jueves, 28 de febrero de 2008

Testimonio de ex travesti

Fuera con la Máscara

Testimonio de John Paulk

La habilidad de ser "hermosa" se convirtió en mi único interés en la vida.
Mis padres se divorciaron cuando yo tenía cinco años. Mi papá nos llevó a mi hermana y a mí a un parque, se arrodilló a nuestro lado, y nos dijo adiós. Fue un día trágico y un trauma que nunca olvidaré. Durante el resto de mi niñez viví con inseguridad continua, creyendo que la gente que yo amaba siempre me dejaría.

Con otros muchachos de mi edad me sentía terriblemente inseguro y distinto. Sencillamente no podía ser lo que ellos esperaban de mí, y en vista de que yo no era hábil para los deportes y era afeminado, me decían "marica", "maricón" y "mujercita".

Con mi amigo Jaime comenzamos a consumir bebidas alcohólicas a los 14 años. Desde el principio mi intención fue emborracharme, y es lo que hacía siempre. Bebía para aturdirme y entumecer el dolor interior, y eso proveía un escape temporario de mis sentimientos de odio hacia mí mismo y de ineptitud.

A los 15 años, una muchacha de la escuela me habló del Señor mientras un día estábamos hablando por teléfono. Yo creí todo lo que me dijo sobre la Biblia. Después de hablar con ella, me arrodillé y le pedí a Jesús que entrara en mi corazón. Luego busqué fervientemente al Señor, pero como nadie más en mi familia era creyente, me aparté luego de seis meses. Pasarían otros diez años para que yo nuevamente clamara a Dios pidiéndole ayuda.

Cuando estaba por terminar la secundaria, un amigo me llevó por primera vez a un bar de homosexuales. Un nuevo mundo se abría ante mis ojos. Toda la atención que recibí de otros hombres me resultó irresistible. ¡Me parecía estar en el cielo!

Pronto me enamoré de un muchacho llamado Curtis. Nuestra relación sexual pareció natural, me metí de cabeza en el estilo de vida homosexual y abandoné el sueño de mi infancia: tener una esposa e hijos.

Pero fue pasando el tiempo, y mi relación con Curtis comenzó a deteriorarse y hasta que luego de un año nos separamos. Una vez más había perdido a alguien que yo creí se quedaría conmigo para siempre. Nuestra ruptura fue tan difícil para mí que dejé los estudios y me mudé otra vez a casa de mi madre.

Empecé a beber más, y me sentía tan miserable que traté de quitarme la vida. El intento de suicidio falló, y para recuperarme busqué a un psicólogo homosexual para que me ayudara a juntar los pedazos en que se había convertido mi vida.

Para poder pagar los gastos que escalaban continuamente, empecé a trabajar en la prostitución. Me llevaban hasta un hotel, y allí vendía mi cuerpo por 80 dólares la hora. Mis clientes que mantenían su homosexualidad en secreto, usaban drogas como LSD y cocaína, y me las proporcionaban gratis. Sólo por la gracia de Dios no me convertí en adicto.

Para el fin de ese verano, emocionalmente estaba destruido. Recuerdo que me dormía llorando al regresar a casa después de permitir que me usaran sexualmente toda la noche.

Ese verano hubo otro acontecimiento significante en mi vida. Vi a un amigo en un bar de homosexuales. El estaba vestido de mujer, y su apariencia femenina era tan real que me costaba creerlo. Estaba fascinado, y una noche él me puso maquillaje y una peluca. Cuando me miré en el espejo, me asombré de ver a una hermosa "mujer". Esa noche me drogué y fui al bar. Mantuve en secreto mi identidad real. Nadie sabía que debajo de esa "máscara" estaba yo.

Esa noche revolucionó mi vida. Durante los tres años que siguieron dediqué todo mi esfuerzo a perfeccionar ese estilo de "mujer". Estaba orgulloso de ser travesti, y me hacía llamar "Candi". Rápidamente me hice popular en el círculo de travestis.

En ese mundo lo único que importaba era la habilidad para ser hermosa y parecer una mujer de verdad. Me decían que yo era uno de los mejores, y empezaron a conocerme en regiones vecinas. Pero interiormente yo me odiaba, y una noche mientras estaba en la pista de baile le dije a Dios: -Sé que puedes ayudarme. Algún día voy a regresar a ti.

