

En la demanda judicial contra Alberto Aguilera Valadez, nombre verdadero del cantautor, la presunta víctima se identifica como J.C.G. y señala que a finales de noviembre de 1982 se dio la primera agresión sexual.
Indicó que en esa ocasión Juan Gabriel entró a su habitación y le practicó sexo oral.

Aseguró que los abusos continuaron y que en 1983 Juan Gabriel sodomizó al menor, acción que se repitió en múltiples ocasiones.

Juan Gabriel fue demandado en una corte de Los Ángeles por presunto abuso sexual a un menor de edad hace casi 30 años, según documentos públicos de esa instancia.

La demanda fue presentada el 5 de octubre de 2009 por Juan Carlos García, quien tiene 42 años y asegura haber sufrido abuso entre 1982 y 1984 por el compositor, cuando tenía 15.

El padre de García era músico de Juan Gabriel. Fue cuando tuvo contacto con el cantante y sufrió los presuntos abusos.

En la demanda judicial contra Alberto Aguilera Valadez, nombre verdadero del cantautor, la presunta víctima se identifica como J.C.G. y señala que a finales de noviembre de 1982 se dio la primera agresión sexual.
Indicó que en esa ocasión Juan Gabriel entró a su habitación y le practicó sexo oral.

Aseguró que los abusos continuaron y que en 1983 Juan Gabriel sodomizó al menor, acción que se repitió en múltiples ocasiones.

domingo, 18 de abril de 2010

Un psiquiatra especializado da la razón al cardenal Bertone con datos concluyentes

Las declaraciones del secretario de Estado vaticano despertaron la indignación del lobby gay, pero tienen un sólido apoyo científico incluso según los informes de los equipos que han investigado específicamente los casos de abusos cometidos por el clero. Las cifras del doctor Richard Fitzgibbons son contundentes en los porcentajes.
El lunes, en el Seminario Pontificio de Santiago de Chile, el cardenal Tarcisio Bertone afirmó que, «según numerosos psicólogos y psiquiatras», no existe una relación entre la pederastia y el celibato de los clérigos y religiosos, y sí con la homosexualidad.

El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Federico Lombardi, aclaró después que las afirmaciones del secretario de Estado no se referían a la población homosexual en general, sino «al problema de abusos por parte de sacerdotes». Eso no aplacó al lobby gay, ni a Pedro Zerolo (quien, ignorando las palabras de Lombardi, dijo este sábado que la Iglesia se equivoca al «vincular una orientación sexual con la comisión de un delito»)... ni tampoco al ministro francés de Asuntos Exteriores, uno de los nombramientos más polémicos de Nicolas Sarkozy por tratarse de una reconocida personalidad de izquierdas que llegaba a un gobierno de derechas tras las elecciones de 2007. Según Bernard Kouchner, su colega Bertone había hecho una «amalgama inaceptable».

Pero no tan inaceptable, según el psiquiatra Richard Fitzgibbons, uno de los principales expertos mundiales en el asunto y consultor de la Congregación del Clero. Fitzgibbons está especializado en la atención médica a los sacerdotes pederastas, y no es precisamente complaciente con ellos, al destacar que «niegan el pecado en sus vidas» y «se resisten a examinar sus conciencias», buscando incluso justificación en directores espirituales alejados de la doctrina moral de la Iglesia.

En declaraciones a Catholic News Agency, sin embargo, Fitzgibbons ha dado la razón al cardenal Bertone, al recordar los datos contundentes del informe del despacho de abogados John Jay, a quien la conferencia episcopal norteamericana encargó en 2002 una investigación a fondo sobre el problema que entonces sacudía a la Iglesia en Estados Unidos. En ese informe se recogía que el 81% de los sacerdotes pedófilos habían abusado de menores de su mismo sexo, según el siguiente rango de edades: 6% por debajo de 7 años, 16% entre 8 y 10 años, 51% entre 11 y 14 años y 27% entre 15 y 17 años.

Fitzgibbons va aún más lejos al describir su propia y amplia experiencia personal: «Todos los sacerdotes a los que he tratado que habían tenido alguna relación sexual con niños habían tenido relaciones homosexuales adultas.»

Argentina cristiana se resiste a los caprichos del "lobby gay"

Si esta semana un juez argentino declaraba "inexistente" el primer matrimonio gay de América Latina, ayer hacía lo propio una jueza con el primer casamiento lésbico del país. La argentina Norma Castillo y la uruguaya Ramona Arévalo deberán devolver antes de 72 horas para devolver el libro de familia que les fue otorgado.

Las dos mujeres, que llevan más de 30 años juntas, pudieron oficializar su unión el pasado 9 de abril tras haber recibido la autorización de una jueza. Una semana después, la magistrada Martha Gómez Alsina aceptaba la medida cautelar presentada por un abogado católico, Ernesto Ricardo Lamuedra, que fue el mismo que pidió anular el
enlace del primer casamiento gay celebrado en el país y en América Latina.

De cuatro bodas homosexuales que se han celebrado en Argentina desde el pasado mes de diciembre, tres ya han sido canceladas. Mientras la Justicia se desdice a sí misma anulando los casamientos que antes había autorizado, dos comisiones de la Cámara de Diputados aprobaban este miércoles un dictamen para modificar el Código Civil, que sólo contempla el matrimonio entre hombre y mujer.

El proyecto, que ahora deberá ser discutido en la Cámara Baja, plantea el casamiento de las parejas del mismo sexo en las mismas condiciones que las heterosexuales, y también las autoriza a adoptar niños. La española C.P. también se encuentra en una situación incierta, tras ser amenazada por la Dirección Nacional de Migraciones con abandonar el país porque no se reconoce su matrimonio con una mujer, Diana Cordero, celebrado en Canadá.

Via . Publico

viernes, 16 de abril de 2010

Cuando la vida corre peligro

¿La conducta homosexual implica un estilo de vida “arriesgado”?
Toda conducta que idolatra la sexualidad parece “arriesgada” desde el punto de vista del equilibrio médico-psicológico.
La promiscuidad sexual (entendida como un número elevado de parejas sexuales), la dependencia de una actividad sexual compulsiva, vista como válvula de atenuación de la ansiedad, actitudes voluntariamente transgresivas, el consumo de sustancias estupefacientes o psicótropos excitantes, la frecuencia de relaciones “abiertas” en las que no se contempla la fidelidad, representan comportamientos verificables en la población, sea heterosexual u homosexual, pero con incidencia muy diferente, estadísticamente superior en el “mundo gay”. En el ser humano hay un diseño y un respeto al ejercicio de la sexualidad, un diseño que reclama la existencia de un “orden” que nos precede y, por tanto, toda distorsión supone “un riesgo”.
La infección del SIDA
Si nos detenemos en las relaciones sexuales, la posibilidad de contraer la infección del VIH varía enormemente considerando una relación vaginal y una anal: los órganos genitales masculinos y femeninos poseen una anatomo-fisiología que es evidentemente complementaria, diseñada biológicamente para la consumación de un acto propio.
La morfología genital propia (receptiva para la mujer, penetradora para el hombre), el ambiente vaginal, acidulado oportunamente en sentido protector, dotado de elasticidad intrínseca de paredes y de una “tapicería multicapa” y lubrificada, realizan el encuentro entre los genitales masculinos y femeninos dotados naturalmente de características complementarias, que no se da en la modalidad de las relaciones homosexuales, sobre todo en la relación anal.
El ano, de hecho, delegado biológicamente a una función excretora de las sustancias de rechazo (defecación), dotado de un esfínter oportuno de contención, con mucosa frágil y que se traumatiza con facilidad, parece inadecuado para una actividad penetrativa, con una exposición frecuente al compartimento sanguíneo (sangre). El uso de sustancias psicótropas y dotadas de acciones vasodilatadoras parece un factor ulterior de riesgo. Desde que la modalidad innatural de relaciones sexuales anales, incluso potencialmente practicable también por los heterosexuales, es una modalidad de contacto difundida en la población homosexual, el riesgo de contraer el virus VIH es particularmente elevado. Tenga en cuenta que la tasa de riesgo en la relación anal es 18 veces mayor en la relación anal respecto a la relación vaginal.
Drogas y enfermedades de transmisión sexual

