domingo, 29 de noviembre de 2009

Quemados y desmembrados por un rey homosexual

Los primeros que mató, desmembrados y quemados, eran cristianos anglicanos. El último, decapitado, era católico. El rey que los ejecutó era Mwanga I de Buganda. La moral cristiana minaba su poder: le reprochaban vender a su pueblo como esclavos y practicar la homosexualidad.
El 31 de enero de 1885, Makko Kakumba, Yusuf Rugarama y Nuwa Sserwanga, cristianos de la comunión anglicana, fueron desmembrados y quemados en la localidad ugandesa de Busega Natete, por orden del rey Mwanga I. Fue el principio de una persecución contra jóvenes cristianos, anglicanos y católicos, que duró dos años y que acabó con el martirio de cuarenta y cinco de ellos.
El último de los ejecutados fue el católico Jean-Marie Muzeeyi, quien entregó su alma al Señor al ser decapitado el 27 de enero de 1887. De todos ellos, los mártires católicos fueron beatificados por Benedicto XV el 6 de junio de 1920 y canonizados por Pablo VI el 18 octubre 1964
Católicos, anglicanos y musulmanes
La llegada de misioneros católicos y anglicanos al reino de Buganda (como se llamaba entonces) había supuesto una revolución político-social en la región. El rey Mutesa había dado cierta libertad a los misioneros cristianos. Su éxito en la conversión de los nativos era tan significativo que los hasta entonces pasivos árabes musulmanes decidieron enseñar el Islam a la población.
El círculo de personas cercanas al rey, por expreso deseo del mismo, fueron objeto de las propuestas de conversión de cristianos y musulmanes. El propio Mutesa no llegó a convertirse a ninguno de estos credos por razones prácticas: se negaba a circuncidarse como le pedían los musulmanes y a abandonar la poligamia como le reclamaban los cristianos.
Los misioneros cristianos no actuaban según nuestro moderno concepto de "políticamente correcto": denunciaban como paganas y satánicas las prácticas religiosas de los nativos. Unirse a la nueva fe suponía una ruptura total con el antiguo modo de vida y adoptar nuevos valores morales y religiosos. Los abasomi, nombre con el que eran conocidos los conversos, eran considerados rebeldes, que transferían su lealtad a una nueva religión abandonando las viejas tradiciones tribales.
Mwanda, tirano y homosexual
Siendo todavía príncipe heredero, Mwanga había mostrado cierto aprecio por los misioneros cristianos. Pero al llegar al poder su actitud cambió radicalmente. Influenciado por algunas de sus amistades árabes, el nuevo rey empezó a practicar la homosexualidad (mal vista por lo general en el África negra). No le gustaban las críticas cristianas a sus prácticas.
Tampoco le gustaba que el cristianismo significara menos poder del Rey sobre sus súbditos. Por ejemplo, al impedir el tráfico de esclavos como fuente de grandes ingresos para la corona. Mwanga I decidió que había de eliminar del mapa de Buganda al cristianismo.
No contento con la ejecución de los primeros mártires jóvenes anglicanos, en octubre de ese mismo año el rey ordenó asesinar al obispo anglicano James Hannington, justificando su decisión porque consideraban que el obispo había “demostrado” tener malas intenciones al haber entrado al reino por una ruta más corta que la tradicional, que transcurría desde el sur del lago Victoria. El amigo que reprocha
Este asesinato llevó al seminarista católico José Mkasa, amigo personal del rey en su juventud, a hacer de profeta Natán ante el rey asesino. Pero a diferencia del Rey David, que se arrepintió de sus culpas, Mwanga respondió asesinando a quien le reprochaba su comportamiento. José murió decapitado y quemado el 15 de noviembre, no sin antes haber perdonado de corazón al rey, por el cual oró para su conversión.
Aquel perdón y oración parecieron aplacar la ira real. Carlos Lwanga, favorito del rey, sustituyó al primer mártir católico en el liderazgo de la comunidad católica de la corte.
Rechazar el acoso sexual de un rey

