viernes, 25 de enero de 2008

Proceso de curación de la homosexualidad en la espiritualidad católica

La curación de la homosexualidad consiste en un proceso de descubrir con compasión las heridas emocionales del pasado, resolver el enojo contra aquellos que las han causado a través de un proceso de perdón, utilizar técnicas de conocimiento y de comportamiento, admitir la impotencia ante el sufrimiento emocional y apoyarse en la espiritualidad católica y en los sacramentos.
Aunque cada uno de estos pasos es importante, en mi experiencia clínica de los últimos 20 años con cientos de adolescentes y jóvenes, la clave de su recuperación ha sido el perdón y la espiritualidad. Ninguna medida de perspicacia, amor y afirmación de otros adultos, de auto-determinación, de conocimiento o comportamiento pueden resolver las heridas emocionales tan profundamente grabadas que estas personas arrastran. Sólo el amor de Dios es capaz de superar la dolorosa soledad y tristeza, así como los miedos y las inseguridades al proporcionar un sentimiento de haber sido amado profundamente, de ser especial y de haber sido protegido en todas las etapas de la vida. A medida que las heridas emocionales se curan, las inclinaciones y conductas homosexuales disminuyen y con el tiempo desaparecen.
En cuanto al éxito de la psicoterapia en el tratamiento de la homosexualidad, en 1962, Bieber informó que hubo una tasa de curación del 27% basada en el psicoanálisis. Una encuesta reciente de 285 psicoanalistas que trataron a 1.215 pacientes homosexuales arrojó que el 23% cambió hacia la heterosexualidad. Estos enfoques tradicionales de tratamiento no utilizaron un proceso de perdón para resolver el resentimiento interior ni una espiritualidad cristiana para la tristeza, la baja autoestima y la desconfianza.
Sin embargo, yo he tenido la experiencia de que cuando el perdón y la espiritualidad cristiana son partes esenciales del tratamiento, la tasa de curación de la homosexualidad es cerca del 100%.
1. Entender
Cada vez más varones homosexuales están recibiendo terapia por miedo al SIDA. Al principio, muchos de ellos se resisten a reconocer que tienen heridas emocionales por miedo a afrontar ese dolor o debido a la influyente cultural actual que no admite la existencia de conflictos emocionales relacionados con la homosexualidad. Sin embargo, la mayoría de los que buscan un tratamiento están abiertos a la verdad y no se niegan a explorar las decepciones que han sufrido en la vida. Su apertura aumenta si el terapista muestra optimismo y confianza en la curación de las heridas emocionales que han causado la homosexualidad.
La identificación y el entendimiento de los conflictos emocionales en las diferentes etapas de la vida son los primeros pasos en el proceso de recuperación. Las heridas ocurren en su mayoría durante la infancia y la primera parte de la adolescencia y surgen de decepciones con padres, hermanos y compañeros. Este dolor normalmente se niega, pero vuelve a surgir con la máscara de tentaciones homosexuales. Sin embargo, para algunos, las atracciones homosexuales puede que no se manifiesten hasta después de los 20 ó 30 años. En esos casos, algún trauma de la vida adulta suscita inconscientemente los traumas no resueltos de la infancia y la adolescencia.
En más del 70% de los varones homosexuales que he tratado, el mayor problema que se identifica en la fase de entendimiento del tratamiento es una débil identidad masculina. Esta inseguridad es, la mayoría de las veces, el resultado de un continuo rechazo de compañeros y ocasionalmente del padre por causa de las limitaciones atléticas.
La segunda herida más común es la de un padre emocionalmente distante, insensible y poco animador. Mientras que generalmente hay poca resistencia a la hora de reconocer la herida de los deportes, muchos hombres tienen una gran dificultad en admitir cuánto han echado de menos emocionalmente a sus padres y lo muy heridos que se han sentido cuando esas necesidades no fueron satisfechas. Tal resistencia se puede superar en parte si el terapista comparte sus propias luchas a la hora de afrontar las decepciones que tuvo con su padre.
Estas dos áreas de trauma emocional no están siendo identificadas en muchos varones porque los terapistas no reconocen la poderosa influencia de los deportes y la relación con el padre en la formación de la identidad masculina. Por diversas razones ninguno de estos temas tan importantes aparecen en los escritos de psicología.
La desconfianza hacia las personas del sexo opuesto es la causa más común de la homosexualidad. A menudo, esto es el resultado de las heridas en la infancia y en la adolescencia de un padre excesivamente controlador, dependiente, intensamente egoísta, emocionalmente distante o manipulador, ausente, adicto o que no funcionaba como padre/madre. También, un trauma de adulto puede resultar en un gran miedo a ser herido por las personas del sexo opuesto.
En la fase de entendimiento, las mujeres identifican las heridas más comunes que surgen y las predisponen a la homosexualidad como la desconfianza hacia un amor masculino causado por un trauma que tuvieron con un padre o con otros hombres y por una falta de afirmación por parte de sus madres. A diferencia de los hombres, el rechazo por parte de sus compañeras en la infancia y en la adolescencia rara vez causa la homosexualidad femenina.
El narcisismo y el enfado excesivo juegan un papel crucial en la dinámica del comportamiento homosexual compulsivo. Finalmente, los traumas sexuales de la infancia y un excesivo sentido de responsabilidad hacia otros miembros de la familia o asuntos profesionales son las causas menos frecuentes de la homosexualidad.
A medida que el proceso de entendimiento progresa, ocurren una serie de cambios emocionales. Inicialmente, muchos dicen que sienten alivio, felicidad y agradecimiento porque por primera vez han sido capaces de identificar alguna causa de sus actos y tentaciones homosexuales.
El dolor emocional puede itensificarse por un tiempo a medida que la persona recuerda y revive emocionalmente las heridas del pasado. A menudo esta es la primera vez que siente en toda su profundidad el dolor emocional de la tristeza, la inseguridad, la desconfianza y el enfado. Algunos pacientes pueden necesitar el apoyo de medicamentos durante esta fase de la curación.
2. Perdonar
La resolución de un enojo excesivo es esencial para la curación de varios desórdenes emocionales y adictivos, así como para la curación de la homosexualidad. Las dolorosas decepciones durante la infancia y la adolescencia producen un enfado muy fuerte, así como tristeza, desconfianza y baja autoestima. No es posible resolver la soledad, el miedo, el comportamiento compulsivo y la inseguridad sin eliminar primero el pozo de resentimiento relacionado con estas emociones. Los rechazos de la infancia por parte de los amigos y los padres llevan primero a la tristeza y después al enojo. La emoción del enfado actúa entonces a modo de "cápsula" de la tristeza en las diferentes etapas de la vida. Para desalojar la tristeza, la cápsula de enojo tiene que romperse. Y esto sólo se logra por medio del perdón, porque la sola expresión del enfado no libera en realidad a nadie de un resentimiento o amargura interior.
Desafortunadamente, el campo de la salud mental, todavía incipiente, se ha apoyado casi exclusivamente en la expresión del enfado como el principal mecanismo para tratar esta poderosa emoción. Aunque la expresión del enojo es importante a veces, cuando se usa como único alivio para el enfado, tiene, sin embargo, un valor muy limitado, porque unas meras palabras o comportamientos no pueden compensar por el profundo resentimiento y amargura causados por dolorosas relaciones durante la infancia y la adolescencia que se han negado a través del tiempo.
En el pasado, a los que buscaban terapia para curar la homosexualidad rara vez se les invitaba a resolver los sentimientos de hostilidad hacia el padre y los compañeros, ni tampoco se les daba ningún consejo sobre el perdón. El no enfocar ni recomendar un tratamiento efectivo para el enfado que estaba oculto es una razón fundamental del por qué la terapia tradicional no producía más mejorías clínicas significativas. La otra razón era el no darse cuenta del valor de la espiritualidad en el proceso de recuperación.
Después de analizar los rechazos específicos de la infancia, la adolescencia y la vida adulta, se recomienda un ejercicio de perdón para las relaciones de esas épocas de la vida. Al principio del tratamiento y regularmente durante el mismo, se les informa a los pacientes que sin la resolución del enfado relacionado con las heridas del pasado es improbable que terminen sus tentaciones o comportamientos homosexuales.
A los pacientes se les da la opción de perdonar en tres niveles: el cognitivo, en el cual se toma la decisión de perdonar aunque el individuo no sienta ganas de hacerlo; el emocional, en el cual se llega a comprender a aquellos que han causado las heridas y en consecuencia el paciente siente ganas de perdonar; y el espiritual, cuando la persona ha sido herida tan profundamente que de hecho no puede perdonar por sí misma, por lo cual le pide a Dios la gracia de perdonar y de llevarse el enfado.
Al principio del proceso del perdón, la persona intenta imaginarse a sí misma durante un episodio doloroso del pasado y toma la decisión de abandonar su enfado hacia quien le causó el dolor. Al mismo tiempo se esfuerza por comprender los motivos de esa persona que le hirió. Este proceso normalmente comienza como un ejercicio intelectual o cognitivo, como una decisión de perdonar para superar el dolor, aunque emocionalmente no se tenga ninguna inclinación de perdonar. Con frecuencia, se gasta una cantidad considerable de tiempo y energías en este nivel del perdón antes de que el paciente sienta verdaderas ganas de perdonar.
A menudo, el ejercicio de perdonar se recomienda para las relaciones en las que la persona no tiene conocimiento consciente, o lo tiene muy limitadamente, de la presencia del enojo. Si la historia del paciente parece indicar que éste es el caso, se le pide que intente perdonar cada día a diferentes miembros de la familia o a amigos por las diferentes ocasiones a lo largo de su vida en puedan no haber respondido a su necesidad de ser aceptado, amado, animado o abrazado.
Este ejercicio produce a menudo un alivio emocional inmediato. Sin embargo, algunos descubren que se pasan semanas, meses e incluso años pensando en ellos mismos como niños o adolescentes perdonando a otros por rechazos específicos.
En algunos casos, en los que ha habido un serio trauma emocional en la infancia o en la adolescencia, el dolor emocional es tan profundo que el perdón a nivel natural es imposible. En tales casos, lo que se recomienda es el perdón espiritual. El paciente deberá meditar sobre verdades espirituales como, por ejemplo, el perdón de Jesús hacia quienes lo estaban matando: "Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34) o sobre el hecho de que sólo a Dios corresponde castigar a los culpables (véase Romanos 12:19).
En el caso de los que son católicos, el uso frecuente del Sacramento de la Reconciliación produce un enorme beneficio para los que descubren que tienen una intensa ira interior así como violentos impulsos de venganza, ya que necesitan más gracia para facilitar la resolución de su enojo. Yo regularmente recomiendo este Sacramento para la curación del enfado relacionado con la homosexualidad, particularmente para el enfado hacia padres, amigos o uno mismo.
Los ejercicios de perdón liberan a aquellos que sufren tentaciones homosexuales del sutil control que ejercen sobre ellos ciertas personas del pasado, les ayuda a olvidar las experiencias dolorosas, acelera la resolución de la tristeza y de la soledad, mejora la autoestima a medida que disminuye el enfado, reduce el sentimiento de culpabilidad, produce un alivio de la ansiedad cuando desaparece el enfado, mejora la capacidad para confiar, produce más compasión hacia los que causaron las heridas y contribuye a una mayor aceptación del pasado.
A medida que se comprende mejor a los que causaron el dolor, se desarrolla la percepción de que el comportamiento de muchas personas puede atribuirse a sus heridas emocionales, de que las personas que estaban cerca de uno lo han amado tanto como sus capacidades de amar se las permitieron y que muy raramente el dolor fue infligido deliberadamente.
Con todo, el resentimiento más fuerte y el que he visto más frecuentemente es el de aquellos que fueron víctimas del rechazo y del ridículo, a quienes se les convirtió en chivo expiatorio, usualmente por no ser buenos en los deportes. Las víctimas de tal ridículo a menudo reaccionan desarrollando un intenso enfado consigo mismas, así como violentas fantasías de venganza e, incluso, impulsos asesinos. Yo no he tratado nunca a nadie que llevara a la práctica este último tipo de furia; sin embargo, en la actual cultura de violencia, las inhibiciones ante el desahogo de impulsos hostiles han disminuido y algunos adolescentes llevan armas de fuego a la escuela e incluso han disparado a quienes les atormentaban.
Para quienes albergan impulsos violentos como resultado de haber sido chivos expiatorios, la resolución de su profundo resentimiento puede facilitarse mediante un proceso que empieza con la expresión física de su enfado en formas que no dañen a nadie, por ejemplo, dando puñetazos a un saco de boxeo, rompiendo objetos de poco valor o mediante ejercicios arduos y enérgicos (si no son dañinos para su salud). Esto debe seguirse inmediatamente de ejercicios de perdón intelectual y espiritual que ayuden a la persona a renunciar a sus deseos de venganza. Finalmente, el Sacramento de la Reconciliación es extremadamente útil en la curación de este resentimiento específico causado por el rechazo.
Muchos hombres que se sintieron emocionalmente abandonados por sus padres y que cayeron en la práctica homosexual inconscientemente buscando llenar ese vacío de amor paterno, tienen, al principio, una gran dificultad para perdonar a sus padres. Pero si llegan a comprender cómo fue la infancia que tuvieron sus padres y se dan cuenta de que sus modelos de conducta también fueron a menudo emocionalmente distantes, crece en ellos la capacidad de sentir compasión por sus padres. Uno puede entonces llegar a entender que su padre le amó tanto como pudo y empieza a sentir verdaderos deseos de perdonarle. Sin embargo, los que fueron abandonados por sus padres, normalmente empiezan a experimentar un alivio de su furia mediante ejercicios de perdón espiritual.
El proceso de perdonar a un padre, tanto en hombres como en mujeres, se facilita a medida que estas personas crecen espiritualmente y desarrollan una relación con Dios Padre como su otro padre atento y amoroso en cada etapa de la vida. El amor de Dios disminuye los sentimientos de haber sido defraudados y facilita muchísimo el renunciar al resentimiento que guardan hacia sus padres.
Algunos se dan cuenta de que el perdón les llevará a considerar la dolorosa realidad de las decepciones en muchas relaciones y no se atreven a perdonar hasta que se les asegura que habrá un amor que les sostendrá, les confortará y les aliviará del dolor que les produce el perdonar. Ese miedo a perdonar es una de las razones por las cuales les comunico a mis pacientes, al comienzo del tratamiento, que el caer en la cuenta de la verdad del amor de Dios Padre como otro padre, de Jesús como el mejor amigo y hermano, y de la Virgen María como otra madre amorosa, es esencial para la curación de las heridas de la infancia, de la adolescencia y de la vida adulta.
3. Espiritualidad católica