El uso de drogas no inyectables (anfetaminas, cocaína y alcohol) parece 2-3 veces más frecuente entre los homosexuales que entre los heterosexuales: el 25% de los homosexuales parece que consume sustancias psicótropas. Lo aún más preocupante, el consumo de esas sustancias es 2-3 veces más frecuentes entre los homosexuales con VIH que entre los homosexuales seronegativos (Grant Croi, 2005).
El recrudecimiento actual en la población homosexual de las enfermedades de transmisión sexual (VIH, sífilis, gonorrea, hepatitis y además linfogranuloma, condilomas, etc.), en países en los que la información sobre las formas de contagio está a disposición desde hace más de 20 años, indica una dificultad objetiva para llevar a cabo el llamado “sexo seguro” en esta población. Este dato parece confirmar una evaluación tendencialmente “compulsiva” del acto sexual, que escapa a las campañas de prevención también reducidas a un grupo ad hoc, como ha ocurrido en áreas geográficas con alta aceptación social y cultural de la misma homosexualidad (como California y Holanda).
Aunque el virus VIH representa ahora una realidad dramática en la población homosexual, las intervenciones formativas y de prevención no han demostrado beneficios a largo plazo al menos en Italia: el porcentaje de los casos de SIDA con la epidemiología ligada al comportamiento homosexual parece estable o con un leve crecimiento, y el incremento de los casos de heterosexuales contrapesa la reducción de los casos relacionados con la drogodependencia por vía intravenosa “pura”.
Las formas de relación ven un incremento progresivo en el uso de chat-line en Internet y de los locales de reunión en los que la promiscuidad y la superficialidad no juegan un rol positivo en la contención de las enfermedades de transmisión sexual. En general, la pornografía, juzgada culturalmente como “liberadora” por el movimiento gay, no parece ser un instrumento que conduzca a la persona a la hipótesis de comportamientos “responsables”.
Dime con quién vas…
Hay una diferencia profunda desde el punto de vista del “peligro” médico sanitario entre una adhesión libre a un estilo de vida gay “afirmativo” y una aceptación de la visión “reparativa” de la orientación homosexual. En el primero se propugna la normalización de un comportamiento que ve normal la promiscuidad, la transgresión, la “experimentación”, una sexualidad “mimética” desde el punto de vista biológico-anatómico-psicológico. En el segundo se reconoce la pulsión homosexual no como una enfermedad sino como una forma inadecuada de resolver un nudo fundacional, no 2sexual” sino de identidad.
Las recaídas también sanitarias parecen evidentes. En el ámbito cristiano, emerge con toda su luminosidad el valor de la llamada a la castidad entendida como un ejercicio ordenado de la sexualidad en todos los estados de vida, para todos. La castidad conyugal, del soltero, del consagrado, cada uno con sus características propias, parece la respuesta adecuada a todas las objeciones sanitarias y epidemiológicas o de “peligro”.
El mismo contagio sexual de VIH es la prueba. El riesgo cero de contagio sexual es el de una relación monógama y recíprocamente fiel en el ámbito matrimonial. El acto sexual fuera de este ámbito tiene un margen significativo de riesgo con un incremento exponencial correspondiente a las situaciones de alta promiscuidad, epidemiológicamente más relevante entre la población homosexual.

Desvaratando los argumentos de la "teología gay"

“Dios creó a la humanidad a su imagen, a imagen de Dios la creó, varón y mujer la creó” (Gn 1, 27).
“Dios vio lo que había creado y vio que era muy bueno” (Gn 1,31).

Dios, en la Biblia, crea “diferenciando”. En el corazón de la creación se da un proceso de separación y diferenciación. También las células crecen dividiéndose y diferenciándose. Dios crea “separando”. La luz de las tinieblas, el día de la noche, el agua de la tierra firme… Ese proceso llega a su culmen en la creación del hombre y de la mujer.
Cuando, en el sexto día, Dios contempla la obra de la creación, su mirada está llena de estupor: “Era muy bueno”, especifica el texto, poniendo en el centro de nuestra atención el diseño originario de Dios y la verdad más profunda del hombre y de la mujer. Por tanto, al final de su primer origen, la humanidad es descrita como articulada en la relación del hombre y de la mujer.
Ciertamente, no es una casualidad que entre las formas elegidas por Dios para revelarse al pueblo a lo largo de la pedagogía paciente y dolorosa de la historia de la salvación, la referencia a la alianza entre el hombre y la mujer sea particularmente recurrente. Basta sólo pensar en el “Cantar de los Cantares”, donde en el amor entre el esposo y la esposa se ve el amor infinito de Dios, oscilando continuamente desde la esperanza humana a la espiritual. Lleno de pasión, ternura, corporeidad y concreción, el Cantar, justo por ese motivo, ha sido valorado por expresar el amor que une a Dios y a su pueblo y a Cristo con la Iglesia.
El mismo lenguaje evoca en las páginas de los profetas (Isaías, Ezequiel, Oseas…): en su palabra, la nación de Israel es comparada con la esposa que se aleja para buscar la vida y la felicidad en otros lugares, mientras Dios asume los rasgos del esposo traicionado, herido, celoso pero siempre ligado profundamente a la humanidad creada por Él.
La herida del pecado
La bondad del diseño original de Dios sigue expuesta a la herida del pecado (cf Gn 3), cuyo primer efecto es el de desnaturalizar la relación, socavando lo que une al hombre y a la mujer. Amenazado por el pecado, el amor se ve ensombrecido por la búsqueda de sí y por el instinto del dominio sobre el otro. La diferencia y la complementariedad original se convierten en un espacio habitado por el conflicto y por la acusación, agravada ulteriormente por la desarmonía entre el hombre y Dios. Estos elementos de desorden, descritos con enorme finura en las páginas de la Escritura, son ellos mismos los que actúan en la sociedad contemporánea y que la Iglesia identifica en la tendencia a cancelar todas las diferencias entre lo que es propiamente masculino y femenino, considerando esa preciosa herencia simplemente como el efecto de un condicionamiento histórico-cultural. Las consecuencias que se derivan son graves: Ponen en cuestión la identidad profunda de la persona, la familia, célula fundamental de la sociedad y el ejercicio ordenado de la sexualidad.
La última palabra
Sin embargo, sería un grave error atribuir a la “herida” o al pecado la última palabra. La última palabra es el “Verbo hecho carne”, Cristo, que asumiendo la condición humana, la ha sanado de raíz. En Cristo, la rivalidad, la enemistad y la violencia que desfiguran la relación del hombre y de la mujer son superables y superadas.
En ese sentido, el Nuevo Testamento no deja de retomar la imagen de la esposa y del esposo indicando los modelos en los que el diseño original se cumple. Basta pensar en María, en cuya feminidad se resume y se transforma la condición de Israel; en Cristo, que revive con los creyentes las páginas de la relación sufrida de Dios y su pueblo.
Si piensa también en el pasaje conocido del pasaje del apóstol Pablo que, dirigiéndose a los hermanos de Corinto, se expresa en estos términos: “Aemulor enim vos Dei aemulatione despondi enim vos uni viro virginem castam exhibere Christo” : Celoso estoy de vosotros con celos de Dios. Pues os tengo desposados con un solo esposo para presentaros cual casta virgen a Cristo (2Co 11,2). La misma imagen cierra toda la historia bíblica cuando, en el epílogo del Apocalipsis, la Comunidad-Esposa y el Espíritu que la asiste imploran la venida de Cristo-el Esposo: “Ven, Señor Jesús” (Ap 22,20).
Por tanto, distinguidos desde el principio de la creación, el hombre y la mujer pertenecen ontológicamente a ella y hacen de la relación complementaria aquella “cosa muy buena” que permite continuar al rostro de Dios traslucir en su luminosidad.
Biblia y Homosexualidad: Entre Sodoma y Corinto
El hecho de que el término “homosexualidad” se plantee sólo en el siglo XIX no nos debe llevar a afirmar que la Biblia no tiene nada que decir acerca de ello. Muchas situaciones que interpelan al hombre contemporáneo eran conocidas en los tiempos en los que se compusieron los libros de la Escritura, pero esto no restringe la Sabiduría de la Palabra y a su capacidad de orientar el corazón del hombre hacia la verdad del ser y del actuar. Hecha esa premisa, yuxtaponemos brevemente los textos que hacen referencia al comportamiento y a los actos entre dos personas del mismo sexo. El Antiguo y el Nuevo Testamento son unánimes en su posición: el comportamiento homosexual, en sus diversas variantes, es expresión de un desorden y de una distorsión dramática del orden divino. Nuestra atención se centrará en seis temas: tres presentes en el Antiguo Testamento (Gn 19,1-25, Lv 18,22 y 20,13) y tres en el Nuevo Testamento (Rm 1,26-27, 1Co 6,9-11, 1Tim 1,8-11).
Génesis 19,1-25 y Levítico 18,22; 20,13