Una de las preocupaciones del nuevo líder cristiano era la de proteger a los jóvenes cristianos de los deseos lujuriosos del monarca. Cuando uno de los pajes se opuso a mantener relaciones sexuales con el soberano, el mismo rey le preguntó cuál era su razón para rechazarle. El siervo le dijo que estaba recibiendo el catecumenado cristiano de manos de Daniel Ssebuggwawo. El rey montó en ira y tras llamar a Daniel a su presencia le atravesó el cuello con una lanza.
No contento con ello, convocó a toda la corte para el día siguiente. Carlos Lwanga, previendo lo que habría de ocurrir al día siguiente, bautizó a los cuatro catecúmenos que aún no habían recibido las aguas bautismales. Entre ellos había un chaval de 13 años llamado Kizito.
Esa mañana del 25 de mayo de 1886, Mwanga I separó del resto de su corte a todos los cristianos que había en la misma, incluídos quince varones menores de 25 años. Tras conminarles inútilmente a que abandonaran su fe, les condenó a muerte, sentencia que se ejecutó en parte ese mismo día y también en días posteriores. Uganda recuerda el 3 de junio como el de más martirios, tanto de anglicanos como de católicos.
Sangre de mártires, semilla de cristianos
La sangre de los mártires en tierra de misión fue abono para la conversión de muchos. Mwanga no vio disminuir el númerod e cristianos, sino que lo vio aumentar. Además, el país se vio envuelto en una guerra civil. Sus amigos musulmanes decidieron que era más seguro poner en su lugar a un príncipe o rey verdaderamente musulmán. Los musulmanes combatieron a los cristianos. Por su parte, los todavía muy numerosos practicantes de las religiones tribales conspiraron contra los miembros de las “religiones extranjeras”. Durante el conflicto el rey fue despuesto de su trono aunque volvió al mismo, con menos poder, al acabar las hostilidades, a la cual se llegó tras un pacto de no agresión entre las partes.
Los mártires de Uganda y el país actual
Hoy Uganda es un país mayoritariamente cristiano por el ejemplo de los mártires de finales del siglo XIX. Su coraje y fidelidad a Dios y a los valores del evangelio, siguen dando frutos.
Uganda es hoy el país africano donde más avances se han logrado para parar el SIDA. La Primera Dama de Uganda, Janet Museveni, a menudo defiende la abstinencia y castidad y llama a los jóvenes a vivir la castidad como el medio más eficaz para evitar el contagio del SIDA. El presidente Museveni ha impulsado un programa que alienta la abstinencia para combatir el SIDA.
Su mujer habla a los universitarios como una predicadora cristiana, cosa común en África: “No tomen atajos ni pongan en peligro sus vidas utilizando aparatos inventados por el hombre, como los preservativos, yendo en contra del Plan de Dios para sus vidas. Honren sus cuerpos como templo de Dios.” Uganda es ejemplo de que la moral cristiana, bien apoyada desde la autoridad social, política y religiosa, es una poderosa arma contra el SIDA.
El ecumenismo de los mártires

El ecumenismo de nuestros días no era especialmente bien visto en la época de los mártires ugandeses. Sin embargo, aquellos católicos y anglicanos fueron juntos al martirio. Demostraron así una unidad fuerte de los que confiesan a Cristo como Dios y Señor. Juan Pablo II, en su audiencia de 17 de febrero de 1993, hizo referencia al valor ecuménico de esos mártires al hablarnos de su viaje por tierras africanas:
"Namugongo: se llama así el lugar, próximo a Kampala, la capital, donde se venera a los mártires ugandeses; a ese lugar acuden numerosas peregrinaciones. El domingo 7 de febrero, siguiendo las huellas de mi predecesor Pablo VI, me he unido a los peregrinos allí donde en los años 1885-1887 hijos generosos de la Iglesia ugandesa dieron la vida por Cristo. Se ha tratado, al mismo tiempo, de una peregrinación ecuménica: primero al santuario de los mártires de la Iglesia anglicana y luego al templo construido en honor de san Carlos Lwanga y de sus veintiún compañeros católicos. Unos y otros confesaron, de modo heroico, la fe y, condenados a muerte, fueron quemados vivos, como ocurría en la época romana de las antorchas de Nerón. El santuario de los mártires ugandeses, que posee el carácter de templo nacional, ha sido elevado, en esta circunstancia, a la dignidad de basílica y la eucaristía celebrada sobre las reliquias de los mártires ha constituido una confesión especial de la vida que hay en Cristo, crucificado y resucitado."
La comunión anglicana debería de tener en sus mártires un referente fundamental, para abordar el tema de su posible división por la cuestión de la ordenación de homosexuales activos. Todo el mundo puede entender las razones por las que la Iglesia anglicana en África se opone con firmeza inalterable a que se ordene como sacerdote u obispo a alguien que vive voluntariamente en pecado. Si hubo anglicanos que prefirieron dar su vida por Cristo antes que ceder a los deseos de un rey homosexual, ¿cómo van a aceptar los africanos de esa comunión eclesial que hoy un homosexual activo pueda llegar a ser obispo de su iglesia?

