jueves 3 de diciembre de 2009

Cardenal mexicano reafirma la posición divina frente a la homosexualidad

A pesar de que sus afirmaciones tienen sustento teológico dentro del magisterio de dos mil años que posee el cristianismo. Los del lobby gay se han sentido muy ofendidos por las declaraciones del Cardenal, y por supuesto, se aprestan a lanzarle piedras.
“No lo digo yo, lo dice San Pablo”, aclara el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, Sin embargo, aclara que aunque la homosexualidad sea pecado, no debe discriminarse a los gays.
“Uno no nace homosexual sino que se convierte. Por razones diferentes, de educación o porque la propia identidad no se desarrolló durante la adolescencia. Puede que no sean culpables, pero actuar contra la naturaleza y la dignidad del cuerpo seguramente no les garantiza entrar al reino de los cielos”, agregó el El exministro de Salud del Vaticano, que se jubiló recientemente, siendo miembro aún de varias congregaciones pontificias.
El cardenal, en realidad, ha citado
la Carta de San Pablo a los Romanos, en la que habla de las personas “impuras” que se abandonan a “pasiones infames” y el martirio de aquellos que “desprecian el conocimiento de Dios”.
La homosexualidad es un pecado pero esto no justifica ninguna forma de discriminación. El juicio le corresponde solo a Dios, nosotros sobre la Tierra no podemos condenar, y como personas tenemos todos los mismos derechos”, manifestó el cardenal mexicano.
Aunque el multimillonario lobby gay se ofenda, lo cierto es que las Sagradas Escrituras son muy tajantes al respecto.

La primera página de la Biblia, en Génesis 1:27, nos enseña que Dios creó al ser humano "macho y hembra", o sea hombre y mujer, no homosexual o lesbiana. En este mismo libro sagrado, la Palabra de Dios también nos habla de la unión matrimonial entre el hombre y la mujer "en una sola carne" (Gn 2:24) y abierta a la vida (Gn 1:28). El homosexualismo no lleva a cabo ninguno de estos dos valores inherentes a la sexualidad humana, tal y como Dios la creó: la unión heterosexual en el matrimonio y la procreación. A la luz de esta visión del hombre y la mujer, hay otros 44 pasajes bíblicos que, directa o indirectamente, condenan las prácticas homosexuales como un pecado grave.

I. Pasajes que directamente condenan las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo por ser pecaminosas en sí mismas:

1.Génesis 19:1-29 (pecado de Sodoma)
2. Levítico 18:22
3. Levítico 20:13
4. Deuteronomio 23:17-18
5. 1 Reyes 14:24
6. 1 Reyes 15:12
7. 1 Reyes 22:46
8. Jueces 19:22
9. 2 Reyes 23:7
10. Romanos 1:24-27
11. 1 Corintios 6:9
12. 1 Timoteo 1:8-10
13. 2 Pedro 2:6
14. Judas 1:7
15. Éxodo 20:14 (incluído en Hebreos para "adulterio")

II. Pasajes que utilizan el ejemplo de lo que sucedió en Sodoma para avisar a otros y mencionan el juicio de Dios sobre la ciudad por su pecado:

16. Deuteronomio 29:23
17. Génesis 13:13
18. Isaías 3:9
19. Isaías 13:19
20. Jeremías 23:14
21. Jeremías 49:18
22. Jeremías 50:40
23. Lamentaciones 4:6
24. Amós 4:11
25. Mateo 10:15 (véase 13. 2 Pedro 2:6)
26. Lucas 17:29

III. Pasajes que directa o indirectamente condenan el travestismo (vestirse con ropas propias del sexo opuesto):

27. Deuteronomio 22:5
28. 1 Corintios 11:14-1

IV. Pasajes sobre el matrimonio, los esposos y las esposas, el hombre y la mujer creación de Dios, etc. que tienden a condenar la transexualidad:

29. Génesis 1:27
30. Génesis 1:28
31. Génesis 2:18-24
32. Salmos 139:14
33. Marcos 10:6-12
34. 1 Corintios 3:16-17
35. 1 Corintios 6:19-20
36. 1 Corintios 7:1-4
37. 1 Tesalonicenses 5:22-23
38. Romanos 6:12
39. Filipenses 3:21
40. Timoteo I 5:14
41. Efesios 5:22-25

V. Pasajes que en general condenan estas actividades como pecados:

42. Tesalonicenses I 5:22
43. Isaías 5:20-21
44. I Pedro 2:11

Fuente: The Maryfaithful, mayo/junio de 1979.

POR SU PARTE EL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA SEÑALA TAXATIVAMENTE:


Castidad y homosexualidad

2357 La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que ‘los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados’ (CDF, decl. "Persona humana" 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.

2358 Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

2359 Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.

AHORA. SI TODO ESTA TAN CLARO. ¿CUAL ES LA CAUSA DE TANTO ALBOROTO EN EL GALLINERO???

