jueves, 1 de julio de 2010

Una actividad de riesgo para la salud

Existe la idea generalizada de que entre una persona con actividad homosexual y otra que no la tiene no hay grandes diferencias, exceptuando su «orientación sexual». En realidad, las personas con comportamiento homosexual presentan, de hecho, más problemas de salud específicos a su condición y/o estilo de vida. En un estudio que se publicaba en 1997 se objetivaba que los colectivos de hombres con actividad homosexual presentaban una esperanza de vida parecida a la existente en 1871, fundamentalmente debido a la epidemia de SIDA. En diversos estudios recientes se encuentran mayores intentos de suicidio o ideas de suicidio, mayores incidencias de depresión, neurosis, desórdenes de la conducta y consumo de drogas legales o ilegales que en la población heterosexual.

Estos resultados se confirman tanto en hombres como en mujeres con actividad homosexual, y también en países donde no existe una presión social contra estas personas, de tal manera que no parece convincente el argumento de que dichos problemas son solamente resultado del rechazo social que pudieran sufrir. La realidad parece más compleja. Cfr. Schlatter J, Irala J, Escamilla I, «Psicopatología asociada a la homosexualidad», Revista Medicina Universidad de Navarra 2005, 3:69-79.

Por ejemplo, se describen varias posibles causas de estos síndromes depresivos en personas con sentimientos homosexuales en la literatura científica. Algunas personas no se sienten cómodas al observar la naturaleza compulsiva y promiscua de su sexualidad; otras sufren al observar la dificultad que tienen para relacionarse adecuadamente con el sexo opuesto y al constatar que la posibilidad de tener una familia propia es lejana. Esto se describe como una «pérdida psicológica» que nunca será posible compensar del todo, a pesar de los intentos que hay actualmente para favorecer el matrimonio, la adopción y los derechos de herencia entre personas con actividad homosexual.

Por último se describe, con mayor frecuencia cada vez, el problema de identidad, aislamiento y pérdida de relaciones sociales, incluso dentro de sus propios entornos, que están experimentando muchas personas con actividad homosexual al llegar a ciertas edades donde ya no cuentan con la fuerza y atractivo de su juventud. En este sentido, hay cierta preocupación de algunas autoridades de Salud Pública porque en estos grupos crece, además, el número de consumidores de drogas como el speed. Esta droga es devastadora porque produce una desinhibición del consumidor que le hace vulnerable a tener un gran número de relaciones sexuales. Así, no se cohíben ante el sexo con personas anónimas buscadas incluso en Internet, sin preocuparse de que estén o no infectados por el virus del sida y sin ni siquiera evitar conductas sexuales arriesgadas, desaconsejadas incluso por algunos grupos de autoayuda de gays y lesbianas y desde las autoridades sanitarias (Specter, 2005; Wong, 2005).

Este proceso de abandono a la sexualidad anónima puede ser una de las consecuencias previsibles de haber dado a un tipo determinado de sexualidad un papel excesivamente central en sus vidas.

Los especialistas en la terapia de la homosexualidad dicen que, en las personas con sentimiento o actividad homosexual que buscan ayuda, suele haber una causa objetivable (por ejemplo, una de las razones descritas en la figura anterior), y suelen coexistir problemas como trastornos de la personalidad y pensamientos con rasgos de tipo obsesivo compulsivo, rasgos neuróticos con tendencia a la autocompasión y de dominio difícil, porque los elementos causantes le son inconscientes. Todos estos rasgos les pueden afectar dolorosamente, porque son conscientes de tenerlos. Además, se encuentra una mayor incidencia de trastornos del comportamiento alimentario, de hipersexualidad, y más violencia doméstica que entre heterosexuales (Owen, 2004).

Por todo lo anterior, no se puede afirmar que la actividad homosexual constituye «un estilo de vida saludable» o «indiferente» para la salud. Se puede decir, por el contrario, que se acompaña de sufrimiento personal de muchos individuos con orientación y actividad homosexual y de sus seres queridos, por cuestiones relacionadas con la salud.

A algunas personas les pueden resultar sorprendentes los datos epidemiológicos que se acaban de describir. Las experiencias personales con gentes cercanas que podamos conocer, y que aparentemente no presentan los problemas que hemos descrito, no deberían acabar enmascarando la verdad. La realidad de los hechos se comprueba en estudios de poblaciones enteras que tienen en cuenta lo que ocurre en la biografía de muchas personas tras un seguimiento prolongado en el tiempo, y no en experiencias personales que suelen ser más parciales y pueden desfigurar la realidad.

La epidemiología es la ciencia cuyo objeto es estudiar las cuestiones relacionadas con la salud de las poblaciones, utilizando diversos métodos y diseños de manera que se puede llegar a conclusiones lo más correctas posibles.

El estudio objetivo de poblaciones humanas es complejo, y no es infrecuente que algunas investigaciones lleguen incluso a conclusiones contradictorias o no definitivas al examinar una misma cuestión. En este caso, se valoran criterios metodológicos de calidad, como el tamaño de la muestra, la adecuación del análisis estadístico, la representatividad de las muestras estudiadas, la presencia o no de sesgos en los cuestionarios empleados o en los resultados, etc., antes de aceptar una conclusión determinada. Por el contrario, nuestra experiencia personal siempre tiende a ser parcial.