En octubre de 1985 mi psicólogo me confrontó por lo mucho que yo bebía. Empecé a ir a los encuentros de Alcohólicos Anónimos. Después de pasar seis meses sin beber, mi mente empezó a aclararse. Abrí la puerta de mi armario y miré la cantidad de vestidos, pelucas, tacones altos, maquillaje y alhajas que había acumulado en tres años.
-Candi, ya no te necesito -dije-. Te digo adiós.
Puse todo en una caja y lo tiré a la basura. Sentí como si diez toneladas hubieran sido sacadas de mi espalda.
-Vas a volver -me decían mis amigos-. Siempre serás travesti.
-Van a ver que no -contestaba yo-. No volveré ser travesti mientras viva.
Hasta el día de hoy no he vuelto a vestirme de mujer.
Muy poco después un pastor de jóvenes pidió hablar conmigo. Tomás vino a mi apartamento y me habló de Jesús. Después de 20 minutos lo interrumpí.
-Ya sé todo lo que dicen los Evangelios -le dije-. A los 15 años yo era cristiano. Pero nací homosexual así que...
-No, no naciste homosexual -respondió Tomás y leyó Génesis 1: "Dios hizo al hombre ... varón y hembra.... Dios contempló todo lo que había hecho y vio que era excelente."
Así se hizo la luz en mi interior. Me convencí de que la homosexualidad no era algo con lo que había nacido, ni algo en lo que debía continuar
.
Esa semana desenterré mi Biblia y empecé a leerla otra vez. Después de varios días de lucha para llegar a una decisión, me arrodillé junto a mi cama.
-Dios, no sé cómo salir de la homosexualidad, pero te seguiré. No importa lo difícil que sea. Nunca más me voy a alejar de ti.

Era el 10 de febrero de 1987. Había encontrado a Alguien que nunca me dejaría.
Yo había asistido diariamente a un encuentro de Alcohólicos Anónimos homosexuales, y tenía muchos amigos en ese grupo. Aunque seguí asistiendo, algo en mi interior había cambiado. Una noche salió el tema de si los homosexuales irían al cielo.
-No importa si somos homosexuales o heterosexuales -les dije-. Si creemos en Jesucristo iremos al cielo.

Mis amigos quedaron mudos; nunca antes me habían escuchado decir algo así. Ese fue el comienzo del fin de mi vida homosexual.
Comencé a limpiar mi apartamento. Borré videos pornográficos y tiré a la basura cientos de dólares en accesorios homosexuales. E
scribí cartas a mis amigos homosexuales contándoles sobre mi conversión. La mayoría nunca me contestó.

Mi amigo Tomás enfatizó la importancia de la disciplina, en especial la lectura bíblica diaria y la oración. Pero yo seguía sintiéndome muy solo. El me llevó a la iglesia, pero tenía miedo de que los hombres "normales" me rechazaran.

Tres meses después encontré un libro de Donald Baker sobre el rechazo. Lo llevé a casa y me lo devoré en un día. En las últimas páginas estaba la dirección de un ministerio llamado "Amor en acción", y escribí pidiendo información.
En esos días mi madre me dijo: -John, te has esforzado mucho este último año para cambiar tu vida. Estoy orgullosa de ti.
-Sólo podía apoyarme en Cristo -le respondí-. El produjo el cambio, no yo.
Luego de algunas semanas recibí del ministerio "Amor en acción" la información que había solicitado junto con la confirmación de que me habían aceptado en un programa especial para personas como yo. Era diciembre de 1987.

En "Amor en acción" encontré sanidad. Toda mi identidad debió volver a construirse desde cero. Descubrí que la idea que tenía de Dios estaba distorsionada, y me resultaba difícil aceptar la realidad de su amor y aceptación completos para conmigo.
Mirando hacia atrás, veo que Dios quería mostrarme mi verdadera identidad como hombre. Ser un travesti excelente era lo único de lo que yo había estado orgulloso. La idea de ser amado por ser quien era me resultaba totalmente incomprensible.

Pero algo comenzó a cambiar. Aunque cometí muchos errores durante los primeros años en que abandoné la homosexualidad, me aferré al Señor. No puedo precisar el momento con exactitud, pero en 1988 ya no volví a dudar de que Dios me amaba y aceptaba.

Finalmente pude perdonar a mis padres por su descuido emocional y por las maneras en que yo sentí ellos me habían rechazado. Verbalicé todo eso con el Señor y la amargura comenzó a desaparecer. La falta de perdón que me había mantenido esclavo del pecado durante tanto tiempo, finalmente se estaba desvaneciendo.

Todo el proceso para dejar la homosexualidad ha sido un proceso lento pero ininterrumpido. Me di cuenta de que la gente no me veía como el travesti que yo solía ser; me aceptaban por quien yo era ahora. Sin embargo, todavía me sentía ligado a Candi. Era hora de dejarla morir.