El Antiguo Testamento afronta la cuestión en dos circunstancias: en el primer caso tenemos que ver un texto narrativo; en el segundo dos normas pertenecientes a la considerada “ley de santidad” que regula la vida social y litúrgica del pueblo de Israel.
1.- Génesis 19,1-25.- El juicio del autor sagrado sobre el comportamiento de los habitantes de Sodoma es definitivo. En el hecho de que los jóvenes y viejos pidan con arrogancia a Lot que entregue a los huéspedes para poder abusar sexualmente de ellos, el texto ve el vértice de un desorden que exige una intervención radical.
Los ángeles van a Sodoma con un objetivo preciso: verificar si el grito que le ha llegado a Dios corresponde o no a la realidad de las cosas. Esto se expresa claramente en Génesis 18,21: “Voy a bajar personalmente a ver si lo que han hecho responde en todo al clamor que ha llegado hasta mí; lo quiero saber”.
En el centro de la cuestión no está ni el tema de la hospitalidad ni el de la violencia sobre los extranjeros, sino sobre todo el de un mal que ha alcanzado su culmen y que se expresa en la escena de Génesis 19. La gravedad de la situación es enfatizada posteriormente con el hecho que en torno a la casa de Lot se agolpan “jóvenes y viejos, todo el pueblo al completo” (v.4). Su conducta es mucho más que un dato accesorio de la historia: expresa la gravedad del pecado de los habitantes de Sodoma.
2.- Levítico 18,22.- Las normas del capítulo 18 se comprenden a la luz del v.3: “No hagáis como se hace en la tierra de Egipto, donde habéis habitado, ni hagáis como se hace en la tierra de Canaán a donde os llevo”. En la cultura cananea la práctica de la idolatría llegó a desórdenes tan graves como violar el derecho y la moral familiar. Es la moral familiar la que la ley de Dios se propone proteger. La conducta de los que “yacen con un hombre como si fuese con una mujer” se menciona entre la veneración de Moloch y la bestialidad, al ápice de la lista. Según el texto, el desorden introducido por esas acciones en el equilibrio de la creación es tal que “la tierra vomita a sus habitantes” (v. 25). El mismo tono se repite en la pieza de Levítico 20,13.
La radicalidad presente en los textos del Antiguo Testamento la encontramos en las piezas del Nuevo Testamento. La referencia al griego original se vuelve, en ese caso, particularmente preciosa.
Romanos 1,26-27
“Por eso Dios los entregó a pasiones infames (pathê atimias; pues sus mujeres (thêleiai) invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza (para physin); igualmente los hombres (arsenes), abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron (vb. ekkaiomai) en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia (aschemosynen) de hombre con hombre, recibiendo en sí mismos el pago (antimisthian) merecido de su extravío (plane)”.
Pablo es muy explícito en este pasaje. La conducta homosexual entra en las “pasiones infames” que amenazan a la dignidad del ser humano. Estos dos versículos representan el único punto de toda la Biblia en el que los actos homosexuales son tomados en consideración en su doble matiz: actos de hombres con hombres y actos de mujeres con mujeres. Si es cierto que Pablo apenas ha estigmatizado la necedad del hombre que adhiriéndose a la idolatría, ha cambiado “la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a la criatura en vez del Creador” (1,25), y también es cierto que el objetivo de los versículos 26-27 es el de mostrar a qué distorsión puede estar expuesto el orden de la creación, cuando el hombre pierde la verdad ontológica de sí mismo y de la realidad creada.
El texto griego, utilizando los términos arsen/thêly (varón/hembra) en vez de gynê/aner (hombre/mujer), evidencia la ruptura del orden genesiaco, subrayada posteriormente en el retomar doblemente la expresión para physin (contra natura). El lenguaje del apóstol es específico: recurre a términos que aparecen solo aquí en todo el Nuevo Testamento: ekkaiomai, (abrasarse) y orexis (lujuria, pasión desmedida), subrayando la fuerza compulsiva que se puede desencadenar en el hombre. Otros dos sustantivos, aschemosyne (vergüenza, infamia, acción torpe) y antimisthia (literalmente, contra-salario, falsa recompensa), retomados también en Apocalipsis 16,15 y en 2 Corintios 6,13, evocan el círculo vicioso en el que el hombre se encuentra aprisionado. Es significativo el empleo del término plane (extravío) que le da una connotación irónica al inciso paulino: quien se adhiere a esas conductas es como si se encontrase engañado doblemente, por la propia pasión y por el ofuscamiento de la verdad.
1 Corintios 6,9-11
“¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los impuros (pornoi), ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados (malakoi), ni los hombres que se emparejan con hombres (arsenokoitai), ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores ni los rapaces heredarán el Reino de Dios. Y tales fuisteis algunos de vosotros. Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo…”
Los diez vicios del elenco paulino declinan la categoría de los adikoi, de los injustos. Seis de estos vicios ya fueron mencionados en 1 Corintios 5,11. El nuevo elenco se distingue del anterior por la amenaza (“no heredarán el reino de Dios”) y por la amplificación de las desviaciones en el ámbito sexual y relacional. Dos son los términos que nos interesan: El término arsenokoitai (que se encuentra aquí y en 1 Timoteo 1,10, las únicas menciones en el Nuevo Testamento) y el término malakoi.
Arsenokoitai es un vocablo compuesto de arsen (varón) y koité (lecho, coito). El hecho de que este término, en toda la literatura del siglo I, se encuentre solamente en los textos paulinos y en los del judaísmo de la diáspora hace suponer que deriva de los dos textos de Levítico 18,22 y 20,13 en los que se condena esa conducta sexual. En todo caso es posible que el término deba ser comprendido también en el ámbito de la prostitución masculina: en ocasiones posteriores al siglo II lo encontramos junto a vicios o desórdenes de carácter económico.
Malakoi es un término que se refiere, en sentido amplio, al afeminamiento: puede referirse a hombres perezosos como los que se toman la vida a la ligera, a cobardes como los que se entregan al vino y al sexo, a los que consienten pasivamente las relaciones sexuales con otros hombres y a los chicos que tratan de hacerse más atractivos tanto a las mujeres como a los hombres. Indica, en otras palabras, un complejo de conductas, actitudes y hábitos que expresan en el hombre la presencia de una distonía enfatizada y remarcada con la masculinidad que por naturaleza le es propia.
Expresando al mismo tiempo un juicio radical contra conductas similares, Pablo recuerda a los que lo escuchan que es posible un camino de conversión. La comunidad a la que se dirige es una prueba: “Y tales fuisteis algunos de vosotros”. La adhesión a Cristo permite caminar por encima de las heridas y la distonía personal: su Gracia tiene la fuerza para “lavar”, “santificar”, para “hacer justos”, fortaleciendo una voluntad que, bien orientada, puede contribuir con eficacia al equilibrio personal y relacional.
1 Timoteo 1,9-10
“La ley no ha sido instituida para el justo, sino para los prevaricadores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreligiosos y profanadores, para los parricidas y matricidas, para los asesinos, adúlteros, hombres que se emparejan con hombres (arsenokoitais), traficantes de seres humanos, mentirosos, perjuros y para todos los que se oponen a la sana doctrina”.
La declaración del autor sagrado (en este caso no se trata de San Pablo sino de uno de sus discípulos), tiene como objetivo el afianzar la diferencia total entre el camino señalado por Cristo y el señalado por la ley mosaica. Si la primera introdujo en el mundo la lógica de la santidad y de la Gracia, la segunda sirve solamente para contener los daños de las bajezas y de los desórdenes introducidos por el hombre: el elenco de tales desórdenes (¡son mencionados bien 14!) retoma el elenco del Decálogo, mostrando como esas conductas están totalmente en oposición al camino trazado por Dios.


