La mayoría de los hombres con orientación homosexual dicen que se sentían mal en compañía de otros hombres ya desde su más tierna infancia. La investigación confirma esta observación y muestra que hay una conexión significativa entre la dificultad de relacionarse como joven con hombres de la misma edad y una orientación homosexual posterior.
Clientes que se sienten homosexuales se describen significativamente con
frecuencia de esa manera, afirmando que en su infancia y juventud se han sentido
frustrados y rechazados porque se sentían débiles, no masculinos y no aceptables, y se
excluían de las actividades de los varones de su misma edad.
En la edad adulta la relación de los clientes con otros hombres es dolorosamente
molesta. Viven en un conflicto entre el impulso normal de entrar en contacto con otros
hombres como “hombre entre hombres” y el presentimiento de la vergüenza de no ser
considerados como “suficientemente hombres“. A pesar de tener miedo a ello, buscan un
hombre que les ame. De ahí que estén permanentemente en un estado de desesperación
porque tienen mayoritariamente miedo de lo que desean más profundamente.
Un hombre que quiera superar su homosexualidad se tiene que plantear sobre todo
el reto de escoger amistades masculinas, de mantenerlas y profundizar en ellas. La
intimidad no erótica con otros hombres es una condición esencial para la disolución de la
atracción por el mismo sexo, incluso tan fundamental que se puede leer típicamente el
progreso de un cliente según el grado de intimidad que este permite en sus amistades con
hombres.
Al inicio de la terapia muchos hombres dicen que se sienten homosexuales que „ya
tienen” amistades masculinas estrechas. Si se sigue preguntando, se muestra, sin embargo,
que son sólo relaciones superficiales que carecen de sinceridad, apertura y reciprocidad. La
afirmación inicial de que se tienen estrechas amistades masculinas muestra el autoengaño
del cliente: a un lado está el sueño; al otro, está la incapacidad de valorar de manera realista
las posibilidades de vivir platónicamente la proximidad emocional de otros hombres.
Los hombres que se sienten atraídos hacia su mismo sexo tienden a clasificar en
extremos a otros hombres: o los „endiosan“ o los „demonizan“. Mientras un cliente con
orientación homosexual divida a los hombres en „buenos“ o „malos“, apenas será capaz de
resistir las divergencias absolutamente normales que aparecen en cualquier relación. La
capacidad de permanecer unido emocionalmente a otro hombre, también cuando se esté
teniendo un conflicto con él, tiene un significado decisivo y representa en el trabajo
terapéutico un reto continuo. La intimidad siempre requiere hacerse vulnerable y desvelarle
a otro los propios sentimientos – lo que el cliente anhela y de lo que al mismo tiempo tiene
miedo. Su impulso sano y natural de entrar en relación con otros hombres como igual entre
iguales está en continuo conflicto con sus sentimientos de vergüenza y la expectativa de ser
rechazado.
CUATRO TIPOS DE AMISTADES ENTRE HOMBRESUn hombre que comienza una terapia puede tener cuatro tipos de amistades con hombres:
• El amigo gay;
• El amigo que se siente homosexual y que no vive como un gay;
• El amigo heterosexual;
• El amigo heterosexual por el que se siente atraído sexualmente.1. Las amistades con hombres gay pueden llevar a que aparezca una atracción erótica y
que se acaben utilizando sexualmente de forma mutua. Cada posibilidad de desarrollo de
una amistad sincera se vicia por medio de coqueteos e insinuaciones ocultas y vagas
cuando se busca, con la vista en otros, señales de receptibidad sexual. Cuando se juega el
uno con el otro y se manipulan mutuamente, se mina el intento de construir una amistad
basada en la igualdad y la reciprocidad. A través de esto se reduce el valor de una relación
de este tipo.
2. Las amistades celibatarias con otros hombres que se sienten homosexuales pero que
no viven de manera gay. Transmiten empatía y un tipo especial de comprensión. Pero por
otra parte los hombres que se sienten homosexuales pero que no viven un estilo de vida gay
tienen sólo un potencial limitado de destruir la “mística masculina”. Esto por regla general
sólo lo puede hacer un hombre heterosexual. La dificultad de una relación entre dos
hombres con orientación homosexual reside en que se desarrollan mutuos sentimientos de
pudor. Una amistad así debe verse más bien como una preparación a la relación con un
hombre heterosexual menos emocional, lo que presenta un mayor reto para un hombre que
se siente homosexual.