Los aspectos principales de la espiritualidad católica que juegan un papel esencial en la curación de la homosexualidad son: la oración de petición, la meditación, la Biblia, el Rosario, las horas santas, la Eucaristía, el Sacramento de la Reconciliación y la dirección espiritual. Una vez que el conflicto básico ha sido identificado y entendido, la mayoría de las personas utilizan regularmente cada uno de estos aspectos de la espiritualidad en su recuperación. Sin embargo, algunos encuentran un método de oración que les ayuda en particular. Por ejemplo, los que fueron rechazados repetidamente por sus compañeros a menudo descubren un particular confort y seguridad al pasar tiempo cada día meditando y visualizando a Jesús a su lado en diferentes momentos de su niñez y adolescencia, siendo su mejor amigo cuando se sentían solos y aislados.
4. Curación de la herida producida por el rechazo por causa de la poca habilidad deportiva
En los niveles iniciales del tratamiento, los que tienen esta dolorosa herida a menudo sienten tanta furia hacia los que les rechazaron que se ven incapaces de perdonar. Este resentimiento, que principalmente se alberga contra los compañeros, también se dirige contra Dios por no haberles concedido habilidades atléticas. En un intento por resolver este enfado, Lou, víctima del ridículo por parte de sus hermanos y compañeros a causa de su poca habilidad deportiva, y resignado a abandonar la idea del sacerdocio debido a su homosexualidad, le expresó a Dios su profunda decepción por no haberle concedido esa habilidad. Le manifestó a Dios de palabra su fuerte sentimiento de abandono causado por el terrible sufrimiento debido al ridículo que sus compañeros le hicieron sentir, así como la soledad y la profunda inseguridad masculina simplemente porque no había recibido habilidades atléticas.
Lou necesitaba primero liberar su enfado hacia Dios antes de que pudiera abandonar la furia que sentía hacia sus compañeros. Logró ese objetivo a base de llevar frecuentemente su resentimiento al Sacramento de la Confesión. Una vez que aumentó su confianza en Dios, fue capaz de entregarle los múltiples niveles de resentimiento contra sus compañeros reflexionando en que la venganza pertenece a Dios y considerando su impotencia ante el enfado y su deseo de dejarlo en manos de Dios. Estos ejercicios espirituales, con respecto a la furia acerca de su infancia y adolescencia, le proporcionaron un significativo alivio emocional y paulatinamente rompió el control emocional que ejercían sobre su autoestima aquellos que le habían herido.
A medida que su enfado disminuyó, creció la comprensión de Lou hacia los que le habían atormentado, los cuales le tenían envidia por su superior inteligencia debido a que eran a su vez inseguros y provenían de familias con problemas. Ese entendimiento más tarde le permitió sentir compasión hacia ellos y luego le llevó también a querer intentar perdonarlos.
Los hallazgos preliminares sobre el resentimiento de Lou fueron esenciales en las etapas iniciales de su recuperación. Luego necesitó curar las heridas producidas por el rechazo de sus compañeros, así como la soledad y la inseguridad masculina. Pero esas heridas emocionales no pudieron ser resueltas por medio de la terapia tradicional. Afortunadamente, la espiritualidad católica sí pudo hacerlo mediante un proceso de convencimiento de la presencia real, amorosa y de aceptación del Señor durante los momentos de dolor y aislamiento de su infancia, adolescencia y vida adulta.
El darse cuenta de que Jesús es el mejor amigo de uno empieza por la meditación. La persona intenta imaginar que Jesús está con él (o con ella) en el campo de deportes, en el gimnasio o en el vecindario, aceptándole y reafirmándole. En esa meditación se puede considerar al Señor comunicándole a uno pasajes de la Biblia, como el de Juan 15:9, donde Jesús dice: "Como el Padre me ha amado, yo también os he amado". A veces Lou se imaginaba al Señor entre él mismo y los que le ridiculizaban, diciéndole que le amaba muchísimo y que nunca le traicionaría.
Lou también se dio cuenta de la amistad y del amor especial del Señor hacia él en sus frecuentes horas de oración. Durante ese tiempo le entregaba a Dios su inseguridad masculina y su soledad e intentaba estar abierto para recibir su amor. A medida que veía cómo el Señor había estado con él en su adolescencia, aumentaba su confianza en Jesús, permitiéndole estar más abierto a su presencia amorosa en las etapas anteriores de su vida. Su confianza en el amor de Dios también aumentó al acudir más a menudo a la Eucaristía y pedir allí específicamente la curación de su homosexualidad y del dolor emocional que la causaba. Finalmente, un director espiritual le ayudó de muchas maneras, especialmente a oír cómo el Señor le hablaba por medio de la Biblia.
Poco a poco Lou fue reconociendo, cada vez mejor, cómo el Señor había estado con él cuando era un niño y un adolescente solitario e inseguro. El caudal de amor de Dios que esto suponía reforzaba su identidad masculina y le hacía sentirse muy especial, a pesar de no tener dotes atléticas, y le curaba de su profunda tristeza y le llenaba el vacío de su pasado. A medida que esto iba ocurriendo, sus tentaciones homosexuales disminuyeron gradualmente. Ya no necesitaba involucrarse sexualmente en relaciones sexuales con otros hombres para sentirse aceptado y realizado como hombre joven.
Antes de que las heridas de su infancia y adolescencia fueron curadas completamente, Lou experimentó tentaciones periódicas. Su respuesta fue pedirle al Señor que curara la soledad de su pasado, que le protegiera de la soledad y que le reforzara la confianza en los dones masculinos especiales que le había dado. También descubrió al principio de su curación que rezarle a la Virgen María le ayudaba a la hora de la tentación y se habituó a rezar el Rosario diariamente por su curación.
La curación de Lou duró varios años. Luego fue capaz de dedicarse a la preparación para el sacerdocio.
En los últimos 20 años, he visto un gran número de hombres solteros y casados, seminaristas, religiosos y sacerdotes que habían sido rechazados en su infancia y en su adolescencia, librarse de su dolor y de su conducta homosexual por medio del perdón y de la espiritualidad católica. La Eucaristía, el Sacramento de la Confesión, la meditación, la dirección espiritual, la Biblia, las horas santas y el Rosario han hecho posible estas curaciones. En su camino hacia la curación, la mayoría experimentan períodos de fuerte desánimo, recaídas, intenso enfado e, incluso, desesperanza. Sin embargo, con la perseverancia y la gracia de Dios se acaban por resolver las heridas emocionales y la homosexualidad.
5. Curación de la herida paterna, así como de la tristeza, la inseguridad y el miedo
La soledad y la falta de afirmación en la relación paterna es la segunda causa más común de la homosexualidad. Para estar psicológicamente sanos, los niños necesitan experimentar un chorro de amor y ánimo de sus padres. Cuando esto no ocurre, desarrollan una tristeza e inseguridad interior. Esto último ocurre porque los niños idealizan a los padres y si sus necesidades emocionales básicas no son satisfechas, entonces tienden a creer que algo anda mal con ellos mismos.
La herida de la inseguridad es particularmente dolorosa en los varones, porque no reciben la valoración necesaria por parte de la persona que debe constituir su modelo de conducta. La herida paterna es muy prevalente, particularmente hoy en día con el colapso de la familia.
La mayoría de los varones cuyos padres han sido emocionalemente distantes no experimentan inclinaciones homosexuales. Esto se debe a que su identidad masculina ha sido valorada mediante la aceptación de sus compañeros en las actividades deportivas. Sin embargo, aún en esas condiciones, algunos hombres experimentan fuertes inclinaciones homosexuales en un intento inconsciente de llenar el vacío que ha dejado un padre iracundo, ausente o negativo.
Al explorar las decepciones que se han llevado algunos hijos con sus padres, a menudo se encuentran mecanismos de defensa muy poderosos, especialmente en los varones. Una forma eficaz de afrontar esta resistencia es que el terapista comparta con su paciente las diversas maneras en que él mismo ha perdonado a su padre por las decepciones del pasado.
Este proceso de perdonar es muy difícil, tan difícil que las personas sienten como si no hubiera forma posible de hacerlo. En tales casos, el perdón espiritual es muy efectivo contra el resentimiento. Aquí también es esencial que en la curación de la herida paterna se quite el enfado, para que la tristeza que hay debajo se pueda resolver.
Muchos hombres se involucran en una conducta homosexual altamente promiscua en un intento inconsciente frustrado de satisfacer el ansia de amor paterno que no experimentaron durante su infancia y adolescencia. En un esfuerzo por ayudar a estos hombres, algunos terapistas sugieren que el adulto intente curar al niño herido que hay dentro de ellos, amándole más. Pero este enfoque no produce un alivio emocional permanente porque el niño que hay dentro ansía el amor de un padre, no un amor propio, y el adulto en que se ha convertido no estaba presente en los momentos en que el niño deseaba ser aceptado y amado por su padre. Sólo un conocimiento de la presencia de Dios Padre durante la infancia y la adolescencia puede llenar el vacío y curar la herida.
El primer paso del enfoque espiritual es sugerirle a la persona que empiece a mejorar su relación con Dios Padre. Puesto que la gracia funciona en base a la naturaleza, la mayoría de los que tuvieron padres distantes o con problemas también tienen una gran dificultad para confiar en Dios Padre. No se sintieron seguros con sus propios padres y, como resultado, tienen que forzar una actitud abierta con Dios Padre. Como el miedo nace de un enfado inconsciente, a medida que perdonan a sus padres disminuye su desconfianza.
Crecer en confianza hacia Dios Padre se facilita pidiéndole a Jesús específicamente ese don. Algunos imploran a Jesús que les ayude a confiar en el amor de Dios "Abba" (Papacito), igual que Él lo hizo. Una vez que la confianza comienza a aumentar, se le pide a la persona que medite durante dos ratos de 15 minutos diariamente sobre Dios Padre como su otro padre amoroso en cada etapa de la vida. A algunos les ayuda imaginarse al Señor llevándoles de la mano como niños o adolescentes hacia una mayor intimidad con el Padre. Otros le piden al Señor simplemente que les ayude a conocer mejor al Padre. Reflexionar a lo largo del día que "Dios es mi padre" constituye un esfuerzo para muchos. Leer la Biblia, rezar despacio el Padre Nuestro y buscar en la Eucaristía la curación le permiten a uno crecer en el conocimiento del amor del Padre. Lo esencial aquí es darse cuenta del amor del Padre hacia uno cuando fue niño y adolescente.
La experiencia del amor de Dios Padre, Abba, entrando a raudales en uno ahuyenta la soledad, la inseguridad y la desconfianza que había adquirido de su padre. Poco a poco las tentaciones homosexuales disminuyen y en último término desaparecen cuando la herida paterna se cura de esta manera. El amor de Dios Padre refuerza a estas personas cuando aparece alguna tentación de actuar homosexualmente y ya no sucumben enseguida como hacían en el pasado. Al contrario, le piden al Señor que les muestre la tensión emocional que está causando la tentación y que la cure. A menudo les sorprende agradablemente la fiel respuesta del Señor a esta oración. La victoria en estas pruebas aumentan su confianza en que el poder de Dios puede realizar la curación completa de su homosexualidad.
Las mujeres que se refugian en la homosexualidad por temor al amor masculino, ocasionado por traumas con sus padres en la infancia y en la adolescencia, crecen espiritualmente a medida que aumenta su sentido del amor del Padre hacia ellas. Cuando por fin pueden sentirse cómodas confiándose al cuidado providencial de Dios Padre, a menudo se encuentran más dispuestas a ser vulnerables ante el amor masculino. Esta etapa es seguida normalmente por sentimientos de atracción y después de amor hacia los hombres.
Los sentimientos homosexuales de Diane eran el resultado directo de una vida familiar con un padre alcohólico y explosivo. Durante años estuvo involucrada emocional y sexualmente con otras mujeres, pero a la vez se sentía muy insatisfecha.
Al principio de su recuperación, Diane tenía grandes dificultades para perdonar a su padre por todas las veces que había herido a su madre y que había creado el caos en sus vidas. Al darse cuenta de que no podía perdonarle, se sentía más cómoda reflexionando sobre las palabras de Cristo en la Cruz, "Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34). A medida que su enfado disminuía, llegó a conocer a Dios Abba como su otro padre amoroso y protector. Ese amor afectuoso le confortaba y disminuía el control emocional que su padre ejercía dentro de ella sobre sus relaciones con las demás personas. Diane creció en seguridad y en atracción por los hombres y se convenció de que el Padre le protegería y supliría la falta de protección de su propio padre.
Como respuesta al amor de Dios, Diane desarrolló un fuerte deseo de servirle y de hacer su voluntad en todas sus relaciones. También, un mayor conocimiento de su fe le llevó a darse cuenta de lo pecaminoso que era la conducta homosexual y a desear evitar ese pecado. El cuidado providencial de Dios se convirtió en una fuerte base sobre la cual Diane podía comenzar una relación amorosa normal y moralmente sana con un hombre en el futuro.
. Curación de la herida del enfado
Paul siempre había odiado a su cuerpo porque, desde tercer grado, lo veía pequeño y débil. Le avergonzaba su poca musculatura y su baja estatura. Su enorme necesidad de aceptación lo llevó a la promiscuidad homosexual.
Paul empezó a sentir remordimientos tras darse cuenta de que no había aceptado el cuerpo que Dios le había dado. Su curación progresó a medida que fue más agradecido con su cuerpo, rechazó el deseo de ser otro, consideró que su alma era mucho más importante que su cuerpo y agradeció sus especiales dones masculinos. Cuando meditaba que Jesús había estado con él en cada etapa de su vida, Paul sentía que el Señor le mostraba cuál era la masculinidad verdadera a los ojos de Dios. Esta experiencia del amor afirmativo de Dios hacia él cuando era niño y adolescente lo liberó del odio que sentía hacia sí mismo y del profundo sentimiento que tenía de ser inadecuado como hombre. Finalmente, las gracias de la Eucaristía y del Sacramento de la Confesión fueron de enorme beneficio en su mayor autoaceptación.
8. Curación de los desórdenes adictivos
El alcohol, las drogas y las adicciones sexuales a menudo convergen en los que practican la homosexualidad. El comportamiento homosexual del Padre Mike siempre iba precedido de excesos en la bebida como resultado de sus luchas contra la soledad.
El Padre Mike pudo superar completamente su comportamiento homosexual al acudir regularmente a las reuniones de Alcohólicos Anónimos, dejar de beber, hacer uso de la meditación, de la dirección espiritual y de los sacramentos para combatir la soledad.
Para aquellos que son verdaderamente adictos sexuales, los primeros pasos del tratamiento tratan de facilitar que acepten su adicción, que abandonen su impotencia para curarse por ellos mismos en las manos de Dios, que crean que no podrán recuperarse sin el amor y la ayuda de Dios y que participen en un grupo de adicción sexual basado en los Doce Pasos, como por ejemplo el grupo Sexaholics Anonymous. También puede ayudar enormemente la participación semanal en grupos de recuperación para personas con problemas de homosexualidad, tales como Courage ("Coraje), Homosexual Anonymous o Harvest ("Cosecha").

