jueves, 1 de abril de 2010

La psicología clínica y la curación de la homosexualidad

Freud pensaba que la homosexualidad era “una variante de la función sexual producida por una cierta detención del desarrollo sexual”.
Ha sido preciosa la contribución del estudio de la homosexualidad realizado por el psicólogo y psiquiatra austriaco Alfred Adler (1870-1937), cuyas páginas sobre el argumento son ahora de actualidad. Según Adler, “la homosexualidad se manifiesta como un intento de compensación fallido en los sujetos que tienen un evidente complejo de inferioridad”. Otro autor que hizo una notable contribución a los estudios sobre la homosexualidad fue el psiquiatra psicoanalista Irving Bieber. Focalizó su atención sobre la frecuencia con la que en las historias familiares de las personas con tendencias homosexuales estaba presente cierto patrón relacional entre la persona y sus padres. Bieber llamó a este patrón la “clásica relación tríada”, que se caracteriza por “una intimidad materna pegajosa y por la separación/hostilidad paterna”.
Bieber estaba convencido de que la homosexualidad podía tener diversos factores que la predisponen, pero afirmaba que el único factor causal era la presencia de la “tríada relacional clásica”. Este esquema relacional ha sido tomado y profundizado por otros terapeutas, entre los que se encuentra Joseph Nicolosi, que describe la “tríada relacional clásica” en estos términos:
• Madre emocionalmente dominante
• Padre tranquilo, desconocido, ausente u hostil
• Niño de temperamento tímido, introvertido, sensible y artístico.
Nicolosi describe la relación entre la madre y el padre como caracterizada por la poca comunicación. La relación entre la madre y el niño como una relación “especial”, y la del padre y el niño como antagónica, sin una comparación equitativa.
¿Es posible el cambio?
¿Es posible modificar o cambiar la orientación sexual? Sí es posible. Los hechos y la vida de muchas personas dan testimonio de ello.
Según Nicolosi, en toda la literatura psicoanalítica la homosexualidad surge como un intento de “reparar”, de remediar una carencia de identidad masculina. ¿Qué significa esto?
Hemos definido la homosexualidad como síntoma de necesidad afectiva insatisfecha durante la infancia o la primera adolescencia. En la búsqueda de un abrazo masculino, la persona con tendencia homosexual buscaría el afecto, la protección y el reconocimiento por parte de las figuras de referencia masculina que le han faltado durante la infancia y en la primera adolescencia. Desafortunadamente, todavía, este intento reparador está destinado al fracaso: La idolatría irrealista de cualquier persona que se identifique como dispensador de virilidad, afecto y protección, conduce inevitablemente a la desilusión y, luego, a la misma herida.
La terapia reparativa es el intento psicoterapéutico de reparar las heridas originarias a través del análisis de las causas del sufrimiento, la superación del sentido de inadecuación con las personas del mismo sexo y la construcción de vínculos no erotizados con hombres viriles.
Ya en los años 60 Bieber, en una investigación suya, atestiguaba que cerca del 27 por ciento de los pacientes con tendencias homosexuales sometidos a un tratamiento psicoanalítico había cambiado de orientación sexual.
Actualmente los dos mayores exponentes de la terapia reparativa son el holandés Gerard van den Aardwegg y el americano Joseph Nicolosi. Nicolosi es el actual presidente de NARTH (National Association of Research & Therapy of Homosexuality), con sede en Encino (California), asociación particularmente empeñada en defender la terapia reparativa y en el proporcionar indicaciones y datos científicos sobre la homosexualidad. Tanto van den Aardwegg como Nicolosi informan de numerosos casos de reorientación sexual.
Otro estudio sobre los resultados positivos de la terapia reparativa es la realizada por Robert Spitzer (2001, confirmada en el año 2003). Este estudio es particularmente significativo porque Spitzer fue presidente de la “Comisión de Nomenclatura”, de la APA (Asociación Psicológica Americana) cuando esta importante asociación suprimió en el año 1973 la homosexualidad del manual de diagnóstico DSM.
Los resultados de la terapia reparativa
Los resultados de la terapia reparativa son similares a los de cualquier otra psicoterapia: 1/3 de pleno éxito (personas que han superado completamente la homosexualidad, orientándose estable y armoniosamente hacia la heterosexualidad y con formas de relaciones sexuales estables con personas del sexo opuesto; 1/3 de mejoría de la identidad global de la persona, con capacidad de gestionarse por sí mismos de forma más equilibrada. Por último, 1/3 de “fracaso”, entendido como persistencia en la homosexualidad no deseada.