jueves, 26 de noviembre de 2009

Breve Historia de la Conspiración Homosexual contra los cimientos de la Sociedad Cristiana Occidental

Época Clásica
Uno de los lugares comunes principales sobre el tema de la homosexualidad es que en la antigüedad clásica esta se practicaba y se aceptaba en gran medida. Esto demostraría que la homosexualidad es natural y que únicamente la penetración sucesiva de la moral cristiana y homófoba en la sociedad habría producido el rechazo de la tendencia homosexual.
En primer lugar se debe precisar que no hay huella de la homosexualidad como consecuencia de un debilitamiento de la identidad de género ni en la antigüedad ni en la Edad Media cristiana. Se trata de un fenómeno típicamente moderno que surgió como consecuencia de los cambios culturales que siguieron a la Revolución de 1789 y en particular a la revolución cultural del año 1968.
En la antigüedad, como en el Medievo, había sodomitas que, por vicio, para manifestar su propia superioridad o por otros motivos, realizan actos homosexuales con jóvenes o esclavos, así como existían formas de prostitución masculina. Este fenómeno crece en los periodos de mayor decadencia moral de la sociedad y disminuye cuando la sociedad es más virtuosa, pero no aparece como una consecuencia del debilitamiento psicológico de la propia identidad.

Ochenta y nueve, Cuarenta y ocho y Sesenta y ocho
Hay episodios en la historia que constituyen auténticas rupturas y marcan épocas cruciales, por los que la narración de los acontecimientos se dividen en un antes y un después. Lo mismo sucede con el año 1789, la Revolución Francesa pero en realidad como mínimo europea. Lo mismo con el año 1848, cuando estallan las revoluciones liberales y nacionales en las principales capitales europeas. Y lo mismo con el año 1968, año en el que se hace remontar la revolución cultural que ha cambiado profundamente las costumbres de una generación.
Además, las historias relacionadas con el feminismo y la homosexualidad de alguna forma giran alrededor de esta época. Analizaremos juntas la historia del feminismo y de la homosexualidad porque ambos se mueven en la misma dirección revolucionaria que tiende a modificar la concepción de la persona como ser creado libre e inteligente. Esta antropología, elaborada de la cultura clásica y cristiana, heredada de la filosofía griega y de la tradición judeo-cristiana, coloca a la persona en el centro de la creación, destinada a la vida eterna, querida por Dios creador, en sus expresiones de varón y mujer.

1989: Otro gran momento crucial
El delicado equilibrio en la relación entre el hombre y la mujer, ya debilitada por la herida que dejó el pecado original, sigue siendo uno de los más expuestos a la contraposición dialéctica, a pesar de la Revelación cristiana logra permear la vida pública de las naciones europeas que acogen el principio de la dignidad del hombre y de la mujer. El machismo y el feminismo, la homosexualidad y el movimiento gay, son expresiones de un desafío social que amenaza al matrimonio y a la familia y a la misma identidad de la persona, tal como se hará más evidente después del último gran momento crucial de Occidente, el año 1989, cuando el debate sobre la propia identidad de género comenzará a revelarse como un problema más dramático.