Los que sienten demasiada vergüenza asistiendo a esos grupos pueden obtener los nombres de las personas que ya han avanzado en su recuperación y que pueden actuar de auspiciadores. De esta manera, si se ven ante una gran tentación, pueden acudir a estos auspiciadores en busca de apoyo, oración y ánimo.
Aunque los grupos de adicción basados en los Doce Pasos ayudan bastante, en mi experiencia clínica he observado que el comportamiento adictivo no se controla del todo hasta que las heridas emocionales que hay en el fondo no se curan.
9. Curación del narcisismo o egoísmo
El narcisismo es un desorden muy poderoso que alimenta el comportamiento homosexual de mucha gente.
Esta debilidad personal no se supera fácilmente porque se teme abandonar una vida de hedonismo (búsqueda del placer), caracterizada también por la irresponsabilidad y el descontrol. El narcisismo es el desorden clínico más directamente responsable del fracaso en la curación de la homosexualidad. Muchos comienzan una curación y acaban cayendo en una vida de placer superficial y hedonista.
Si los que padecen este desorden quieren recuperarse de verdad, necesitan comprometerse con un plan de vida espiritual bien disciplinado. Tal plan incluye la confesión semanal, practicar las virtudes de la mortificación y la humildad, la meditación frecuente de la Pasión del Señor, la dirección espiritual, los retiros frecuentes, una relación íntima con la Virgen María, terminar con las amistades que no son sanas, la lectura diaria de la Biblia y la asistencia diaria a Misa.
10. Curación del excesivo sentido de responsabilidad
La conducta homosexual anónima de Jim se desarrolló como un intento de evadir las presiones y exigencias excesivas de su vida personal y profesional.
Con la ayuda de la gracia de Dios aprendió a poner al Señor de primero en su vida, no el trabajo, y le entregó sus responsabilidades al Señor cada día. También le pidió que lo curara de su tendencia a sentirse excesivamente responsable. Leía la Biblia cada noche y, lo más importante, intentaba fortalecer una amorosa amistad con su esposa.
El tomar estos pasos le quitó a Jim el agotamiento y el vacío interior que sentía, y le permitieron a él y a su esposa disfrutar juntos realmente de su vida de casados.
11. Curación de los traumas sexuales de la infancia
Los varones que se sienten confusos con respecto a su identidad sexual, como resultado de los maltratos sexuales sufridos en su infancia, usualmente albergan impulsos violentos inconscientes contra los que los maltrataron. Estos pensamientos de venganza se pueden eliminar al entregarlos diariamente a Dios y al reflexionar que la venganza sólo pertenece al Señor (véase Romanos 12:19).
Los recuerdos específicos de maltratos también pueden atormentar mucho y crear mucha confusión; pero se pueden superar si se entregan diariamente al Señor pidiéndole que cure esas memorias.
La confusión sobre la identidad disminuye a medida que el dolor emocional severo en torno al trauma experimentado también disminuye. La identidad masculina también se fortalece agradeciendo al Señor los dones masculinos que se poseen, creciendo en el sentido de ser hijo de Dios, identificándose con las cualidades positivas del padre de uno o de otros familiares varones y pidiendo la curación en la Eucaristía.
Conclusión
Existe una necesidad urgente de examinar la verdad acerca de la homosexualidad, tanto desde el punto de vista moral como psicológico. Recientemente el Papa Juan Pablo II dijo: "... Necesitamos ahora más que nunca tener la valentía de mirar la verdad cara a cara y de llamar las cosas por su nombre, sin dejarse llevar por la conveniencia o por la tentación del autoengaño". Como maestra de la verdad, la Iglesia afirma en el Catecismo que "los actos homosexuales son actos de gran depravación, intrínsecamente desordenados y bajo ninguna circunstancia aceptables".
Psicológicamente, las atracciones y los actos homosexuales vienen de heridas emocionales muy específicas y de conflictos en la infancia, la adolescencia y la vida adulta. Estas heridas no han sido plena y claramente identificadas en el pasado por los profesionales de la salud mental ni han sido curadas en la mayoría de los casos. Las razones de este fracaso son que el campo de la salud mental está aún en etapa de desarrollo y no ha entendido ni incorporado el perdón como remedio al enfado tan significativo en estas personas, ni ha proporcionado una espiritualidad cristiana para resolver la tristeza, la desconfianza, la baja autoestima y el comportamiento adictivo. Gracias a Dios, la espiritualidad católica, combinada con una buena psicoterapia puede lograr la curación completa de las personas que padecen este desorden.

