jueves, 1 de julio de 2010

¿SE PUEDE MODIFICAR LA HOMOSEXUALIDAD?

Los expertos señalan, en primer lugar, que la homosexualidad no es una orientación «irremediable». Sin embargo, también afirman que no sería realista pensar que las personas con relaciones sexuales de tipo homosexual pueden llegar a la modificación total de su orientación sexual en poco tiempo y sin la ayuda de alguien, aunque está comprobado que muchos pueden mejorar su estabilidad emocional, incluyendo los aspectos sexuales, con la adecuada motivación y ayuda. La terapia en personas con actividad homosexual que están motivadas para el cambio consigue, según algunos expertos, una modificación completa de su orientación homosexual en aproximadamente el 30%. No me estoy refiriendo en este caso a una simple orientación de tipo homosexual sin actividad sexual. En el caso de tratarse, por ejemplo, de personas con una simple duda sobre su orientación sexual, y de que no se hayan producido relaciones sexuales homosexuales, es más sencillo ayudarles.

Evidentemente, una persona con sentimientos homosexuales puede sentirse bien con su orientación sexual y no desear que nadie le ayude a modificarla. Sin embargo, es un hecho que cada vez más estas personas quieren reencontrarse con su heterosexualidad y piden ayuda a científicos y especialistas en este tipo de terapias. No debería sorprender a nadie que tal ayuda se plantee como una opción respetable. Los logros de los especialistas se están presentando, hoy en día, en congresos médicos.

Prueba de su éxito es que hay muchas asociaciones de ex-homosexuales que cuentan sus experiencias biográficas y las dificultades y coacciones que han sufrido a veces desde algunos movimientos de gays y lesbianas por querer ejercer este derecho. Reivindican el derecho a ser tratados, frente a quienes niegan esta posibilidad, y sus interesantes y reveladores testimonios están disponibles en Internet (http://www.peoplecanchange.com).

Hay muchos científicos que ven evidencias abrumadoras para clasificar la homosexualidad como un «desarrollo alterado de la identidad sexual» y que ofrecen ayuda a los homosexuales que así lo desean. Son médicos y terapeutas, y no debe sorprender su disponibilidad en este sentido. Parece crucial evitar la dictadura del pensamiento único y permitir que los científicos que así opinan no tengan que esconder los resultados de sus investigaciones en el armario.

En Estados Unidos hay diferentes asociaciones que se dedican al tratamiento y apoyo de personas con actividad homosexual, como Homosexuales anónimos, Exodus, Courage o grupos profesionales como el NARTH (siglas de una asociación nacional estadounidense para la investigación y la terapia de la homosexualidad) que agrupa a terapeutas del mundo entero especializados en el tema.

Expertos como Spitzer, que fue uno de los psiquiatras responsables de que finalmente no se clasificara a la homosexualidad en el manual diagnóstico de enfermedades publicado en 1980, se han dado cuenta de sus equivocaciones y son hoy expertos en la terapia de personas con sentimientos homosexuales; algunos trabajan en NARTH. El Dr. Spitzer publicó en 2003 el resultado de su investigación, donde demostraba los siguientes hechos con bastante contundencia (Spitzer, 2003):

• la modificación completa de la orientación homosexual hacia una orientación heterosexual es posible.

• el 85% de los hombres y el 70% de las mujeres del estudio que habían solicitado la ayuda de especialistas referían una insatisfacción emocional con el estilo de vida homosexual.

• aunque algunos no consiguieran modificar completamente su orientación sexual, referían mucha satisfacción con los cambios parciales logrados hacia la heterosexualidad.

• no se encontró ninguna evidencia de que la terapia de reorientación pudiera ser perjudicial para estas personas. Por el contrario, los gays y las lesbianas atendidos afirmaban haber recibido muchos beneficios más allá del cambio de orientación sexual.

Spitzer acababa afirmando que no parece lógico, ni está justificado por los datos científicos, que organismos como la Asociación Americana de Psiquiatras desaconsejen estas terapias inofensivas, a quienes libremente quieren probarlas, mientras que sí recomienden abierta y extensamente las «terapias afirmativas» para «ayudar a personas con orientación homosexual a asumir su homosexualidad».

Las personas con sentimientos homosexuales que buscan ayuda también suelen aducir que lo hacen por los motivos siguientes: presión social, deseo de tener una familia propia, malas experiencias por la inestabilidad de las relaciones homosexuales, y rechazo personal ante el estilo de vida homosexual.

Por último, no parece lógico argumentar a favor de la normalidad de la homosexualidad basándose en que el éxito de estas terapias es más o menos modesto. Tampoco son siempre exitosos otros muchos tratamientos que se utilizan en Medicina para muchas enfermedades o alteraciones y esto no nos lleva a cuestionar si el paciente está verdaderamente mal o no. Esto debería, en cualquier caso, animar a especialistas y terapeutas a seguir trabajando en este campo para mejorar tanto la comprensión de la homosexualidad como los conocimientos para evitarla y para ayudar a quienes lo soliciten.