Ahora nos preguntamos: Sometiéndose a la terapia reparativa un hombre que previamente tenía tendencias homosexuales, ¿no volverá a sentirse atraído por los hombres? Freud escribió: “Si tiramos por tierra un cristal y este se destroza pero no de forma arbitraria, se parte según sus líneas de división en pedazos cuyos contornos, aunque invisibles, estaban determinados antes de la estructura”. Lo mismo sucede con una persona que se somete a un tratamiento psicoterapéutico: consigue la remisión del síntoma y una mejoría de la calidad de vida. Sin embargo, mantendrá siempre una fragilidad particular en algunas áreas de su persona.
Las personas que se someten a la terapia reparativa y que consiguen buenos resultados sobre el plano de la orientación sexual pueden, en situaciones particulares de estrés, fatiga o frustración, sentir atracción por personas del mismo sexo. Sin embargo, pueden controlarlo fácilmente, ya que conocen las causas y evitan erotizar su necesidad afectiva.
Terrorismo psicológico contra la terapia reparativa
Según los activistas gays, el intento de reparar una herida de tipo homosexual puede ser muy peligroso: el resultado de esta “violencia” será el suicidio.
Descuidando el hecho de que cualquier tipo de terapia lleva siempre consigo el peligro de actos extremos, ya que el objetivo de la terapia es elaborar sufrimientos y muy profundos, es necesario señalar que ningún paciente de Nicolosi se ha suicidado después del intento terapéutico de la reorientación.
La afirmación de los activistas gays según la cual la terapia reparativa conduce al suicidio y sería una violencia sobre la naturaleza del paciente se interpreta como un intento de terrorismo psicológico. ¿Cuál es el objetivo de esta intimidación? Evidentemente, desanimar a los homosexuales no gays para que no emprendan un proceso reparativo y animarlos a adaptarse al programa “terapéutico” previsto por el movimiento gay: resignación ante la homosexualidad, outing, (es decir, declarar la propia homosexualidad) y emprender un proceso de terapia afirmativa con un doble objetivo: convencerse de tener una “naturaleza homosexual” y culpar a la “sociedad homófoba” del propio sufrimiento.
Ninguna imposición El tratamiento reparativo es siempre una propuesta, no una imposición. En ese sentido, cabe señalar que la terapia reparativa es una propuesta dirigida a las personas con tendencias homosexuales no deseadas.
Actualmente en muchos países es muy difícil que las personas con tendencias homosexuales tengan la posibilidad de emprender un proceso reparativo: el monopolio del movimiento gay sobre el mundo homosexual ha hecho que la única posibilidad disponible sea la “terapia afirmativa”. Numerosas personas con tendencias homosexuales no deseadas van de terapeuta en terapeuta, que les dicen siempre lo mismo: “Debe aceptar su homosexualidad… emprenda un estilo de vida gay y se sentirá mucho mejor”. Por el momento, pocas personas parecen estar dispuestas a atender a los hombres que no desean las tendencias homosexuales, que consideran el estilo de vida gay opuesto a sus propios principios morales o religiosos. La única posibilidad que se les ofrece es el estilo de vida gay o la ocultación.
La “terapia reparativa” ofrece la oportunidad de más posibilidades de elección y una mayor libertad.