miércoles, 14 de abril de 2010

"No somos homófobos, ellos son aberrófilos"

Por Jesús T. A.
Homo significa "igual" y la fobia es un miedo irracional. Homófobo sería el que sufre un miedo irracional de sus compatriotas o bien de las personas de su mismo sexo o estamento social. Por tanto, la palabreja no tiene nada que ver con quienes repudiamos las aberraciones y al mismo tiempo nos compadecemos de quienes las padecen sin pretenderles mal alguno (todo lo contrario).

La ideología de género ha preparado una trampa bastante burda pero muy eficaz porque es compartida por todas las opciones políticas con representación (nadie quiere "quedarse atrás"). De esta manera, todo el que disiente sobre la normalización de las aberraciones es inmediatamente marcado con el signo de la exclusión social, equivalente a la estrella amarilla de la alemania nazi: este es "homófobo"...

El pueblo de California vuelve a abandonar al lobby gay

por Juanjo Romero

El lobby homosexualista pierde en su nuevo intento para burlar la voluntad popular de los californianos. En noviembre de 2008, la elección de Obama vino acompañada de otras sorpresas, y los mismos que masivamente votaron por el presidente del Partido Demócrata lo hicieron también por la Prop. 8. Los votantes de California ya habían mostrado su rechazo al gaymonio, y por segunda vez, para restituir el resultado de aquella votación que les habían birlado con triquiñuelas legales, consiguieron introducir en la Constitución del Estado Dorado que «sólo el matrimonio entre un hombre y una mujer es válido o reconocido en California»

Era la primera vez que el pueblo le daba la vuelta a una injusta resolución judicial. Luego vino el varapalo de Maine, en la que el pueblo derogaba una ley. Estas decisiones pusieron de manifiesto que la única manera de ir contra la ley natural es violentando la legislación o con procedimientos de filibusterismo político; en todos los casos en los que se ha sometido a consulta, el lobby ha sido derrotado. Incluso los dos estados más pro-homosexualistas (según el imaginario progre) daban la espalda a este supuesto derecho, y da igual el dinero (una desproporción absoluta en los dos casos), las influencias, la farándula, los medios de comunicación y las tácticas «GAYSTAPO»

Inasequible al desaliento, el lobby homosexualista pretendía convocar otro referéndum para revertir el resultado de 2008, lo necesitan desesperadamente. Con el torticero eslogan de «Restore equity 2010», tenían hasta el 12 de abril para reunir las 700.000 (694.000 para los amantes del dato preciso) firmas que posibilitaban la convocatoria.

Pero, gracias a Dios —y al pueblo californiano—, no ha sido posible. En su línea habitual, el lobby homosexualista no ha revelado cuántas firmas han sido capaces de reunir, se rumorea que han faltado muchas. Las excusas: las habituales. Brian Brown, director de la Prop 8 (pro-familia) se mostraba muy satisfecho: «incluso la minoría de californianos que votó en contra de la Prop. 8 ha aceptado el resultado»

El siguiente objetivo lo han fijado para 2012, fecha para la que esperan que se incorporen como votantes la población entre 15-25 años, que, según ellos, está más modelada por Hollywood.

¿Será esto a lo que se referían los mayas situando el fin del mundo ese año?