domingo 29 de noviembre de 2009

Quemados y desmembrados por un rey homosexual

Los primeros que mató, desmembrados y quemados, eran cristianos anglicanos. El último, decapitado, era católico. El rey que los ejecutó era Mwanga I de Buganda. La moral cristiana minaba su poder: le reprochaban vender a su pueblo como esclavos y practicar la homosexualidad.
El 31 de enero de 1885, Makko Kakumba, Yusuf Rugarama y Nuwa Sserwanga, cristianos de la comunión anglicana, fueron desmembrados y quemados en la localidad ugandesa de Busega Natete, por orden del rey Mwanga I. Fue el principio de una persecución contra jóvenes cristianos, anglicanos y católicos, que duró dos años y que acabó con el martirio de cuarenta y cinco de ellos.
El último de los ejecutados fue el católico Jean-Marie Muzeeyi, quien entregó su alma al Señor al ser decapitado el 27 de enero de 1887. De todos ellos, los mártires católicos fueron beatificados por Benedicto XV el 6 de junio de 1920 y canonizados por Pablo VI el 18 octubre 1964
Católicos, anglicanos y musulmanes
La llegada de misioneros católicos y anglicanos al reino de Buganda (como se llamaba entonces) había supuesto una revolución político-social en la región. El rey Mutesa había dado cierta libertad a los misioneros cristianos. Su éxito en la conversión de los nativos era tan significativo que los hasta entonces pasivos árabes musulmanes decidieron enseñar el Islam a la población.
El círculo de personas cercanas al rey, por expreso deseo del mismo, fueron objeto de las propuestas de conversión de cristianos y musulmanes. El propio Mutesa no llegó a convertirse a ninguno de estos credos por razones prácticas: se negaba a circuncidarse como le pedían los musulmanes y a abandonar la poligamia como le reclamaban los cristianos.
Los misioneros cristianos no actuaban según nuestro moderno concepto de "políticamente correcto": denunciaban como paganas y satánicas las prácticas religiosas de los nativos. Unirse a la nueva fe suponía una ruptura total con el antiguo modo de vida y adoptar nuevos valores morales y religiosos. Los abasomi, nombre con el que eran conocidos los conversos, eran considerados rebeldes, que transferían su lealtad a una nueva religión abandonando las viejas tradiciones tribales.
Mwanda, tirano y homosexual
Siendo todavía príncipe heredero, Mwanga había mostrado cierto aprecio por los misioneros cristianos. Pero al llegar al poder su actitud cambió radicalmente. Influenciado por algunas de sus amistades árabes, el nuevo rey empezó a practicar la homosexualidad (mal vista por lo general en el África negra). No le gustaban las críticas cristianas a sus prácticas.
Tampoco le gustaba que el cristianismo significara menos poder del Rey sobre sus súbditos. Por ejemplo, al impedir el tráfico de esclavos como fuente de grandes ingresos para la corona. Mwanga I decidió que había de eliminar del mapa de Buganda al cristianismo.
No contento con la ejecución de los primeros mártires jóvenes anglicanos, en octubre de ese mismo año el rey ordenó asesinar al obispo anglicano James Hannington, justificando su decisión porque consideraban que el obispo había “demostrado” tener malas intenciones al haber entrado al reino por una ruta más corta que la tradicional, que transcurría desde el sur del lago Victoria. El amigo que reprocha
Este asesinato llevó al seminarista católico José Mkasa, amigo personal del rey en su juventud, a hacer de profeta Natán ante el rey asesino. Pero a diferencia del Rey David, que se arrepintió de sus culpas, Mwanga respondió asesinando a quien le reprochaba su comportamiento. José murió decapitado y quemado el 15 de noviembre, no sin antes haber perdonado de corazón al rey, por el cual oró para su conversión.
Aquel perdón y oración parecieron aplacar la ira real. Carlos Lwanga, favorito del rey, sustituyó al primer mártir católico en el liderazgo de la comunidad católica de la corte.
Rechazar el acoso sexual de un rey

Una de las preocupaciones del nuevo líder cristiano era la de proteger a los jóvenes cristianos de los deseos lujuriosos del monarca. Cuando uno de los pajes se opuso a mantener relaciones sexuales con el soberano, el mismo rey le preguntó cuál era su razón para rechazarle. El siervo le dijo que estaba recibiendo el catecumenado cristiano de manos de Daniel Ssebuggwawo. El rey montó en ira y tras llamar a Daniel a su presencia le atravesó el cuello con una lanza.
No contento con ello, convocó a toda la corte para el día siguiente. Carlos Lwanga, previendo lo que habría de ocurrir al día siguiente, bautizó a los cuatro catecúmenos que aún no habían recibido las aguas bautismales. Entre ellos había un chaval de 13 años llamado Kizito.
Esa mañana del 25 de mayo de 1886, Mwanga I separó del resto de su corte a todos los cristianos que había en la misma, incluídos quince varones menores de 25 años. Tras conminarles inútilmente a que abandonaran su fe, les condenó a muerte, sentencia que se ejecutó en parte ese mismo día y también en días posteriores. Uganda recuerda el 3 de junio como el de más martirios, tanto de anglicanos como de católicos.
Sangre de mártires, semilla de cristianos
La sangre de los mártires en tierra de misión fue abono para la conversión de muchos. Mwanga no vio disminuir el númerod e cristianos, sino que lo vio aumentar. Además, el país se vio envuelto en una guerra civil. Sus amigos musulmanes decidieron que era más seguro poner en su lugar a un príncipe o rey verdaderamente musulmán. Los musulmanes combatieron a los cristianos. Por su parte, los todavía muy numerosos practicantes de las religiones tribales conspiraron contra los miembros de las “religiones extranjeras”. Durante el conflicto el rey fue despuesto de su trono aunque volvió al mismo, con menos poder, al acabar las hostilidades, a la cual se llegó tras un pacto de no agresión entre las partes.
Los mártires de Uganda y el país actual
Hoy Uganda es un país mayoritariamente cristiano por el ejemplo de los mártires de finales del siglo XIX. Su coraje y fidelidad a Dios y a los valores del evangelio, siguen dando frutos.
Uganda es hoy el país africano donde más avances se han logrado para parar el SIDA. La Primera Dama de Uganda, Janet Museveni, a menudo defiende la abstinencia y castidad y llama a los jóvenes a vivir la castidad como el medio más eficaz para evitar el contagio del SIDA. El presidente Museveni ha impulsado un programa que alienta la abstinencia para combatir el SIDA.
Su mujer habla a los universitarios como una predicadora cristiana, cosa común en África: “No tomen atajos ni pongan en peligro sus vidas utilizando aparatos inventados por el hombre, como los preservativos, yendo en contra del Plan de Dios para sus vidas. Honren sus cuerpos como templo de Dios.” Uganda es ejemplo de que la moral cristiana, bien apoyada desde la autoridad social, política y religiosa, es una poderosa arma contra el SIDA.
El ecumenismo de los mártires

El ecumenismo de nuestros días no era especialmente bien visto en la época de los mártires ugandeses. Sin embargo, aquellos católicos y anglicanos fueron juntos al martirio. Demostraron así una unidad fuerte de los que confiesan a Cristo como Dios y Señor. Juan Pablo II, en su audiencia de 17 de febrero de 1993, hizo referencia al valor ecuménico de esos mártires al hablarnos de su viaje por tierras africanas:
"Namugongo: se llama así el lugar, próximo a Kampala, la capital, donde se venera a los mártires ugandeses; a ese lugar acuden numerosas peregrinaciones. El domingo 7 de febrero, siguiendo las huellas de mi predecesor Pablo VI, me he unido a los peregrinos allí donde en los años 1885-1887 hijos generosos de la Iglesia ugandesa dieron la vida por Cristo. Se ha tratado, al mismo tiempo, de una peregrinación ecuménica: primero al santuario de los mártires de la Iglesia anglicana y luego al templo construido en honor de san Carlos Lwanga y de sus veintiún compañeros católicos. Unos y otros confesaron, de modo heroico, la fe y, condenados a muerte, fueron quemados vivos, como ocurría en la época romana de las antorchas de Nerón. El santuario de los mártires ugandeses, que posee el carácter de templo nacional, ha sido elevado, en esta circunstancia, a la dignidad de basílica y la eucaristía celebrada sobre las reliquias de los mártires ha constituido una confesión especial de la vida que hay en Cristo, crucificado y resucitado."
La comunión anglicana debería de tener en sus mártires un referente fundamental, para abordar el tema de su posible división por la cuestión de la ordenación de homosexuales activos. Todo el mundo puede entender las razones por las que la Iglesia anglicana en África se opone con firmeza inalterable a que se ordene como sacerdote u obispo a alguien que vive voluntariamente en pecado. Si hubo anglicanos que prefirieron dar su vida por Cristo antes que ceder a los deseos de un rey homosexual, ¿cómo van a aceptar los africanos de esa comunión eclesial que hoy un homosexual activo pueda llegar a ser obispo de su iglesia?

