lunes, 31 de marzo de 2008

Testimonio de curación gay, desde la perspectiva del evangelio:Jason Thompson

Tenía 14 años cuando me senté a leer la Biblia en casa de mis abuelos. Había sido criado en un ambiente cristiano porque mi padre era ministro episcopal y por ello que me eran familiares muchas de las historias bíblicas. Pero ese día necesitaba desesperadamente conocer lo que decía Dios respecto a la homosexualidad. Después de mi lectura, entendí claramente que Dios consideraba la homosexualidad como pecado (ver Romanos 1:26-27 y Levítico 18:22). Descubrir esto me produjo más confusión que la que ya tenía.

No hacía mucho tiempo que había tenido un sueño en el cual estaba involucrado en un comportamiento homosexual. Me desperté con temor y confusión. Después de esto me di cuenta que quería mantenerme físicamente más cerca de mis compañeros masculinos y que este deseo crecía cada vez más. No sabía de donde venían estos deseos pero lo que sí era cierto es que no me gustaban.
También sabía que debía mantener esto en secreto. Oraba a Dios fervientemente para que se llevara esos deseos pero lamentablemente no desaparecieron. Me hacía la pregunta “¿Por qué Dios no atiende a mi oración?” Me cuestionaba si en realidad yo le importaba.

La escuela secundaria me trajo aún más confusión. Por la inseguridad de mi identidad buscaba mantenerme emocionalmente cercano a otros chicos y deseaba una conexión física. Un amigo mío y yo practicamos un encuentro sexual y esta experiencia satisfizo en cierta forma la curiosidad engendrada durante mis fantasías. Continuaba orando por mi lucha pero Dios no me quitaba la atracción que sentía hacia personas de mí mismo sexo.

En mi último año de bachillerato, me llené de coraje y me decidí buscar ayuda. Encontré un número telefónico de consejería para adolescentes. Después de explicarle con mucho nerviosismo mi historia a la mujer que atendió el teléfono me dijo: “La persona que trabaja con homosexuales está aquí los viernes”.

Frustradamente colgué el teléfono y me monté en mi moto roja Honda Elite. En mi correr por las calles del sur de Portland lo que sentía era rabia y estaba sin esperanzas. Llegué inclusive a pensar chocar fuertemente algún vehículo estacionado y de esta manera me suicidaría, pero Dios me detuvo y calmó mi corazón.

Durante otoño de 1990 tenía una “novia” que asistía a la iglesia de mis padres. Comenzamos a salir juntos y pretendía estar interesado en ella, pero mis sentimientos confusos comenzaron a ser notorios a las personas que me conocían.

En una conversación que sostuve con ella le confié mis luchas homosexuales. Fue asombroso saber que ella tenía palabras de esperanzas. Me dio el número de la Fraternidad de Portland (Portland Felowship – PF) un ministerio local de Exodus. Con nerviosismo realicé la llamada que cambiaría mi vida.
Phil Hobizal, Director de PF, contestó el teléfono. Inmediatamente, después de escuchar mi problema, me dio aliento y me dijo que podía ayudarme. Phil me comentó que el cambio era posible y concertamos una cita para la semana siguiente. Sus palabras fueron las mejores noticias que jamás hubiese escuchado.
Unos días más tarde, aún en mi emoción, me acerqué a mi madre y la intimidé con estas palabras: “Hay algo que quiero comentarte y es que tengo problemas porque lucho contra tendencias homosexuales”. Inmediatamente, me detuvo y me dijo: “Espera un momento, tu padre tiene que escuchar lo que me estás diciendo”.
Traté de detenerla porque creí que no podía contarle mi secreto a mi papá. Siempre me sentí muy distanciado de él. Aunque compartía con mi mamá mis pensamientos y mis sentimientos nunca sentí esta libertad con mi padre.
Mientras ella salió a buscarlo me puse muy nervioso. Les dije que luchaba contra deseos homosexuales pero que no deseaba ser gay. Además les comenté la esperanza que había recibido en Portland Felowship.

Salí de la casa sintiendo una libertad que no había experimentado jamás. El peso del secreto que mantuve por años comenzó a evaporarse. Un poco más tarde supe que mis padres se pasaron esa noche conversando, llorando y orando.

La mañana siguiente fui a la Iglesia y después del servicio mi padre me llevó afuera. Me dijo que en todos los años de su ministerio había conocido mucha gente con problemas muy serios, pero que jamás había visto a alguien que había enfrentado su problema de una manera tan diligente como yo. Me expresó que jamás había sentido tanto orgullo por mí hasta ese día. Esas palabras fueron una bendición y un consuelo.

Mi primer año dentro del ministerio PF fue difícil. En las reuniones que teníamos los martes por la noche aprendí cuáles eran las raíces de mis deseos homosexuales, el plan de perdón de Dios y la libertad de la lucha homosexual. Sin embargo, ocasionalmente durante los fines de semana me subía a mi motocicleta y me dirigía al centro de la ciudad para ver que era lo que estaba a disposición en la comunidad gay con la esperanza de encontrar a alguien o a algo que pudiese llenar el vacío en mis necesidades emocionales.

La pornografía tenía gran poder en mi vida, y era una barrera para madurar todo lo que estaba aprendiendo de Dios. Me llevó todo un año participando en las reuniones de PF antes que me diese cuenta que no podría nadar en dos aguas: No podía seguir a Dios y mantener la esperanza de satisfacer mis necesidades homosexuales.

Asistía a una universidad bíblica en ese entonces. Vivía en el campo universitario y comencé a compartir mis luchas con algunos compañeros. Esto fue un gran riesgo ya que casi nadie sabía como manejar esta situación, sin embargo no sentí rechazo alguno. Es más uno de los primeros muchachos a los que le compartí mi problema se hizo uno de mis mejores amigos.

Dios me había escuchado y estaba contestando mis oraciones. Su deseo no fue llevarse todos mis problemas sino de brindarme consuelo y apoyo dentro del Cuerpo de Cristo. Fue mediante mi apertura y el poder compartir mis luchas como comencé a experimentar que mis necesidades se iban llenando.
Me hice líder de un pequeño grupo en PF y continué caminando sometido a Dios. De repente pude notar que lo que impulsaba mi deseo era una intensa necesidades emocionales por tener buenas amistades masculinas. Mis deseos homosexuales empezaron a desaparecer poco a poco en la medida que desarrollaba amistades masculinas positivas.