En los años siguientes mi amistad con varones aumentó hasta el punto en que me sentí seguro en mi masculinidad. Mis deseos homosexuales estaban empezando a desaparecer.
Aunque Jesús llenaba los lugares vacíos de mi corazón, yo seguía sintiendo que había lugar para alguien más. En 1991 me enamoré de una hermosa mujer de Dios que iba a la iglesia, y que provenía de un trasfondo lesbiano. Participábamos juntos del grupo de adoración en la iglesia, y nos hicimos amigos. Yo admiraba su compromiso con el Señor, y comenzamos a noviar.

Dado que el estar de novios era algo nuevo para ambos, le pedimos consejos a nuestro pastor. Pasamos por momentos muy difíciles tratando de discernir nuestros roles respectivos ya que los dos habíamos venido de entornos homosexuales. Muchas veces Satanás trató de evitar que nuestro amor se solidificara, pero el Señor nos guió en cada obstáculo.

Ana y yo nos casamos el 19 de julio de 1992. Yo lloré al pronunciar nuestros votos matrimoniales, sabiendo que el Señor estaba haciendo realidad mi sueño. El poder transformador del Señor fue tan evidente durante nuestra boda, que mi madre y mi padrastro oraron para recibir al Señor esa noche.

En el pasado nunca había podido decir "soy un hombre." Pero ahora soy una nueva criatura en Cristo; puedo ser amado porque soy de Cristo. En el pasado había muchas máscaras detrás de las que me escondía para protegerme y no ser herido otra vez. Ahora veo que esas máscaras sólo eran un obstáculo al amor de Dios para conmigo. En Jesucristo he encontrado el amor y la aceptación que había buscado toda mi vida.

Vía: Restauracion

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Que Dios te bendiga amigo...........adelante sabes.........Cristo es lo Mejor de lo Mejor y su amor................es lo máximo.
Me alegro de tu testimonio............Bendito sea Cristo.

Anónimo dijo...

Es interesante lo que dices, y no veo porque no creerte. Pero, no todo ser humano cuya orientacion sea homosexual o lesbiana es porque haya tenido razones sociales para serlo. Yo soy lesbiana y si he sufrido mucho, pero no por ser lesbiana sino por las presiones sociales de quienes estan obsesionados por cambiarme. Actualmente estoy soltera, pero ame a una mujer durante tres anos y fueron hemosos... Se trata de amar y Dios no juzga por eso. Quienes me rodean si han de buscar algo en mi persona que no sea correcto, no lo encontrarian... mas aun deberian de juzgar primero el amor de muchas parejas heterosexuales que les rodean... Que viva el amor, porque de eso se trata. Saludos.

Con Cristo, es posible dijo...

Gracias anonima amiga por tu comentario. También tienes razón en tu perspectiva de las cosas. Nosotros no pretendemos hacer un apologia anti gays, sino que estamos a favor de la comprension de la sociedad. Naturalemnte el don de la caridad debe darse con los hermanos gays y lesbianas.
Algunos desean cambiar , otros no. Ese es el libre albedío ¿verdad?...Si analizas bien verás que también nosotros queremos que cada quien alcance la felicidad desde la perspectiva que tenga.

Anónimo dijo...

hola quiza sea ya tarde para agregar lo siguiente soy un hombre de 32 anos el cual atravez de mi vida e sufido una mil derrotas y fracasos entre esos caos erraticos de i vida la homosexualidad y peor aun la bisexualidad me an llevado a tener una vida llena de vacio y confucion hace ya mas de 11 anos que me case pero aun asi e seguido manteniendo mi doble vida de homosexual enganando a mi esposa... lo cual me allevado ade sarollar sentimientos de culpa trate un tiempo de seguir el acmino de dios me anadi auna comunidad cristiana y eso me ayudo mucho deje el alcohol y actualmente ya llevo un ano sin beber y sin relacionarme con nadie fuera de mi matrimonio pero mi prolema persiste ya que busco la oprtunidad para tener encuentros gay y esas cosas las cuales cundo recapacito afortunadamente las rechazo sigo viendo pornografia y sigo fantaciando con la hoosexualidad aunque yo en en le fondo no lo quiero hacer lo hago necesito ayuda e dejado de ir ala iglesia desde que me mude de ciudad... avecs me siento trizte por que siento que le estoy falland a mi padre celestial.

Anónimo dijo...

Lo felicito por su desicion; estoy de acuerdo en loq ue dice que Dios creo varon y mujer; lo demas son trastornos tan dignos de atencion como el alcoholico, el drogadicto, o la prostitucion.
Hay habitos y costumbres que ayudan a que las personas caigan estas conductas.
LA SENSUALIDAD, LA SEDUCCION, EL ECXHIBICIONISMO, EL ATREVIMIENTO,LA PERMISIVIDAD, LA INDIFERENCIA, EL ABUSO; van detrerirorando los valores y los principios; y la dignidad del hombre.
SI SE CIÑE UNA PRENDA A SU CUERPO QUEDA COMO SI ESTUVIERA DESNUDA (O).
DIOS CUBRIO CON TUNICAS, CON VESTIDOS DECENTES
EL PANTALON ES LA PRENDA MAS OBSCENA, ATREVIDA, Y ECXHIBICIONISTA que los grandes diseñadores le hayan impuesto al hombre y a la mujer, para dañarlos (CON LA IMPOSICION Y EL CONCEPTO ABUSIVO Y ATREVIDO DE LA MODA)
EL QUE ECXHIBE VENDE

Anónimo dijo...