jueves 26 de noviembre de 2009

Breve Historia de la Conspiración Homosexual contra los cimientos de la Sociedad Cristiana Occidental

Época Clásica
Uno de los lugares comunes principales sobre el tema de la homosexualidad es que en la antigüedad clásica esta se practicaba y se aceptaba en gran medida. Esto demostraría que la homosexualidad es natural y que únicamente la penetración sucesiva de la moral cristiana y homófoba en la sociedad habría producido el rechazo de la tendencia homosexual.
En primer lugar se debe precisar que no hay huella de la homosexualidad como consecuencia de un debilitamiento de la identidad de género ni en la antigüedad ni en la Edad Media cristiana. Se trata de un fenómeno típicamente moderno que surgió como consecuencia de los cambios culturales que siguieron a la Revolución de 1789 y en particular a la revolución cultural del año 1968.
En la antigüedad, como en el Medievo, había sodomitas que, por vicio, para manifestar su propia superioridad o por otros motivos, realizan actos homosexuales con jóvenes o esclavos, así como existían formas de prostitución masculina. Este fenómeno crece en los periodos de mayor decadencia moral de la sociedad y disminuye cuando la sociedad es más virtuosa, pero no aparece como una consecuencia del debilitamiento psicológico de la propia identidad.

Ochenta y nueve, Cuarenta y ocho y Sesenta y ocho
Hay episodios en la historia que constituyen auténticas rupturas y marcan épocas cruciales, por los que la narración de los acontecimientos se dividen en un antes y un después. Lo mismo sucede con el año 1789, la Revolución Francesa pero en realidad como mínimo europea. Lo mismo con el año 1848, cuando estallan las revoluciones liberales y nacionales en las principales capitales europeas. Y lo mismo con el año 1968, año en el que se hace remontar la revolución cultural que ha cambiado profundamente las costumbres de una generación.
Además, las historias relacionadas con el feminismo y la homosexualidad de alguna forma giran alrededor de esta época. Analizaremos juntas la historia del feminismo y de la homosexualidad porque ambos se mueven en la misma dirección revolucionaria que tiende a modificar la concepción de la persona como ser creado libre e inteligente. Esta antropología, elaborada de la cultura clásica y cristiana, heredada de la filosofía griega y de la tradición judeo-cristiana, coloca a la persona en el centro de la creación, destinada a la vida eterna, querida por Dios creador, en sus expresiones de varón y mujer.

1989: Otro gran momento crucial
El delicado equilibrio en la relación entre el hombre y la mujer, ya debilitada por la herida que dejó el pecado original, sigue siendo uno de los más expuestos a la contraposición dialéctica, a pesar de la Revelación cristiana logra permear la vida pública de las naciones europeas que acogen el principio de la dignidad del hombre y de la mujer. El machismo y el feminismo, la homosexualidad y el movimiento gay, son expresiones de un desafío social que amenaza al matrimonio y a la familia y a la misma identidad de la persona, tal como se hará más evidente después del último gran momento crucial de Occidente, el año 1989, cuando el debate sobre la propia identidad de género comenzará a revelarse como un problema más dramático.

La primera ola: El feminismo liberal
El nacimiento del movimiento feminista tiene lugar en la “declaración” de los derechos de la mujer de Elizabeth Cady Stanton (1815-1902) del año 1848, pero la tesis del feminismo liberal e igualitario comienza a difundirse con Mary Wollstonecraft (1759-1797) durante los hechos de la Revolución Francesa.
La corriente feminista liberal se afirma en las últimas décadas del siglo XIX y en los primeros veinte años del siglo XX, alcanzando todos los objetivos jurídicos y políticos que se propuso. Al mismo tiempo, una segunda ola feminista se difunde en el ámbito del pensamiento socialista, con el deseo de una revolución que transforma las condiciones materiales de la vida, liberando de la subordinación de los proletarios y las mujeres.
En el año 1884 Friedrich Engels (1820-1895) en el ensayo El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado sostiene que la esclavitud de la mujer comienza con la institución de la familia monógama fundada sobre la propiedad privada, ejercida por el hombre cabeza de familia sobre sus bienes (entre los que se encuentra también la mujer) y que se acabará con el fin de la misma propiedad privada.

La segunda ola: El feminismo radical
Desde finales de los años 20 a los años 60 no existe un pensamiento feminista organizado. Será la reflexión de dos pensadoras, Virginia Woolf (1882-1941) y Simone De Beauvoir (1908-1986) la que pone en tela de juicio el valor del objetivo perseguido por el feminismo liberal y socialista, es decir, la igualdad radical con el hombre, y prepara al movimiento feminista para la segunda ola, la del “feminismo radical”, que se difunde en los años 60 y se propone ir a las “raíces” del predominio masculino.
Según este pensamiento, la raíz de la subordinación de la mujer no es la explotación beconómica o la exclusión de los derechos civiles, sino la subordinación sexual y reproductiva; es decir, la traducción de la diferencia sexual y reproductiva en la diferencia social y cultural que le impone a la mujer un rol subordinado: del rol de sexo biológico al rol de género social y cultural. La propuesta del feminismo radical es la de romper la servidumbre sexual de la mujer con diversos instrumentos que van desde el incremento del uso de los medios anticonceptivos a la legalización del aborto, al rechazo de la heterosexualidad como la única forma de relación sexual normal, sin desviación.
Salvada la legitimidad de todas las reivindicaciones se dirige a restablecer una situación de justicia cuando no hay, se debe observar que el pensamiento feminista, con la actitud antagonista y la lógica competitiva contra el hombre que lo caracteriza, no se puede explicar simplemente como una búsqueda de justicia en las relaciones entre los sexos.