Entre la opción y la patología, desentrañando un tabú

Uno de los temas que más recorren la vida de nuestra sociedad, sobre todo entre la juventud es el tema de la homosexualidad. Para algunos, como un tema “tabú”, para otros como una cosa normal, y finalmente para otros más, como una situación de repugnancia que debe ser satanizada. Por ello me parece muy oportuno que nos detengamos un poco a revisar este tema a fin de formarnos una opinión correcta de ello.

Lo primero que quisiera es distinguir entre el homosexualismo y lo que se llama “amaneramiento”, pues son dos cosas distintas. El amaneramiento es una situación de tipo externo (podríamos decir “estético”); es tomar ciertas posturas y tener ciertos modales que pertenecen al sexo opuesto. Este tipo de conducta es generada en la mayoría de los casos por una relación inadecuada con los hermanos y una falta de vigilancia de los padres. Sucede generalmente cuando en la familia hay varios hombres y sólo una mujer o viceversa. En estos casos, el niño juegan con sus hermanitas y tiende incluso a vestirse como ellas; a tener los mismos modales, etc. Está comprobado que muy pocos de esos casos terminan en el homosexualismo. Es también común que en algunos hogares en donde el padre siempre quiso tener un hombre y procreó solo mujeres, es muy factible que a alguna de ellas la vista y le proponga continuamente los juegos y actividades de los hombres. En este caso, por el contrario, se ha notado que muchas de ellas terminan en el homosexualismo. Estas personas son las que normalmente llamamos “Afeminados” o en las mujeres “machorras”.

Por otro lado tenemos lo que propiamente llamamos homosexualidad la cual "designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado.". (CatIC 2357). Con estas palabras, el Catecismo de la Iglesia Católica nos revela que la homosexualidad es en realidad una enfermedad (grave desorden) que puede afectar al hombre o a la mujer inclinándolos a buscar la complementariedad sexual (en todos los sentidos) con una persona del mismo sexo.

Desde el punto de vista antropológico se considera una persona sana, a aquella que siente una atracción sexual hacia personas del sexo opuesto. Esto está de acuerdo con la historia de toda la humanidad, de la cual es testigo la misma Sagrada Escritura, cuando dice que Dios creó al hombre y la mujer y les mandó que formaran una sola carne (palabras que orientan a la persona a la unión conyugal, particularmente en un sentido sexual). La conducta opuesta, ha sido considerada siempre, a lo largo de los siglos como una deformación contraria a la misma naturaleza que no entiende de un tercer sexo: o se es hombre o se es mujer.

El problema en nuestro tiempo, es que mientras que en otros tiempos, esta deformación en el comportamiento del hombre era rechazada (en el mejor de los casos tolerada) por la sociedad, hoy en día no se ve como un problema o una deformación, sino como una “preferencia sexual” y es aceptada en el orden social. Con ello ha enmascarado el problema, que proviene de un trastorno mental, mediante un “eufemismo”, que acarrea serias implicaciones para el orden moral y social del hombre.

Más aún, esta tendencia sexual equivocada, se ha buscado justificar en los términos del amor, el cual, ciertamente no conoce límites, pues, estamos llamados a amarnos todos con un amor que complementa y enriquece. Sin embargo, no debemos olvidar que el amor humano exige, cuando se trata de una pareja, una expresión sexual, la cual se ordena a la procreación y a la complementariedad. En la homosexualidad, no puede existir esta expresión del amor, ya que ninguno de los fines pueden ser alcanzados por una pareja de homosexuales ya que los órganos genitales, con los cuales se expresa esta relación no son, como en el hombre y la mujer, complementarios y necesarios unos de los otros, por lo que en dos personas del mismo genero, resulta en depravación.

En este sentido el Catecismo de la Iglesia Católica afirma que: Es por ello que “"los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados (CDF, decl. "Persona humana" 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una complementariedad afectiva y sexual verdadera. Por lo que no pueden recibir aprobación en ningún caso.” (CatIC 2357).

Ahora bien, en cuanto al origen de esta enfermedad de características psicológicas, no siempre se llega a saber exactamente sus causas. Sabemos, por estudios realizados, que sólo del 2 al 4% de los homosexuales tienen un origen específicamente genético que informa a una parte de la persona sobre características propias de un sexo y otra sobre características del sexo opuesto, creando un desbalance en la persona. Estos casos normalmente no son tratables pues su origen es, somático.

Sin embargo, según afirman quienes han estudiado con detenimiento este problema de la conducta, llegan a la conclusión de que efectivamente se trata de una enfermedad que en la mayoría de los casos puede ser tratable y que se pueden obtener en la mayoría resultados bastante aceptables, que permiten que quienes la padecen puedan llevar una vida sexual de acuerdo a su sexo.