Nose como ni porque, pero ahora me siente mas feliz

Anónimo dijo...

hola me llamo cristian y yo tambien soy travesti estoy pasando pòr un momento de crisis donde quiero acercarme a dios y luego me alejo soy inestable me cuesta reconocerme como hombre pero ya no puedo vivir con esa carga1 en febrero d esta año comenzo mi busqueda de dios por que senti su llamado yo conoci a dios desde que era pequeño y luego en mi adolescencia tome el camino equivocado te paso mi mail me gustaria contactarme con vos crisreyes15@hotmailo.com

Anónimo dijo...

no tengo idea si vayas a contestar mi mensaje pero me siento identificado con lo que contaste, lo que me tiene mal es que yo lejos de poder dejar ese mundo del que saliste cada día me hundo más en el, si llegas a ver mis palabras y tienes oportunidad de orientarme te lo voy agradecer siempre, gracias.

Anónimo dijo...

cuando quiere cambiar con el poder de DIOS y salir dela esclavitud del pecado DE LOGRA me encanta tu tetimonio sigue adelante q jesus te dara la victoria x siempre clama a mi y te enseñare cosas grandes y ocultas q tu no conoces jr 33.3 bendiciones

Anónimo dijo...

Hey muchas gracias por escribir este testimonio, me acabas de ayudar muchisimo, necesitaba leer un testimonio como el tuyo. Gracias.

Juan Guillermo Pérez dijo...

Gracias a los moderadores de este blog por tan enriquecedores recursos, de ánimo y provecho para todos aquellos que deseamos cambiar para Dios. Yo viví como homosexual hasta los 26 años de edad, en medio de prostitución y vicios. Fui abusado sexualmente durante 9 años por más de 30 hombres diferentes, con años de ataques depresivos y dos intentos de suicidio. Llevo 9 años en la vida cristiana y doy plena fe testimonial de que el cambio es completamente posible, aunque al principio yo creía que no podía cambiar. Y no solamente eso, sino que hasta las atracciones hacia el mismo sexo cambiaron y nuevos deseos alineados a la voluntad de Dios comenzaron a aparecer. Fue en mi vida cristiana donde comencé a sentir atracción hacia las mujeres. No ha sido fácil, pero mucho peor era el mundo gay en donde viví. Ahora vivo para animar a otros a que tengan esperanza. Ese es mi testimonio. Vamos muchachos que sí se puede con Cristo!!!

Anónimo dijo...

Cristiana: Hola, que grandioso testimonio!!
Les cuento un poco de lo que estoy pasando. Tube un amigo de mi niñes que de joven me gustaba mucho. Pero no supe nada de el por años y yo no queria hablar con el por verquenza. Sin embargo hace poco vi que tenia su pagina de red social y me arme de valor para hablarle (pues aun me seguia gustando)
Se me rompió el corazón al ver que se habia vuelto homosexual, sin embargo lo agregue, pero no ha aceptado mi invitación. Siento impotencia!! Y he estado muy triste pero Dios me ha dado fuerzas y esperanza!! Aunque no pueda hablar con el oro cada día para que Dios utilice una persona que le abra los ojos. Creo que es "Cristiano Gay" y tiene una idea equivocada.
Uno no nace homosexual, uno decide serlo por alguna razon.
El no era asi cuando eramos pequeños...
Espero algun día poder hablarle otra vez... No pretendo que se enamore de mi, solamente quiciera verlo en el buen camino, con eso estaría Feliz!
Dios te bendiga!!

paula dijo...

Bendisiones mi nombre es paula y tengo un hijo de 17 años que esta incursionando en los caminos de la homosexalidad.primero me angustie mucho pero luego me aferre a Cristo y para el no hay nada imposible. estoy en una batalla espiritual difisil pero no imposible.estoy segura que mi hijo con la ayuda de jesus va a salir de esto.gracias por el espacio.

Anónimo dijo...

WOW!!! este testimonio es muy bueno y me alegra que haigas encontrado el camino del señor y que haigas encontrado un mujer tambien. siendo homosexual no es facil porque todos critcan pero afortunadamente te pudieste salir de alli y comenzar de nuevo te felizito y que dios te bendiga!! :)