Una nueva Gnosis
Una interpretación convincente del feminismo es la que propone Emanuele Samek Lodovici (1942-1981) en el ensayo Un modelo gnóstico para el feminismo. La gnosis moderna recalca los caracteres de la gnosis antigua adaptándola a la perspectiva secularizada de un mundo que se ha aislado de la religión. Niega el valor a la realidad presente no para alcanzar una perfección trascendente, sino que en nombre de un futuro absolutamente nuevo, un mundo perfecto y gratificante, elegido y construido por el hombre.
Si los antiguos gnósticos pensaban que la diferencia es la especificidad, como el bien y el mal, que entraron en el mundo a causa de las leyes humanas pero que en verdad no había nada malo por naturaleza por una igualdad sustancial y originaria de fondo, análogamente el feminismo lleva la igualdad hombre/mujer “a su consecuencia extrema, al punto de negar la existencia de una naturaleza no sólo en general sino de una naturaleza específica que diferencia a la mujer del hombre”.
El feminismo se revela como una expresión del filón cultural dominante en la modernidad que promete al hombre la libertad absoluta, libertad que tiene como punto inevitable de llegada al rechazo de la naturaleza dada. La esencia de la mujer, entendida como posibilidad infinita, se convierte en una subjetividad que puede ser todo sin tener que ser nada, un ego al que se le debe todo y no debe nada, un ego que se ha convertido en Dios.

La primera asociación europea
En el profundo debate sobre la persona y su identidad de género nace la homosexualidad como tema separado. El término parece haber sido utilizado por primera vez en el año 1869 por el húngaro Karoly Maria Benkert (1824-1882). El año anterior nacía el alemán Magnus Hirschfeld (1868-1935), una de las figuras principales para comprender la historia del movimiento gay. Será el primero en Europa en fundar en el año 1897 una asociación para los derechos de las personas homosexuales, el Comité Científico Humanitario, cuyo objetivo era la abolición del “Párrafo 175” de la ley alemana que condenaba “la inmoralidad contra natura, cometida entre personas de sexo masculino o entre hombres y animales, siendo castigada con la prisión; además puede dar lugar a la privación de los derechos civiles”.
En el año 1908 creó el Boletín de Sexología y en el año 1913 fue uno de los fundadores de la Sociedad Médica para la Sexología y la Eugenesia. También la eugenésica Margaret Higgins Sanger (1879-1966) será una visitante asidua del Instituto de sexología fundado por él en el año 1919. Este último estuvo en Alemania tras las dos guerras un punto de referencia no sólo científico sino también cultural para la comunidad homosexual de Berlín. La villa, situada en el barrio elegante de Tiergarten, hospedaba el Departamento de Psicoterapia, el Departamento de Medicina Sexual somática, el Departamento de Sexología Forense, el consultorio de ginecología y terapia matrimonial, un Archivo de Etnología Sexual, las Oficinas de la Liga Mundial para la Reforma Sexual, una amplia biblioteca con sala de lectura. Reconocido por el Estado en el año 1924, el Instituto se convirtió en Fundación y Hirschfeld fue nombrado presidente de por vida. En el año 1928 con los psicólogos Havelock Ellis (1859-1939) y Auguste Forel (1848-1931) creó la Liga Mundial para la Reforma Sexual que tiene tres grandes conferencias entre los años 1929 y 1931. El 6 de mayo de 1933 los “estudiantes” nazis saquearon el instituto, robaron volúmenes de la biblioteca y la quemaron públicamente el 10 de mayo siguiente. Hirschfeld –en peligro tanto por ser judío como por ser homosexual declarado- no pudo volver a entrar a Alemania y murió en Niza (Francia) en el año 1935.

Libertinaje y guetos
Ya hemos mencionado la diferencia presente en la antigüedad y el Medievo entre los actos de sodomía y la homosexualidad como fenómeno social relevante de la sociedad moderna después del año 1789.
Propio de la sociedad burguesa se verifica un fenómeno sobre el que debería profundizarse más a raíz de los estudios y de las intuiciones del histórico George L. Mosse, según el cual el “verdadero hombre”, en la mentalidad burguesa, es viril, fuerte, capaz de un autocontrol total y contrapuesto a la debilidad femenina, que presupone a la mujer como relegada necesariamente a determinados roles sociales. Todo esto, paradójicamente, emerge en la misma sociedad que, con el Códice napoleónico, despenaliza los actos homosexuales entre adultos con consentimiento.
Así se verifica un fenómeno: En el mismo contexto cultural y social, de una parte crecen todas las formas de libertinaje, entre los que se encuentran el homosexual (que los Estados occidentales cesan de condenar a raíz del eslogan “Prohibido prohibir”), mientras que de otra parte los homosexuales son un gueto y son despreciados no tanto por la inmoralidad de los actos que realizan, sino por ser “maricones” afeminados. También a causa de estas actitudes culturales prevalentes en la sociedad, surgirían en los años 30 del siglo XX, la persecución nacional socialista de los homosexuales y el aislamiento en guetos sociales llevado a cabo por el fascismo. Después de la segunda guerra mundial, maduraría la rebelión de la mujer “de debajo de la mesa” y despreciada por la misma cultura “burguesa” y “reaccionaria” y las dos revoluciones, la feminista y la gay, avanzarían juntas o al menos paralelamente.

El año de nacimiento del Movimiento gay
Una diferencia fundamental entre los homosexuales y los gays, entre los que son portadores de un malestar y los que, en cambio, hacen de ello “una bandera” de reivindicación, consiste en el llamado outing o coming-out, en el “salir del armario” para ser reconocidos como tales frente a la sociedad. Este aspecto es uno de los mayores elementos de fricción entre la pequeña minoría gay y la mayoría homosexual, a menudo sorda a la “militancia” que se le solicita.
En la historia del movimiento gay hay un inicio, una fecha que sella el primer comingout, cuando el movimiento fue expuesto no sólo a través de sus exponentes sino como realidad organizada y precisamente militante. Esta fecha, que entre otras corresponde a la solemnidad en la que todos los años ce celebra la jornada del “orgullo gay”, es el 28 de junio. En la noche del sábado 28 de junio de 1969, en Nueva York, en un bar frecuentado notoriamente por gays, Io Stonewall Inn, ocho policías se presentaron con una orden de búsqueda porque –así estaba escrito en la orden- en el bar se servía alcohol sin licencia (hecho que los gays ven como un pretexto provocador). Los que iban con cierta frecuencia reaccionaron con la fuerza y de ello se desprende una gran pelea.

El F.U.O.R.I.