No podemos, pues, aceptar que la homosexualidad sea una PREFERENCIA SEXUAL, como si se tratara de una ELECCIÓN, ya que los sexos no se escogen: somos hombres o mujeres condición que esta radicada en lo más profundo de nuestro SER.

Ahora bien, ya habiendo definido que la homosexualidad es una enfermedad de orden Psicológico, la Iglesia reconoce que para quien la padece, ésta representa, para la mayoría, una “auténtica prueba”. Por ello invita a sus hijos y todos los hombres de buena voluntad a que acojan con respeto, compasión y delicadeza, a quienes la padecen, evitando todo signo de discriminación injusta” (cf. CatIC 2358).

Es, sin embargo, una obligación de nosotros como sociedad, y más aún para quienes tienen amigos que padecen esta enfermedad, el ayudarlos a sanar; aceptar sin más su estado, como algo normal y natural, es promover en ellos su problema y apartarlos de una posible solución.

Más aún, expone al resto de la sociedad al contagio, pues está comprobado que las personas que conviven con aquellas que padecen de trastornos psíquicos como son la esquizofrenia, la paranoia, la psicosis, incluso los depresivos, terminan también enfermas, y a veces de forma más aguda que las primeras.

La aceptación abierta de esta enfermedad, hace que la convivencia cotidiana con personas homosexuales vaya predisponiendo, a quienes consideran esto como una preferencia, a mal encaminar su afectividad y en una situación de quiebre emocional (rompimiento con una relación heterosexual, quiebra económica, muerte de un familiar, etc.), acepten participar de la experiencia sexual.

Hoy en día, con los avances de la ciencia, todos los hombres pueden encontrar cura y solución, aunque sea parcial, a sus enfermedades. Sin embargo, para ello, es necesario aceptar que se está enfermo. En este caso, se debe aceptar que la homosexualidad no es una preferencia (soy hombre, pero prefiero ser mujer), sino una enfermedad. Por ello la Iglesia invita a todos los que la padecen a tratarse, a visitar a los expertos, para que con la ayuda de la medicina, y en particular de la psicología y la psiquiatría, logren restablecer el equilibrio psicológico y muchas veces hormonal que son la causa de esta penosa enfermedad que priva de la felicidad verdadera a quienes la padecen y a quienes conviven con ellos.

Sin embargo, mientras se curan, dado que el desorden es de tipo psico-sexual, esta sexualidad, al igual que en todos los hombres y mujeres, debe ser gobernada y puesta al servicio del amor, ya que de lo contrario terminará por destruir la vida y la relación en toda la sociedad. En otras palabras, todos los hombres y mujeres, sanos o enfermos, deben buscar vivir una vida de castidad, dejando los actos sexuales ordenados a la procreación para el matrimonio. En este sentido es que el catecismo nos dice que “estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor, las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición” (CatIC 2358). Con estas palabras reconoce la Iglesia que no es una situación fácil de superar y que requerirá de mucho esfuerzo y sacrificio de parte de quien la padece si verdaderamente quiere vivir de acuerdo a la voluntad de Dios y realizar en su vida el proyecto de vida que Dios ha diseñado para cada uno de nosotros.

Una percepción bíblica del homosexualismo y los errores del llamado cristianismo gay

Actualmente ser homosexual parece estar de moda. Así inicia un amplio reportaje sobre este tema publicado en un diario local, donde la escritora resalta que un 30% de la población venezolana es gay, y que hay varias razones psico-sociales, genéticas o perversas para que un hombre o una mujer tenga preferencia por alguien de su mismo sexo.
Por otra parte, en este reportaje, la misma hace la siguiente referencia:
El reverendo Tito Salas, representante de la iglesia de la Comunidad Metropolitana, la cual se define por ser cristiana, ecumenica y perteneciente al movimiento gay, lésbico, bisexual y transexual internacional, manifiesta su acuerdo con que el hombre tiene dentro de sí las dos tendencias y que algo momento por causas diversas se decide por una u otra. Por otro lado destaca: "Todos somos hijos de Dios y Él nos ama a todos por igual"
Sin embargo, estos conceptos emitidos por grupos , quedan cortos y fuera de lugar al someter este tema a un análisis bíblico.
Desde un comienzo la Escritura dice en Génesis 1:27: "Creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó varón y hembra los creó". Notemos que no se asoma por ningún lado un tercer o cuarto sexo. Más adelante menciona claramente que fue Adán y Eva la primera pareja, no Adán y Esteban.
En el mismo libro de Génesis, en el capíulo 19 la Biblia hace referencia de la destrucción total por el juicio divino de dos grandes ciudades como fueron Sodoma y Gomorra ciudades que se pervirtieron en el pecado del homosexualismo y lóicamente estaban atestados de toda violación, adulterio, lesbianismo y toda aberración sexual esta es una de la más grande demostración de repudio y menosprecio y el más claro ejemplo de que Dios no aprueba la conducta homosexual. Además dice la Escritura en el libro de Levíticos 18:22: "No te echarás con varón como con mujer; es abominación". En Deuteronomio 23:17 dice: "No halla RAMERA de entre las hijas de Israel, ni halla SODOMITA. No traerás la paga de una RAMERA ni el precio de un PERRO a la casa de Jehová tu Dios por ningún voto; porque abominación es a Jehová tu Dios tanto lo uno como lo otro". Notemos que la Biblia utiliza el término perro para referirse al sodomita u homosexual.
Pablo resalta en 1Corintios 6:9 "No sabéis que los injusto no heredaran el reino de Dios; No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, NI LOS AFEMINADOS, NI LOS QUE SE ECHAN CON VARONES heredarán el reino de Dios?
Conociendo estas verdades no creo que ninguna persona aun llamándose ministros puedan predicar que Dios admita las prácticas sodomitas. Es cierto que el Señor ama al homosexual, así también lo hace con el criminal, la ramera, etc., pero aborrece y detesta el pecado que estos cometen. En su amor es capaz de perdonar el más horrendo pecado cometido por los hombres, si estos se arrepienten. De hecho dice la Escritura en Proverbios 28:13: "El que confiesa sus pecados y se aparta alcanzará misericordia; mas el que los encubre, no prosperará. Pero en su justicia esta dispuesto a castigar como lo hizo con el mundo antediluviano, el cual exterminó anegado en agua; como lo hizo con Sodoma y Gomorra a quienes destruyó con fuego y azufre; y a prometido hacerlo así con fuego eterno a todo aquel que no renuncie al pecado y se vuelva a Cristo con todo su corazón, porque Dios es fuego consumidor. Sin embargo, todo aquel que se resiste a someterse a la voluntad de Jehová cosechará el fruto de su desobediencia: "Por esto Dios los entregrá a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravio" (Romanos 1.26-27).
¿Por que contender con el Omnipotente? A Dios no le conmoverán marchas, ni desfiles de gays. Estas ciertamente podrá lograr que parte de la sociedad admita su torcida forma de vida, pero Dios es firme en su Palabra y fiel a sus promesas.

Cortesía del Rev. Isidro Rodríguez , Presidente del Ministerio de Radio, T.V. “La Voz de Dios” Internacional y Pastor-Jefe de Misión de la Iglesia “Luz del Mundo” Misión # 1 de Cumaná, Edo. Sucre, Venezuela

Doce razones para decirle No al Matrimonio Homosexual

Desde el respeto a la persona homosexual, recordamos 12 razones por las que no es justo equiparar las relaciones gay al matrimonio.

-Los homosexuales, actualmente, ya se pueden casar en cualquier país

-Los homosexuales pueden casarse igual que cualquier otro, con los mismos derechos y obligaciones que los heterosexuales. Es decir, sólo con otra persona y sólo del sexo opuesto y que tenga cierta edad y dé su consentimiento. Que un homosexual se queje de discriminación porque no le dejan casarse con alguien del mismo sexo es como si un polígamo se queja de discriminación porque no le dejan casarse con varias mujeres, o un pederasta con un niño, o un secuestrador con su secuestrada (en muchos países aún se practica el secuestro de mujeres para casarse). No hay discriminación con ninguno: la ley es igual para todos y la sociedad tiene un modelo de matrimonio que ha demostrado su eficacia durante siglos.

-Casar homosexuales es un experimento social inédito

-Casar personas del mismo sexo es un experimento social que nunca antes se ha intentado. Ninguna civilización ha practicado jamás el matrimonio homosexual. Incluso sociedades que permitían la homosexualidad y hasta la fomentaban en ciertas edades y clases sociales, como los griegos antiguos, entendían claramente el matrimonio como la unión estable entre un hombre y una mujer abiertos a tener hijos. Una cosa eran las prácticas sexuales de los ciudadanos y otra muy distinta la familia y la generación/educación de hijos. La homosexualidad ha adoptado muchas formas en distintas sociedades, pero nunca se le ha relacionado con el matrimonio. Experimentar con la sociedad es irresponsable y peligroso. Como dice la prudencia popular, los experimentos, mejor en casa y con gaseosa.

- Sólo un hombre con una mujer generan niños y los crían de forma idónea

-El matrimonio es un status especial que la sociedad reconoce a la unión comprometida entre un hombre y una mujer por una razón: porque su relación corporal es la única capaz de generar nuevos miembros de la especie humana y porque su relación interpersonal es la idónea para criarlos, protegerlos y educarlos. Este servicio es tan importante y benéfico para la sociedad que merece protección legal. Por el contrario, ningún acto corporal entre homosexuales puede generar nuevos seres humanos, y tampoco dos personas del mismo sexo son idóneos para la cría y educación de los niños, que carecerían de referente paterno/masculino (si son dos lesbianas) o materno/femenino (si son dos homosexuales). Son los homosexuales los que deben cargar con el peso de la prueba y demostrar que pueden cumplir las mismas funciones que el matrimonio.