Uno de los pasos más grandes que hice en mi proceso de cambio ocurrió una noche con mi papá. Habíamos apartado un tiempo para cenar juntos y conversar lo que teníamos dentro de nuestro corazón. Esa noche fue la primera vez en la que compartimos los asuntos más personales de nuestras vidas. Comencé a sentir una nueva conexión con él y empezaron a desaparecer las dudas que tenía con respecto a nuestra relación.

En enero de 1994 ingresé al staff de PF. Deseaba tener la oportunidad de decirle a la gente que el cambio era posible y alcanzar a los adolescentes y compartirles la buena noticia que existe libertad para las vidas dominadas por el pecado sexual.
Continué madurando en los años siguientes, trabajando en el ministerio y atendiendo a las clases para obtener mi título en mis estudios bíblicos. Un día mientras conversaba con unos amigos en la cafetería de la universidad, mis ojos contemplaron a una hermosa muchacha que estaba en una mesa contigua. Su sonrisa y su simpatía cautivaron mi atención. Con el ánimo fomentado por mis amigos me atreví a pedirle que saliésemos juntos. Poco a poco se fue convirtiendo realmente en mi primera novia.

Amy sabia algo acerca de mi homosexualidad, pero debido a que ella quería conocerme mejor y saber lo que había experimentado, participó en el programa de ochos meses en Portland Fellowship.

Exactamente un año después de nuestra primera cita, la llevé a las cataratas de Multnomah, un sito muy famoso en mi localidad y donde mi papá se le declaró a mi mamá. Me postré en una rodilla y le pedía a Amy que fuese mi esposa. Ella me cautivó de tal manera que casi dejé caer el anillo de compromiso en las cataratas. Me alegra el hecho que me hubiese aceptado.
Tuvimos una hermosa ceremonia de matrimonio el 15 de marzo de 1997 a la que asistieron nuestros seres queridos y amigos cercanos. Pasamos una hermosa luna de miel de Puerto Vallarta en México y desde entonces hemos disfrutado de nuestro matrimonio.
Jesucristo es verdaderamente un Dios de misericordia y de gracia. Puede parecer extraño pero ahora le agradezco haber experimentados esas luchas homosexuales. Al habérselas entregado a Dios, le di el permiso para moldearme y transformarme en el hombre que soy hoy en día. Le doy las gracias por haberme escogido para alcanzar a las personas quebrantadas, le doy las gracias de haber suplido los deseos de mi corazón. En Él no hay secretos. Verdaderamente Él es un Dios Todopoderoso.
Mas datos:

martes, 25 de marzo de 2008

LA ATRACCIÓN HOMOSEXUAL SE PUEDE CAMBIAR : Entrevista a Richard Cohen

Es consciente de que su libro «Comprender y sanar la homosexualidad» (editorial LibrosLibres) no va a estar exento de polémica. Pero le avala el hecho de hablar en primera persona, ya que él mismo fue gay. Y cree haber encontrado la fórmula para llegar «a la libertad»: «La solución no está ni en la ciega aceptación ni en la tolerancia indiscriminada. La respuesta pasa por la comprensión y el amor».

¿Qué busca con su libro?

Recojo mi experiencia personal y terapéutica acerca de la atracción homosexual. Presento las causas básicas de la atracción hacia las personas del propio sexo. También expongo un modelo de recuperación y numerosos testimonios de personas que yo he tratado y que ya han logrado realizar el cambio de la homosexualidad a la heterosexualidad. Todos podemos lograr lo que nos propongamos. Si estamos decididos, contamos con el amor de Dios y el apoyo de otras personas la curación es posible. Por supuesto, en el momento actual, muchos dirán que no es posible salir de la homosexualidad. Eso es, sencillamente, un mito, porque el cambio es posible.

Antes de ser terapeuta, usted mismo vivió la homosexualidad en primera persona

Efectivamente. La gente me decía que yo había nacido así y que el pensamiento de cambiar era absolutamente inviable, y que terapéuticamente era además contraproducente. Yo pensaba «¿Ni hablar!». Cualquiera puede conseguir lo que anhela si tiene un ardiente deseo, elabora un buen plan, obtiene apoyo de otros y se lanza decididamente a ello. Después, he podido aconsejar a muchos hombres, mujeres y adolescentes sobre cómo salir de la homosexualidad precisamente porque yo mismo me negué a escuchar a los que me decían: «Sé honrado contigo mismo: tú naciste así. Acéptalo».

-Pues son muchos los que creen que, efectivamente, hay que aceptarlo, que no es algo contra lo que haya que «luchar»...

Mire, yo siempre me di cuenta de que algo no iba bien, por más que a mi alrededor insistieran en que era lo más normal del mundo. Logré descubrir de dónde provenían los deseos que yo tenía hacia los de mi propio sexo; aprendí a curar aquellas heridas y a dar cumplimiento a las necesidades que seguían insatisfechas desde mi infancia. La lectura de este libro y el seguimiento de este plan redundará en un gran beneficio: un camino de salida para volver a ser normal. He cometido tantos errores que eso permitirá a otros evitar algunos de los obstáculos en el camino hacia la libertad. He ayudado a otros a conseguir que lo que a mí me llevó diez años a ellos les cueste uno, dos o tres.

¿A qué tipo de lectores está destinado su libro?

Escribí este libro pensando tanto en los psicoterapeutas profesionales como en el público en general, incluyendo por supuesto a quienes sienten inclinaciones sexuales hacia personas de su propio sexo y perciben al mismo tiempo que hay algo incorrecto en ello, así como a personas que conocen a alguien en esta situación. Me encuentro en la posición privilegiada de haber sido primero el paciente y ahora ser el terapeuta. No sólo luché con mis inclinaciones homosexuales no deseadas, sino que también tuve que luchar igualmente buscando profesionales que comprendieran mi condición y supieran cómo ayudarme para que me curara. Me resultó muy difícil explicarme ante terapeutas que carecían de la clave del problema. Actualmente, en los Estados Unidos y el resto del mundo, los centros universitarios enseñan una «terapia de afirmación gay».