En la casa milanesa de la escritora Fernanda Pivano, en mayo de 1971, por primera vez se afronta el tema del nacimiento de un movimiento gay italiano, que se constituirá formalmente con la publicación hacia Amsterdam, el 20 de noviembre de ese mismo año, de un “manifiesto por la revolución moral. La homosexualidad revolucionaria”. Poco después, con fecha del 21 de diciembre, saldrá el número cero de la revista Fuori, boletín del Frente Unitario Homosexual Revolucionario Italiano.
El movimiento gay tendrá en Mario Mieli (1953-1983) el intelectual y militante de referencia a pesar de la breve parábola de su vida. Se suicidará muy joven después de haber unido el movimiento gay a la lucha de liberación política de inspiración marxista. En particular, su acción buscaba el colapso del “sistema fallocéntrico” a través del “colapso del sistema capitalista que se rige por la estructura machista-heterosexual de la sociedad”, con una óptica profundamente subversiva (“lucha dura contra la naturaleza”), que esperaba diversas fases de paso siguientes en la liberación deseada, como el sadismo, el masoquismo, la pedofilia y otras cosas del género, como informa el histórico militante gay Gianni Rossi Barilli.
Después de su muerte, la guía del movimiento la cogerá Arcigay, con la figura de Franco Grillini, que orientará progresivamente los objetivos de la revolución gay hacia metas concretas y jurídicamente relevantes, gracias a una modalidad diversa y más prudente de comunicación, a la participación de hombres gays en las elecciones políticas y a la visibilidad del problema homosexual a raíz de la difusión de la tragedia del SIDA.

El segundo Ochenta y nueve
En 1989, con la caída del Muro de Berlín y de la ideología comunista, se desvaneció también la posibilidad de acompañar una revolución gay a una agitación política. Sin embargo, en ese mismo año en los Estados Unidos salió un libro que significaría de cualquier modo una inflexión en el ámbito de la tentativa gay de acreditarse en la opinión pública como una realidad de personas inocuas, que no eran ninguna amenaza para el orden social y que deseaban solamente ser aceptados como componentes de la sociedad.
El libro titulado After the ball desea la superación de la imagen transgresiva y poco tranquilizadora que los gays tienen de sí mismos en los años ochenta y noventa del siglo XX y es una invitación a cambiar de dirección. Así “se elabora en las comunidades gays de todo Occidente” –escribe Barilli- “el tipo de homosexual ‘prácticamente normal’ que pide el reconocimiento de las uniones civiles entre homosexuales como objetivo principal, capaz de dar una importante legitimación al movimiento gay”.
El 8 de febrero de 1994 el Parlamento Europeo vota por mayoría una deliberación que invita a los Estados a cancelar toda forma de discriminación hacia los gays y lesbianas.
En algunos países europeos las uniones homosexuales se han equiparado al matrimonio o a la familia, en algunos con casi también el derecho a adoptar niños.

La revista Zero, icono homosexual, cierra por problemas económicos


Tras doce años en los quioscos y un intenso respaldo político la publicación ha entrado en quiebra a pesar del apoyo económico del Gobierno al homosexualismo político.

El lobby gay solo funciona porque está subvencionado política y económicamente por el Gobierno. A pesar de esas ayudas indirectas es incapaz de aguantar mantener una revista mensual. El icono gay en lo que a revistas se refiere, la publicación Zero, cierra su redacción al no poder hacer frente a la deuda que atenazaba a la empresa.

El director de Zero, Miguel Ángel López ha dicho que el problema ha sido la crisis y los cambios en el consumo de la información guiados por Internet: “es inviable seguir con determinados modelos económicos”, ha sentenciado. La revista ha sido durante 12 años estandarte homosexual en España.

Zero pertenece al lobby gay que controla el homosexualismo político. Se ha caracterizado por sus portadas que buscaron en todo momento el escándalo y la trasgresión como en el caso de la confesión de su homosexualidad del militar José María Sánchez Silva o la portada con el sacerdote José Mantero bajo el título de “gracias a Dios, soy homosexual”.

La política y el homosexualismo

Además, la politzación de los grupos homosexuales ha quedado evidente en la propia línea editorial que ha seguido Zero. En su portada han aparecido rostros de la política como Alberto Ruiz-Gallardón, Gaspar Llamazares y Rosa Díez, en la aspiración de encontrar apoyos políticos en la izquierda y en la derecha más adulcorada.
Esta ayuda gubernamental al lobby gay se ha visto reflejada en que Zapatero haya sido hasta tres veces portada de la publicación, y la ministra Bibiana Aído una vez. La necesidad del voto gay de los socialistas ha tenido mucho que ver con estas apariciones.

El lobby gay tiene un protagonismo y un apoyo político que otros grupos sociales no han disfrutado, a pesar de eso la publicación más emblemática y que por lo tanto debería mostrar más consistencia, se ha visto forzada a detener su actividad editorial. Cabe constatar que si no fuera por el apoyo que sectores políticos le brindan a esta comunidad, el homosexualismo político tendría una presencia pública marginal.

En la publicación los políticos han podido presentar propuestas como hicieron los socialistas con la equiparación de las uniones homosexuales al matrimonio y el derecho de los homosexuales a adoptar niños. Esto se ha se ha dado en llamar desde el homosexualismo político ‘legislar contra la homofobia’.

Esta nota pertenece a Forum Libertas

sábado 7 de noviembre de 2009

COMPRENDIENDO LA HOMOSEXUALIDAD CIENTIFICAMENTE: Definiendo conceptos básicos de terapia de reparación

¿Dónde se coloca la homosexualidad?
La homosexualidad es una preferencia sexual predominante y persistente por una persona del mismo sexo. La homosexualidad no está determinada por la conducta homosexual. Hay personas con tendencias homosexuales que mantienen relaciones sexuales. Del mismo modo, puede haber personas heterosexuales que tengan comportamientos homosexuales sin que esto modifique su preferencia sexual.
La homosexualidad está relacionada con una preferencia, tendencia o inclinación sexual. No es un “estado”, una “condición”, una “identidad”. Las preferencias sexuales, como de cualquier otro género (deportiva, alimenticia, musical…) aunque no son independientes de la identidad de una persona, no constituyen el aspecto esencial. Por tanto, la homosexualidad no constituye la “naturaleza” de la persona, comprendiendo el término naturaleza como el principio que dispone el desarrollo según la dirección inscrita en la esencia de la persona (es decir, en armonía con los aspectos espirituales, psicológicos y biológicos).
Afirmar que la homosexualidad no es natural no es lo mismo de ningún modo que hacer un juicio contra la persona: la “homosexualidad” y la “persona con tendencias homosexuales” no son lo mismo. Según esta definición de naturaleza, no todo lo que existe en la naturaleza es natural: Por ejemplo, existen personas obesas pero la obesidad no es natural (fíjate: la obesidad, no la persona obesa).
Homosexualidad y virilidad