La primera ola: El feminismo liberal
El nacimiento del movimiento feminista tiene lugar en la “declaración” de los derechos de la mujer de Elizabeth Cady Stanton (1815-1902) del año 1848, pero la tesis del feminismo liberal e igualitario comienza a difundirse con Mary Wollstonecraft (1759-1797) durante los hechos de la Revolución Francesa.
La corriente feminista liberal se afirma en las últimas décadas del siglo XIX y en los primeros veinte años del siglo XX, alcanzando todos los objetivos jurídicos y políticos que se propuso. Al mismo tiempo, una segunda ola feminista se difunde en el ámbito del pensamiento socialista, con el deseo de una revolución que transforma las condiciones materiales de la vida, liberando de la subordinación de los proletarios y las mujeres.
En el año 1884 Friedrich Engels (1820-1895) en el ensayo El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado sostiene que la esclavitud de la mujer comienza con la institución de la familia monógama fundada sobre la propiedad privada, ejercida por el hombre cabeza de familia sobre sus bienes (entre los que se encuentra también la mujer) y que se acabará con el fin de la misma propiedad privada.

La segunda ola: El feminismo radical
Desde finales de los años 20 a los años 60 no existe un pensamiento feminista organizado. Será la reflexión de dos pensadoras, Virginia Woolf (1882-1941) y Simone De Beauvoir (1908-1986) la que pone en tela de juicio el valor del objetivo perseguido por el feminismo liberal y socialista, es decir, la igualdad radical con el hombre, y prepara al movimiento feminista para la segunda ola, la del “feminismo radical”, que se difunde en los años 60 y se propone ir a las “raíces” del predominio masculino.
Según este pensamiento, la raíz de la subordinación de la mujer no es la explotación beconómica o la exclusión de los derechos civiles, sino la subordinación sexual y reproductiva; es decir, la traducción de la diferencia sexual y reproductiva en la diferencia social y cultural que le impone a la mujer un rol subordinado: del rol de sexo biológico al rol de género social y cultural. La propuesta del feminismo radical es la de romper la servidumbre sexual de la mujer con diversos instrumentos que van desde el incremento del uso de los medios anticonceptivos a la legalización del aborto, al rechazo de la heterosexualidad como la única forma de relación sexual normal, sin desviación.
Salvada la legitimidad de todas las reivindicaciones se dirige a restablecer una situación de justicia cuando no hay, se debe observar que el pensamiento feminista, con la actitud antagonista y la lógica competitiva contra el hombre que lo caracteriza, no se puede explicar simplemente como una búsqueda de justicia en las relaciones entre los sexos.

Una nueva Gnosis
Una interpretación convincente del feminismo es la que propone Emanuele Samek Lodovici (1942-1981) en el ensayo Un modelo gnóstico para el feminismo. La gnosis moderna recalca los caracteres de la gnosis antigua adaptándola a la perspectiva secularizada de un mundo que se ha aislado de la religión. Niega el valor a la realidad presente no para alcanzar una perfección trascendente, sino que en nombre de un futuro absolutamente nuevo, un mundo perfecto y gratificante, elegido y construido por el hombre.
Si los antiguos gnósticos pensaban que la diferencia es la especificidad, como el bien y el mal, que entraron en el mundo a causa de las leyes humanas pero que en verdad no había nada malo por naturaleza por una igualdad sustancial y originaria de fondo, análogamente el feminismo lleva la igualdad hombre/mujer “a su consecuencia extrema, al punto de negar la existencia de una naturaleza no sólo en general sino de una naturaleza específica que diferencia a la mujer del hombre”.
El feminismo se revela como una expresión del filón cultural dominante en la modernidad que promete al hombre la libertad absoluta, libertad que tiene como punto inevitable de llegada al rechazo de la naturaleza dada. La esencia de la mujer, entendida como posibilidad infinita, se convierte en una subjetividad que puede ser todo sin tener que ser nada, un ego al que se le debe todo y no debe nada, un ego que se ha convertido en Dios.