Fuente: Infocatólica

Historia de la creación de la actual estrategia del Lobby Gay

Hacia finales de los años 80 la revolución homosexual, que se inspiró en la lucha de clases de impronta marxista, conoció un momento de crisis: Los actos homosexuales provocativos en lugares públicos, la extravagancia de los travestis y el sadomasoquismo exhibidos en los desfiles del “orgullo gay” y la cercanía a las asociaciones pedófilas (NAMBLA), en vez de mejorar la aceptación social de la homosexualidad, incrementaron en la sociedad la desconfianza y la antipatía hacia la homosexualidad y el movimiento gay.
En 1989 a dos intelectuales gays, Marshall Kirk (investigador de neuropsiquiatría) y Hunter Madsen (experto en tácticas de persuasión pública y marketing social), se les encargó redactar un Manifiesto gay para los años 90: el resultado es el libro After the Ball, un auténtico “manual” de la estrategia para combatir el “fanatismo antigay”.
¿Por qué en los años 90 se pudo dar la ocasión para cambiar las cosas? Los autores lo admiten cándida y cínicamente: La explosión del SIDA daba al gay la posibilidad de afirmarse como una minoría victimizada, dignos de atención y protección.
Tres Tácticas Clave
Los autores proponen tres tácticas, que se pueden resumir de este modo:
*Como todos los mecanismos de defensa psico-fisiológicos, explican los autores, también el prejuicio antigay puede disminuir con la exposición prolongada del objeto percibido como amenazador. Por lo tanto, se debe “inundar” la sociedad de mensajes homosexuales para “desensibilizar” a la sociedad de la amenaza homosexual.
*Es necesario presentar mensajes que crean una disonancia interna en el “fanatismo antigay”. Por ejemplo, a personas que rechazan la homosexualidad por motivos religiosos, se les debe mostrar que el odio y la discriminación no son “cristianas”. Del mismo modo, se hace hincapié en los terribles sufrimientos provocados a homosexuales por la crudeza homófoba.
*El objetivo final es el de “convertir”, es decir, suscitar sentimientos iguales y contrarios respecto a los del “fanatismo antigay”. Es necesario infundir en la población sentimientos positivos respecto a la homosexualidad y negativos respecto al “fanatismo antigay”, comparándolos, por ejemplo, con los nazis, o inculcando la duda de que su actitud sea la consecuencia de miedos irracionales e insanos (la llamada “homofobia”).
De la táctica a los consejos prácticos

Kirk y Madsen declinan estas tres tácticas en una serie de estrategias y principios prácticos. Por ejemplo, localizan tres grupos de personas, distintas en base a su actitud en base respecto al movimiento gay: Los “intransigentes”, estimados en cerca del 30-35% de la población; los “amigos” (25-30%) y los “escépticos ambivalentes” (35-45%). Estos últimos representan la meta designada: a ellos es necesario dedicar los esfuerzos aplicando la técnica de la desensibilización (con los menos favorables) y de disonancia y conversión (con los más favorables). Las otras dos categorías, los intransigentes y los amigos, son “silenciados” y “movilizados” respectivamente, con todos los medios.
Otra indicación que sugieren los autores es la de “enturbiar las aguas de la religión”; es decir, dar espacio a los teólogos disidentes para qué proporcionen argumentos religiosos a la campaña contra el “fanatismo antigay”.
También es oportuno no pedir apoyo “para la homosexualidad” sino “contra la discriminación”. Para estimular la compasión, los gays deben ser presentados como víctimas:
a) de las circunstancias. Por este motivo, dicen los autores, “aunque la orientación sexual sea la consecuencia de interacciones complejas entre predisposiciones innatas y factores ambientales en el transcurso de la infancia y de la primera adolescencia”, la homosexualidad debe ser presentada como innata;
b) de los prejuicios, que deben ser presentados como la causa de todos sus sufrimientos.
Además, los gays deben ser presentados como miembros a todos los efectos de la sociedad, incluso como “pilares” de la misma. Basta localizar una serie de personajes históricos famosos, conocidos por su contribución a la humanidad, como gays: ¿Quién podría discriminar nunca a Leonardo da Vinci?
Los autores dieron indicaciones precisas también a las asociaciones de homosexuales y lesbianas en conflicto entre ellos: Lo mejor es que sea una sola asociación la portavoz del mundo homosexual y que sea gay. Evidentemente, los homosexuales no gays, de esta forma, son condenados a la invisibilidad.
Otra estrategia para “normalizar” la homosexualidad a los ojos de la gente consiste en solicitar uniones, matrimonios y adopciones gays. No tanto porque los gays no vean la hora de casarse y de formar su familia, cuanto porque a los ojos de la opinión pública si los gays desean formar también una familia y tener hijos aparentemente tranquilos y tradicionales, ¿quién podría acusar al movimiento gay de querer erradicar la institución matrimonial y familiar?
El ensayo de Kirk y Madsen termina con esta frase: “Como veis, la fiesta se acaba. Mañana comienza la verdadera revolución gay”.

domingo, 11 de abril de 2010

Ricky Martin: Un diagnóstico típico


Ampliamente conocido en el mundo artístico, Ricky Martin, ha causado un enorme revuelo mediático en los últimos días en merito a su reciente declaración pública de homosexualidad hecha a través de su página web y de su cuenta personal en la red social Twitter.
Pero, más allá del significado personal de semejante manifestación pública, para quienes estamos familiarizados con las terapias reparativas psico-emocionales con personas sujetas a algún tipo de adicción sexual, resulta más revelador estudiar el contexto y la historia personal de este personaje público. Una historia que, en gran medida, nos ayuda a explicar un doloroso proceso emocional que ha desembocado en la plena asunción de la etiqueta “homosexual” como parte de su identidad.

“Salir del armario”
Nunca antes la vida social ha estado dominada por las modas que parecen difundirse y afirmarse a gran escala. Los medios de comunicación social, siempre en la búsqueda de sensacionalismo, promueven nuevas formas de curiosidad a menuda morbosa: desde el Gran Hermano a los variados reality-show en los que se analiza y se expone al público la vida interior de las personas, su vida sexual, sus sentimientos, sus vicios y sus virtudes. El salir del armario parece participar de esta modalidad que nos rodea a todos con el coste de hacer del alma humana un espectáculo.
¿En qué consiste salir del armario? Salir del armario procede del término inglés outing que tiene el significado de “declarar, exteriorizar, confesar”, literalmente “expulsar”. En relación con la homosexualidad, el salir del armario puede tener motivaciones diferentes: expresar malestar, desafiar la realidad, escandalizar…

¿Bendecido y Liberado?
La frase salir del armario, como decíamos, abraza diversas realidades. Eso puede concernir a un adolescente que “confiesa” a sus padres que tiene orientación homosexual, un joven que declara oficialmente que “es” homosexual, un político o un hombre del mundo del espectáculo que reconoce ante el público que practica la homosexualidad (tal como es el reciente caso del cantante y actor Ricky Martin) o que tiene pareja gay.
Lo que distingue a estas declaraciones es una especie de descubrimiento de algo íntimo. No sin dificultad, sufrimiento o malestar, hace partícipes a los demás de una forma propia de sentir o de su conducta particular. Así que es como si alguien confesase un “secreto” propio o contase una experiencia propia que ha tenido durante mucho tiempo sólo para sí mismo, sin tener la valentía de compartirla con los demás: por vergüenza, por temer a ser juzgado o criticado, o simplemente porque a menudo es difícil encontrar “las palabras para decirlo”.
Estamos hablando del salir del armario como el paso inicial en el que alguien que se encuentra en una situación de crisis, de dificultad o de sufrimiento, advierte la necesidad de salir de cierta situación y de meterse en causa con determinación. No es fácil declarar algo tan íntimo como la propia orientación homosexual, algunas experiencias, actos o confesar fantasías y pensamientos relativos a la persona del mismo sexo o admitir que ciertas pulsiones son muy fuertes.
El riesgo de salir del armario es que se resuelve en una declaración que adquiere el sentido de una exhibición: dejarse ver, escandalizar, reclamar la atención del público sobre sí mismo o sobre su problemática ya predeterminada. Con frecuencia el salir del armario se consuma en una dimensión narcisista en la que el aspecto hedonista cruza y somete un posible valor de autenticidad y de testimonio subjetivo.

