sábado, 26 de diciembre de 2009

La cacareada “Homofobia” y otras pamplinas como argumento del Lobby Gay


Si una persona no está de acuerdo con la ideología gay se arriesga a ser señalada con el dedo como “homófoba”. El término “fobia” indica un miedo intenso, exagerado, a situaciones, objetos o acciones que el sujeto sufre a pesar de que con frecuencia no comprende la razón. El fóbico, puesto en contacto con el estímulo específico que teme, presenta generalmente crisis de ansiedad reales más o menos intensas y paralizantes.
Ejemplos de fobia son por ejemplo la claustrofobia (miedo a los espacios cerrados o sin salida) o la aracnofobia (miedo a las arañas). Parece definitivamente fuera de lugar –es evidente- etiquetar a los que no están de acuerdo con la ideología gay como “homófobos”.
Los mismos manuales de diagnóstico no enumeran entre las fobias a la presunta “homofobia”, y estudios recientes (Olatunji y otros, 2004) excluyen que pueda ser definida como tal.
Lo que se llama “homofobia”, de hecho, no es una enfermedad sino una actitud de no estar de acuerdo con la ideología gay y de no aprobar la homosexualidad (que no significa odio o desprecio a las personas con tendencias homosexuales).

Una táctica intimidatoria

¿Por qué la elección del término “homofobia”? se trata de una tentativa intimidatoria, del tipo: “Si quieres que se te considere una persona racional –y no un enfermo, un fóbico debes estar de acuerdo con los objetivos de la ideología gay”.
Sin embargo, la intimidación se está transformando progresivamente en una amenaza. El movimiento gay comprime por qué se aprueban cuanto antes (en algunos países ya se han aprobado) leyes que castigan las actitudes que definen como “homófobas”. La homofobia, no contentándose con ser una enfermedad inexistente, se convierte en un “crimen”, y los “homófobos” (los que no están de acuerdo con el matrimonio gay, la adopción gay, las relaciones homosexuales, etc) deben esperar la reprobación pública y, si insisten en seguir con su posición, una citación para ser juzgados.
El uso del concepto por los activistas gays no se detiene aquí. Se sabe que las personas con tendencias homosexuales padecen con más frecuencia depresiones, trastornos de ansiedad generalizada, trastornos de la conducta, dependencia de la nicotina, consumo o dependencia de otras sustancias con respecto a los heterosexuales; otros tienen episodios suicidas con mayor frecuencia. Según los activistas gays estos sufrimientos no los producen los problemas emocionales que han dado lugar a la tendencia homosexual, sino… la “sociedad homófoba”, es decir, construida bajo el modelo heterosexual.

La homofobia social interiorizada
El obstáculo principal que se le presenta al argumento “ser gay es bello” lo constituyen los homosexuales no gays (la gran mayoría); es decir, los que no quieren resignarse a esa tendencia no deseada y percibida como no natural. A ellos los activistas gays les explican que si consideran innatural su homosexualidad no es porque ésta esté realmente en contra de su verdadera naturaleza. Simplemente han “interiorizado” la homofobia social. Según esta explicación, al vivir en una “sociedad homófoba”, harían propia la aversión social contra la homosexualidad.
Existen estudios que demuestran cómo las personas con tendencias homosexuales muestran el mismo nivel de sufrimiento viviendo en países o ciudades cuyo clima social ante la homosexualidad es decididamente favorable (Sandford y otros, 2001). Otros estudios demuestran que la mayor parte de los intentos de suicidio perpetrados por las personas con tendencias homosexuales no han tenido nada que ver con la presunta “homofobia social”, sino sobre todo con la homosexualidad, y por las causas que han producido esa tendencia.
Si no se pueden negar los episodios deplorables de las agresiones a personas con tendencias homosexuales, sin embargo, se debe tener presente que estas tienden a percibir al mundo externo como hostil y agresivo (King y otros, 2003). Según algunos autores, esta actitud sería consecuencia del victimismo y de la autocompasión que se encuentran inherentes a la personalidad herida por los que experimentan las pulsiones homosexuales.

martes, 22 de diciembre de 2009

Nueva York también le dice NO a las bodas gay

Cuna del ‘gay power’ y del homosexualismo político, se suma a California y Maine; “Esta es una gran victoria”, señala la Organización Nacional para el Matrimonio.
Nueva York, cuna de la libertad sexual y del ‘gay power’, ha dicho ‘no’ a las bodas homosexuales. El senado del Estado de Nueva York se pronunció la semana pasada en contra de los matrimonios entre personas del mismo sexo.
A pesar de ser el centro mundial del homosexualismo político y el lugar donde arrancó el movimiento gay, que posteriormente se extendería a todo el mundo; a pesar de que el lobby homosexual cuenta en ese Estado con grandes recursos económicos y el respaldo de los medios de comunicación, el Estado de Nueva York ha rechazado este tipo de uniones.