Y su terapia es precisamente la contraria...

Trato de orientar a los terapeutas, consejeros, clérigos y demás personas a comprender cómo ayudar a hombres y mujeres que sienten atracción no deseada (egodistónica) hacia las personas de su mismo sexo. También es una guía para «vencedores». Tengo la esperanza y por ello rezo de que, a su tiempo, el estigma de la atracción hacia las personas del mismo sexo decaiga y prevalezca la comprensión. Ojalá que este libro sirva como trampolín hacia ese sueño.

¿Qué opina usted del movimiento homosexual?

Ha prestado un gran servicio a la sociedad al sacar la cuestión de la homosexualidad «fuera del armario» y al ponerla a la luz. Tanto en el pasado como en el presente, a las personas con orientación homosexual les ha fallado mucha gente dentro de instituciones religiosas y sociales, y de la profesión médica y psiquiátrica. Hasta hace unos decenios les hicieron objeto de ridículo sin ofrecerles esperanza de curación y exacerbaron sus heridas de distanciamiento mediante prejuicios y discriminación social. Y ahora, en lugar de arrodillarse y pedirles perdón, lo que han hecho esas mismas personas e instituciones es sucumbir a la aceptación de la homosexualidad en nombre de la tolerancia. A mí esto me parece una forma de religión barata y de ciencia superficial.

Sin embargo, de puertas adentro, la mayor parte de la gente se siente mal con la homosexualidad. La solución no está ni en la ciega aceptación ni en la tolerancia indiscriminada. La respuesta pasa por la comprensión y el amor.

¿Cómo describiría la homosexualidad? ¿Es una enfermedad?
Las atracciones hacia las personas del mismo sexo son siempre el resultado de dos cosas: heridas que permanecen sin sanar desde la infancia; y necesidades de amor insatisfechas. Dentro del corazón del adolescente o del hombre que experimenta una atracción sexual hacia sus compañeros varones, se encuentra un niño que anhela el amor de su padre y/o el amor de sus compañeros de su mismo sexo. En muchas ocasiones, cuando eran niños, tuvieron una gran proximidad con sus madres e interiorizaron un gran sentido de la feminidad, desvinculándose de su padre y de la masculinidad que él representaba. En el caso de una chica, puede darse una gran cercanía con su padre y una interiorización de su masculinidad. En muchos casos, mujeres que sienten atracción sexual hacia otras mujeres padecieron abusos sexuales por parte de hombres, lo que provocó una vuelta inconsciente hacia las mujeres en busca de sus necesidades afectivas.

Entonces, ¿es posible el cambio? ¿Un homosexual puede convertirse en heterosexual?
Nadie nace con una atracción sexual congénita hacia las personas de su mismo sexo; por lo tanto, el cambio desde la homosexualidad hacia la heterosexualidad es posible. Yo mismo he realizado ese cambio, y después, siendo terapeuta, he ayudado a cientos de hombres y de mujeres a hacer lo mismo. Ahora viven felices. Yo estoy felizmente casado desde hace 22 años, y mi mujer y yo tenemos tres hermosos hijos. Sé que el cambio es posible. Una vez que se atacan las causas profundas de este tipo de atracciones y se curan las heridas latentes, la persona comienza a experimentar sentimientos hacia el otro sexo. ¡Los hombres y las mujeres encajan magníficamente entre ellos! Todos hemos sido hechos heterosexuales. Ésa es la verdad.

En su libro, usted habla de las causas profundas de la homosexualidad, principalmente en la infancia. Pero, ¿se puede llegar a la homosexualidad como resultado de un comportamiento moral desordenado? En ese caso, ¿qué tipo de tratamiento sería necesario, moral, psicológico...?
Estas atracciones homosexuales suceden, básicamente, por una falta de vinculación emocional entre el niño y el padre, o entre la niña y la madre. También suele existir una falta de sintonía entre el niño y sus compañeros de su mismo sexo. Los sentimientos homosexuales se manifiestan en la adolescencia porque no se completaron algunas etapas básicas del desarrollo personal en la primera infancia. Estas necesidades emocionales se vuelven sexualmente explícitas o erotizadas en la pubertad. Pero la base siempre es una falta de vinculación emocional. La conducta homosexual es una defensa psicológica frente al dolor.
Hoy, muchos jóvenes piensan que está bien, que mola experimentar con la sexualidad. Algunos de ellos puede que se adentren en actividades homosexuales sólo por ver qué se siente. En general, suelen evolucionar hacia relaciones heterosexuales satisfactorias.

Exactamente, ¿qué quiere decir con sanar la homosexualidad?
Sanar quiere decir afrontar las causas subyacentes de esas atracciones sexuales. En realidad, los deseos homosexuales son una forma en la que el inconsciente reclama la atención de un sujeto. Esos deseos representan un mensaje de su propio interior, que le está diciendo: Ayúdame. Siento un gran sufrimiento, por favor, escúchame y sáname. Es muy triste que la cultura actual aliente el estilo de vida homosexual, ya que todo comportamiento de ese tipo, en realidad, es una máscara que encubre heridas emocionales y un gran dolor. Al apoyar la homosexualidad, esta sociedad está traicionando a todos estos hombres y mujeres. Les estamos condenando a una cadena perpetua de luchas interiores. Aun así, existe la libertad para salir de la homosexualidad.

De la Entrevista a José Antonio Ullate
publicada en La Razón, 28 de julio de 2004
y Entrevista concedida a
Alfa y Omega
Libros de Richard Cohen en Casa del Libro

Dejó de ser homosexual: Caso de Richard Cohen


Se llama Richard Cohen y durante 30 años fue homosexual activo. Recuerda que de niño su padre se mostraba violento y gritaba a todas horas mientras que su madre se agarraba a él. «Yo me sentía muy distante respecto a él y demasiado próximo a ella». Con 17 años tuvo su primera experiencia sexual: «Conocí a un hombre que me invitó a su casa. Nunca anteriormente había hecho algo semejante. Cuando llegamos a su apartamento comenzó la seducción. Estaba nerviosísimo, pues todo aquello era nuevo para mí. No sabía que dos hombres pudieran hacer lo que él me hizo aquel día. Mi cuerpo y mi alma se sintieron rasgados en dos. Después, deje su piso y comencé a llorar. Me sentía ultrajado y decepcionado. Buscaba cercanía, un lugar seguro para abrazar y ser abrazado. Lo que experimenté me pareció como una violación».