3. Las amistades con hombres heterosexuales por los que no hay ninguna atracción
sexual son en cierta manera más valiosas que las de la categoría anterior. Aunque se traen
consigo las circunstancias de la vida, en que el cliente tiene mucho contacto con hombres
heterosexuales, este no tiene ninguna motivación para hacer amistad con ellos. Tan pronto
como el otro hombre le parezca demasiado normal y no tenga la sensación conocida de la
atracción sexual por él, el hombre con orientación homosexual muestra con frecuencia
menosprecio desdeñoso hacia el hombre heterosexual y le supone una falta de interés y que
es “aburrido”. Sin embargo, estas amistades siempre ofrecen también una posibilidad: la
conexión con un hombre.
4. Las amistades con hombres heterosexuales sexualmente atractivos por los que el
cliente se siente atraído eróticamente tienen el mayor potencial para contribuir a la sanación.
Sólo en estas relaciones se puede producir la transformación decisiva de la atracción erótica
en verdadera amistad, ya que aquí acaece la desmitificación de la masculinidad lejana y
llena de misterios.
La admiración estética por este hombre puede seguir permaneciendo a causa de su
buen aspecto y de sus características masculinas también cuando se haya superado la
atracción por el mismo sexo. Sin duda el cliente reconocerá cada vez más claramente que
las fantasías sexuales no casan con una amistad masculina que está marcada por el
respeto mutuo. Cuando el cliente esté más seguro en la relación y experimente cada vez
más aceptación e intimidad, su identidad masculina madurará con el tiempo mientras que
sus desafortunados sentimientos sexuales originarios se debilitarán.
En esta transformación y desplazamiento de sentimientos sexuales hacia los fraternos
(es decir, de Eros por Filia) consiste la experiencia esencial de curación de un hombre que
se siente homosexual. Durante este proceso, el otro hombre pasa a ser, a los ojos del
hombre con orientación homosexual, de un objeto sexual idealizado a una persona real que
es tal como es él mismo.
De especial valor terapéutico es cuando el hombre que se siente homosexual se confía a
su amigo heterosexual y le explica su lucha con sus sentimientos. Este es un reto lleno de
riesgos y recubierto de muchos miedos al que hay que aproximarse con prudencia y
cuidado. La revelación tiene que ser para el cliente un riesgo calculado. Si el otro reacciona
con comprensión, vendrá una experiencia de curación profunda. A través del intercambio
abierto gana la amistad una dimensión nueva y más profunda de sinceridad e intimidad.
¿PARA QUÉ CONFIARSE?A un hombre con orientación homosexual le resulta difícil aceptar e interiorizar la
confirmación que experimenta a través de su amigo heterosexual. La razón de esto es que
tiene una sospecha inconsciente: “Si mi amigo heterosexual supiera mi homosexualidad, no
me aceptaría”. Este miedo es a menudo expresión de un sentimiento profundo de
vergüenza. La percepción desfigurada que produce este miedo puede bloquear la relación
con el otro.
Una exposición clara y en profundidad de los sentimientos consigue que el hombre
con orientación homosexual pierda el sentimiento de alienación de otros hombres que ha
experimentado durante toda su vida. Siempre, cuando alguien revela algo negativo,
desagradable o vergonzoso, a otro hombre al que ve como bueno o favorable, y este oye la
confesión y puede aceptar y entender los sentimientos del otro, tiene lugar un proceso de
transformación sanador. A través de esa interacción dinámica crece la personalidad y se
desarrolla la propia identidad.
CÓMO CONFIARSE A UN AMIGO HETEROSEXUAL
Cuando se explican sus sentimientos a un amigo heterosexual, debe evitarse la
etiquetación con conceptos como “homosexual” o “mariquita”. Es mejor hablar de
experiencias personales. Se pueden explicar sus problemas al otro hablando sobre los
déficits en la propia infancia y sobre el anhelo de ser aceptado y acogido por otros hombres.