La primera asociación europea
En el profundo debate sobre la persona y su identidad de género nace la homosexualidad como tema separado. El término parece haber sido utilizado por primera vez en el año 1869 por el húngaro Karoly Maria Benkert (1824-1882). El año anterior nacía el alemán Magnus Hirschfeld (1868-1935), una de las figuras principales para comprender la historia del movimiento gay. Será el primero en Europa en fundar en el año 1897 una asociación para los derechos de las personas homosexuales, el Comité Científico Humanitario, cuyo objetivo era la abolición del “Párrafo 175” de la ley alemana que condenaba “la inmoralidad contra natura, cometida entre personas de sexo masculino o entre hombres y animales, siendo castigada con la prisión; además puede dar lugar a la privación de los derechos civiles”.
En el año 1908 creó el Boletín de Sexología y en el año 1913 fue uno de los fundadores de la Sociedad Médica para la Sexología y la Eugenesia. También la eugenésica Margaret Higgins Sanger (1879-1966) será una visitante asidua del Instituto de sexología fundado por él en el año 1919. Este último estuvo en Alemania tras las dos guerras un punto de referencia no sólo científico sino también cultural para la comunidad homosexual de Berlín. La villa, situada en el barrio elegante de Tiergarten, hospedaba el Departamento de Psicoterapia, el Departamento de Medicina Sexual somática, el Departamento de Sexología Forense, el consultorio de ginecología y terapia matrimonial, un Archivo de Etnología Sexual, las Oficinas de la Liga Mundial para la Reforma Sexual, una amplia biblioteca con sala de lectura. Reconocido por el Estado en el año 1924, el Instituto se convirtió en Fundación y Hirschfeld fue nombrado presidente de por vida. En el año 1928 con los psicólogos Havelock Ellis (1859-1939) y Auguste Forel (1848-1931) creó la Liga Mundial para la Reforma Sexual que tiene tres grandes conferencias entre los años 1929 y 1931. El 6 de mayo de 1933 los “estudiantes” nazis saquearon el instituto, robaron volúmenes de la biblioteca y la quemaron públicamente el 10 de mayo siguiente. Hirschfeld –en peligro tanto por ser judío como por ser homosexual declarado- no pudo volver a entrar a Alemania y murió en Niza (Francia) en el año 1935.

Libertinaje y guetos
Ya hemos mencionado la diferencia presente en la antigüedad y el Medievo entre los actos de sodomía y la homosexualidad como fenómeno social relevante de la sociedad moderna después del año 1789.
Propio de la sociedad burguesa se verifica un fenómeno sobre el que debería profundizarse más a raíz de los estudios y de las intuiciones del histórico George L. Mosse, según el cual el “verdadero hombre”, en la mentalidad burguesa, es viril, fuerte, capaz de un autocontrol total y contrapuesto a la debilidad femenina, que presupone a la mujer como relegada necesariamente a determinados roles sociales. Todo esto, paradójicamente, emerge en la misma sociedad que, con el Códice napoleónico, despenaliza los actos homosexuales entre adultos con consentimiento.
Así se verifica un fenómeno: En el mismo contexto cultural y social, de una parte crecen todas las formas de libertinaje, entre los que se encuentran el homosexual (que los Estados occidentales cesan de condenar a raíz del eslogan “Prohibido prohibir”), mientras que de otra parte los homosexuales son un gueto y son despreciados no tanto por la inmoralidad de los actos que realizan, sino por ser “maricones” afeminados. También a causa de estas actitudes culturales prevalentes en la sociedad, surgirían en los años 30 del siglo XX, la persecución nacional socialista de los homosexuales y el aislamiento en guetos sociales llevado a cabo por el fascismo. Después de la segunda guerra mundial, maduraría la rebelión de la mujer “de debajo de la mesa” y despreciada por la misma cultura “burguesa” y “reaccionaria” y las dos revoluciones, la feminista y la gay, avanzarían juntas o al menos paralelamente.