Se sabe que el movimiento gay suele sugerir “salir del armario” con el fin de reivindicar públicamente una propia pertenencia, para demostrar que la homosexualidad es mucho más difusa de lo que piensan los “heterosexuales”. El salir del armario se convierte en estos casos en una auténtica modalidad ideológica que pretende, declarando el orgullo de la orientación sexual diferente, presentar una imagen que no se corresponde con el complejo mundo de la homosexualidad. El salir del armario de los que quieren escandalizar persigue la estrategia de romper los esquemas y las convenciones sociales en nombre de una identidad a reivindicar. Como si el principio según el cual “todo es posible” se pudiese aplicar a la naturaleza humana y a su núcleo más íntimo que es la sexualidad.
Y en medio de todo tenemos a un ser humano que se ve obligado a “etiquetar” un complejo mundo interior, por presiones de diferente tipo. Un alma seguramente adolorida y confusa que se ve convertida de pronto en mercadería para los medios ansiosos del escándalo.

Una infancia reveladora
Enrique Martin Morales nació en San Juan de Puerto Rico, un 24 de Diciembre de 1971. Iniciando su carrera artística desde muy temprana edad en el mundo del modelaje infantil, los coros y obras de teatro escolares.
Un evento significativo en su infancia es el divorcio de sus padres y el hecho que fuera criado por su abuela. Debemos añadir a esto que Ricky Martin fue seguramente un niño hipersensible, con habilidades estéticas que le hicieron inclinarse por la danza.
En nuestras terapias es bastante común el caso del niño hipersensible o de temperamento estético que, de pronto, se ve sometido a una situación conflictiva que le hace percibir que no es amado por quienes deberían de ser sus principales fuentes de amor: los padres. Estos niños sienten que no son amados, son víctimas de una grave soledad que les deja confusos ante una vida que por entonces todavía les resulta hostil y enorme. Si, además, se les deja al cuidado de una abuela, se agrava la posibilidad de sentir esta falta de afecto que genera que el niño se encierre en su propio mundo interior al punto de desarrollar un tipo de narcisismo que cumple la función de protegerlo a un “mundo raro”.
Este niño además adolecerá gravemente de la ausencia de una adecuada figura masculina o paterna con la cual identificarse. En el transcurso de su vida, inconscientemente irá en pos de ese “calor masculino” que le de la seguridad que es incapaz de hallar en sí mismo. La adolescencia servirá para “sexualizar” esta necesidad de afecto masculino.
Fácilmente podemos observar estas características en Ricky Martin, quien no solo tuvo que padecer estas dolorosas separaciones emocionales, sino que prácticamente se vio limitado en su desarrollo al integrarse a los doce años al afamado grupo “Menudo” (1984).
No es difícil sospechar tampoco que durante esa etapa fue “utilizado” en primer lugar por las personas que lo tenían a su cuidado y que vieron en el talento plástico de Ricky una verdadera “mina de oro” sin importarles demasiado lo demás; y en segundo lugar, “utilizado” por el manager del grupo, por toda la maquinaria de producción detrás del producto prefabricado.
En psicología es bastante común el caso de los “niños talentosos” que se convierten luego en adultos desgraciados o adictos. Muchas veces sin rumbo, como si la inmadurez de la infancia se hubiera manifestado en los últimos años. La explicación es simple, sin embargo de difícil tratamiento por cuanto las heridas de la infancia suelen ser demasiado hondas.
Es muy posible que durante esa etapa Ricky haya sido abusado física o sexualmente por quienes estuvieron a cargo suyo. Es muy revelador el hecho que el cantante prefiera evitar toda mención a esa etapa de su vida cuando un periodista intenta profundizar en ella…como si quisiera borrarla de su memoria. Lo normal es que una persona adulta relate con cariño y emoción las “grandes aventuras” de su infancia. Eso no es el caso de Ricky Martin.
Rasgos superficiales de su biografía que nos permiten deducir profundas heridas emocionales que le deben haber conducido a asumir una actividad íntima de tipo homoerótica: Ausencia de una óptima figura paterna, soledad e inseguridad ante un mundo hostil en la infancia, hipersensibilidad que conduce a la soledad, narcisismo como defensa y manifestación equivocada de seguridad ante un mundo incompatible, etc.

Tal vez por eso uno de los temas más personales de Ricky Martin sea “Asignatura pendiente” que le encargó escribir al compositor Ricardo Arjona en base a pistas personales. Tan personal y estimado por él, que fue el tema escogido para iniciar su concierto acústico (MTV Unplugged) en agosto del 2006, es decir, a manera de carta de presentación. Un tema que declara una sensación de soledad y extrañeza a pesar de una ostentosa apariencia: “tengo, en los ojos de algunos, fortuna…tengo ganas de anclar y otras tantas de huir”.

Por eso no es raro tampoco que Ricky Martin busque una afirmación espiritual, una suerte de “respuesta final”. Dios es también “el padre” simbólico en la psicología freudiana. Sin embargo, lejos del esquema cristiano de la paternidad divina, Martin ha optado preferentemente por la espiritualidad oriental de marcado individualismo, bastante más común entre homosexuales y personas narcisistas que, si bien puede influir favorablemente en una introspección que permita desentrañar las causas del sufrimiento, restringe enormemente la posibilidad de reconciliarse efectivamente con “la figura paterna”.
De todos modos una terapia reparativa con “el niño interior” podría ser de enorme ayuda para las personas que como él, son dueños de una hipersensibilidad muchas veces dolorosa y están muy confundidos con respecto a su búsqueda de afirmación masculina.

Salir del armario vs. Confesión

En las heridas más profundas del ser humano (tanto más cuando conciernen con la identidad) no todo el mundo puede “meter las manos”: necesitan una protección y una atención particular que sólo la confesión sacramental puede asegurar de forma plena. A través de ella el creyente no sólo se entrega en las manos de Dios (llamando por su nombre la propia fragilidad y despojándose del “bello y falso yo” del que se ha revestido), sino que recibe de Dios nuevamente la propia identidad originaria, unida a la Gracia para corresponder y llevarla a cumplimiento. Frente al ministro de la Iglesia (en realidad frente a la misericordia de Dios), el hombre se inclina, reconociéndose pecador, y se levanta hallando la integridad perdida. El encuentro protege a la persona pero al mismo tiempo la recoloca en el corazón de la comunidad humana, invitando a contribuir con un testimonio de vida luminoso y abierto. En este caso el sujeto no confiesa sólo a sí mismo sino también la misericordia viva y potente de Dios: se trata de un acto de confianza y de entrega, humilde y desnudo, un paso, que según algunos Padres de la Iglesia, cuando es bien celebrado, destruye todas las insidias del “espíritu enemigo”.

Naturalmente inclinarse por este camino de sanación espiritual y reconciliación es siempre opcional.
Sea cual sea la decisión de Ricky Martin de aquí en adelante, esperamos que le permita encontrar la ansiada paz interior que, sin duda, es su principal búsqueda considerando los aspectos que pueden deducirse en su historia interior.

lunes, 5 de abril de 2010

Nuevo Cisma: Doctrina satánica del homosexualismo conquista por completo a protestantes luteranos


A pesar de que la aceptación de las aberraciones de Sodoma dentro del anglicanismo provocó un exodo masivo de seguidores de la secta de Enrique VIII hacia fórmulas cristianas mas fieles al Evangelio sobre este sentido (principalmente el catolicismo, con millones de nuevos miembros y la creación de una Prelatura Particular para ex anglicanos) , los sucesores de Lutero estan ad portas de ver emigrar a miles de sus fieles de igual manera.
Esto luego de que definitivamente las cabezas visibles de su movimiento - que, por cierto, cada d{ia ya pierde mas adeptos- fueran seducidas por las doctrinas de Lilith y Nahemah y han asumido al completo el discurso homosexualista :

Hay iglesias luteranas que, basándose "sólo en la Escritura, guía inerrante para salvarse" y "guiadas por el Espíritu Santo", aseguran que Dios quiere que el matrimonio sea entre hombre y mujer.

