domingo, 11 de abril de 2010

Ricky Martin: Un diagnóstico típico


Ampliamente conocido en el mundo artístico, Ricky Martin, ha causado un enorme revuelo mediático en los últimos días en merito a su reciente declaración pública de homosexualidad hecha a través de su página web y de su cuenta personal en la red social Twitter.
Pero, más allá del significado personal de semejante manifestación pública, para quienes estamos familiarizados con las terapias reparativas psico-emocionales con personas sujetas a algún tipo de adicción sexual, resulta más revelador estudiar el contexto y la historia personal de este personaje público. Una historia que, en gran medida, nos ayuda a explicar un doloroso proceso emocional que ha desembocado en la plena asunción de la etiqueta “homosexual” como parte de su identidad.

“Salir del armario”
Nunca antes la vida social ha estado dominada por las modas que parecen difundirse y afirmarse a gran escala. Los medios de comunicación social, siempre en la búsqueda de sensacionalismo, promueven nuevas formas de curiosidad a menuda morbosa: desde el Gran Hermano a los variados reality-show en los que se analiza y se expone al público la vida interior de las personas, su vida sexual, sus sentimientos, sus vicios y sus virtudes. El salir del armario parece participar de esta modalidad que nos rodea a todos con el coste de hacer del alma humana un espectáculo.
¿En qué consiste salir del armario? Salir del armario procede del término inglés outing que tiene el significado de “declarar, exteriorizar, confesar”, literalmente “expulsar”. En relación con la homosexualidad, el salir del armario puede tener motivaciones diferentes: expresar malestar, desafiar la realidad, escandalizar…

¿Bendecido y Liberado?
La frase salir del armario, como decíamos, abraza diversas realidades. Eso puede concernir a un adolescente que “confiesa” a sus padres que tiene orientación homosexual, un joven que declara oficialmente que “es” homosexual, un político o un hombre del mundo del espectáculo que reconoce ante el público que practica la homosexualidad (tal como es el reciente caso del cantante y actor Ricky Martin) o que tiene pareja gay.
Lo que distingue a estas declaraciones es una especie de descubrimiento de algo íntimo. No sin dificultad, sufrimiento o malestar, hace partícipes a los demás de una forma propia de sentir o de su conducta particular. Así que es como si alguien confesase un “secreto” propio o contase una experiencia propia que ha tenido durante mucho tiempo sólo para sí mismo, sin tener la valentía de compartirla con los demás: por vergüenza, por temer a ser juzgado o criticado, o simplemente porque a menudo es difícil encontrar “las palabras para decirlo”.
Estamos hablando del salir del armario como el paso inicial en el que alguien que se encuentra en una situación de crisis, de dificultad o de sufrimiento, advierte la necesidad de salir de cierta situación y de meterse en causa con determinación. No es fácil declarar algo tan íntimo como la propia orientación homosexual, algunas experiencias, actos o confesar fantasías y pensamientos relativos a la persona del mismo sexo o admitir que ciertas pulsiones son muy fuertes.
El riesgo de salir del armario es que se resuelve en una declaración que adquiere el sentido de una exhibición: dejarse ver, escandalizar, reclamar la atención del público sobre sí mismo o sobre su problemática ya predeterminada. Con frecuencia el salir del armario se consuma en una dimensión narcisista en la que el aspecto hedonista cruza y somete un posible valor de autenticidad y de testimonio subjetivo.

Se sabe que el movimiento gay suele sugerir “salir del armario” con el fin de reivindicar públicamente una propia pertenencia, para demostrar que la homosexualidad es mucho más difusa de lo que piensan los “heterosexuales”. El salir del armario se convierte en estos casos en una auténtica modalidad ideológica que pretende, declarando el orgullo de la orientación sexual diferente, presentar una imagen que no se corresponde con el complejo mundo de la homosexualidad. El salir del armario de los que quieren escandalizar persigue la estrategia de romper los esquemas y las convenciones sociales en nombre de una identidad a reivindicar. Como si el principio según el cual “todo es posible” se pudiese aplicar a la naturaleza humana y a su núcleo más íntimo que es la sexualidad.
Y en medio de todo tenemos a un ser humano que se ve obligado a “etiquetar” un complejo mundo interior, por presiones de diferente tipo. Un alma seguramente adolorida y confusa que se ve convertida de pronto en mercadería para los medios ansiosos del escándalo.