-Para evitar abusos contra/entre homosexuales o desamparo legal no hace falta aprobar el matrimonio homosexual

Casi todos los beneficios de un matrimonio a nivel de herencias, transmisión de bienes, propiedades compartidas, etc... pueden regularlo dos (o más) personas con acuerdos legales ante notario, independientemente de que tengan relaciones sexuales. De hecho, las pocas parejas homosexuales realmente interesadas en estos temas ya han establecido acuerdos así ante notario. Es de destacar que en el contrato matrimonial hay limitaciones, por ejemplo, los cónyuges se comprometen a ser fieles el uno al otro y a la ayuda mutua; en cambio, dos (o más) homosexuales o un grupo de amigos que viven juntos pueden, ante notario, regular muchas de las ventajas del matrimonio sin comprometerse ni a fidelidad ni a ayuda mutua.

-Legalizar el matrimonio homosexual establece un agravio comparativo con las personas que viven juntas sin relaciones sexuales

-Dos ancianas que viven juntas, tres hermanos en una casa, cuatro amigos que comparten piso desde hace seis años... Tienen una relación con afectividad, compromiso y convivencia, igual que puedan tener dos homosexuales. Sin embargo, se ven privadas de las ventajas legales del matrimonio gay porque no practican sexo entre ellos. El matrimonio gay en realidad premia a los practicantes de cierto tipo de sexo, privilegiándoles sobre otras convivencias afectivas y estables. Es evidente la diferencia con el matrimonio verdadero, que premia la complementariedad hombre-mujer estable y abierta a la generación y crianza de los hijos.

-Legalizar el matrimonio homosexual establece un agravio comparativo con los polígamos... y con cualquier otra combinación numérica

-Al contrario que el matrimonio homosexual, que nunca ha sido aceptado por ninguna civilización, la poligamia tiene una larga tradición en numerosos países y sociedades, incluso en nuestros días. Si casamos a dos hombres, ¿con qué argumentos impediremos a nuestros ciudadanos islámicos o de origen subsahariano que no se casen con dos o más mujeres? ¿Puede un emigrante pedir por reagrupación familiar que vengan sus tres esposas? Al menos, las uniones polígamas tradicionales tienen hijos y suelen ser estables, lo cual es un bien social. ¿Con qué argumento los defensores del matrimonio gay lo impedirían? Después de todo, “si se quieren...”

Pero lo cierto es que en los ambientes homosexuales lo que ya se pide es la aprobación de la poligamia bisexual. Un famoso escritor lo ejemplificaba en un número de la revista homosexualista Zero: un amigo suyo está casado con una mujer, madre de sus hijos, y la quiere; pero es homosexual, y tiene una relación con un hombre. ¿Por qué esconderlo? ¿Por qué no casarse todos entre ellos? Así, los niños tendrían dos papás, que siempre es mejor que uno. Cuando el matrimonio deja de ser lo que naturalmente se ve (un hombre y una mujer unidos en un acto de amor que puede generar nuevas vidas–el coito natural está diseñado para uno con una, nadie más- ), entonces puede re-definirse para ser cualquier cosa. Una palabra que sirve para todo ya no sirve para nada.

-Legalizar el matrimonio gay debilita la fortaleza del matrimonio natural, igual que la moneda falsa debilita la moneda verdadera

-Muchas personas piensan que no les afecta en nada que los homosexuales se casen. Es lo mismo que pensar: “no me afecta en nada que haya gente que haga circular falsos billetes de 100 euros, yo soy honrado y no los usaría, de hecho casi nunca veo billetes de 100 euros”. Sin embargo, es evidente que la circulación de moneda falsa nos afecta a todos, porque se pierde confianza en esa moneda, la gente la usa con reticencias, prefiere usar otras monedas (dólares, por ejemplo) o no comerciar o no aceptar ciertos billetes y al final la economía de todos se resiente porque todo es más costoso. Lo mismo pasa cuando se hace circular un matrimonio falso como si fuese matrimonio real.

En los países nórdicos, donde el matrimonio entre homosexuales hace años que existe, la mitad de los niños nacen fuera del matrimonio. Al aprobar el matrimonio homosexual se da el mensaje a la sociedad de que en realidad casarse no significa nada (mensaje reforzado en cualquier país donde exista el divorcio). Como consecuencia la gente no se casa y su compromiso (de pareja y a menudo social) es débil. Igual que la moneda falsa crea desconfianza en el sistema económico, el matrimonio falso crea desconfianza en el compromiso inter-personal y social. Una sociedad basada en la desconfianza, la desvinculación y la falta de compromiso nunca funcionará tan bien como una basada en familias fuertes, comprometidas de por vida por el bienestar de los cónyuges, hijos y parientes.

-En realidad, pocos homosexuales se casan; el objetivo del movimiento gay es destruir el matrimonio heterosexual

-Lo han reconocido muchas veces los líderes homosexuales en España y en el resto del mundo. En realidad muy pocos de ellos quieren “casarse”. Pero el movimiento del homosexualismo político se vuelca en la exigencia del matrimonio para cambiar la sociedad y eliminar una institución (el matrimonio monógamo y de por vida) en la que no creen.

“Luchar por el matrimonio del mismo sexo y sus beneficios y entonces, una vez garantizado, redefinir la institución del matrimonio completamente, pedir el derecho de casarse no como una forma de adherirse a los códigos morales de la sociedad sino de desbancar un mito y alterar radicalmente una institución arcaica. [...] La acción más subversiva que pueden emprender los gays y lesbianas [...] es transformar por completo la noción de familia” [Michael Signorile, activista homosexual y escritor, citado en Crisis Magazine, 8 de enero de 2004]

El activismo homosexual no quiere formar “familias como las demás”. Más bien, quiere llegar a que todas las familias sean como las suyas, para lo cual la clave es desmontar concepto arcaicos y caducos como fidelidad, monogamia, compromiso, fecundidad, paternidad/maternidad, etc...

-Legalizar el matrimonio homosexual significa legalizar la entrega de niños a homosexuales

-Hay gente que dice “yo veo bien que los gays se casen pero no que adopten niños”. Es un error pensar que se va a legalizar el matrimonio sin la adopión: si se legaliza el matrimonio incluirá siempre la adopción. Quien apoye una cosa estará apoyando, quiera o no, la otra. Aunque algunas lesbianas tienen hijos de anteriores relaciones o los han buscado (mediante inseminación artificial o con la cooperación de un hombre) la adopción se plantea para que los homosexuales que, obviamente, no tienen niños, accedan a la educación de niños que, obviamente, eran de parejas heterosexuales.

La adopción de homosexuales tiene diversas desventajas para la sociedad que la permita, empezando por que la escasez de niños hace que se traigan de China, Rusia y otros países... que no van a dar niños a países donde los homosexuales adopten. Así, el deseo de una minoría ínfima va a dificultar a miles de matrimonios que quieren adoptar. Pero el punto clave es que un niño tiene derecho a un padre y una madre, derecho conculcado si se le entrega a dos hombres o a dos mujeres.

-Legalizar el matrimonio homosexual significa poner toda la maquinaria educativa y mediática del Estado al servicio del homosexualismo político

-Si el matrimonio gay es legal, se enseñará en las escuelas. Los libros de texto de los niños explicarán la doctrina que las asociaciones homosexualistas hayan indicado: que la homosexualidad es normal, que es bueno tener dos papás y dos mamás, que los niños deben experimentar con su sexualidad para descubrir qué sexo les atrae más y que las personas que se oponen a la homosexualidad (como los papás de los niños cristianos) son intolerantes. Por supuesto, cada serie de televisión tendrá su pareja de homosexuales o lesbianas con niños, conviviendo felices para ejemplo y edificación de tantos matrimonios con problemas. De hecho, hay en España centros de scouts y de ocio infantil que activamente difunden ya esta ideología.

-Legalizar el matrimonio homosexual implicará a medio plazo multas y penas de cárcel para quien critique la actividad homosexual

-En Suecia, donde hay uniones gay desde 1995 con adopción de niños desde 2002, se decretó pena de cárcel para un pastor pentecostal que básicamente se limitaba a predicar las palabras de San Pablo sobre la homosexualidad. Otro país donde criticar la homosexualidad ha significado multas y juicios es Canadá. El grado de respetabilidad de la relación gay (no ya de la persona, que obviamente es merecedora de respeto simplemente por ser persona) será extremo y su crítica punible. La libertad de expresión se verá recortada y probablemente también la libertad religiosa.

-Legalizando el matrimonio homosexual, se ensanchará el abismo con otras civilizaciones y la propia cultura occidental

La mayoría de los musulmanes del mundo conocen poco de Occidente y de su democracia. Lo que conocen es básicamente lo peor: que producimos pornografía, que la exportamos en grandes cantidades, que –a sus ojos- nuestras mujeres visten impúdicamente, y que estas mismas mujeres, cuando se les da un cargo en una prisión (ver Abu Ghraib en Irak), vejan, humillan, desnudan y filman pornografía con los prisioneros y la hacen circular. Algo parecido piensan en la China comunista, incluso en las masas populares de la democrática y anglohablante India. Tiranos y fundamentalistas islámicos o comunistas señalan con razón estos y otros elementos para justificar en sus países que “lo que los occidentales llaman democracia es vicio y degeneración”.
Casar homosexuales y destruir la familia no va a ayudar nada al diálogo Oriente-Occidente ni a mostrar las bondades de la democracia. Llamar “derechos humanos” al matrimonio homosexual va a servir para erosionar los verdaderos derechos humanos, para que el mundo no Occidental vea que Occidente impone una moral (o una inmoralidad, desde su punto de vista) no basada en la naturaleza común del ser humano sino en el individualismo, el materialismo y el hedonismo. Millones de musulmanes y de chinos (y la autoridad moradle Occidente) van a ser perjudicados por esta piedra en el camino de extender una auténtica democracia y unos derechos humanos auténticos.
Hay pues muchas razones perfectamente prácticas para que una sociedad responsable diga "no" al matrimonio entre homosexuales desde el respeto a estas personas.