La homosexualidad tiene sus raíces en un problema de identidad de género. Esto no significa que (en casi todos los casos) los hombres con tendencias homosexuales piensen en ser mujeres. En vez de eso, significa, por ejemplo, que los hombres con tendencias homosexuales creen que no están a la altura de los demás hombres, que no pueden satisfacer las exigencias que se le hacen a un hombre, de no estar provisto de la virilidad que en realidad todo hombre debe construir laboriosamente.
¿De dónde procede esa sensación de baja virilidad? Las causas pueden ser tantas como las personas con tendencias homosexuales, y no es posible –ni justo- generalizar. Pero se puede afirmar que, en general, la homosexualidad es un síntoma de necesidades afectivas insatisfechas durante la infancia o la primera adolescencia, cuando se forma la identidad de género. Si en el transcurso del desarrollo, el niño no encuentra- por diversos motivos- la mirada del padre del mismo sexo, que lo acoge entre sus compañeros y le permite comprender la belleza de pertenecer al propio sexo y que él está perfectamente capacitado para hacerlo, las personas del propio sexo serán siempre fuente de temor (de ser negado, de no ser escuchado) y de deseo. Es evidente que la homosexualidad, por tanto, tiene que ver más con la emotividad y la afectividad que con la sexualidad.
Síntoma, herida y heterosexualidad latente
La homosexualidad es un síntoma. Se podría definir correctamente también, como herida, que constituye una lesión a la propia identidad de género. No es correcto definirla como una enfermedad porque el diagnóstico clínico contemporáneo ha sustituido el concepto de enfermedad y el de desorden o perturbación. El hecho de que la homosexualidad no aparezca ya en el elenco de perturbaciones del manual de diagnósticos no significa que no constituya un desorden: Su baja en el registro no ha ocurrido después de un debate científico sino bajo la acción de los grupos de presión de orientación ideológica.
Al no existir una naturaleza homosexual, no existe una homosexualidad latente. Se puede afirmar en vez de ello que las personas con tendencias homosexuales tienen una heterosexualidad latente, que por algún motivo está impedida u obstaculizada.
Finalmente, cabe señalar que el término homosexual no es sinónimo de gay. La palabra homosexualidad indica una tendencia o inclinación sexual. El término gay indica una identidad socio-política. No todas las personas con inclinaciones homosexuales se identifican con el estilo de vida gay; es más: la mayoría de ellos no se siente orgullosa de esa inclinación, no considera normal la propia homosexualidad y no teoriza el reconocimiento del estilo de vida gay como positivo para sí y para la sociedad.

Nuevamente el sector agresivo e intolerante gay ataca a la iglesia catolica

¿HASTA CUANDO? PERO QUE NI SE METAN CON ELLOS QUE SE VAN LLORANDO A QUEJARSE ANTE LOS TRIBUNALES POR "HOMOFOBIA"

Lo llaman ‘calendario laico’, pero aparecen vírgenes transexuales y con coronas con forma de pene; ¿para cuándo un calendario con Mahoma o Buda?

El último ataque a la Iglesia del laicismo agresivo lo ha protagonizado el Colectivo de Gays, Lesbianas, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM). La asociación ha publicado un calendario gay que representa figuras de la Virgen María semidesnuda, o en postura displicente con un diablo que la acosa, o vistiendo un traje repleto de preservativos, o portando una corona con forma de pene.

COGAM se apunta, de esta forma, a la ‘moda’ de atacar gratuitamente a la Iglesia a través de un calendario ofensivo que tilda de “laico” y cuyo único fin es de mofarse de los símbolos sagrados de la confesión que más personas profesan en España.

Cabe preguntarse qué sucedería si alguna asociación cristiana hiciera un calendario mofándose de los homosexuales, de los transexuales o de las lesbianas. ¿Cuánto tiempo tardarían las voces ‘progres’ en afirmar que se ataca a una minoría débil y reprimida socialmente?
via: Damesol

martes 27 de octubre de 2009

Terapia Hablar con un amigo. Revelar su lucha a un amigo heterosexual

La mayoría de los hombres con orientación homosexual dicen que se sentían mal en compañía de otros hombres ya desde su más tierna infancia. La investigación confirma esta observación y muestra que hay una conexión significativa entre la dificultad de relacionarse como joven con hombres de la misma edad y una orientación homosexual posterior.
Clientes que se sienten homosexuales se describen significativamente con
frecuencia de esa manera, afirmando que en su infancia y juventud se han sentido
frustrados y rechazados porque se sentían débiles, no masculinos y no aceptables, y se
excluían de las actividades de los varones de su misma edad.
En la edad adulta la relación de los clientes con otros hombres es dolorosamente
molesta. Viven en un conflicto entre el impulso normal de entrar en contacto con otros
hombres como “hombre entre hombres” y el presentimiento de la vergüenza de no ser
considerados como “suficientemente hombres“. A pesar de tener miedo a ello, buscan un
hombre que les ame. De ahí que estén permanentemente en un estado de desesperación
porque tienen mayoritariamente miedo de lo que desean más profundamente.
Un hombre que quiera superar su homosexualidad se tiene que plantear sobre todo
el reto de escoger amistades masculinas, de mantenerlas y profundizar en ellas. La
intimidad no erótica con otros hombres es una condición esencial para la disolución de la
atracción por el mismo sexo, incluso tan fundamental que se puede leer típicamente el
progreso de un cliente según el grado de intimidad que este permite en sus amistades con
hombres.
Al inicio de la terapia muchos hombres dicen que se sienten homosexuales que „ya
tienen” amistades masculinas estrechas. Si se sigue preguntando, se muestra, sin embargo,
que son sólo relaciones superficiales que carecen de sinceridad, apertura y reciprocidad. La
afirmación inicial de que se tienen estrechas amistades masculinas muestra el autoengaño
del cliente: a un lado está el sueño; al otro, está la incapacidad de valorar de manera realista
las posibilidades de vivir platónicamente la proximidad emocional de otros hombres.
Los hombres que se sienten atraídos hacia su mismo sexo tienden a clasificar en
extremos a otros hombres: o los „endiosan“ o los „demonizan“. Mientras un cliente con
orientación homosexual divida a los hombres en „buenos“ o „malos“, apenas será capaz de
resistir las divergencias absolutamente normales que aparecen en cualquier relación. La
capacidad de permanecer unido emocionalmente a otro hombre, también cuando se esté
teniendo un conflicto con él, tiene un significado decisivo y representa en el trabajo
terapéutico un reto continuo. La intimidad siempre requiere hacerse vulnerable y desvelarle
a otro los propios sentimientos – lo que el cliente anhela y de lo que al mismo tiempo tiene
miedo. Su impulso sano y natural de entrar en relación con otros hombres como igual entre
iguales está en continuo conflicto con sus sentimientos de vergüenza y la expectativa de ser
rechazado.
CUATRO TIPOS DE AMISTADES ENTRE HOMBRES
Un hombre que comienza una terapia puede tener cuatro tipos de amistades con hombres:
• El amigo gay;
• El amigo que se siente homosexual y que no vive como un gay;
• El amigo heterosexual;
• El amigo heterosexual por el que se siente atraído sexualmente.