Una infancia reveladora
Enrique Martin Morales nació en San Juan de Puerto Rico, un 24 de Diciembre de 1971. Iniciando su carrera artística desde muy temprana edad en el mundo del modelaje infantil, los coros y obras de teatro escolares.
Un evento significativo en su infancia es el divorcio de sus padres y el hecho que fuera criado por su abuela. Debemos añadir a esto que Ricky Martin fue seguramente un niño hipersensible, con habilidades estéticas que le hicieron inclinarse por la danza.
En nuestras terapias es bastante común el caso del niño hipersensible o de temperamento estético que, de pronto, se ve sometido a una situación conflictiva que le hace percibir que no es amado por quienes deberían de ser sus principales fuentes de amor: los padres. Estos niños sienten que no son amados, son víctimas de una grave soledad que les deja confusos ante una vida que por entonces todavía les resulta hostil y enorme. Si, además, se les deja al cuidado de una abuela, se agrava la posibilidad de sentir esta falta de afecto que genera que el niño se encierre en su propio mundo interior al punto de desarrollar un tipo de narcisismo que cumple la función de protegerlo a un “mundo raro”.
Este niño además adolecerá gravemente de la ausencia de una adecuada figura masculina o paterna con la cual identificarse. En el transcurso de su vida, inconscientemente irá en pos de ese “calor masculino” que le de la seguridad que es incapaz de hallar en sí mismo. La adolescencia servirá para “sexualizar” esta necesidad de afecto masculino.
Fácilmente podemos observar estas características en Ricky Martin, quien no solo tuvo que padecer estas dolorosas separaciones emocionales, sino que prácticamente se vio limitado en su desarrollo al integrarse a los doce años al afamado grupo “Menudo” (1984).
No es difícil sospechar tampoco que durante esa etapa fue “utilizado” en primer lugar por las personas que lo tenían a su cuidado y que vieron en el talento plástico de Ricky una verdadera “mina de oro” sin importarles demasiado lo demás; y en segundo lugar, “utilizado” por el manager del grupo, por toda la maquinaria de producción detrás del producto prefabricado.
En psicología es bastante común el caso de los “niños talentosos” que se convierten luego en adultos desgraciados o adictos. Muchas veces sin rumbo, como si la inmadurez de la infancia se hubiera manifestado en los últimos años. La explicación es simple, sin embargo de difícil tratamiento por cuanto las heridas de la infancia suelen ser demasiado hondas.
Es muy posible que durante esa etapa Ricky haya sido abusado física o sexualmente por quienes estuvieron a cargo suyo. Es muy revelador el hecho que el cantante prefiera evitar toda mención a esa etapa de su vida cuando un periodista intenta profundizar en ella…como si quisiera borrarla de su memoria. Lo normal es que una persona adulta relate con cariño y emoción las “grandes aventuras” de su infancia. Eso no es el caso de Ricky Martin.
Rasgos superficiales de su biografía que nos permiten deducir profundas heridas emocionales que le deben haber conducido a asumir una actividad íntima de tipo homoerótica: Ausencia de una óptima figura paterna, soledad e inseguridad ante un mundo hostil en la infancia, hipersensibilidad que conduce a la soledad, narcisismo como defensa y manifestación equivocada de seguridad ante un mundo incompatible, etc.

Tal vez por eso uno de los temas más personales de Ricky Martin sea “Asignatura pendiente” que le encargó escribir al compositor Ricardo Arjona en base a pistas personales. Tan personal y estimado por él, que fue el tema escogido para iniciar su concierto acústico (MTV Unplugged) en agosto del 2006, es decir, a manera de carta de presentación. Un tema que declara una sensación de soledad y extrañeza a pesar de una ostentosa apariencia: “tengo, en los ojos de algunos, fortuna…tengo ganas de anclar y otras tantas de huir”.