Los colectivos gays llevarán a los tribunales a las iglesias que «curan» la homosexualidad

En diciembre, y aprtir de lo publicado por el diario El Mundo se dio cuenta de que algunos colectivos homosexuales radicales, enterados de las terapias recuperativas, "Advertían de su «peligrosidad» , diciendo que «atentan contra la Constitución y la dignidad humana». El caso es trascendente porque a partir de allí se armó la oleada de intolerancia promovida por el ara pro gay mas radicla en contra de los cristianos evangélicos, católicos y, en general, de cualquier denominación que propongan una alternativa diferente a lo que se pretende imponer desde las escuelas y el estado.

Los colectivos de gays y lesbianas se encuentran «seriamente preocupados» por el auge que están teniendo en España determinados colectivos vinculados a las iglesias protestante y católica que empiezan a impartir cursos para «curar» la homosexualidad.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM) y la Fundación Triángulo, así como el secretario de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG del PSOE, Pedro Zerolo, anunciaron ayer que van a emprender acciones legales contra estas «sectas destructivas» que «atentan contra la dignidad de las personas y contra la Constitución Española».

Asimismo, van a instar a la Xunta de Galicia y al Estado a que investigue la conducta del pastor Marcos Zapata, quien, además de dirigir varios centros de menores dependientes del Gobierno autonómico, se dedica a dar cursos sobre «cómo criar hijos heterosexuales».

Los colectivos de gays y lesbianas coincidieron en calificar este tipo de terapias de «espeluznantes», «impresentables», «intolerantes» y «discriminatorias». Pero, además, «muy peligrosas».

«Zapata puede hacer mucho daño a la salud de la gente que acude a escuchar sus cursos, pero lo terrible es que también afecta a los menores de los centros que están a su cargo», sostiene Toni Poveda, presidente de la FELGTB. «Vamos a intervenir con toda nuestra fuerza para que la Xunta destituya a este señor».

«Hay que denunciarle, no tiene ni idea de lo que es la homosexualidad y encima está amparándose en que es miembro de la iglesia evangélica», añade Carlos Miranda García-Tejedor, de la Comisión de Asuntos Religiosos de la misma Federación.

Estas opiniones son compartidas por Miguel Angel Sánchez, presidente de la Fundación Triángulo, «preocupado por que alguien pueda dejarse influir por estas ideologías».

«Como mínimo deberían abrirle un expediente informativo para investigar si está aplicando este tipo de ideas a su terreno profesional», manifiesta Manuel Ródenas, abogado de COGAM, recordando que nuestra Carta Magna prohíbe cualquier discriminación en base a la orientación sexual del individuo.

Ródenas aprovecha para pedir la creación de una ley que persiga los delitos contra las minorías sexuales, como existe, por ejemplo, en Francia, que facilitaría la persecución de este tipo de conductas.

«La homosexualidad no se cura. Lo único que se puede curar es la homofobia y el odio a los demás», indicó el socialista Zerolo, dando por hecho que el Gobierno gallego (PSOE-BNG) y la Fiscalía investigarán a Zapata.

Las asociaciones gays piensan que la entrada en España de colectivos religiosos homófobos, como el protestante Exodus Internacional o el católico Cambiar es Posible, no hacen más que confirmar que «se están produciendo rebrotes de fanatismo» en nuestro país. «En todas las religiones existe una deriva preocupante hacia el integrismo con claras vinculaciones a la derecha extrema política. Los creyentes deben hacer oír su voz y manifestar que este tipo de ideas no reflejan la verdadera esencia de sus iglesias», dice Zerolo.


ALGUNAS FRASES DEL PRESIDENTE DEL CONSEJO EVANGELICO DE GALICIA
«Abraza a tu hijo todo lo que puedas porque, si no lo haces, otro hombre lo hará».

«Uno puede curarse de la homosexualidad en el 67% de los casos si tiene una firme voluntad y si prescinde de determinadas compañías, deja de consumir pornografía y de visitar bares y saunas».

«Las relaciones homosexuales son de un alto grado de promiscuidad terrible, de aberraciones y de degradación personal espeluznante»

«Con Educación para la Ciudadanía se pretende que los niños vean como algo normal lo que es un trastorno, una deformación, una cosa que no encaja en el diseño natural».

«La adopción por homosexuales atenta contra el niño. Este necesita un papá y una mamá».


Con este tipo de expresiones no sería nada raro que dentro de poco seprohíba la Biblia, y que los derechos a la libertad de culto sean destruídos para promover la cacareada "libertad de opción sexual"

Zapata es un reconocido educador, pastor evangélico en Lugo y ex presidente del Consello Evanxélico Galego. Además, dirigió Dignidade, una reconocida asociación y con la que la Vicepresidencia gallega mantiene convenios para la gestión de medidas judiciales de menores que no requieren internamiento, como son las que exigen servicios a la comunidad.

RESPUESTA DE MARCOS ZAPATA

En declaraciones a El Correo Gallego, Marcos Zapata negó que se dedique a impartir cursos para curar la homosexualidad y recalcó que esta es una orientación que debe ser respetada, pero reconoció que considera que queda en la educación de los hijos un margen de actuación para evitarla. "Yo hablo en escuelas del país sobre prevención de la drogadicción, de la violencia juvenil o, si me lo piden, también de orientación sexual, pero desde luego no me dedico a curar la homosexualidad, porque no es una enfermedad. Participé en esa jornada a nivel pastoral y porque me pidieron que con ese título me refíriese a la formación de la identidad sexual de niños y niñas. En eso hay una carga de tipo genético, y otra de tipo ambiental sobre la que si tenemos influencia", apuntó Zapata. Zapata sostiene en un artículo colgado en Internet que "sería necesaria una pastoral hacia los homosexuales que dejase de condenarlos como personas" y que las iglesias deberían ser lugar de encuentro para personas "que están luchando con la homosexualidad, haciendo, sobre todo, énfasis en la prevención, la sanidad y la redención sexual, cualquiera que sea la manifestación de la desorientación sexual". En el mismo texto, añade: "Reitero que la iglesia debe ser una comunidad que ofrezca su abrazo y su amor a la persona homosexual. El evangelio es sanador y restaurador". Zapata, además de las manifestaciones institucionales que recogemos bajo estas líneas. ha recibido multitud de llamadas personales, tanto de creyentes como de no creyentes.
Refiere Zapata en una entrevista en eMision que se ha hecho un “personaje famoso” muy a su pesar, y sobre todo que no esperaba que dos meses después saliese de esa forma “tergiversada, tanto que ni yo ni ninguno de los asistentes reconoce que se corresponda lo publicado con lo que realmente dije”, que en definitiva fueron sólo “pautas para influir en la educación afectiva y psicosexual de los hijos”.
La situación ha sido tal que existe una
recogida de firmas en internet promovida por el Consello Evanxélico Galego y la Alianza Evangélica Española, pudiendo también descargarse para imprimir y firmar en la forma tradicional de toda la vida.

Cristina López Schlichting dedica una sección en la COPE a cómo curar la homosexualidad


La reconiocida locutora de la COPE Cristina López Schlichting dedicó una sección de Amor y Sexualidad del programa ‘La tarde con Cristina’ a hablar de la homosexualidad y cómo personas que se declaraban gays y lesbianas han conseguido salir de ella, superando sus problemas, para experimentar la heterosexualidad.“Si tienen preguntas sobre la homosexualidad, si tienen casos que les planteen dudas, o dolor, o sufrimiento, pueden hablar con nosotras“, comenzó diciendo la presentadora. A continuación, pidió a una de las sexólogas invitadas que diera una definición de la homosexualidad, ante lo cual una de ellas recurrió a una cita del libro ‘Conocer y sanar la homosexualidad‘, de Richard Cohen, marcando el tono general de la sección.
A partir de ahí, tanto López Schlichting como las dos invitadas comenzaron a explicar causas sociológicas o psicológicas que pueden conducir a tener relaciones con personas del mismo sexo, tratandolo como lo que es , es decir, una enfermedad curable perfectamente.
Las autoras de estas reflexiones, además de la célebre locutora de la COPE, fueron María Nieves González Rico, experta en planificación familiar natural y directora de la Fundación Desarrollo y Persona, y Ana Mercedes Rodríguez, también experta en métodos de planificación naturales y miembro-asesor del Subsecretariado Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española.


Para escuchar el audio completo de la sección, pulsar aquí

Los elegidos para sanar : la cruzada para sanar AMS


“Hay una buena noticia: Para Dios no hay imposibles. Él puede sanar a quien por su voluntad desea dejar de sufrir por el problema de Atracción Sexual a Personas del Mismo Sexo” (eufemismo que se reduce luego a las asépticas siglas ‘AMS’). Esa es la consigna de un largo fin de semana. Alrededor de 100 personas, de diversos puntos de México y el extranjero, se congregan en un hotel cinco estrellas de la cristera Guadalajara, Jalisco, para “curarse” de la temida homosexualidad con el apoyo del Courage Latino.

Un modesto letrero —“Camino a la castidad. Taller de Restauración Sexual y Relacional” (sic)— recibe a los asistentes, que tienen que mostrar el comprobante bancario del donativo obligatorio de 800 pesos. Si no lo depositaste no hay lío, sólo paga el sobreprecio de 100 pesos por el retardo. Después de las cuentas claras, los organizadores, instalados detrás de una mesa llena de mercancía —playeras, recuerdos, libros, folletos, estampas, discos, videos y demás souvenirs religiosos—, sonríen: “Bienvenido. Dios te bendiga, hermano”.