Cohen había entrado de lleno en el mundo gay. Así estuvo durante años aunque un rintintín de su interior le decía que no era feliz, que podía cambiar de vida. Intentó varias veces abandonar la practica de la homosexualidad, pero sin mucho éxito. Cada fracaso era un nuevo tormento. Hasta que por fin inició un largo camino en el que descubrió que nadie nace con una orientación homosexual. Tras mucho estudiar comprobó que «no existen datos científicos que indiquen una base genética para las atracciones hacia las personas del propio sexo». «No hay nada gay (alegre) -señala Cohen- en el estilo de vida homosexual. Está lleno de tristezas y, muy a menudo, consiste en una búsqueda interminable de amor a través de relaciones de co-dependencia».
Richard Cohen comenzó a buscar la raíz de sus deseos homosexuales y descubrió heridas emocionales en su interior que no habían sanado. En traumas infantiles y, sobre todo en su caso, en la búsqueda del amor paterno no correspondido. Desde entonces ha ayudado como psicoterapeuta a miles de personas a sanar las emociones dañadas a través de la «Fundación Internacional para la curación». Acaba de publicar en España «Comprender y sanar la homosexualidad», un libro para el debate, pero no al estilo de Crónicas Marcianas de tú eres un cerdo y tú una marrana... sino procurando orillar prejuicios o intolerancias, para reflexionar serenamente con cordura e inteligencia sobre algo muy importante para miles de personas.

Por Alex Rosal
Via: Conoze

sábado, 22 de marzo de 2008

Argumentos en pro del homosexualismo y sus respuestas

1. Argumento pro homosexual: El SIDA no es una enfermedad homosexual.

Respuesta:
El SIDA es una enfermedad que está muy relacionada con la práctica homosexual. La opinión común es que un hombre homosexual muy promiscuo trajo el SIDA a EE.UU. y luego la contrajeron muchos otros que frecuentaban los baños homosexuales a finales de la década de los 70 y a principios de los 80. La enfermedad se diseminó directamente a través del suministro de sangre debido a la resistencia política por parte de activistas homosexuales aún a las medidas más básicas de salud pública. Al principio casi todas las víctimas eran homosexuales y por eso a esta enfermedad se le llamó Enfermedad de Inmunodeficiencia Relacionada con el Homosexualismo o GRID (Gay Related Immunodeficiency Disease). Actualmente todavía la mayoría de las víctimas del SIDA son homosexuales. Aunque es verdad que el SIDA tiene hoy muchas víctimas heterosexuales, sin embargo, se transmite más fácilmente a través de las relaciones homosexuales que a través de las relaciones heterosexuales.

2. Argumento pro homosexual: El gobierno tiene la culpa del SIDA y también las personas homofóbicas.

Respuesta: En cuanto a la "homofobia", ésta se refiere al temor irracional a los homosexuales. Pero las personas que nos oponemos al homosexualismo no le tenemos ningún miedo irracional a las personas que practican esta triste aberración, sino que nos preocupa el daño moral y social que este peligroso estilo de vida les puede causar a todo tipo de personas, incluyendo a los propios homosexuales. No, la "homofobia" no es la causa del SIDA, esta terrible enfermedad se ha extendido debido principalmente a los comportamientos inmorales y peligrosos: la promiscuidad (homosexual y heterosexual), el uso intravenoso de drogas y la prostitución. Esa es la verdad. En cuanto al gobierno, éste gasta para atender a las víctimas de SIDA y para encontrar su cura más que con respecto a cualquier otra enfermedad, a pesar de que el SIDA es la enfermedad mortal que ocupa el noveno lugar en EE.UU. No estamos diciendo que no debamos atender a las personas que padecen esta terrible enfermedad, sino que no es cierto que el gobierno y otras instituciones no se están ocupando de ellas.

3. Argumento pro homosexual: El estilo de vida homosexual es tan saludable como cualquier otro estilo de vida.

Respuesta
: El homosexualismo es uno de los estilos de vida más peligrosos que existen -- tan peligroso como el hábito de fumar dos paquetes de cigarrillos al día, la adicción al alcohol, o aún, como afirman algunos científicos, la adicción a la heroína. Los homosexuales sufren índices de enfermedades venéreas que son de cinco a diez veces más elevados que los de la población en general. El promedio de longevidad es de sólo 42 años para los hombres homosexuales y de 44 para las lesbianas, y esas cifras no toman en cuenta el SIDA.

4. Argumento pro homosexual: El estilo de vida homosexual no constituye ningún peligro para la sociedad.

Respuesta:
Al contrario, el comportamiento homosexual y el poder político que lo apoya constituyen un grave riesgo para la salud pública. Por ejemplo, la incidencia de hepatitis en el sector homosexual de la población es muy elevada y como un gran porcentaje de las personas que trabajan con alimentos son homosexuales, se piensa que han causado numerosos casos de hepatitis en la población general. Además, está el SIDA -- que ha infectado a por lo menos 30.000 personas en EE.UU. a través del suministro de sangre, incluyendo la mitad de todos los homofílicos de ese país -- debido a que el sector homosexual de la ciudad de San Francisco insistió en su "derecho" a donar sangre y bloqueó todas las medidas básicas para proteger la salud pública.

5. Argumento pro homosexual y pro libertinaje: Los preservativos protegen del SIDA.

Respuesta:
¡Falso! Tal como puede colegirse del siguiente enlace.