El año de nacimiento del Movimiento gay
Una diferencia fundamental entre los homosexuales y los gays, entre los que son portadores de un malestar y los que, en cambio, hacen de ello “una bandera” de reivindicación, consiste en el llamado outing o coming-out, en el “salir del armario” para ser reconocidos como tales frente a la sociedad. Este aspecto es uno de los mayores elementos de fricción entre la pequeña minoría gay y la mayoría homosexual, a menudo sorda a la “militancia” que se le solicita.
En la historia del movimiento gay hay un inicio, una fecha que sella el primer comingout, cuando el movimiento fue expuesto no sólo a través de sus exponentes sino como realidad organizada y precisamente militante. Esta fecha, que entre otras corresponde a la solemnidad en la que todos los años ce celebra la jornada del “orgullo gay”, es el 28 de junio. En la noche del sábado 28 de junio de 1969, en Nueva York, en un bar frecuentado notoriamente por gays, Io Stonewall Inn, ocho policías se presentaron con una orden de búsqueda porque –así estaba escrito en la orden- en el bar se servía alcohol sin licencia (hecho que los gays ven como un pretexto provocador). Los que iban con cierta frecuencia reaccionaron con la fuerza y de ello se desprende una gran pelea.

El F.U.O.R.I.

En la casa milanesa de la escritora Fernanda Pivano, en mayo de 1971, por primera vez se afronta el tema del nacimiento de un movimiento gay italiano, que se constituirá formalmente con la publicación hacia Amsterdam, el 20 de noviembre de ese mismo año, de un “manifiesto por la revolución moral. La homosexualidad revolucionaria”. Poco después, con fecha del 21 de diciembre, saldrá el número cero de la revista Fuori, boletín del Frente Unitario Homosexual Revolucionario Italiano.
El movimiento gay tendrá en Mario Mieli (1953-1983) el intelectual y militante de referencia a pesar de la breve parábola de su vida. Se suicidará muy joven después de haber unido el movimiento gay a la lucha de liberación política de inspiración marxista. En particular, su acción buscaba el colapso del “sistema fallocéntrico” a través del “colapso del sistema capitalista que se rige por la estructura machista-heterosexual de la sociedad”, con una óptica profundamente subversiva (“lucha dura contra la naturaleza”), que esperaba diversas fases de paso siguientes en la liberación deseada, como el sadismo, el masoquismo, la pedofilia y otras cosas del género, como informa el histórico militante gay Gianni Rossi Barilli.
Después de su muerte, la guía del movimiento la cogerá Arcigay, con la figura de Franco Grillini, que orientará progresivamente los objetivos de la revolución gay hacia metas concretas y jurídicamente relevantes, gracias a una modalidad diversa y más prudente de comunicación, a la participación de hombres gays en las elecciones políticas y a la visibilidad del problema homosexual a raíz de la difusión de la tragedia del SIDA.

El segundo Ochenta y nueve
En 1989, con la caída del Muro de Berlín y de la ideología comunista, se desvaneció también la posibilidad de acompañar una revolución gay a una agitación política. Sin embargo, en ese mismo año en los Estados Unidos salió un libro que significaría de cualquier modo una inflexión en el ámbito de la tentativa gay de acreditarse en la opinión pública como una realidad de personas inocuas, que no eran ninguna amenaza para el orden social y que deseaban solamente ser aceptados como componentes de la sociedad.
El libro titulado After the ball desea la superación de la imagen transgresiva y poco tranquilizadora que los gays tienen de sí mismos en los años ochenta y noventa del siglo XX y es una invitación a cambiar de dirección. Así “se elabora en las comunidades gays de todo Occidente” –escribe Barilli- “el tipo de homosexual ‘prácticamente normal’ que pide el reconocimiento de las uniones civiles entre homosexuales como objetivo principal, capaz de dar una importante legitimación al movimiento gay”.
El 8 de febrero de 1994 el Parlamento Europeo vota por mayoría una deliberación que invita a los Estados a cancelar toda forma de discriminación hacia los gays y lesbianas.
En algunos países europeos las uniones homosexuales se han equiparado al matrimonio o a la familia, en algunos con casi también el derecho a adoptar niños.