Los sentimientos homoeróticos no deben ser descritos como expresión de una identidad
gay, sino como consecuencia o síntoma de necesidades masculinas de la niñez no
satisfechas.
Según mi experiencia terapéutica de años con clientes con orientación homosexual,
he comprobado que hay una forma sobre cómo se puede hablar mejor con un amigo
heterosexual. Como ya se dijo, nunca se debe empezar una conversación con la frase “soy
homosexual”. Muchos hombres heterosexuales están influidos inconscientemente por
informaciones populares falsas y por ello tienden en seguida a ver a su amigo como “nacido
gay”, como si esos sentimientos indeseados realmente lo pudieran definir. La charla con el
amigo heterosexual debe tener los siguientes cuatro pasos:
El trasfondo familiar. “Así era la relación con mi padre...” (y la relación con la madre
y con los hermanos varones más mayores), “esto lo viví yo en mi infancia“ (abuso sexual,
intimidación por los de su misma edad, etc.), para describir el déficit sentido en la
masculinidad cuando no se sentía ni fuerte ni seguro de sí mismo en su identidad de sexo.
Las consecuencias del trasfondo familiar. “A causa de esta experiencia me sentía
diferente que los demás jóvenes. No sabía cómo debía rellenar esa carencia en mí.”
Experiencias con el propio sexo. “A causa de estos sentimientos sobre mí mismo
buscaba la conexión con hombres. Esta búsqueda me llevaba a tener sexo con hombres
que me dejaban, sin embargo, insatisfecho, y que no decían nada sobre quién soy yo o qué
es lo que creo.”
Sanación a través de amistades auténticas. “Ahora me resulta claro que, de
hecho, para nada busco sexo, sino la relación emocional con otros hombres. Nuestra
amistad me es importante porque para mí es una oportunidad de satisfacer mis necesidades
emocionales como hombre y me ayuda a reforzar mi verdadera identidad heterosexual.“
Cuando mediante estos cuatro pasos se intenta explicar sus sentimientos, la mayoría
de los hombres heterosexuales entienden la situación. Cuando el cliente se ha confiado
sinceramente a un amigo heterosexual maduro y cariñoso, este reaccionará casi siempre de
manera positiva.
LO QUE NECESITA EL CLIENTE DE UN AMIGO HETEROSEXUAL
¿Qué necesita el cliente de su amigo heterosexual?
Comprensión. Ni tutela ni ser visto injustamente como gay. Necesita otro hombre que
lo conoce y sabe con qué lucha. Para ello, el cliente debe aclarar a su amigo cómo se
origina una orientación homosexual y qué déficits y necesidades están en la base de estos
sentimientos indeseados.
Aceptación y la confianza de que esa revelación no cambia, relativiza ni disminuye
de ninguna manera el hecho fundamental de ser aceptado por parte de su amigo. La
acogida incondicional tiene que ser verbalizada y mostrada.
El apoyo del amigo en su lucha continúa. El amigo heterosexual puede animar a su
amigo activamente a conseguir sus objetivos.
Responsabilidad (voluntariamente): Él puede ir a su amigo y rendirle cuentas sobre
su conducta futura. No es raro que este amigo a asimismo se abra y le pregunte si le puede
dar cuenta de sus propios problemas sexuales (frecuentemente de pornografía
heterosexual).
A veces se producen decepciones cuando el amigo del que lucha con sentimientos
homosexuales ante todo concede apoyo y muestra comprensión, pero sin embargo el tema
no vuelve a aparecer nunca. Esto pasa habitualmente porque el amigo no sabe si debe
volver a hablar de ese tema. Nosotros recomendamos admitir explícitamente que pregunte:
“Pregunta, por favor...”. Así los dos hombres se sienten libres para continuar la conversación
sanadora. De otro modo, el hombre con orientación homosexual evita volver a referirse al
tema: por miedo de “molestar o cargar” a su amigo. Lo mejor es que ambos hombres
acuerden que el hombre con orientación homosexual revele a su amigo cuándo fue que
llegó a ser homosexual de forma activa.