6. Argumento pro homosexual: El homosexualismo y la pederastia no tienen nada que ver el uno con el otro.

Respuesta:
Falso. La mayor parte de las personas homosexuales adquirieron esta orientación precisamente por haber sido seducidos o maltratados sexualmente durante la niñez por un adulto (pederastia - relaciones sexuales entre niños y adultos). La revista pro homosexual de mayor tirada en EE.UU., The Advocate, publicó un artículo de un tristemente conocido líder homosexual que opina de la pederastia como si no fuera un desorden parafílico, sino algo que lo libera. Allí se ven reflejadas sus experiencias personales traumáticas durante la niñez. Este líder homosexual fue presidente de la Alianza de Activistas Homosexuales de Nueva York (New York Gay Activists Alliance), fundó la Coalición para los Derechos Lésbicos y Homosexuales (Coalition for Lesbian and Gay Rights), la Asociación del Amor entre Hombres y Niños de Norteamérica o NAMBLA (North American Man-Boy Love Association) -- que es una organización de pederastas -- y escribió un libro sobre la primera etapa del movimiento activista pro homosexual.

7. Argumento pro homosexual: La mayoría de los que maltratan sexualmente a los niños son heterosexuales, no homosexuales.

Respuesta:
Eso no significa nada, ya que los heterosexuales constituyen el 98% de la población. Hay que tener en cuenta el número desproporcionado de casos de maltrato sexual de niños cometidos por homosexuales en relación al porcentaje de la población que ellos constituyen. La revista Psychological Reports mostró que a pesar de que los homosexuales constituyen sólo el 2% de la población, cometen más de la tercera parte de todos los casos de maltrato sexual infantil que se reportan. Un investigador analizó el contenido de la revista homosexual The Advocate entre los años 1972 y 1991, y encontró que entre el 10 y el 20% de sus anuncios explícitamente incitaban a la pederastia.

8. Argumento pro homosexual: Los pederastas constituyen un grupo aparte, no son homosexuales para nada.

Respuesta:
Eso implica decir que la pederastia debería ser considerada simplemente como otra "orientación sexual" más basada en los genes, como se pretende que sea la propia homosexualidad. Pero todo eso es falso. ¿Podemos creer honestamente que algunas personas "nacieron" para tener relaciones de pederastia? Esa es la conclusión a la que lleva la falsa teoría de la "orientación homosexual" basada en los genes. Además, a los pederastas siempre se les ha identificado con el resto del sector homosexual de la población. Un estudio acerca de hombres encarcelados por practicar la pederastia arrojó que el 30% había practicado el homosexualismo siendo ya adultos, y el 91% de los que habían maltratado sexualmente a niños con los cuales no tenían relación familiar alguna, dijeron que no habían tenido ninguna otra relación sexual que no fuese la homosexual. En otras palabras, su "preferencia sexual" era claramente la homosexual.

9. Argumento pro homosexual: Las leyes a favor de los homosexuales no tienen nada que ver con la aceptación de la pederastia ni con su legalización.

Respuesta:
Si eso es verdad, ¿por qué entonces la Plataforma Pro Derechos Homosexuales (Gay Rights Platform) de 1972 pidió que se abolieran todas las leyes sobre la edad de consentimiento para las relaciones sexuales? ¿Por qué entonces la Universidad de Massachusetts en Amherst revisó su política de no discriminación para proteger "a las personas cuya orientación sexual incluye a menores como objetos sexuales"? ¿Y por qué un líder activista homosexual en Nueva York se jactó de cómo él había ejercido presión sobe el Consejo de esa ciudad para que se aprobasen leyes a favor de los homosexuales, y luego que dichas leyes ampliasen su definición de "orientación sexual" para que incluyesen, en sus palabras, al "homosexual, el heterosexual, el transexual, el travestí, el pederasta, el sádico, el masoquista, el asexual -- y todo lo demás que uno pueda imaginarse?"

10. Argumento pro homosexual: Los que están a favor de la pederastia constituyen una minoría no influyente de la comunidad homosexual. No representan su corriente principal.

Respuesta:
El boletín de la corriente principal del sector homosexual de la población, Gay Community News ("Noticias de la Comunidad Homosexual") publicó lo siguiente: "Les practicaremos la sodomía a sus hijos, emblemas de su débil masculinidad, de sus superficiales sueños y mentiras vulgares. Los seduciremos en sus escuelas, en sus dormitorios, en sus gimnasios..." (Michael Swift, Gay Community News, 15 de febrero de 1987). La revista homosexual de noticias, San Francisco Sentinel ("El Centinela de San Francisco"), publicó lo siguiente: "El amor entre hombres y niños es fundamental para la homosexualidad. Para la comunidad homosexual decir que el amor a los niños no es homosexual es ridículo." El estratégico libro de juegos para las relaciones públicas en pro del homosexualismo, The Overhauling of Straight America ("La reparación general de la heterosexualidad en EE.UU."), es muy claro en cuanto a por qué el movimiento homosexual se empeña en negar que los pederastas sean una parte principal de dicho movimiento. En efecto, el libro dice que "NAMBLA no debe tener parte en la campaña. Los sospechosos de maltratar sexualmente a niños nunca aparecerán como víctimas". (NAMBLA es una organización de pederastas, véase el argumento # 6.) Luego, el libro alerta a sus seguidores sobre lo siguiente: "Las masas no deben sentir repulsión a causa de una exposición prematura del comportamiento homosexual". El poeta Allen Ginsberg, uno de los más famosos homososexuales de la historia de EE.UU., apoya decididamente a NAMBLA.

11. Argumento pro homosexual: Los programas de estudio de las escuelas no promueven para nada el homosexualismo, sólo pretenden informar a los niños y asegurar la protección y la comprensión para con los estudiantes homosexuales.

Respuesta:
Falso. En estado tras estado, esos programas de estudios a favor del homosexualismo han utilizado los dólares de nuestros impuestos para enseñarles a los niños que no hay nada anormal, insalubre o inmoral en las relaciones homosexuales; que cualquiera que no está de acuerdo con esto es un "homofóbico" y un enfermo mental; y que cualquier niño que albergue la más pequeña duda acerca de su "orientación" necesita aprender todo lo más que pueda acerca de las prácticas homosexuales -- y luego entrar a formar parte del sector homosexual.