La revista Zero, icono homosexual, cierra por problemas económicos


Tras doce años en los quioscos y un intenso respaldo político la publicación ha entrado en quiebra a pesar del apoyo económico del Gobierno al homosexualismo político.

El lobby gay solo funciona porque está subvencionado política y económicamente por el Gobierno. A pesar de esas ayudas indirectas es incapaz de aguantar mantener una revista mensual. El icono gay en lo que a revistas se refiere, la publicación Zero, cierra su redacción al no poder hacer frente a la deuda que atenazaba a la empresa.

El director de Zero, Miguel Ángel López ha dicho que el problema ha sido la crisis y los cambios en el consumo de la información guiados por Internet: “es inviable seguir con determinados modelos económicos”, ha sentenciado. La revista ha sido durante 12 años estandarte homosexual en España.

Zero pertenece al lobby gay que controla el homosexualismo político. Se ha caracterizado por sus portadas que buscaron en todo momento el escándalo y la trasgresión como en el caso de la confesión de su homosexualidad del militar José María Sánchez Silva o la portada con el sacerdote José Mantero bajo el título de “gracias a Dios, soy homosexual”.

La política y el homosexualismo

Además, la politzación de los grupos homosexuales ha quedado evidente en la propia línea editorial que ha seguido Zero. En su portada han aparecido rostros de la política como Alberto Ruiz-Gallardón, Gaspar Llamazares y Rosa Díez, en la aspiración de encontrar apoyos políticos en la izquierda y en la derecha más adulcorada.
Esta ayuda gubernamental al lobby gay se ha visto reflejada en que Zapatero haya sido hasta tres veces portada de la publicación, y la ministra Bibiana Aído una vez. La necesidad del voto gay de los socialistas ha tenido mucho que ver con estas apariciones.

El lobby gay tiene un protagonismo y un apoyo político que otros grupos sociales no han disfrutado, a pesar de eso la publicación más emblemática y que por lo tanto debería mostrar más consistencia, se ha visto forzada a detener su actividad editorial. Cabe constatar que si no fuera por el apoyo que sectores políticos le brindan a esta comunidad, el homosexualismo político tendría una presencia pública marginal.

En la publicación los políticos han podido presentar propuestas como hicieron los socialistas con la equiparación de las uniones homosexuales al matrimonio y el derecho de los homosexuales a adoptar niños. Esto se ha se ha dado en llamar desde el homosexualismo político ‘legislar contra la homofobia’.

Esta nota pertenece a Forum Libertas

sábado, 7 de noviembre de 2009

COMPRENDIENDO LA HOMOSEXUALIDAD CIENTIFICAMENTE: Definiendo conceptos básicos de terapia de reparación

¿Dónde se coloca la homosexualidad?
La homosexualidad es una preferencia sexual predominante y persistente por una persona del mismo sexo. La homosexualidad no está determinada por la conducta homosexual. Hay personas con tendencias homosexuales que mantienen relaciones sexuales. Del mismo modo, puede haber personas heterosexuales que tengan comportamientos homosexuales sin que esto modifique su preferencia sexual.
La homosexualidad está relacionada con una preferencia, tendencia o inclinación sexual. No es un “estado”, una “condición”, una “identidad”. Las preferencias sexuales, como de cualquier otro género (deportiva, alimenticia, musical…) aunque no son independientes de la identidad de una persona, no constituyen el aspecto esencial. Por tanto, la homosexualidad no constituye la “naturaleza” de la persona, comprendiendo el término naturaleza como el principio que dispone el desarrollo según la dirección inscrita en la esencia de la persona (es decir, en armonía con los aspectos espirituales, psicológicos y biológicos).
Afirmar que la homosexualidad no es natural no es lo mismo de ningún modo que hacer un juicio contra la persona: la “homosexualidad” y la “persona con tendencias homosexuales” no son lo mismo. Según esta definición de naturaleza, no todo lo que existe en la naturaleza es natural: Por ejemplo, existen personas obesas pero la obesidad no es natural (fíjate: la obesidad, no la persona obesa).
Homosexualidad y virilidad