Del análisis de la votación se deduce que los representantes republicanos fueron apoyados por hasta seis de los demócratas, que prefirieron volver la espalda a su propio partido en un asunto con el que no están de acuerdo.

Los seis ‘tránsfugas’ proceden de concejos más conservadores del territorio donde se encuentra una de las ciudades del mundo con un censo mayor de personas homosexuales.

Cabe recordar que la ciudad de Nueva York se halla en el extremo sur del Estado que lleva su mismo nombre y que abarca una gran extensión hacia el norte de la metrópoli por excelencia.

“Una gran victoria”

La noticia fue recibida con gran alegría por los representantes de entidades y grupos pro familia convencional. “Esta es una gran victoria”, aseguró Brian Brown, director ejecutivo de la Organización Nacional para el Matrimonio, según informaba este domingo, 13 de diciembre, el diario El Mundo.

“Se han puesto los clavos en el ataúd que entierra la idea de que el matrimonio entre personas del mismo sexo es una causa justa [...] la gente de Estados Unidos no aprueba esta medida”, añadió en referencia al matrimonio homosexual.

Una minoría insignificante Hay que recordar que en Estados Unidos hay actualmente cinco estados donde el matrimonio gay es legal: Massachussets, con casi 6,45 millones de habitantes, Connecticut (3,5 millones), Vermont (622.000), Iowa (casi 3 millones) y Nuevo Hampshire (1,3 millones). El conjunto de la población de estos cinco estados apenas supone el 5% de la población total estadounidense.

En todos los casos fueron decisiones tomadas más por los propios gobiernos, bajo la presión del homosexualismo político, que por los ciudadanos. En aquellos estados en que se ha realizado un referéndum sobre el tema, o se han contrastado las decisiones judiciales o legislativas, como son California o Maine, los ciudadanos han dicho ‘no’ a las bodas gay.

Así, el paso dado ahora por el Estado de Nueva York viene a coincidir con los seguidos anteriormente por esos dos estados.

Primero fue California, cuando la Corte Suprema respaldó la prohibición del matrimonio homosexual en mayo de 2009, una decisión que ya se había tomado en noviembre del año anterior. Luego siguió Maine, donde sus votantes rechazaron las bodas gays hace apenas un mes.
Estas decisiones, contrarias al matrimonio entre personas del mismo sexo, vienen a resaltar la anomalía que representa España en el contexto internacional. Una anomalía donde, por ejemplo, la presión del lobby gay puede conseguir que Trinidad Jiménez quiera llevar la educación sexual a niños de 11 años.

En la votación del 2 de diciembre, el senador demócrata Ruben Díaz pidió a sus compañeros que votarán en contra. Durante el proceso de la propuesta, Díaz siempre se mostró en contra y participó de varias actividades con la comunidad en oposición a la legalización.

"A los republicanos, recuerden sus raíces, recuerden sus valores, recuerden la tradición de los valores familiares" expresó el senador.

"Únanse a mí, un demócrata. Únanse a mí, un hispano, únanse a mí, un puertorriqueño. Únanse a mí, un negro y minoría. Únanse a mí como senador de Nueva York y digan no", agregó Díaz.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Cardenal mexicano reafirma la posición divina frente a la homosexualidad