Por todo el pasillo ya se escuchan las alabanzas. Los líderes, ya “curados”, proporcionan una carpeta con el programa. Algunos de los 18 temas son Masturbación: libre de adicciones, Autoestima y Combate espiritual, Cómo vencer las tentaciones. Los salones se identifican con los nombres de los promiscuos dioses griegos, pero nadie parece darse cuenta. En el Atenea se realizan las ponencias magistrales; ahí será el coffee break, animado por el coro de León. Pero antes una voz masculina siembra expectativas: “Van a ver la luz en medio de las tinieblas”.

Las garras del mundo gay
Entre los sonrientes parroquianos está Israel, un tímido y desconfiado ex seminarista que truncó su vocación sacerdotal cuando el señor obispo descubrió su AMS. También participa Belén, una psicóloga que además instruye el catecismo del Buen Pastor a preescolares. Algunos lugares la separan de Kuk, un yucateco que ya intentó superarlo más de una vez, sin éxito, con “profesionales de la salud” y con grupos de Neuróticos Anónimos. En asientos contiguos, María y Juan, quienes no tienen el “problema”, opinan que con los conocimientos que adquieran podrán llevar el Courage a la frontera norte. Un joven mira con extrañeza a su alrededor, sus padres lo custodian.

A unos metros, Gabriela, maestra en Bioética por la Universidad Anáhuac, reza por un hermano de sangre que “cayó en las garras del mundo gay”.

—Las relaciones anales entre hombres son agresivas, violentas. Son aborrecidas por Dios —dice Gabriela.

—¿Y las lesbianas?
—En el lesbianismo no hay sexo, son sólo caricias, tocamientos. No hay penetración.
—¿Es malo ser homosexual?
—Hombre y mujer son complementarios. Claro, hasta el matrimonio, eso dice la escritura
—No hay duda en su respuesta.
—¿También hay evangélicos aquí, verdad? El ecumenismo de Juan Pablo II se hace realidad, ¿no?
—Pero a diferencia de los cristianos, nosotros tenemos de nuestro lado a la ciencia.

Según Gabriela, la ciencia no ha demostrado fehacientemente que la homosexualidad sea un hecho biológicamente natural, y por ello, la AMS puede resolverse si la persona “sana las heridas” que la infancia le dejó.

El moralismo que señala lo anormal
Abraham dirige la oración matutina: “Dios, te pedimos que cortes toda tentación de este lugar”. Después, aparece en escena el psicólogo bautista Everardo Martínez, director de la clínica VenSer —”Verdadera esperanza para tu ser”, dedicada a dar talleres de “redención” y “restauración sexual” en México y otros países latinoamericanos. “Un sentimiento jamás puede definir a alguien. Tú eres heterosexual. ¿Has tenido ganas de matar? ¿Eres asesino? No, ¿verdad? Tienes AMS pero no eres gay. Imagínate, yo siento que soy la Madre Teresa de Calcuta y ahora todos me tienen que decir así. O el otro que decía ‘yo soy el Presidente Legítimo’. Es el festival de la esquizofrenia”. Una analogía más de Martínez: “¿Usted recibe a su hijo con labio leporino? ¿Dice ‘qué padre, ya tiene un lugar para ponerle el popote, va a ser el chavo más original de la prepa?’ No es normal o moralmente aceptable”. El público asiente entre risas y aplausos.

Para el predicador, “ser gay” es una gigantesca máscara que pretende ocultar la infelicidad. Los científicos y medios de comunicación la avalan por presión política. La solitaria vida de los homosexuales caduca a los cuarenta y está marcada por un sentimiento de inferioridad.

Tras la condena, la redención: se puede erradicar al detectarse sus causas. Un repaso básico. Necesidad de amor masculino por la falta de la figura paterna: “Las madres solteras son malas para educar varones”. Abuso sexual placentero. Roles enfermos de los padres: una matriarca y un progenitor pasivo. Ser el hermano menor. Tendencias artísticas: “Perfil de riesgo”. Convivir con mujeres en la infancia, moda, pornografía, rebeldía, venganza, problemas matrimoniales, pecados generacionales, pactos “demoníacos”.

Un mensaje de esperanza para las almas compungidas por la desviación de los otros, a pregunta expresa de una rubia Legionaria de Cristo: “Estamos orando para que Dios nos abra las puertas en las escuelas”.

Los elegidos para sanar
Dos testigos inanimados moran en un salón, el Santísimo Sacramento y la Virgen María. En otro, un joven cuenta que autoridades tapatías están interesadas en promover políticas públicas inspiradas en las ideas de Courage. Se trata de Lázaro, quien presume “pureza y castidad” desde hace tres años. En la Arquidiócesis tapatía, jurisdicción donde vive, “hay miedo a tratar el tema. Tan sólo la semana pasada, un padre de la Catedral corrió del confesionario a un chavo con AMS. Eso no puede ser, se les tiene que tratar con amor y misericordia”.

“Esos sacerdotes, al igual que los que absuelven la AMS, darán cuentas al Señor por ese hijo mal encauzado”, refiere Pedro, un integrante de Courage en el DF, quien sin recibir terapia ya siente atracción por el sexo opuesto y, asegura, dejó de ser afeminado.

En el grupo hay aspiración de exclusividad. No se pretende agremiar masas. Existe un perfil de ingreso, en el que no caben “los rijosos”. Hay un filtro, una entrevista previa con el coordinador. Si el aspirante profiere calificativos como “retrógrada” o intenta debatir el tema, simplemente reprueba: “Quiere hacer a Dios a su medida”, censura Pedro. Si es aceptado, se advierte que la recuperación será larga, aunque eficaz. “98 por ciento es disposición espiritual, el resto lo hace la terapia”, prometen. Otra psicóloga de VenSer da más detalle: la sesión cuesta 300 pesos, a tratar, si el paciente tiene interés. El tratamiento puede durar años.

Eso sí, faltaba más, se ofrece total discreción. Un poco de caridad para las almas confundidas que estén dispuestas a salvarse por obra y gracia de la homofobia.

Qué es Courage Latino

Courage es un grupo fundado en 1980 en la Arquidiócesis de Nueva York. Recibió la autorización del Pontificio Consejo para la Familia del Vaticano en julio de 1994 y llegó al país apenas en 2005, cuando la Conferencia del Episcopado Mexicano lo autorizó. En la Basílica de Guadalupe, primer paso en su camino nacional, hoy día cuenta con tres grandes centros, uno para mujeres, uno para hombres y otro para familiares.

Respaldada por jerarcas como el Arzobispo de León, José Guadalupe Martín Rábago, y el cardenal Norberto Rivera, de la ciudad de México, su misión de brindar ayuda pastoral y psicológica a los fieles que anhelan dejar en el pasado una “conducta pecaminosa, torcida y lujuriosa”. El grupo —con fuerte presencia de sectores evangélicos— se ha extendido a Guadalajara, Monterrey, Cuernavaca, Culiacán, Puebla, Aguascalientes y Tijuana.

Según el difunto papa Juan Pablo II, “Courage está haciendo el trabajo de Dios”. Sus principales objetivos son “educar” a los sacerdotes y laicos en relación a la homosexualidad; formar grupos de apoyo mutuo que pugnen por la castidad, la oración y el “compañerismo sano”, además de dar “buen ejemplo” a la sociedad y orquestar conferencias para “curar” la homosexualidad o para enfrentar a la “agenda pro gay”.

Fuente: Redes Cristianas

miércoles, 23 de enero de 2008

El lobby gay persigue también a evangélicos

Colectivos gays, medios de comunicación e incluso instituciones políticas se han unido contra la Iglesia Evangélica por la conferencia que dio Marcos Zapata, titulada “Cómo criar hijos heterosexuales”. Envía una carta de apoyo a los cristianos evangélicos que no promueven el homosexualismo.
Última hora: la Alianza Evangélica Española agradece el apoyo ciudadano
Pincha aquí para firmar
¡Defiende la libertad religiosa!
Marcos Zapata es educador, pastor evangélico en Lugo y ex presidente del Consello Evanxélico Galego. A finales de Diciembre intervino en unas jornadas promovidas por el Consejo Evangélico de Aragón y la Unión de Mujeres Evangélicas de España. Los organizadores le pidieron que hablara del tema de la formación de la identidad sexual de niños y niñas, y su conferencia trató sobre "Cómo criar hijos heterosexuales".
Tras una tergiversada información, los colectivos gays, manifestaron que van a emprender acciones legales contra Marcos Zapata y la Iglesia evangélica, a quienes calificaron como "sectas destructivas". Por su parte, Marcos Zapata negó que se dedique a impartir cursos para curar la homosexualidad y recalcó que esta es una orientación que debe ser respetada, pero que considera que en la educación de los hijos queda un margen de actuación para evitarla.
Muestra tu apoyo a la Iglesia Evangélica frente al ataque recibido por el lobby gay enviándoles un mensaje.
Pincha aquí para firmar
ÚLTIMA HORA: Jaume Llenas, como Secretario General de la Alianza Evangélica Española, agradece así el apoyo ciudadano:
"Como Secretario General de la Alianza Evangélica Española quisiera agradecerles su sensibilidad y compromiso con Marcos Zapata y con todos aquellos que luchan por la libertad de expresión y la libertad religiosa.Es un honor teneros al lado en estos momentos de dificultad. Expresad a todos vuestros lectores nuestro más profundo agradecimiento y solidaridad.Un abrazo fraternal,
Jaume Llenas"
Recursos adicionales:
Noticia en Protestante Digital
Comunicado de prensa conjunto del Consello Evanxélico Galego, la Alianza Evangélica Española y la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España
La Xunta investiga ONG que dirigía el pastor Marcos Zapata por una charla privada sobre "Cómo criar hijos heterosexuales"