La homosexualidad tiene sus raíces en un problema de identidad de género. Esto no significa que (en casi todos los casos) los hombres con tendencias homosexuales piensen en ser mujeres. En vez de eso, significa, por ejemplo, que los hombres con tendencias homosexuales creen que no están a la altura de los demás hombres, que no pueden satisfacer las exigencias que se le hacen a un hombre, de no estar provisto de la virilidad que en realidad todo hombre debe construir laboriosamente.
¿De dónde procede esa sensación de baja virilidad? Las causas pueden ser tantas como las personas con tendencias homosexuales, y no es posible –ni justo- generalizar. Pero se puede afirmar que, en general, la homosexualidad es un síntoma de necesidades afectivas insatisfechas durante la infancia o la primera adolescencia, cuando se forma la identidad de género. Si en el transcurso del desarrollo, el niño no encuentra- por diversos motivos- la mirada del padre del mismo sexo, que lo acoge entre sus compañeros y le permite comprender la belleza de pertenecer al propio sexo y que él está perfectamente capacitado para hacerlo, las personas del propio sexo serán siempre fuente de temor (de ser negado, de no ser escuchado) y de deseo. Es evidente que la homosexualidad, por tanto, tiene que ver más con la emotividad y la afectividad que con la sexualidad.
Síntoma, herida y heterosexualidad latente
La homosexualidad es un síntoma. Se podría definir correctamente también, como herida, que constituye una lesión a la propia identidad de género. No es correcto definirla como una enfermedad porque el diagnóstico clínico contemporáneo ha sustituido el concepto de enfermedad y el de desorden o perturbación. El hecho de que la homosexualidad no aparezca ya en el elenco de perturbaciones del manual de diagnósticos no significa que no constituya un desorden: Su baja en el registro no ha ocurrido después de un debate científico sino bajo la acción de los grupos de presión de orientación ideológica.
Al no existir una naturaleza homosexual, no existe una homosexualidad latente. Se puede afirmar en vez de ello que las personas con tendencias homosexuales tienen una heterosexualidad latente, que por algún motivo está impedida u obstaculizada.
Finalmente, cabe señalar que el término homosexual no es sinónimo de gay. La palabra homosexualidad indica una tendencia o inclinación sexual. El término gay indica una identidad socio-política. No todas las personas con inclinaciones homosexuales se identifican con el estilo de vida gay; es más: la mayoría de ellos no se siente orgullosa de esa inclinación, no considera normal la propia homosexualidad y no teoriza el reconocimiento del estilo de vida gay como positivo para sí y para la sociedad.

Nuevamente el sector agresivo e intolerante gay ataca a la iglesia catolica

¿HASTA CUANDO? PERO QUE NI SE METAN CON ELLOS QUE SE VAN LLORANDO A QUEJARSE ANTE LOS TRIBUNALES POR "HOMOFOBIA"

Lo llaman ‘calendario laico’, pero aparecen vírgenes transexuales y con coronas con forma de pene; ¿para cuándo un calendario con Mahoma o Buda?

El último ataque a la Iglesia del laicismo agresivo lo ha protagonizado el Colectivo de Gays, Lesbianas, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM). La asociación ha publicado un calendario gay que representa figuras de la Virgen María semidesnuda, o en postura displicente con un diablo que la acosa, o vistiendo un traje repleto de preservativos, o portando una corona con forma de pene.

COGAM se apunta, de esta forma, a la ‘moda’ de atacar gratuitamente a la Iglesia a través de un calendario ofensivo que tilda de “laico” y cuyo único fin es de mofarse de los símbolos sagrados de la confesión que más personas profesan en España.

Cabe preguntarse qué sucedería si alguna asociación cristiana hiciera un calendario mofándose de los homosexuales, de los transexuales o de las lesbianas. ¿Cuánto tiempo tardarían las voces ‘progres’ en afirmar que se ataca a una minoría débil y reprimida socialmente?
via: Damesol