12. Argumento pro homosexual: No ha habido ningún adoctrinamiento pro homosexual en las escuelas del Estado de Colorado.

Respuesta:
Al contrario, sí lo ha habido. El 2 de diciembre de 1992, el diario Denver Post informó que a los maestros de las escuelas públicas de la ciudad de Denver (capital de ese estado) se les ha ejercido presión para que enseñen que la homosexualidad es normal -- comenzando con el kindergarten o prescolar. Poco después, apareció una guía para los maestros de las escuelas públicas de Denver titulada Herramientas educativas para los educadores de la juventud homosexual y lesbiana ("Gay and Lesbian Youth Tools for Educators"). La guía tenía una encuesta con preguntas como las siguientes: "¿Es posible que tu heterosexualidad sea sólo una etapa que luego vas a superar?, ¿Cómo puedes esperar a llegar a ser una persona plena si ... permaneces sin estar dispuesto a explorar y desarrollar tu potencial homosexual normal, natural y saludable?" La coordinadora del programa de VIH/SIDA de las escuelas públicas de Denver, Penny Ware, le dijo a un ciudadano que iba a promover el Rainbow Curriculum ("El Currículo del Arco Iris") en cuanto la organización Colorado Family Values ("Colorado para los Valores Familiares") se calme [es decir, deje de protestar públicamente por la promoción del homosexualismo en las escuelas públicas]. El Rainbow Curriculum es pro homosexual y también está a favor de "las relaciones sexuales sin riesgo" (= utilizando preservativos, los cuales no impiden de verdad el SIDA), así como a favor de darles lecciones de sodomía a los niños, comenzando con el kindergarten.

Fuente: Debate Points: Homosexuality and Public Health, y Debate Points: Homosexuality and the Young, de la organización Colorado para los Valores Familiares o CFV (Colorado for Family Values). Para más información y documentación, véase CFV Report de febrero de 1995 y de junio de 1995 o diríjase a: Colorado for Family Values, 3707 Parkmoor Village Drive, Suite 103, Colorado Springs, CO, 80917. Teléfono: (719) 573-4229. Fax (719) 573-4207.

lunes, 17 de marzo de 2008

César Vidal opina sobre el adoctrinamiento del Lobby Gay

Lo he afirmado en docenas de ocasiones y a medida que pasa el tiempo me reafirmo en mi opinión. Una cosa son los homosexuales y otra bastante diferente, el lobby gay.

Entre los primeros, hay de todo como en botica; el segundo es una verdadera mafia inquisitorial e intransigente que, con la excusa del reconocimiento de unos derechos hipotéticos, tan sólo intenta conseguir inmerecidas cuotas de poder político y lograr que jovencitos inexpertos caigan en manos de la secta. No pretendo ser original en mis planteamientos. Cualquiera que haya leído libros como Anti-Gay – escrito por homosexuales – sabe que son los homosexuales que conservan un mínimo de decencia moral - no pocas veces exmilitantes del lobby - los primeros que comenzaron a poner el grito en el cielo hace ya décadas. Las razones eran varias. En primer lugar, que el hecho de aislar en un ghetto a un grupo – sea el que sea – es el primer paso para que nunca sea igual al resto de la sociedad. Bien es verdad que los que viven del hecho diferencial suelen sacarle jugosos beneficios. En segundo, que los derechos son una cuestión individual y no de colectivos, salvo que deseemos regresar a la Edad Media y a los fueros. Faltaría más que hubiera derechos especiales para homosexuales, miopes, gordos, calvos, conquenses o farmacéuticos. Finalmente, que a poco que se observe se capta la labor de proselitismo del lobby gay. El último ejemplo lo hemos tenido en Móstoles donde a unos menores de edad se les sometía al cuestionario que reproduzco a continuación:

1. ¿Qué piensas que causó tu heterosexualidad?

2. ¿Cuándo y cómo decidiste que eras heterosexual?

3. ¿Es posible que la heterosexualidad sea sólo una fase que puedas superar?

4. ¿Es posible que tu heterosexualidad se derive de un miedo neurótico a las personas de tu mismo sexo?

5. Si nunca tuviste relaciones con una persona de tu mismo sexo, ¿no podría ser que lo que necesitas es un buen amante de tu mismo sexo?

6. ¿A quién has confesado tus tendencias heterosexuales?

7. ¿Por qué los heterosexuales se sienten obligados a llevar a los demás a su estilo de vida?

8. ¿Por qué insistes en ostentar tu heterosexualidad? ¿Por qué no puedes ser simplemente quién eres y mantenerte tranquilo?

9. ¿Por qué ponen tanto énfasis en el sexo los heterosexuales?

10. Parece haber muy pocos heterosexuales felices. Se han desarrollado técnicas que podrían ayudarte a cambiar. ¿Has considerado la posibilidad de realizar una terapia de aversión?

11. Considerando la amenaza que suponen el hambre y la superpoblación, ¿podría sobrevivir la raza humana si todos fueran heterosexuales como tú?

12. A pesar de la aprobación social del matrimonio, la tasa de divorcio es todavía del 50 % ¿Por qué hay tan pocas relaciones estables entre los heterosexuales?


¿Se imagina alguien la que hubieran organizado Zerolo y el sindicato de las mariprogres si ese mismo cuestionario se les impusiera a los adolescentes, pero cambiando la palabra heterosexualidad por homosexualidad? ¿Les gustaría que alguien le dijera a Zerolo y a los suyos: Pedrín, hijo, estás seguro de que en su día no se te acercó una hembra como es debido? ¿Tolerarían que alguien sugiriera que su homosexualidad es sólo una fase de inmadurez psicológica que pueden superar con el psiquiatra adecuado? ¿Permitirían que alguien cargara contra las relaciones homosexuales sobre la base – probada estadísticamente – de que son menos duraderas que las heterosexuales? Ni por aproximación. Pero ellos tienen bula para colgar sambenitos, imponer disparatados cambios legislativos o adoctrinar a menores de edad sin el permiso de sus padres. ¡Y además son nuestros impuestos los que pagan todo este adoctrinamiento digno de Hitler o Stalin! Desde luego, hay días que a uno se le cae la cara de verdadera vergüenza ajena viendo episodios como éstos.

domingo, 16 de marzo de 2008

Testimonio de curación: David Morrison

El escritor estadounidense David Morrison, ex homosexual activo, narra en la revista This Rock (julio-agosto 2001) que en la Iglesia católica encontró comprensión y ayuda.
Como católico, y como hombre que tiene una orientación homosexual, le estoy profundamente agradecido a la Iglesia Católica por su doctrina acerca de la homosexualidad y acerca de los actos homosexuales. La Iglesia Católica es casi la única entre las iglesias cristianas que rehúsa, por un lado, tener una actitud paternalista hacia las personas con inclinaciones homosexuales, por medio de un evangelio acomodado; y por el otro, tener una actitud brutal hacia estas personas, por medio de un mensaje irremediablemente hostil.