Y hay otras iglesias luteranas que, también basándose "sólo en la Escritura, guía inerrante para salvarse" y "guiadas por el Espíritu Santo", aseguran exactamente lo contrario, que Dios acepta como "matrimonio" la unión de dos hombres o dos mujeres.

Ninguna de esas iglesias tiene autoridad para decir a la vecina que se equivoca; ni siquiera para decir que ya no es luterana o evangélica. Y eso que, aseguran, el Espíritu Santo guía a cada lector de la Biblia hacia la verdad (vea AQUÍ lo que dice la Biblia sobre la homosexualidad).

Mientras que el Espíritu Santo y la Biblia "explicaba" a los luteranos del mundo entero hasta hace 40 años que la práctica homosexual es pecado y que el matrimonio es la unión entre hombre y mujer, de repente, en muy poco tiempo, el mismo Espíritu y la misma Biblia ha pasado a significar todo lo contrario en las iglesias luteranas de Suecia, Noruega, Dinamarca, la ELCA (en Estados Unidos, que apoya también el aborto) y desde hace poco en Argentina. Y en Uruguay se lo están pensando.

Los luteranos de Argentina exportan bendiciones gays a Uruguay

La Iglesia Evangélica Luterana Unida (IELU) de Argentina ha aceptado recientemente que es bueno bendecir las relaciones homosexuales de parejas de hombres o parejas de mujeres. Y además ha propuesto a otras iglesias protestantes de Uruguay que también hagan lo mismo.

El pastor argentino Lisandro Orlov así lo pidió en una Asamblea Sinodal de la Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata, del 3 al 7 de Febrero. Orlov no acudía sólo como principal líder de la IELU sino también como vicepresidente de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (donde hay unas 30 iglesias evangélicas diversas, con creencias muy distintas sobre la salvación, la justificación, el bautismo, y ahora también sobre de qué sexo pueden ser los contrayentes de un matrimonio, aunque todas ellas aseguran que el Espíritu les guía para interpretar la Biblia).

"Es la asamblea local la instancia fundamental donde se puede y se debe decidir sobre sus cuestiones esenciales en un ambiente reflexivo y de libertad, siempre en diálogo con la Palabra de Dios y en una escucha atenta a la acción del Espíritu Santo en la vida cotidiana”, concluyó el sínodo. Es decir: el Espíritu dice a unos luteranos que el matrimonio gay es querido por Dios, y a sus vecinos de la ciudad o país o parroquia de al lado, que no.

Afirman los pastores valdenses que es necesario abordar el tema del matrimonio homosexual "desde una perspectiva de género y en un diálogo interdisciplinario y ecuménico que permita superar los prejuicios construidos sobre conocimientos pre científicos". Y lo aprueban por unanimidad.

Luteranos de EEUU: 4,7 millones aceptan el sexo gay; 2,5 millones no lo aceptan

La mayor denominación luterana de Estados Unidos, la ELCA, acepta el sexo gay y las uniones homosexuales, y las bendice. En verano de 2009 aprobó la ordenación de pastores gays y lesbianas sexualmente activos.

Esta denominación, a la que pertenecía el famoso abortista George Tiller, el "rey del aborto tardío de Kansas", también acepta el aborto (una encuesta de 2008 -Public Religion, Clergy Views- mostró que el 50% de sus clérigos creen que el aborto debe ser legal en la mayor parte de los casos, un 14% piensa que debe ser legal siempre y sólo un 3% cree que debe ser ilegal). Pertenecen a ella unos 4,7 millones de norteamericanos (datos de 2007, en 1991 eran 5,2; las iglesias liberales pierden fieles a marchas forzadas, como explicamos en el artículo "Diez razones por las que el cristianismo modernista tiende a morirse".).

Es posible que algunos miles de luteranos más, los últimos conservadores que quedaban en la ELCA, la abandonen en un par de años. Muchos puede que acudan a la iglesia luterana conservadora, la Lutheran Church Missuri Synod, con 2,5 millones de fieles, que mantiene la doctrina tradicional sobre las prácticas homosexuales como pecado.

Es posible que otros, cansados de doctrinas mudables y arbitrarias, consideren la posibilidad que el Papa Benedicto XVI ha abierto con los Ordinariatos Anglicanos: unirse a parroquias de los ordinariatos, por lo general de liturgia elegante y llena de conversos con entusiasmo por la Biblia y su moral tradicional. Varios expertos católicos de origen anglicano, como Dwight Longenecker (autor del libro de conversos "Path to Rome", ex-evangélico y ex-pastor anglicano) consideran que a muchas personas de origen luterano les pueden atraer las parroquias de estos Ordinariatos anglicanos. De hecho, Roma mantiene una buena relación ecuménica con las congregaciones luteranas conservadoras, y hay barreras que han ido desapareciendo desde que se firmó un acuerdo conjunto sobre la doctrina de la justificación.

En Escandinavia, el luteranismo es gay

En octubre de 2009, la Iglesia Evangélica Luteran de Suecia, a la que pertenece el 73% de los suecos (aunque casi ninguno acude a sus templos, excepto para su funeral) aprobó la celebración de matrimonios homosexuales en sus templos. De hecho, ya celebraba oficialmente rituales de "bendición" a uniones homosexuales desde 2005.

Además, en julio de 2009, fue elegida en Estocolmo como obispesa (palabra española usada por clásicos como Lope de Rueda) la lesbiana activa y declarada Eva Brunne, de 55 años, que convive con su compañera, la sacerdotisa Gunilla Linden, y un niño de 3 años, "hijo de éstas", dice la prensa gay. Es la primera obispesa del orbe luterano. La familia real sueca acudió a la "consagración".

En Dinamarca, la Iglesia Luterana Danesa da bendiciones a la unión de personas del mismo sexo desde 1997. Es una Iglesia de rituales: aunque el 80% de los daneses pertenecen a ella, menos del 5 por ciento acude a los servicios semanales.

Desde 2009 la Iglesia Luterana Noruega también oficia matrimonios entre personas del mismo sexo, siguiendo con entusiasmo la iniciativa del gobierno. De nuevo, se trata de una iglesia nacional a la que están adscritos el 82 por ciento de los noruegos, pero a la que casi nadie acude los domingos.