Cada paso en el camino de irse abriendo se construye sobre el anterior. El cliente no
puede saber qué ganancia le depara su revelación mientras su amigo heterosexual no le
apoye. Pero este puede no apoyarle hasta que él no le haya aceptado - y él no puede
aceptar hasta que aquel no haya comprendido. Pero, por otra parte, estoy constantemente
sorprendido de cuánto aliento y apoyo ofrecen los hombres heterosexuales a sus amigos
que luchan con sus sentimientos homosexuales.
CÓMO SE CONSTRUYE UNA AMISTAD
Muchos hombres que inician una terapia a causa de sus sentimientos homosexuales
indeseados desean tan ardientemente la intimidad masculina que no entienden en absoluto
cómo los hombres hacen realmente amistades. Mientras otros jóvenes aprendieron en la
pubertad cómo se construyen relaciones entre personas del mismo sexo de la misma edad,
mis clientes vivieron mayoritariamente aislados de los demás y hundidos en sus fantasías.
De ahí que estos hombres tengan que hacer primero una especie de “curso intensivo” para
aprender de una vez por todas cómo se hacen las amistades como hombre.
Para ello, el cliente con orientación homosexual tiene que desarrollar una
comprensión de que hay dos tipos de amistades masculinas. La una es la relación relajada;
en esta categoría se incluyen las amistades que se tienen quizá con entre ocho y diez
hombres: con los que se entra en contacto en el trabajo o en el contexto de las relaciones
sociales, cuyo nombre se conoce y con los que de vez en cuando se tienen conversaciones
informales. Un tipo de relación completamente diferente es, sin embargo, la amistad
estrecha que el cliente necesita mayoritariamente. Este tipo de amistades profundas entre
hombres se produce con algunos del gran grupo de las relaciones relajadas.
RESISTENCIAJunto al miedo basado en un sentimiento de vergüenza, hay otra resistencia, que son
las proyecciones negativas del cliente con respecto a los hombres heterosexuales: “¿Quién
los necesita ya?”. Y se refiere a los hombres heterosexuales corrientemente como groseros,
rudos, superficiales, insensibles, estrechos de miras, rígidos, mudos y provincianos.
El cliente se sorprende al descubrir con el tiempo que también los hombres
heterosexuales tienen sus dudas e inseguridades. Este descubrimiento es especialmente
importante, pues le hace más fácil el identificarse con esos hombres.
Hay de hecho un par de diferencias claras entre hombres gays y heterosexuales. Los
clientes que están junto a hombres homosexuales en un grupo de psicoterapia y en otro
grupo con hombres heterosexuales observan y describen estas diferencias. Los hombres
heterosexuales bromean entre ellos de un tira y afloja abierto y directo, sin hacer
insinuaciones escondidas. Se interrumpen más, muestran más a menudo y claramente que
tienen otra opinión y se insultan también más a menudo de manera amistosa. Su trato tiene
en general un carácter desafiante. Por otra parte, los hombres con orientación homosexual
se comunican entre ellos de una manera más bien indirecta, reaccionan ligeramente heridos
a cada soplo de crítica y están prontos a malinterpretar los comentarios de los demás
hombres y a someterlos, y a querer herir a los demás a propósito.
HACER SALIR DEL INTERIORLos amigos masculinos más importantes de los clientes no le proporcionan su
masculinidad. Le ofrecen sin embargo el apoyo emocional necesario para que haga salir de
su interior la propia masculinidad que ya tiene el hombre que lucha contra la atracción
homosexual. En la filosofía de la formación entendemos al profesor no como alguien que
“mete álgebra en el cerebro“ del niño, sino como alguien que, partiendo de potencial latente
del niño, “hace salir el álgebra ya existente”. Así es imprescindible para un hombre que
lucha con sus sentimientos homosexuales encontrar buenos amigos -p.ej., hombres
maduros de su comunidad– para los que él es importante, que lo apoyan y animan y que
contribuyen a su sanación.
Por el
Dr. Joseph Nicolosi