1. Las amistades con hombres gay pueden llevar a que aparezca una atracción erótica y
que se acaben utilizando sexualmente de forma mutua. Cada posibilidad de desarrollo de
una amistad sincera se vicia por medio de coqueteos e insinuaciones ocultas y vagas
cuando se busca, con la vista en otros, señales de receptibidad sexual. Cuando se juega el
uno con el otro y se manipulan mutuamente, se mina el intento de construir una amistad
basada en la igualdad y la reciprocidad. A través de esto se reduce el valor de una relación
de este tipo.
2. Las amistades celibatarias con otros hombres que se sienten homosexuales pero que
no viven de manera gay. Transmiten empatía y un tipo especial de comprensión. Pero por
otra parte los hombres que se sienten homosexuales pero que no viven un estilo de vida gay
tienen sólo un potencial limitado de destruir la “mística masculina”. Esto por regla general
sólo lo puede hacer un hombre heterosexual. La dificultad de una relación entre dos
hombres con orientación homosexual reside en que se desarrollan mutuos sentimientos de
pudor. Una amistad así debe verse más bien como una preparación a la relación con un
hombre heterosexual menos emocional, lo que presenta un mayor reto para un hombre que
se siente homosexual.
3. Las amistades con hombres heterosexuales por los que no hay ninguna atracción
sexual son en cierta manera más valiosas que las de la categoría anterior. Aunque se traen
consigo las circunstancias de la vida, en que el cliente tiene mucho contacto con hombres
heterosexuales, este no tiene ninguna motivación para hacer amistad con ellos. Tan pronto
como el otro hombre le parezca demasiado normal y no tenga la sensación conocida de la
atracción sexual por él, el hombre con orientación homosexual muestra con frecuencia
menosprecio desdeñoso hacia el hombre heterosexual y le supone una falta de interés y que
es “aburrido”. Sin embargo, estas amistades siempre ofrecen también una posibilidad: la
conexión con un hombre.
4. Las amistades con hombres heterosexuales sexualmente atractivos por los que el
cliente se siente atraído eróticamente tienen el mayor potencial para contribuir a la sanación.
Sólo en estas relaciones se puede producir la transformación decisiva de la atracción erótica
en verdadera amistad, ya que aquí acaece la desmitificación de la masculinidad lejana y
llena de misterios.
La admiración estética por este hombre puede seguir permaneciendo a causa de su
buen aspecto y de sus características masculinas también cuando se haya superado la
atracción por el mismo sexo. Sin duda el cliente reconocerá cada vez más claramente que
las fantasías sexuales no casan con una amistad masculina que está marcada por el
respeto mutuo. Cuando el cliente esté más seguro en la relación y experimente cada vez
más aceptación e intimidad, su identidad masculina madurará con el tiempo mientras que
sus desafortunados sentimientos sexuales originarios se debilitarán.
En esta transformación y desplazamiento de sentimientos sexuales hacia los fraternos
(es decir, de Eros por Filia) consiste la experiencia esencial de curación de un hombre que
se siente homosexual. Durante este proceso, el otro hombre pasa a ser, a los ojos del
hombre con orientación homosexual, de un objeto sexual idealizado a una persona real que
es tal como es él mismo.
De especial valor terapéutico es cuando el hombre que se siente homosexual se confía a
su amigo heterosexual y le explica su lucha con sus sentimientos. Este es un reto lleno de
riesgos y recubierto de muchos miedos al que hay que aproximarse con prudencia y
cuidado. La revelación tiene que ser para el cliente un riesgo calculado. Si el otro reacciona
con comprensión, vendrá una experiencia de curación profunda. A través del intercambio
abierto gana la amistad una dimensión nueva y más profunda de sinceridad e intimidad.
¿PARA QUÉ CONFIARSE?
A un hombre con orientación homosexual le resulta difícil aceptar e interiorizar la
confirmación que experimenta a través de su amigo heterosexual. La razón de esto es que
tiene una sospecha inconsciente: “Si mi amigo heterosexual supiera mi homosexualidad, no
me aceptaría”. Este miedo es a menudo expresión de un sentimiento profundo de
vergüenza. La percepción desfigurada que produce este miedo puede bloquear la relación
con el otro.
Una exposición clara y en profundidad de los sentimientos consigue que el hombre
con orientación homosexual pierda el sentimiento de alienación de otros hombres que ha
experimentado durante toda su vida. Siempre, cuando alguien revela algo negativo,
desagradable o vergonzoso, a otro hombre al que ve como bueno o favorable, y este oye la
confesión y puede aceptar y entender los sentimientos del otro, tiene lugar un proceso de
transformación sanador. A través de esa interacción dinámica crece la personalidad y se
desarrolla la propia identidad.
CÓMO CONFIARSE A UN AMIGO HETEROSEXUAL
Cuando se explican sus sentimientos a un amigo heterosexual, debe evitarse la
etiquetación con conceptos como “homosexual” o “mariquita”. Es mejor hablar de
experiencias personales. Se pueden explicar sus problemas al otro hablando sobre los
déficits en la propia infancia y sobre el anhelo de ser aceptado y acogido por otros hombres.
Los sentimientos homoeróticos no deben ser descritos como expresión de una identidad
gay, sino como consecuencia o síntoma de necesidades masculinas de la niñez no
satisfechas.
Según mi experiencia terapéutica de años con clientes con orientación homosexual,
he comprobado que hay una forma sobre cómo se puede hablar mejor con un amigo
heterosexual. Como ya se dijo, nunca se debe empezar una conversación con la frase “soy
homosexual”. Muchos hombres heterosexuales están influidos inconscientemente por
informaciones populares falsas y por ello tienden en seguida a ver a su amigo como “nacido
gay”, como si esos sentimientos indeseados realmente lo pudieran definir. La charla con el
amigo heterosexual debe tener los siguientes cuatro pasos:
El trasfondo familiar. “Así era la relación con mi padre...” (y la relación con la madre
y con los hermanos varones más mayores), “esto lo viví yo en mi infancia“ (abuso sexual,
intimidación por los de su misma edad, etc.), para describir el déficit sentido en la
masculinidad cuando no se sentía ni fuerte ni seguro de sí mismo en su identidad de sexo.
Las consecuencias del trasfondo familiar. “A causa de esta experiencia me sentía
diferente que los demás jóvenes. No sabía cómo debía rellenar esa carencia en mí.”
Experiencias con el propio sexo. “A causa de estos sentimientos sobre mí mismo