En Alemania hay más de una docena de denominaciones luteranas distintas (la mayor, la Iglesia Luterana de Hanover, cuenta con 3,2 millones de fieles). Es de esperar que unas cuantas de ellas vayan aceptando poco a poco la doctrina homosexualista.


jueves, 1 de abril de 2010

La psicología clínica y la curación de la homosexualidad

Freud pensaba que la homosexualidad era “una variante de la función sexual producida por una cierta detención del desarrollo sexual”.
Ha sido preciosa la contribución del estudio de la homosexualidad realizado por el psicólogo y psiquiatra austriaco Alfred Adler (1870-1937), cuyas páginas sobre el argumento son ahora de actualidad. Según Adler, “la homosexualidad se manifiesta como un intento de compensación fallido en los sujetos que tienen un evidente complejo de inferioridad”. Otro autor que hizo una notable contribución a los estudios sobre la homosexualidad fue el psiquiatra psicoanalista Irving Bieber. Focalizó su atención sobre la frecuencia con la que en las historias familiares de las personas con tendencias homosexuales estaba presente cierto patrón relacional entre la persona y sus padres. Bieber llamó a este patrón la “clásica relación tríada”, que se caracteriza por “una intimidad materna pegajosa y por la separación/hostilidad paterna”.
Bieber estaba convencido de que la homosexualidad podía tener diversos factores que la predisponen, pero afirmaba que el único factor causal era la presencia de la “tríada relacional clásica”. Este esquema relacional ha sido tomado y profundizado por otros terapeutas, entre los que se encuentra Joseph Nicolosi, que describe la “tríada relacional clásica” en estos términos:
• Madre emocionalmente dominante
• Padre tranquilo, desconocido, ausente u hostil
• Niño de temperamento tímido, introvertido, sensible y artístico.
Nicolosi describe la relación entre la madre y el padre como caracterizada por la poca comunicación. La relación entre la madre y el niño como una relación “especial”, y la del padre y el niño como antagónica, sin una comparación equitativa.
¿Es posible el cambio?
¿Es posible modificar o cambiar la orientación sexual? Sí es posible. Los hechos y la vida de muchas personas dan testimonio de ello.
Según Nicolosi, en toda la literatura psicoanalítica la homosexualidad surge como un intento de “reparar”, de remediar una carencia de identidad masculina. ¿Qué significa esto?
Hemos definido la homosexualidad como síntoma de necesidad afectiva insatisfecha durante la infancia o la primera adolescencia. En la búsqueda de un abrazo masculino, la persona con tendencia homosexual buscaría el afecto, la protección y el reconocimiento por parte de las figuras de referencia masculina que le han faltado durante la infancia y en la primera adolescencia. Desafortunadamente, todavía, este intento reparador está destinado al fracaso: La idolatría irrealista de cualquier persona que se identifique como dispensador de virilidad, afecto y protección, conduce inevitablemente a la desilusión y, luego, a la misma herida.
La terapia reparativa es el intento psicoterapéutico de reparar las heridas originarias a través del análisis de las causas del sufrimiento, la superación del sentido de inadecuación con las personas del mismo sexo y la construcción de vínculos no erotizados con hombres viriles.
Ya en los años 60 Bieber, en una investigación suya, atestiguaba que cerca del 27 por ciento de los pacientes con tendencias homosexuales sometidos a un tratamiento psicoanalítico había cambiado de orientación sexual.
Actualmente los dos mayores exponentes de la terapia reparativa son el holandés Gerard van den Aardwegg y el americano Joseph Nicolosi. Nicolosi es el actual presidente de NARTH (National Association of Research & Therapy of Homosexuality), con sede en Encino (California), asociación particularmente empeñada en defender la terapia reparativa y en el proporcionar indicaciones y datos científicos sobre la homosexualidad. Tanto van den Aardwegg como Nicolosi informan de numerosos casos de reorientación sexual.
Otro estudio sobre los resultados positivos de la terapia reparativa es la realizada por Robert Spitzer (2001, confirmada en el año 2003). Este estudio es particularmente significativo porque Spitzer fue presidente de la “Comisión de Nomenclatura”, de la APA (Asociación Psicológica Americana) cuando esta importante asociación suprimió en el año 1973 la homosexualidad del manual de diagnóstico DSM.
Los resultados de la terapia reparativa
Los resultados de la terapia reparativa son similares a los de cualquier otra psicoterapia: 1/3 de pleno éxito (personas que han superado completamente la homosexualidad, orientándose estable y armoniosamente hacia la heterosexualidad y con formas de relaciones sexuales estables con personas del sexo opuesto; 1/3 de mejoría de la identidad global de la persona, con capacidad de gestionarse por sí mismos de forma más equilibrada. Por último, 1/3 de “fracaso”, entendido como persistencia en la homosexualidad no deseada.

Ahora nos preguntamos: Sometiéndose a la terapia reparativa un hombre que previamente tenía tendencias homosexuales, ¿no volverá a sentirse atraído por los hombres? Freud escribió: “Si tiramos por tierra un cristal y este se destroza pero no de forma arbitraria, se parte según sus líneas de división en pedazos cuyos contornos, aunque invisibles, estaban determinados antes de la estructura”. Lo mismo sucede con una persona que se somete a un tratamiento psicoterapéutico: consigue la remisión del síntoma y una mejoría de la calidad de vida. Sin embargo, mantendrá siempre una fragilidad particular en algunas áreas de su persona.
Las personas que se someten a la terapia reparativa y que consiguen buenos resultados sobre el plano de la orientación sexual pueden, en situaciones particulares de estrés, fatiga o frustración, sentir atracción por personas del mismo sexo. Sin embargo, pueden controlarlo fácilmente, ya que conocen las causas y evitan erotizar su necesidad afectiva.
Terrorismo psicológico contra la terapia reparativa
Según los activistas gays, el intento de reparar una herida de tipo homosexual puede ser muy peligroso: el resultado de esta “violencia” será el suicidio.
Descuidando el hecho de que cualquier tipo de terapia lleva siempre consigo el peligro de actos extremos, ya que el objetivo de la terapia es elaborar sufrimientos y muy profundos, es necesario señalar que ningún paciente de Nicolosi se ha suicidado después del intento terapéutico de la reorientación.
La afirmación de los activistas gays según la cual la terapia reparativa conduce al suicidio y sería una violencia sobre la naturaleza del paciente se interpreta como un intento de terrorismo psicológico. ¿Cuál es el objetivo de esta intimidación? Evidentemente, desanimar a los homosexuales no gays para que no emprendan un proceso reparativo y animarlos a adaptarse al programa “terapéutico” previsto por el movimiento gay: resignación ante la homosexualidad, outing, (es decir, declarar la propia homosexualidad) y emprender un proceso de terapia afirmativa con un doble objetivo: convencerse de tener una “naturaleza homosexual” y culpar a la “sociedad homófoba” del propio sufrimiento.
Ninguna imposición El tratamiento reparativo es siempre una propuesta, no una imposición. En ese sentido, cabe señalar que la terapia reparativa es una propuesta dirigida a las personas con tendencias homosexuales no deseadas.
Actualmente en muchos países es muy difícil que las personas con tendencias homosexuales tengan la posibilidad de emprender un proceso reparativo: el monopolio del movimiento gay sobre el mundo homosexual ha hecho que la única posibilidad disponible sea la “terapia afirmativa”. Numerosas personas con tendencias homosexuales no deseadas van de terapeuta en terapeuta, que les dicen siempre lo mismo: “Debe aceptar su homosexualidad… emprenda un estilo de vida gay y se sentirá mucho mejor”. Por el momento, pocas personas parecen estar dispuestas a atender a los hombres que no desean las tendencias homosexuales, que consideran el estilo de vida gay opuesto a sus propios principios morales o religiosos. La única posibilidad que se les ofrece es el estilo de vida gay o la ocultación.
La “terapia reparativa” ofrece la oportunidad de más posibilidades de elección y una mayor libertad.