La Iglesia Católica me ama a mí y a todos los demás que como yo experimentan sentimientos homosexuales. La Iglesia nos mira como adultos que somos, y nos dice que nosotros también podemos cooperar decididamente con el Espíritu Santo en la santificación de nuestra vida. Hemos sido llamados a la santidad por el camino estrecho que nos conduce a ella.

No me fue fácil reconocer el valor de esta doctrina. Desde que tenía 21 años hasta los 28, fui un activista homosexual. Aceptaba y predicaba el mensaje que la comunidad homosexual ofrece hoy en día: la actividad homosexual, mientras sea practicada con las debidas precauciones [v.gr., usando un preservativo] y dentro de una relación comprometida, no es peor que la actividad heterosexual bajo las mismas condiciones. La enseñanza de la Biblia y cualquier otra enseñanza moral que dijeran lo contrario estaban simplemente fuera de moda o probablemente provenían de autores "homofóbicos".

Acumulé con rapidez las cosas que constituyen una vida homosexual exitosa. Adquirí un amante con el propósito de tener una relación duradera, trabajaba mucho y pasaba las vacaciones en lugares turísticos para homosexuales. Mis amigos eran homosexuales, mis relaciones eran homosexuales, mi lugar de trabajo era favorable a los homosexuales y mi vida parecía estar llena de placer y juventud.

Pero no era feliz. Mi corazón andaba inquieto y sin descanso, como también lo estuvo el de San Agustín antes de convertirse al cristianismo, y cada nuevo placer que buscaba sólo traía consigo remordimientos más agudos. Después de poseer todo lo que la vida homosexual tenía que ofrecer, no era suficiente y a principios de la primavera del año en que cumplí los 28 le entregué mi vida a Cristo y comencé a explorar qué quería decir el tomar mi cruz.

Mi exploración me llevó gradualmente, con muchos altibajos, hacia la fe católica, en la cual, desde entonces, he vivido muy agradecido. La enseñanza de la Iglesia sobre la orientación homosexual y la castidad han sido dos grandes fuentes de liberación para mí en mi camino espiritual.

En el contexto de la enseñanza de la Iglesia Católica, los hombres y las mujeres con una orientación homosexual no son automáticamente ni candidatos para ser alabados (en base a ser considerados personas oprimidas), ni para ser condenados (en base a una supuesta pecaminosidad intrínseca). Como el resto de la gente, estas personas tienen la capacidad de elegir el bien o el mal. Esta doctrina de la Iglesia está caracterizada plenamente por el respeto, ya que nos reconoce como hijos de Dios y no como meras bestias dominadas por el instinto.

La otra enseñanza de la Iglesia Católica, de que las personas con inclinaciones homosexuales están llamadas a ser castas, también contribuye a su singular expresión de la gracia de Dios debido a lo que enseña sobre el amor. La cultura contemporánea está llena de falsos sustitutos del amor. Decimos que "amamos" la comida, nuestras mascotas, el salir a pasear, a nuestros padres y a nuestros cónyuges. Pero muchas veces no los amamos por ellos mismos, sino por lo que pueden hacer por nosotros. "Amamos" la comida por su sabor, las mascotas por su compañía, etc., y muchas veces nuestro amor hacia nuestros padres, hijos y cónyuges está condicionado por el interés propio.

Esto es lo que experimentaba en mi vida antes de comprometerme con la castidad y, luego, con la defensa de la vida. Cuando practicaba la actividad homosexual con mi compañero, a veces llamábamos a nuestros actos sexuales "hacer el amor", pero no eran otra cosa que usarse el uno al otro. Cada uno hacía del otro, con su consentimiento, un medio para un fin. Pero eso no es amor y constituye un drástico contraste con la experiencia que he vivido después de comprometerme a ser casto.

Todos nosotros deseamos, y nos merecemos, el ser aceptados profundamente por quienes somos, y no en base a si podemos llenar las necesidades de otros. Paradójicamente, este tipo de compromiso emocional sufre el mayor estrago precisamente cuando las relaciones sexuales forman parte de una amistad. El amor casto puede ser difícil a veces, pero también lo es el vivir en la verdad.

Doy gracias a Dios que la Iglesia Católica comprende esto muy bien y que así lo enseña. Agradezco también a Dios que la Iglesia Católica apoye a una organización como Courage ("Coraje"), que existe para ofrecer ayuda para las personas homosexuales para que vivan esta enseñanza. A través de los años de pertenecer a Courage, he hecho más amistades y más profundas que durante todo el tiempo que viví que practiqué la homosexualidad y estoy convencido de que este tipo de testimonio ayudará a la cultura actual a darse cuenta, no sólo de que la actividad homosexual es grave en sí misma, sino también de la verdadera naturaleza del amor.
El libro de testimonio de David Morrison está disponible aquí.

En Israel, la Tierra Santa,también se desea imponer el paradigma del lobby gay

Los judíos ultra ortodoxos han declarado la guerra al asesor legal del Gobierno de Israel, Menahem Mazuz, tras su decisión de autorizar las adopciones a parejas homosexuales, en lo que constituye un hito en la historia jurídica del país.

"Ultrajante" y "nauseabunda" fueron los términos que empleó el rabino Eli Yishai, líder del partido ultra ortodoxo Shas, para describir la decisión, aplicada hasta ahora en menos de una decena de países, entre ellos Canadá, Holanda y algunos estados de EEUU.

El religioso, ministro de Industria y Comercio, insistió en que es un atropello de la unidad familiar.

Mazuz decidió que, a efectos de adopción, a partir de ahora habrá de interpretarse el término de "cónyuges", para incluir a las del mismo sexo.