buscaba la conexión con hombres. Esta búsqueda me llevaba a tener sexo con hombres
que me dejaban, sin embargo, insatisfecho, y que no decían nada sobre quién soy yo o qué
es lo que creo.”
Sanación a través de amistades auténticas. “Ahora me resulta claro que, de
hecho, para nada busco sexo, sino la relación emocional con otros hombres. Nuestra
amistad me es importante porque para mí es una oportunidad de satisfacer mis necesidades
emocionales como hombre y me ayuda a reforzar mi verdadera identidad heterosexual.“
Cuando mediante estos cuatro pasos se intenta explicar sus sentimientos, la mayoría
de los hombres heterosexuales entienden la situación. Cuando el cliente se ha confiado
sinceramente a un amigo heterosexual maduro y cariñoso, este reaccionará casi siempre de
manera positiva.
LO QUE NECESITA EL CLIENTE DE UN AMIGO HETEROSEXUAL
¿Qué necesita el cliente de su amigo heterosexual?
Comprensión. Ni tutela ni ser visto injustamente como gay. Necesita otro hombre que
lo conoce y sabe con qué lucha. Para ello, el cliente debe aclarar a su amigo cómo se
origina una orientación homosexual y qué déficits y necesidades están en la base de estos
sentimientos indeseados.
Aceptación y la confianza de que esa revelación no cambia, relativiza ni disminuye
de ninguna manera el hecho fundamental de ser aceptado por parte de su amigo. La
acogida incondicional tiene que ser verbalizada y mostrada.
El apoyo del amigo en su lucha continúa. El amigo heterosexual puede animar a su
amigo activamente a conseguir sus objetivos.
Responsabilidad (voluntariamente): Él puede ir a su amigo y rendirle cuentas sobre
su conducta futura. No es raro que este amigo a asimismo se abra y le pregunte si le puede
dar cuenta de sus propios problemas sexuales (frecuentemente de pornografía
heterosexual).
A veces se producen decepciones cuando el amigo del que lucha con sentimientos
homosexuales ante todo concede apoyo y muestra comprensión, pero sin embargo el tema
no vuelve a aparecer nunca. Esto pasa habitualmente porque el amigo no sabe si debe
volver a hablar de ese tema. Nosotros recomendamos admitir explícitamente que pregunte:
“Pregunta, por favor...”. Así los dos hombres se sienten libres para continuar la conversación
sanadora. De otro modo, el hombre con orientación homosexual evita volver a referirse al
tema: por miedo de “molestar o cargar” a su amigo. Lo mejor es que ambos hombres
acuerden que el hombre con orientación homosexual revele a su amigo cuándo fue que
llegó a ser homosexual de forma activa.
Cada paso en el camino de irse abriendo se construye sobre el anterior. El cliente no
puede saber qué ganancia le depara su revelación mientras su amigo heterosexual no le
apoye. Pero este puede no apoyarle hasta que él no le haya aceptado - y él no puede
aceptar hasta que aquel no haya comprendido. Pero, por otra parte, estoy constantemente
sorprendido de cuánto aliento y apoyo ofrecen los hombres heterosexuales a sus amigos
que luchan con sus sentimientos homosexuales.
CÓMO SE CONSTRUYE UNA AMISTAD
Muchos hombres que inician una terapia a causa de sus sentimientos homosexuales
indeseados desean tan ardientemente la intimidad masculina que no entienden en absoluto
cómo los hombres hacen realmente amistades. Mientras otros jóvenes aprendieron en la
pubertad cómo se construyen relaciones entre personas del mismo sexo de la misma edad,
mis clientes vivieron mayoritariamente aislados de los demás y hundidos en sus fantasías.
De ahí que estos hombres tengan que hacer primero una especie de “curso intensivo” para
aprender de una vez por todas cómo se hacen las amistades como hombre.
Para ello, el cliente con orientación homosexual tiene que desarrollar una
comprensión de que hay dos tipos de amistades masculinas. La una es la relación relajada;
en esta categoría se incluyen las amistades que se tienen quizá con entre ocho y diez
hombres: con los que se entra en contacto en el trabajo o en el contexto de las relaciones
sociales, cuyo nombre se conoce y con los que de vez en cuando se tienen conversaciones
informales. Un tipo de relación completamente diferente es, sin embargo, la amistad
estrecha que el cliente necesita mayoritariamente. Este tipo de amistades profundas entre
hombres se produce con algunos del gran grupo de las relaciones relajadas.
RESISTENCIA
Junto al miedo basado en un sentimiento de vergüenza, hay otra resistencia, que son
las proyecciones negativas del cliente con respecto a los hombres heterosexuales: “¿Quién
los necesita ya?”. Y se refiere a los hombres heterosexuales corrientemente como groseros,
rudos, superficiales, insensibles, estrechos de miras, rígidos, mudos y provincianos.
El cliente se sorprende al descubrir con el tiempo que también los hombres
heterosexuales tienen sus dudas e inseguridades. Este descubrimiento es especialmente
importante, pues le hace más fácil el identificarse con esos hombres.
Hay de hecho un par de diferencias claras entre hombres gays y heterosexuales. Los
clientes que están junto a hombres homosexuales en un grupo de psicoterapia y en otro
grupo con hombres heterosexuales observan y describen estas diferencias. Los hombres
heterosexuales bromean entre ellos de un tira y afloja abierto y directo, sin hacer
insinuaciones escondidas. Se interrumpen más, muestran más a menudo y claramente que
tienen otra opinión y se insultan también más a menudo de manera amistosa. Su trato tiene
en general un carácter desafiante. Por otra parte, los hombres con orientación homosexual
se comunican entre ellos de una manera más bien indirecta, reaccionan ligeramente heridos
a cada soplo de crítica y están prontos a malinterpretar los comentarios de los demás
hombres y a someterlos, y a querer herir a los demás a propósito.
HACER SALIR DEL INTERIOR
Los amigos masculinos más importantes de los clientes no le proporcionan su
masculinidad. Le ofrecen sin embargo el apoyo emocional necesario para que haga salir de
su interior la propia masculinidad que ya tiene el hombre que lucha contra la atracción
homosexual. En la filosofía de la formación entendemos al profesor no como alguien que
“mete álgebra en el cerebro“ del niño, sino como alguien que, partiendo de potencial latente
del niño, “hace salir el álgebra ya existente”. Así es imprescindible para un hombre que
lucha con sus sentimientos homosexuales encontrar buenos amigos -p.ej., hombres
maduros de su comunidad– para los que él es importante, que lo apoyan y animan y que
contribuyen a su sanación.

Por el Dr. Joseph Nicolosi