A pesar de que sus afirmaciones tienen sustento teológico dentro del magisterio de dos mil años que posee el cristianismo. Los del lobby gay se han sentido muy ofendidos por las declaraciones del Cardenal, y por supuesto, se aprestan a lanzarle piedras.
“No lo digo yo, lo dice San Pablo”, aclara el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, Sin embargo, aclara que aunque la homosexualidad sea pecado, no debe discriminarse a los gays.
“Uno no nace homosexual sino que se convierte. Por razones diferentes, de educación o porque la propia identidad no se desarrolló durante la adolescencia. Puede que no sean culpables, pero actuar contra la naturaleza y la dignidad del cuerpo seguramente no les garantiza entrar al reino de los cielos”, agregó el El exministro de Salud del Vaticano, que se jubiló recientemente, siendo miembro aún de varias congregaciones pontificias.
El cardenal, en realidad, ha citado
la Carta de San Pablo a los Romanos, en la que habla de las personas “impuras” que se abandonan a “pasiones infames” y el martirio de aquellos que “desprecian el conocimiento de Dios”.
La homosexualidad es un pecado pero esto no justifica ninguna forma de discriminación. El juicio le corresponde solo a Dios, nosotros sobre la Tierra no podemos condenar, y como personas tenemos todos los mismos derechos”, manifestó el cardenal mexicano.
Aunque el multimillonario lobby gay se ofenda, lo cierto es que las Sagradas Escrituras son muy tajantes al respecto.

La primera página de la Biblia, en Génesis 1:27, nos enseña que Dios creó al ser humano "macho y hembra", o sea hombre y mujer, no homosexual o lesbiana. En este mismo libro sagrado, la Palabra de Dios también nos habla de la unión matrimonial entre el hombre y la mujer "en una sola carne" (Gn 2:24) y abierta a la vida (Gn 1:28). El homosexualismo no lleva a cabo ninguno de estos dos valores inherentes a la sexualidad humana, tal y como Dios la creó: la unión heterosexual en el matrimonio y la procreación. A la luz de esta visión del hombre y la mujer, hay otros 44 pasajes bíblicos que, directa o indirectamente, condenan las prácticas homosexuales como un pecado grave.

I. Pasajes que directamente condenan las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo por ser pecaminosas en sí mismas:

1.Génesis 19:1-29 (pecado de Sodoma)
2. Levítico 18:22
3. Levítico 20:13
4. Deuteronomio 23:17-18
5. 1 Reyes 14:24
6. 1 Reyes 15:12
7. 1 Reyes 22:46
8. Jueces 19:22
9. 2 Reyes 23:7
10. Romanos 1:24-27
11. 1 Corintios 6:9
12. 1 Timoteo 1:8-10
13. 2 Pedro 2:6
14. Judas 1:7
15. Éxodo 20:14 (incluído en Hebreos para "adulterio")

II. Pasajes que utilizan el ejemplo de lo que sucedió en Sodoma para avisar a otros y mencionan el juicio de Dios sobre la ciudad por su pecado:

16. Deuteronomio 29:23
17. Génesis 13:13
18. Isaías 3:9
19. Isaías 13:19
20. Jeremías 23:14
21. Jeremías 49:18
22. Jeremías 50:40
23. Lamentaciones 4:6
24. Amós 4:11
25. Mateo 10:15 (véase 13. 2 Pedro 2:6)
26. Lucas 17:29

III. Pasajes que directa o indirectamente condenan el travestismo (vestirse con ropas propias del sexo opuesto):

27. Deuteronomio 22:5
28. 1 Corintios 11:14-1

IV. Pasajes sobre el matrimonio, los esposos y las esposas, el hombre y la mujer creación de Dios, etc. que tienden a condenar la transexualidad:

29. Génesis 1:27
30. Génesis 1:28
31. Génesis 2:18-24
32. Salmos 139:14
33. Marcos 10:6-12
34. 1 Corintios 3:16-17
35. 1 Corintios 6:19-20
36. 1 Corintios 7:1-4
37. 1 Tesalonicenses 5:22-23
38. Romanos 6:12
39. Filipenses 3:21
40. Timoteo I 5:14
41. Efesios 5:22-25

V. Pasajes que en general condenan estas actividades como pecados:

42. Tesalonicenses I 5:22
43. Isaías 5:20-21
44. I Pedro 2:11

Fuente: The Maryfaithful, mayo/junio de 1979.

POR SU PARTE EL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA SEÑALA TAXATIVAMENTE:


Castidad y homosexualidad

2357 La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que ‘los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados’ (CDF, decl. "Persona humana" 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.

2358 Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

2359 Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.

AHORA. SI TODO ESTA TAN CLARO. ¿CUAL ES LA CAUSA DE TANTO ALBOROTO EN EL GALLINERO???