Se trata de una decisión histórica que responde a una petición de la asociación "Nueva familia" para que el Ministerio del Interior reconozca la adopción de un niño por dos padres homosexuales, en un caso que permanece pendiente de resolución desde el 2002.

La abogada Irit Rozenblum, fundadora de la asociación, declaró que tras una audiencia preliminar el caso quedó estancado en la burocracia judicial, por lo que hace un mes pidió a Mazuz que diera una nueva interpretación a la ley y eludir con ello la espera.

"No se necesitan guerras para todo, el tribunal no se opondrá al recurso si hay acuerdo (con el Estado)", matizó.

Al equiparar el estatus de los cónyuges homosexuales a los de los heterosexuales, Mazuz abre la puerta a que aquellos puedan solicitar conjuntamente la adopción de menores, cosa que hasta ahora sólo podía hacer uno de ellos de forma individual.

También podrían adoptar, en el caso de lesbianas, al hijo biológico de su pareja.

En Israel viven 18.000 parejas de homosexuales y lesbianas, de las que 2.000 educan conjuntamente hijos naturales de uno de los cónyuges.

Las adopciones como parejas estaban fuera de su alcance hasta la nueva decisión, que ha levantado ampollas entre los ultra ortodoxos.

"Las familias de un solo sexo no son familias normales. Un niño necesita un padre y una madre para su educación. No hay razón para dar un pobre niño a unos padres así", sostuvo el líder del partido Judaísmo Unido de la Biblia, Abraham Ravitz.

La Torah , La Biblia, considera la homosexualidad como una "abominación", y en un país como Israel, donde todos los aspectos de la vida familiar están bajo monopolio de los religiosos, cualquier cambio en la legislación representa un auténtico terremoto político y social.

"Los ortodoxos están que se salen de sus casillas, y aún pueden tratar de pasar una ley en el Parlamento que anule la decisión (de Mazuz)", explicó Rozenblum.

En los años noventa, cuando el Tribunal Supremo autorizó la libre venta de la carne de cerdo en Israel -prohibida en la cocina judía-, el partido Shas consiguió introducir una ley en el Parlamento que prohibiese su importación, eludiendo así la autoridad de los jueces.

Ahora aseguran que la guerra sólo ha comenzado, si bien la abogada se muestra optimista porque cualquier iniciativa para legislar en contra del Tribunal Supremo "no es fácil de sacar adelante y requiere mucho tiempo", con lo que la abogada dio a entender que entretanto serán admitidas las solicitudes de adopción.
Vía: EFE

Multa de 63.000 euros a obispo anglicano por no contratar como monitor de jóvenes a un gay

Sigue la erosión de la libertad de expresión, empresarial y organizativa en Inglaterra cuando de homosexuales se trata. En el Reino Unido no quedan muchos obispos anglicanos con ideas ortodoxas acerca del matrimonio y la homosexualidad, pero aún hay algunos.

Uno de ellos, Anthony Priddis, obispo de Hereford, una diócesis rural con un pie en Inglaterra y otro en la zona galesa de Powys. Pagará caro su fidelidad. Exactamente pagará 47.345 libras (63.000 euros, es decir, diez millones y medio de pesetas) por no haber contratado a un homosexual activo, que no cree en la castidad, para un cargo de responsabilidad con jóvenes. Por suerte, un generoso donante anónimo ha aparecido para pagar la multa, cosa que la diócesis agradece.

La mayor parte de este dinero son gastos judiciales y para la multa que cobra el Estado, pero de aquí el homosexual denunciante cobrará al 7.000 libras como compensación por "daños psicológicos" y otras 6.000 libras por "daño a los sentimientos", según recoge el Daily Telegraph.

El obispo ha dicho a la prensa que se mantiene en su decisión y que quizá presente una apelación a los tribunales.

El candidato era John Reaney, un homosexual activo que no le ve problemas al sexo fuera del matrimonio (gay o no). Pese a eso, se autodefine como "cristiano" y se presentó como monitor para jóvenes de la diócesis de Hereford. Se le entrevistó y se le dijo que no podían contratarle porque no aceptaba las enseñanzas cristianas sobre el sexo y el matrimonio. Entonces Reaney acudió al lobby homosexual Stonewall, que financió la denuncia ante el Tribunal de Empleo de Cardiff y lo presentó como "discriminación por orientación sexual". (De hecho, al final la diócesis no llegó a contratar a nadie para el cargo, por falta de financiación).

La diócesis ha insistido antes y después del juicio en que "no es por su orientación sexual", que habrían dejado fuera del cargo a cualquiera que mantuviese relaciones sexuales fuera del matrimonio, independientemente de su orientación sexual.

Además, la sentencia dice que los responsables de contratar personal de la diócesis "deberían recibir formación sobre la igualdad de oportunidades".

La sentencia del tribunal ha estado orientada por la nueva legislación sobre "Igualdad" que prohibe "discriminación por orientación sexual". Desde el Gobierno laborista se aseguró que esta legislación tendría en cuenta las particularidades de los empleos en entidades religiosas, pero este caso ha demostrado que no hay respeto por estas entidades y que estas leyes se usan para erosionar a las iglesias, su libertad y sus enseñanzas.

Para Phillip Whealy, del Congreso Cristiano de Valores Tradicionales, en declaraciones a LifeSite.net, se trata de otro paso del homosexualismo político para criminalizar la expresión pública de la moral sexual cristiana.

La portavoz de la diócesis, Anni Holden, dijo: "ahora ya sabemos que cuando ofrezcamos un trabajo así, hemos de dejar claro que se trata de un requisito vocacional que el candidato crea y mantenga la creencia e ideal cristianos de matrimonio, y que las relaciones sexuales están reservadas para el matrimonio".

El lobby gay Stonewall se ha ofrecido a impartir en la diócesis el "curso de igualdad de oportunidades", pero la portavoz anglicana ya anunció que no lo aceptaban.

Philip Whealy insiste en que se trata de una "erosión de las libertades civiles en Gran Bretaña en nombre de la igualdad". "Los cristianos hemos de dejar de escondernos y, con oración, debemos hablar con claridad las verdades de la Escritura sin miedo. Las libertades que dábamos por garantizadas se compraron, en muchos casos, con sangre y libertad, y no debemos perderlas", aseguró.