Por eso no es raro tampoco que Ricky Martin busque una afirmación espiritual, una suerte de “respuesta final”. Dios es también “el padre” simbólico en la psicología freudiana. Sin embargo, lejos del esquema cristiano de la paternidad divina, Martin ha optado preferentemente por la espiritualidad oriental de marcado individualismo, bastante más común entre homosexuales y personas narcisistas que, si bien puede influir favorablemente en una introspección que permita desentrañar las causas del sufrimiento, restringe enormemente la posibilidad de reconciliarse efectivamente con “la figura paterna”.
De todos modos una terapia reparativa con “el niño interior” podría ser de enorme ayuda para las personas que como él, son dueños de una hipersensibilidad muchas veces dolorosa y están muy confundidos con respecto a su búsqueda de afirmación masculina.

Salir del armario vs. Confesión

En las heridas más profundas del ser humano (tanto más cuando conciernen con la identidad) no todo el mundo puede “meter las manos”: necesitan una protección y una atención particular que sólo la confesión sacramental puede asegurar de forma plena. A través de ella el creyente no sólo se entrega en las manos de Dios (llamando por su nombre la propia fragilidad y despojándose del “bello y falso yo” del que se ha revestido), sino que recibe de Dios nuevamente la propia identidad originaria, unida a la Gracia para corresponder y llevarla a cumplimiento. Frente al ministro de la Iglesia (en realidad frente a la misericordia de Dios), el hombre se inclina, reconociéndose pecador, y se levanta hallando la integridad perdida. El encuentro protege a la persona pero al mismo tiempo la recoloca en el corazón de la comunidad humana, invitando a contribuir con un testimonio de vida luminoso y abierto. En este caso el sujeto no confiesa sólo a sí mismo sino también la misericordia viva y potente de Dios: se trata de un acto de confianza y de entrega, humilde y desnudo, un paso, que según algunos Padres de la Iglesia, cuando es bien celebrado, destruye todas las insidias del “espíritu enemigo”.

Naturalmente inclinarse por este camino de sanación espiritual y reconciliación es siempre opcional.
Sea cual sea la decisión de Ricky Martin de aquí en adelante, esperamos que le permita encontrar la ansiada paz interior que, sin duda, es su principal búsqueda considerando los aspectos que pueden deducirse en su historia interior.

3 comentarios:

bReo dijo...

hola hermano, me gusta mucho tu blogg. dice la verdad porque Dios es poderoso porque nada es imposible para Él. Esfuérzate mucho, la batalla es difícil, pero Jesús pelea de nuestro lado. No pierdas la fe. Dios te bendiga mucho :)

Ana Laura dijo...

Excelente artículo. Me encanta tu blog. Lo puse como enlace en mi blog http://culturavidayfamilia.blogspot.com/ si no te molesta, espero te des una vuelta por allá.
Dios te bendiga.

Anónimo dijo...

soy heterosexual de 30 años.adoro las mujeres pero creci sin mi figura paterna teniendo que asumir una masculinidad y responsabilidad a muy temprana edad.Tambien se me practico la circuncision de forma dolorosa y a los 3 años,es un trauma.Lo que me sucede a dia de hoy es que tengo interes y curiosidad por hombres a los que no se les ha practicado circuncision.Quizas por un anhelo de disfrutar de aquello que nunca tuve.
No me siento atraido en otra forma a los hombres,soy cristiano y siempre vi la homosexualidad como algo grotesco.Todavia no he realizado ningun acto con hombres,pero veo la tentacion y satan,no me veo capaz de superar esta tentacion.A la vez me mortifica porque se que si llego a hacerlo me sentire muy mal conmigo mismo y a los ojos de Dios. Se que solo Dios puede ayudarme a superar esta curiosidad atraccion. Tambien tengo miedo a hacerlo y encontrar placer en ello y caer de lleno en los brazos del pecado en adelante.
Me veo al borde del precipicio pero incapaz de frenarme.muchas veces estruve a punto de quedar con hombres y cancele en el ultimo momento. Cuando consumo alcohol soy mucho mas vulnerable y este deseo parece intensificarse hasta convertirse en obsesion. A veces pienso que debo ahcerlo de una vez por todas y asi descubrir que no me gusta.Me pueden aconsejar?